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Desde Rusia con amor: Primera Semana de Cine Ruso en México
28-agosto-2009
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Back in the USSR.
En julio de 1896, el escritor ruso Máximo Gorki acude a una presentación del cinematógrafo de los Lumiere en la feria de Nijni-Novgorod, sobre esta experiencia de ver el cine por primera vez, el famoso escritor ruso escribe:

”Ayer estuve en el reino de las sombras. Si supierais hasta qué punto es aterrador…Allí no existe ni el sonido ni el color: todo, la tierra, los árboles, los hombres, el agua y el aire, todo tiene allí un color gris uniforme. En el cielo gris, rayos de sol grises; en los rostros grises, ojos grises. Y hasta las hojas de los árboles son grises como la ceniza: no es la vida, sino una sombra de vida. No es el movimiento, sino una sombra de movimiento, desprovista de sonido.”

Así de cruda y poderosa fue la primera impresión que causó en uno de los escritores rusos más importantes el cinematógrafo de los Lumière. Después de una larga disertación al respecto, Gorki sentencia: “No percibo la importancia científica del invento de los Lumière, pero sin duda existe y podrá contribuir al fin último de la ciencia, mejorar la vida del hombre y desarrollar su espíritu.

“Mejorar la vida del hombre y desarrollar su espíritu”, desde muy temprano los rusos definieron en rumbo que su cine debería de tener. El invento pronto interesó a los hombres del poder en la madre Rusia (como de hecho sucedió en todo el mundo, recordemos el interés en México por parte de Porfirio Díaz, o sin ir más lejos, del mismísimo Villa, uno de los primeros en aparecer en un película), tal es el caso del zar Nicolás II y su corte. En aquellos días las películas se importaban; fue hasta 1907 que se comenzaron a rodar las primeras cintas rusas.

Las primeras cintas eran sobre temas literarios e históricos que fueron pronto desplazados por cuentos fantásticos de bandidos y melodramas estremecedores. La revolución de 1917 dio la oportunidad a los cineastas rusos de librarse de la censura zarista; pero desgraciadamente esta sólo cambio de mando. Del terror zarista se pasó al control estatal, no solo en cuanto temas sino incluso en el racionamiento de los materiales para filmar (cintas, luces y demás). El estado tuvo como prioridad la promoción de películas propagandísticas a favor del gobierno. Sin embargo, el control estatal dio también a Rusia, y al mundo, la primera escuela estatal dedicada a enseñar el nuevo arte de la cinematografía. Uno de los primeros alumnos fue Serguéi Eisenstein.

El famoso plan quinquenal ruso elevó el cine a la categoría de prioridad de Estado y se abrieron numerosas salas; incluso se llegó a plantear la posibilidad de hacer un “Hollywood” soviético en Crimea. La invasión alemana de 1941 de nuevo mermó en el control estatal, se hicieron películas con la consigna de elevar el espíritu de la población, pero al final el control siempre volvía.

Este férreo control del estado marcó en buena medida al cine ruso, que ante la poca libertad creativa recurrió a ejercicios subjetivos, satíricos y, a menudo, muy experimentales. En el mercado interno, cada vez aparecían más películas críticas respecto a la sociedad soviética, atacando la corrupción, la inmoralidad y el salvajismo adolescente.

Ya para 1986, Mijail Gorbachov y su “Perestroika” trajeron consigo la por tanto tiempo anhelada apertura y transparencia. Los sindicatos cinematográficos se reformaron y se abrieron los archivos de cientos de cintas enlatadas que finalmente vieron luz, contribuyendo así a un cambio político en profundidad. La historia del cine ruso se resume a esta lucha contra la censura, siempre con un sentido experimental, una visión cruda de la realidad, y preservando la misión de la que hablaba Gorki, “mejorar la vida del hombre y desarrollar su espíritu”.

Esta semana comienza en la ciudad de México la primera Semana de Cine Ruso, que consta de una selección de cintas que permite entender esta evolución del cine de aquella nación fracturada y siempre cambiante.

Son siete las películas que se presentarán en este ciclo (una por día) que inicia en la Ciudad de México este 28 de agosto y hasta el 8 de octubre. La Semana del Cine Ruso en México estará también en Guadalajara del 28 de agosto al 3 de septiembre; Monterrey del 4 al 10 de septiembre, Morelia del 4 al 10 de septiembre, Querétaro del 11 al 17 de septiembre; Cancún del 18 al 24 de septiembre; Oaxaca del 18 al 24 de septiembre; así como Puebla y Tijuana del 2 al 9 de octubre.

De las películas que se exhibirán en esta semana de cine ruso recomendamos ampliamente:

¡Que Viva México! /da zdravstvuet meksika!/. (Dir. Sergei M. Eisenstein, 1979)
¿Cómo es que un cineasta ruso terminó filmando una de las visiones más crudas y realistas del México postrevolucionario? En 1931, Sergei M. Eisenstein, Grigori Aleksandrov y otro miembro de la tripulación se trasladaron a E.U. para trabajar en la Paramount Pictures, pero el acuerdo nunca sucedió. El equipo decidió ir a México para hacer una película sobre su historia y su cultura. La película se filmó, más sin embargo, por alguna inexplicable razón, el laboratorio que reveló las cintas en Hollywood, se apropio de ellas y las envió a un museo en Nueva York, por lo que Eisenstein nunca pudo editar su película. En 1979 el gobierno de la Unión Soviética recupero los fragmentos y Grigori Aleksandrov editó esta película, basada en las notas y guión de Eisenstein.

En esta Semana de Cine Ruso se mostrará la última versión restaurada, en una proyección directamente de cinta (no es un DVD), donde entre otras cosas se muestra una ficción basada en el dramático destino de una novia, la cual es presentada ante unos poderosos agricultores de la zona, días antes de su boda, por lo cual su novio, su hermano y dos amigos tratan de rescatarla. Otra historia sobre una soldadera mexicana, y un epílogo sobre el Día de Muertos. Es curioso como algunas veces los mejores retratos de “lo nacional” son aquellos que hacen extranjeros.

Aquí un muy libre homenaje al trabajo de Eisenstein encontrado en Youtube:

El Espejo /Zerkalo /. (Dir. Andrei Tarkovsky, 1975)
Aquellos osados que buscan un cine completamente experimental y onírico pueden adentrarse a esta cinta de Tarkovsky. Sin trama aparente, la cinta combina escenas contemporáneas con tomas de supuestos sueños y poesía recitada por el mismísimo padre de Tarkovsky. El concepto de la cinta, medianamente autobiográfico, data de 1964. Los primeros tratamientos de la cinta no fueron aprobados por el comité fílmico, por lo que Tarkovsky tuvo que esperar mucho tiempo para finalizar su cinta.

Aquí un pequeñísimo fragmento de la cinta, ojo con el manejo de cámara, su ritmo pausado y la fotografía (algunos publicistas aman esta secuencia), es realmente impresionante (¡y sin computadoras!, conste):

Ven y Mira / Idi I smotri (Dir. Elem Klimov, 1985)
Mucho del cine sobre la Segunda Guerra Mundial que llega hasta estas tierras mexicas tiene una marcada visión anglo-norteamericana de conflicto. Esta cinta es la oportunidad de conocer el punto de vista ruso de aquella cruenta guerra. De ritmo pausado (tal vez muy pausado), la película nos ubica en Bielorusia, la primera república soviética en ser ocupada por la alemania nazi, y muestra la crudeza de la matanza de las aldeas a manos de las tropas de Hitler, vista por los ojos de un muchacho ruso que se une a la guerrilla. Con singular fotografía, se trata de una cinta inusualmente brutal y sobrecogedora.

Aquí un fragmento de esos que se quedan en la memoria, el baile de Glasha. (¿soy yo o la niña está muy guapa?...esas botas…)

Para más datos, consulten la página de la Semana de Cine Ruso dando click aquí.



Los Fabulosos 80’s, segunda parte.

A Nightmare on elm Street (Dir. Wes Craven, 1984)
En 1984, Wes Craven impuso las reglas de cómo debería de ser una película de terror. Su influencia es tal, que muchas de las películas de terror de hoy en día no son más que la variante de esta fórmula (el propio Craven se burlaría de si mismo años más tarde con la saga de Scream). Una película de terror es memorable por su villano, y Freddy Krueger tenía todo a su favor. Lo que más asustaba de Freddy no era su terrible rostro deforme, o su sonrisa macabra, ni siquiera ese famoso guante de tres navajas cuyo rechinido contra el metal nos ponía la piel de gallina. No, el arma más terrorífica de Freddy era que sus ataques ocurrían en nuestros sueños. No importa dónde nos escondamos, no importa hacia donde corramos, nunca podremos eludir la necesidad de sueño; y ahí, en nuestros sueños, estará esperando Fredy, siempre listo para transformarlos en infernales pesadillas.

De A Nightmare on Elm Street, la escena donde muere Johnny Depp (¡jaja!) y el famoso teléfono de lengüita, que tanto asco nos da.

An American Werewolf in London (Dir. John Landis , 1981)
¿Es esta acaso una película de terror demasiado cómica, o una comedia demasiado terrorífica? Con un guión que escribió desde los 19 años, el mítico John Landis entregaba en los albores de la década un ejercicio fílmico poco usual. Una película sobre hombres lobo, que se alejaba del convencionalismo de las películas de terror de la época. Aquí no todo es tan lúgubre, pero tampoco tan festivo. Landis logra hacer una mezcla rara entre humor, horror, gore, suspenso, fantasía e incluso romanticismo. Son demasiados los momentos memorables de An American Werewolf, desde la cámara que sigue a su víctima en el metro, pasando por las escenas del amigo zombie en el cine porno (hilarantes y a la vez aterradoras con ese estupendo maquillaje), hasta la fabulosa escena de la transformación, escena dolorosa, y osada por que sucede a plena luz, con una banda sonora de fondo inmejorable y sin computadora de por medio. Esa sola escena bien vale la película completa. Un logro no sólo técnico sino de imaginación creativa sin igual. Se habla insistentemente en un remake, ¿qué necesidad hay de echar a perder los clásicos?

De An American Werewolf in London, la increíble escena de la transformación y las primeras víctimas. (I’m still not hungry).

Raiders of The Lost Ark, Indiana Jones and the Temple of Doom, Indiana Jones and The Last Crusade (Dir. Steven Spielberg , 1981)
Hubo un tiempo cuando George Lucas no hacía porquerías, una época donde se juntaba con su amigo Steven Spielberg para ambos hacer grandes películas. Esa época fue justamente los años ochenta. En aquella década no solo nos entregó el último capítulo de la Saga Star Wars (The return of the Jedi), sino que además, junto con Spielberg, Lucas rediseñó -sin quererlo- al héroe de acción. Basado en los viejos seriales de aventuras de los 40 y 50’s, Lucas crea en Indiana Jones a un héroe humano, falible, cuya falta de fuerza física la suple con intelecto, humor y carisma; su falta de gadgets (el personaje está basado en James Bond) lo suple con un látigo y eventualmente con una pistola. Y nos volvimos locos, salas de cine llenas, una moda impuesta (el sombrero de fedora, que más de uno se mandó hacer el suyo), una tonadita pegajosa e inconfundible (¡con sabor a cine!) y un alza en la matrícula de las universidades en la carrera de arqueología, todos querían ser arqueólogos, todos queríamos ser Indiana Jones. Cine que evocaba a su época dorada, donde la pantalla nos invitaba, irresistiblemente, a vivir una aventura, pelear contra los malos y al final quedarnos con la chica.

De Indiana Jones and the Temple of Doom, la muy divertida secuencia inicial (¡Anything goes!).

Batman (Dir. Tim Burton, 1989)
El comic. Medio eternamente vilipendiado, satanizado, acusado y juzgado como arma corruptora de menores (Frederick Wertham en su libro “La seducción del inocente”) o como medio de enajenación ideológica (Ariel Dorfman y Armand Mattelart en su ensayo “Para leer al pato Donald). Dos eventos culturales lograron que las grandes masas le dieran otra oportunidad al cómic (medio rezagado para entusiastas, niños y geeks): la “Muerte de Supermán” en el cómic (1992) y la película “Batman” de Tim Burton (1989). Burton hizo con Batman lo que no se había hecho antes: entender al héroe como un ente obscuro, un justiciero enmascarado tan (o tal vez más) enfermo que los villanos que persigue. Adiós a la absurda y caricaturizada versión camp que todos conocimos en televisión. Burton supo armar una historia adulta, para un público maduro. A la distancia tal vez se noten los excesos, más que hacer una adaptación del cómic, Burton hizo una versión propia de Batman y sus mitos; pero la muralla había sido derribada, gracias a esta cinta el público se enteró que los cómics eran algo más que cuentitos para niños.

De Batman, el rescate de Vicky Vale (¿Cúanto pesas?):


(ahora, lo que si estaba super mal es la "Batdance" de Prince, aunque aceptémoslo, todos la esuchábamos en nuestros walkman, el video aquí: http://www.youtube.com/watch?v=VLlQpc8D2Kc )

The Terminator (Dir. James Cameron, 1984)
The Terminator es una película que se adelanta a su tiempo. Y no lo decimos por la idea de las máquinas revelándose a los humanos, por el concepto del viaje en el tiempo, o por el diseño del robot asesino. Cameron se adelanta a su tiempo por que, en su personaje de Sarah Connor dibuja perfectamente el triste destino de buena parte de la generación de los ochenta. Sarah, es una alegre chica que con emoción piensa en la cita con su novio y resiste el único trabajo que le permite la economía de la era Reagan, ser mesera. Pero la fiesta se acaba, el sueño rosa termina, la realidad (es un decir), se le estrella en la cara. La transformación de Sarah Connor (sin la actuación tan intensa de Linda Hamilton la película perdería la mitad de su valor) de una chica de los ochenta a una cuasi guerrera que maneja hacia la tormenta es, en cierta forma, la misma transformación que sufrió la propia generación de los ochenta. Al final de la década los jóvenes no estaban dispuestos a seguir en los trabajos mediocres que la administración Reagan y Bush (o Salinas, para tal caso) le tenían preparados, el desencanto de los noventa (expresado en la música por el grunge, y en el cine por directores como Scorsese, P.T. Anderson, David Fincher, los Coen, y muchísimos más) se pareció mucho a esa carretera, lluviosa y agreste, del final de Terminator.

De The Terminator, Kyle Reese rescata a Sarah Connor (¡Come with me if you wanna live!)


Pidiéndole al tiempo que vuelva.
The Time Traveller’s Wife (Te amaré por siempre)
Dir. Robert Schwentke

Críticar a una película romántica porque está llena de tonterías, cursilería e incoherencia es un total despropósito. The Time Traveller’s Wife tiene, en efecto (dejaría de ser una cinta romántica si no fuera así) toda esa cursilería e incoherencia, pero se reviste en una historia que al menos se plantea, si no original, si interesante. Eso sí, la película plantea un juego y una serie de reglas que seguramente no muchos cinéfilos no estarían dispuestos a soportar.

The Time Traveller’s Wife es una cinta que mezcla dos géneros, el cine de romance con el de ciencia ficción. Esto no es nuevo, vienen a la mente ejemplos como Ghost(1990), The Lake House (2006) o Somewhere in Time (1980), cinta con la que además encontramos algunas coincidencias temáticas.

En esta nueva cinta, Henry (Eric Bana) es un joven que por alguna razón –probablemente algo genético- tiene la habilidad de viajar en el tiempo, el problema es que estos viajes nunca los hace a voluntad, simplemente suceden en algún momento imprevisto. Repentinamente, Henry desaparece de su “presente” para dar un salto hacia otra época futura o pasada. Primer inconveniente, cada salto en el tiempo lo hace dejando tras de sí su ropa, por lo que aparece desnudo después de cada viaje. De inmediato Henry tiene que correr para resguardarse y buscar (robar) algo de ropa, esperando que –de nuevo de manera involuntaria- vuelva a viajar en el tiempo, de regreso a su época.

En alguno de esos viajes en el tiempo se encuentra con Clare Abshire (Rachel McAdams), una niña con la que poco a poco va generando confianza con sus pláticas sobre el futuro. Clare se enamora de Henry, cuando ella crece lo encuentra en su tiempo normal, joven y sin reconocerla. De ahí comenzará un romance que suena imposible, ya que Henry continuará viajando sin control por el tiempo, desapareciendo a veces en los momentos menos convenientes.

The Time Traveller’s… elimina dos de los elementos clásicos del cine sobre viajes temporales: aquí no hay una máquina que permita la transición temporal y nada de lo que haga Henry en sus diferentes viajes cambia la historia de él o de terceros. Justo esto último, la ausencia de consecuencias es lo que más enoja de esta cinta; el público entonces debe de pasar por alto las múltiples paradojas y contradicciones que provocarían los viajes de Henry.

La crítica mundial no ha sido nada benévola con esta cinta, alertan además a los varones, catalogando la película como “cryptonita para hombres”. Creo que exageran ( y conste que no soy fan de las películas románticas). Si bien es cierto que las reglas de esta cinta permiten que suceda prácticamente cualquier cosa, es de hacer notar dos aspectos que la salvan: la actuación honesta y convincente de los protagonistas, McAdams y Bana; y que, a pesar de su veta romántica, no es una película que de inmediato revele su decidida ruta hacia un final feliz.

No se debe juzgar a un libro por su cubierta ni a una película por su género. Si bien las películas románticas rara vez salen de sus reglas preestablecidas, aquí tenemos una que al menos intenta contar la misma historia pero sin seguir el gastado modelo del final feliz, apostando por una estructura interesante y un final evocador sin ser lacrimógeno, mentiroso o banal. No se dejen asustar por el pésimo título en español: “Te amaré por siempre” es una frase tan convencional y cursi que en definitiva no le hace justicia a esta cinta que tiene más aspiraciones que ser simplemente otra historia de amor bonita.


¡Véte al infierno!
Drag me to hell. (Arrástrame al infierno)
Dir. Sam Raimi

Después del desastre de Spiderman 3 (y luego de tres películas al hilo sobre las aventuras del arácnido) Sam Raimi se da un descanso y decide, nomás para relajarse un poco, regresar al género que más le gusta, el terror. Obvio, Raimi conserva ese particular estilo de terror clásico que no se toma tan enserio a sí mismo y que combina los sustos con la carcajada franca.

Christine Brown (Alison Lohman) es una ejecutiva de un banco que aspira a una promoción en su trabajo, para ello su jefe le pide ser más decidida en su toma de decisiones. Y es que Christine tiene la nada agradable tarea de decidir a quién se le otorga un préstamo o una prorroga de pago. Cuando una viejecilla (algo repugnante la verdad) llega para solicitar una extensión en el pago de su hipoteca, Christine ve la oportunidad de ser más dura (tal y como su jefe le pide), por lo que le niega a la anciana su petición. Craso error, la anciana resulta ser una gitana que ante la negativa le lanza una maldición a Christine. Ahora toda clase de cosas espantosas y horripilantes le sucederán, ante la mirada atónita de sus jefes y su novio, quienes no entienden su “raro” comportamiento.

Raimi recurre a todos los trucos ya conocidos del cine de terror, evocando sobre todo al cine tipo B de los ochenta. El problema si acaso es que ya nos sabemos esos trucos. Raimi, conciente de ello, saca partida y nos vuelve cómplices en un juego de humor negro que convierte a esta cinta –por momentos- en una comedia gore. Moscas saliendo de la oreja de Christine, vómito, lodo, pañuelos voladores y cabras risueñas. Raimi hará uso de todo cliché del cine de terror para, en cierta forma, burlarse de sí mismo y del género, haciéndonos al mismo tiempo, partícipe de la burla.

Es un ejercicio lúdico, con muy bien ritmo, impecablemente producido y con muchos momentos memorables; pero al que tampoco hay que tomar demasiado en serio. Simplemente se trata de relajarse, divertirse y dejarse arrastrar.


¿WTF?
Recién cazado.
Dir. René Bueno

Pues miren, la cosa está así: estaba a punto de decirles en una sola línea que hacía mucho no veía una cosa tan espantosa como ésta película; pero como ello salta a la vista, y es viernes… ¿ya para qué hacemos corajes?, mejor les dejo unas fotillos de la tal Gabriela Vergara, que no actúa, pero pues si está dos - tres guapa. ¡Salud!

Gabriela Vergara 3
Gabriela Vergara 7
Gabriela Vergara 10

(pondría fotos para el público femenino de este blog pero, no me van a venir con que Jaime Camil es guapo, ¿o si?).


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Hola Blogueros y Alex.
El jueves fui al cine, al cinepolis Diana y precisamente habia una especie de recepcion o algo especial y habia mucho uniformado ruso, ha de haber sido por eso yo creo, jajajaja si parecian rusos eh.

Vi la de Arrastrame al infierno y dejame decirte que es una pelicula de risa total, bueno mi chava estaba muerta de miedo pero es que es una pelicula delirante, hasta recibi un regaño de mi chica por estarme riendo, me dijo que era de miedo no de risa. La verdad es que si esta recomendable.

RESPUESTA DEL AUTOR: Oye, ¿y no había rusas? :)...




(sin albur).


 Enviado por MRSATAN - 29-agosto-2009 a las 14:55 Enviar mail al autor

 

Hola Alejandro,

Gracias por la recomendación del Cine Ruso... creo que lo único que he visto de esa cinematografía es Solaris, de Tarkovski (buena... y lentíiiiisima), y la de Night Watch que ya mencionaron, muy buena dentro del género... En fin, ya tenemos mas opciones para conocer...

Saludos!

RESPUESTA DEL AUTOR: Yo la que quiero ver y no he visto es Solaris de Soderbergh, con su amigo Clooney.


 Enviado por Pepe S. - 28-agosto-2009 a las 13:55 Enviar mail al autor

 

Hola Alejandro:

¿semana del cine ruso?, también hubo una del cine alemán, que lleva por lo menos tres años..., aunque solo en el DF

se ven bien estas películas rusas, y que bueno que sea una semana ¡itinerante!

de los ochenta, las vi todas ¡eh!...

y de los estrenos, pues a ver que veo..., mi prioridad son las infantiles, quieren ver Pequeños invasores o High School Rock...

nadie va te va a decir que Camil es guapo, es super simpático, y parece muy natural haciendo bobadas..., se ve sincero, sin la pose, guapo....¡nah!

RESPUESTA DEL AUTOR: Y viene una de cine japonés. Este mes vienen de hecho demasiados ciclos. El próximo fin es ShotShorts y el que sigue de eso hay una semana de cine Francés. Y vienen buena películas mexicanas como 'Cinco Días sin Nora' y 'Conozca la cabeza de Juan Pérez'. Se va a poner bueno...

Que bueno que Camil no es guapo, mi fe en la humanidad regresa.


 Enviado por Claudia G - 28-agosto-2009 a las 12:34 Enviar mail al autor

 

Alex,

Como siempre el blog esta buenisimo, siempre buenas recomendaciones y poco a poco vamos ampliando la videoteca en virtud de las siempre atinadas recomendaciones. Del tema de hoy solo puedo decir que mi acercamiento con el Cine ruso se limita a tres peliculas, una que no recuerdo el nombre, que es una producción ruso-mexicana y que se encuentra habituada en el México revolucionario y posrevolucionario. Las otras dos son podriamos decir historias de vampiros poco convencionales, "Night watch" y su secuela "Day watch", de entrada toman un topico vampiresco muy diferente y la acción si no es frenetica si permite al menos estar atento, lamentablemente en México no tuvieron mucho eco, en especial "Day watch", y eso que eran superiores en toda la línea a Crepúsculo (Bueno, eso casí cualquier peli lo logra).

John Landis podria ser el papá de 2 generos de peliculas, tipicamente holliwodenses, el cine-comedia de terror (o terror comico) con la buenisima "An american werewolf in London" y la sexicomedia estudiantil con "Animal House". Y aún faltan muchas ochenteras, y seguramente habra mayor participación cuando trates las de los 90's. Como siempre un saludo a todos.

RESPUESTA DEL AUTOR: Faltan muchísimas de los 80's, yo creo que la lista daba como para cuatro partes, pero bueno dejémoslo hasta ahí, por lo pronto.

La de los 90's va a estar peor o igual de larga, yo creo que nos enfocaremos en el año 1999. Muchas películas enigmáticas salieron ese año.


 Enviado por Sergio A. Garcés - 28-agosto-2009 a las 12:02 Enviar mail al autor

 

Gracias por no poner a Jaime Camil, gracias!!!! ya vi Drag me to hell, y la verdad esta bastante cumplidora, aunque como de costumbre brinque en el asiento cada vez que salía algo, XD, el final es genial, no digo más. De las pelis ochenteras, pues las que más recuerdo son la de Indiana Jones, es de las pocas que me gustan de la saga, An american werewolf in Londos, que sincerametne a mi nunca me dio miedo, por supuesto Batman!!!! obviamente Terminator y el clásico "ven conmigo si quieres vivir!!" es de esas frases que no se olvidan tan fácilmente, como tampoco se olvida el asqueroso telefono de lengüita, puaj. Se me antojó la Semana de cine Ruso, seguramente terminaré sucumbiendo a ven y mira, me llama la idea de ver la Segunda Guerra en los ojos de los rusos.

RESPUESTA DEL AUTOR: ¿No te dió miedo Hombre Lobo Americano en Londres??? ¿Ni cuando habla con loz zombies?, ¿Ni cuando se transforma?, ¿Wow, de qué estás hecha, tus nervios son de Adamantium o qué?


 Enviado por Lilith - 28-agosto-2009 a las 10:20 Enviar mail al autor

 
 
Acerca del autor
 
Alejandro Alemán

No sé ustedes, pero yo estoy harto de los críticos de cine. Usualmente son individuos algo petulantes que odian el cine comercial y erigen sobre un pedestal a cualquier cinta de tres horas en blanco y negro. Desde su mirada fría y sin pasión creen tener la verdad absoluta.

Olvidan que el peor pecado que puede cometer un director de cine es hacer una cinta aburrida. ¿Cuándo habrá sido la última vez que esos críticos entraron con auténtica emoción a una sala de cine?

En este espacio nos gusta el cine, no importando de donde venga, ni quién lo haga. Se trata de recuperar esa capacidad de asombro, justo como ocurría en sus inicios, en aquel Salón Rojo (la primera sala de cine en la ciudad de México) donde la emoción de la imagen en movimiento se convirtió, con el paso de los años, en cinefilia.

Pero no nos malinterpreten, si bien nuestra dieta visual se permiten ciertas golosinas, tampoco soportamos aquel cine que atenta a nuestra inteligencia.

Sirva este espacio para platicar de lo que más nos gusta: el cine y su experiencia. Al fin y al cabo, la crítica la hacemos todos. Bienvenidos.

 
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