Sí, ya sé que hace más de un año que cerraron el Run-Run, pero yo no termino de recuperarme de la noticia. Y no es que yo fuera cliente asiduo del mencionado cabaret, sino que su desaparición significó que en esta muy noble y leal Ciudad de México nos estamos quedando sin cabarets de verdad, de los tradicionales, con ambiente de fiesta eterna y noches llenas de sorpresas.
Conocí, ese sí de cerca, el Tecpan, pero el gran terremoto lo tumbó y además yo era entonces todavía muy joven como para valorarlo en su justa dimensión cabaretil (me encanta el neologismo). El Bombay, que fue de los buenos, está convertido en teibol y la verdad es que la diferencia entre cabaret y teibol es la que existe entre platillo casero y uno de fast food (¿Desea papas y refresco grandes por diez pesos más?)
En el mundo del cabaret había espacio para el arte, para la fantasía, para los sueños de artista (porque eso eran quienes trabajaban en estos sitios). Uno se encontraba ante un despliegue escénico en el que había luces, música, baile, actores. Todo estaba hecho para entretener al respetable durante las horas que pasaba en ese sitio con una puesta en escena de vida nocturna. La realidad es que de los cabarets sólo me llegó la sombra de lo que fueron. Es curioso que incluso si uno no había visitado uno era posible reconocerlo. Ahí estaba la pista, las pequeñas mesas, las cortinas, el ambiente indescriptible, sí, exactamente como en muchas películas de rumberas.
A estas alturas es muy difícil saber qué fue primero, si los personajes de los cabarets o la imagen que de ellos hizo el cine nacional. Es innegable que en algún momento estos dos espacios se retroalimentaron y de ahí surgió una enorme cantidad de películas, personajes, nombres de batalla, espectáculos, canciones, pinturas, obras de teatro, modos de ser, modas, formas de hablar. Se pueden contar en cientos las películas de la llamada época de oro del cine mexicano que tienen alguna relación con el ambiente cabaretero.
Claro que había para todos los poderes adquisitivos y en cabarets caros se presentaban los cantantes del momento. Muchas glorias nacionales debutaron e hicieron gran parte de su carrera en este tipo de espacios. Otros, los de rompe y rasga, se valían de otras argucias para atraer clientela. Ahí estaban las ficheras, mujeres que cobraban por bailar una pieza, por sentarse a la mesa y platicar y cuya función principal era la de entretener a los visitantes. También estaban los músicos que cobraban por dedicar una canción. En otros sitios se recurría a la prostitución, aunque cabaret y prostíbulo son dos cosas absolutamente distintas.
El brillo de la influencia de los cabarets en nuestra cultura urbana es tan intenso que llega hasta nuestros días y sigue inspirando a los artistas. Un ejemplo de esto es la fotógrafa Eugenia Arenas, quien deslumbro a España recientemente con su trabajo enfocado en estos locales y sus protagonistas, como los propietarios, los meseros, los parroquianos y las cabareteras.
He conversado con ella acerca del tema y lo que más me llama la atención es su capacidad para encontrar en esos seres de la noche a personajes inmejorables para ser fotografiados. Le pedí una fotografía para compartir con los lectores de este blog y ella, amabilísima, me envió la que ilustra este texto. En el instante captado por la lente no sólo vemos a un ser complejo, sino también su entorno, su fe, su sitio de trabajo, su condición social e incluso podríamos imaginarnos a sus compañeros de trabajo y clientes. Resulta además muy interesante el manejo de la luz, las texturas.
La ecología urbana de la Ciudad de México cambia a cada momento y le ha tocado el turno de extinción a este tipo de entretenimiento. Ha dejado espacio para otros que cumplen una función similar, aunque nunca será la misma. ¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¿Nostalgia de Ninón?
¿Recuerdas personajes, canciones, películas, obras de teatro u otro producto cultural cuyo tema fuera el cabaret?
EN LA META
El teatro La Capilla fue mandado a hacer por el mismísimo Salvador Novo, quien, me cuentan (corrígeme si estoy en un error) lo usaba para su poner sus propias obras, dirigir las de otros, en fin, era su muy particular teatro, que hoy está abierto al público que desee ir a ver alguno de los espectáculos que ahí se presentan.
En este sitio, ubicado en Madrid 13, Coyoacán, se presenta los domingos (18hrs.) la obra Riñón de cerdo para el desconsuelo, una hermosísima historia de amor escrita por Alejandro Ricaño, dirigida por Angélica Rogel, actuada por Pilar Cerecedo y Omar Medina. El tono conseguido por la directora hace que uno no sepa si reír o llorar. Te la recomiendo ampliamente.
FELICIDADES POR LA FOTO.EXCEPTUANDO LA SANTA MUERTE...TE PUEDO DECIR QUE RETRATA LAS PERSONAS Y LUGARES VISTOS Y DISFRUTADOS
Enviado por RENE GRIDO - 27-agosto-2009 a las 17:38
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HOLA,ALBERTO.JAJAJA TE JURO QUE MIENTRAS TE LEIA EMPECÈ A SENTIR LAS TIBIAS MANOS DE UNA BELLA MUJER ACARICIANDOME LA NUCA Y LANZANDO LANGUIDAS MIRADAS ,MIENTRAS SEGUIAMOS EL RITMO DE " VUELVE AHI CABARETERA,VUELVE A SER LO QUE ANTES ERAS,EN AQUEL TRISTE RINCOONN.FUE EN UN CABARET DONDE ME ENCONTRE BAILANDOOOOO....CON MUJERES MADURAS O JOVENES QUE TE HACIAN LA NOCHE CORTISIMA.LOS DANZONES, ,CASI ARRASTRADDOSE POR LAS PISTAS DE BAILE MIENTRAS,TETE A TETE DISFRUTABAS DE LAS CARACTERISTICAS AROMAS DE AQUELLAS MUJERES ENTREGADAS EN CUERPO Y ALMA A COMPLACERTE...SUS HISTORIAS,TAN PARECIDAS ENTRE SI.SUS PIROPOS PARA CONQUISTARTE,TUS MANOS RECORRIENDO LAS TELAS BRILLANTES Y SEDOSAS QUE SE EMBARRABAN EN SUS CUERPOS JAJAJAJA ME ESTAN DANDO GANAS DE RETRAZAR EL RELOJ,PARA VER SI TODAVIA LE QUEDA CUERDA...SALUDOS A TODOS.
Enviado por RENE GRIDO - 27-agosto-2009 a las 17:37
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lo que dices es muy importante en cuanto la pelìcula Danzón, las personas solo, solo bailaban, por el gusto de hacerlo.
No eran como aquel que decía "Padre que usted aparta a las mujeres del mal?" -Si hijo- "Pues aparteme dos para el sábado"...que bobera no?
Enviado por Ana Ma. - 27-agosto-2009 a las 17:27
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Mis padres se vinieron al DF por la universidad, de mis hermanos, y su amigo al poco tiempo también con su esposa, la cual trabajó en, entonces telesistema mexicano y estudios de cine, recosiendo los vestidos de las artistas o adaptándolos a sus tallas. Asi que nos contaba de Rebeca Iturbide, Isabela Corona y otras muchas, incluso de la famosa Ana Pierna Lepe, que fue finalista en Miss Universo.
Fueron una pareja maravillosa, siempre dulces, buenos amigos, e incluso como él siempre le decía Tía, porque era muy seria, nosotros terminamos diciéndole también tia.
Que te parece esta historia, el siempre muy bien vestido, era como decían en las películas mexicanas “Un dandy” y ella, la verdad muy guapa, menudita y muy, pero muy discreta. Por cieryo cuando uno de mis hermanos ( mi gemelo) era muy joven siempre decía, no si cuando voy al Balalaika, al Tio Sam, al california, y mi mamá hacía muecas y despues el muy malvado me decía solo que me gaste el dinero de los libros...porque de lana, nada!!!, pero bueno mi madre siempre tenía un caracter increíble
Enviado por Ana Ma. - 27-agosto-2009 a las 17:20
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Te voy a contar una historia de cabaret y amor! Aunque no se si me puedas leer, es tarde, pero mi “galán” enfermó y lo lleve a Ángeles, que no Los Ángeles D club!! Jajaja pobre.
Mi padre tuvo un amigo de toda la visa, desde pequeños, como en aquellos tiempos se era mas centralista, venían al DF a hacer “tramites”, en uno de esos trámites su amigo regresó casado, mi padre decía que habían conocido a su esposa en un cabaret.
De esto hace muchísimos años, mis padres ya muertos eran jóvenes, con hijos pequeños, asi que cuando regresaron a la ciudad de donde es mi familia, pues el único que sabía el origen de esta chica era mi padre, el cual se lo platicó a mi madre un poco en plan de crítica, mi madre, le hizo ver que del “convento” que frecuentaban el y su amigo viudo era asunto de ellos ( de la pareja)
Bueno pues para presentarla, se inventaron que vivía aquí en DF en un internado y que era “colegiala”, todo esto nos lo contó mi madre. Pero cuando algunos de mis hermanos eran adolescentes ( tuve 7 hermanos hombres, yo la mas chica) le preguntaban a ella como era su internado y colegio cuando conoció al amigo de mi papa, hasta que mi madre, les prohibió que la molestaran, ya que de verdad era una persona maravillosa.
Enviado por Ana Ma. - 27-agosto-2009 a las 17:16
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reminiscencias:
alberto, respecto al teatro aprovecho para comentarte: pasaron en el canal 426 "cine eurpeo" "el enfermo imaginario", el parlamento de "corregir la sangre, templar los intestinos y el cerebro, etc. me prendió y fui por mi libro de moliere de la ed. porrúa. me recordó tus clases y cómo nos hiciste leer la celestina. ahora me doy cuenta que los clásicos, clásicos son. así que le estoy echando una ojeada a el burgués gentilhombre y sus diálogos de ¿os gustaría aprender la física? ¿qué cuenta la física? etc. etc. qué sería de estas obras transplantadas al siglo 20, como lo hicieron con hamlet y romeo y julieta? mucho éxito con tu obra
RESPUESTA DEL AUTOR: Victoria: ¡Hay tanto por leer! Y uno con tan poco tiempo. Voy a buscar el canal que cuentas. Gracias por los buenos deseos. Ayer fue la Función de prensa y nos fue muy bien.
Enviado por victoria vovides - 27-agosto-2009 a las 14:11
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Hola Alberto te felicito por tocar temas que fueron y seguirán siendo actuales con comentarios y colaboraciones como esta te quiero comentar que aunque no soy muy grande de edad tampoco soy algo joven , pero además al vivir en la provincia es muy complejo visitar lugares donde como en el D.F. que creo que sin lugar a duda toda vía existen Cabaret s, ahora Alberto la pregunta es tu que te gustan estos lugares y que vives en l D.F. por que no nos orientas a algunos que de ves en cuando visitamos la ciudad de México y nos ilustras con nombres de estos recintos y sus ubicaciones Gracias de antemano
RESPUESTA DEL AUTOR: Carlos: Pues para empezar, creo que debes visitar algunos de los salones de baile ya mencionados aquí: El Rivera y, por supuesto el California Dancing Club. Si no bailas, nada más disfruta de ver bailar. Nos cuentas.
Enviado por Carlos Vega - 27-agosto-2009 a las 14:07
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la foto es maravillosa, lo dice todo
RESPUESTA DEL AUTOR: sol: A Eugenia le va a encantar tu comentario. Y estoy de acuerdo. Saludos.
Enviado por sol - 27-agosto-2009 a las 12:44
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Pues si, las películas de Ninón Sevilla y Tongolele son clásicas, es una lástima
RESPUESTA DEL AUTOR: Talía: Lo bueno es que las podemos ver una y otra vez. Una gran ventaja del cine sobre la realidad, que se va y no vuelve.
Enviado por Talía - 27-agosto-2009 a las 12:34
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De los despachos con “tables” pues ¿Qué te puedo decir?, no puedo negar que los conozco, que he asistido, pero no es algo que realmente me atraiga; reconozco que muchos lugares tiene la presencia de chicas muy bellas y que a veces realizan verdaderos actos de contorsionismo, pero ¿y?, por la forma y el ambiente se me figura una especie de circo romano . . . . . . .
Cierto es que el ver el desnudo femenino y con esos movimientos puede resultar excitante, puede solamente, pero veía más espectacular los shows que montaban los cabarets de antaño y realmente considero más sensual, o erótico si quieres, lo que se insinúa y no lo que se muestra tan abiertamente . . . . . . .
Por supuesto, para todo hay gustos, y hay quienes disfrutan de ello, salud por eso y que lo disfruten ; creo que son cuestiones de época, como lo fueron los cabarets en su momento y en el futuro………a ver qué inventan; igual, alguien se quedará con la nostalgia del lugar y del ambiente. . . . . . .
Sobre quienes ahí trabajan o ejercen pues…………creo que sería un tema para otro blog . . . . . . .
Salutations, depuis le jardin sauvage . . . . . . .
RESPUESTA DEL AUTOR: Lestat: Todo cambia. Y creo que la comparación entre el fast food y la comida casera nos hace pansar que hoy la mayoría de la gente consume fast food porque está a la mano y en casi cualquier sitio. Creo que eso pasa con muchos productos culturales: se simplifican y se reduce su elaboración y consumo. El caso es vender mucho y no vender calidad. Y como bien señalas no significa que sea mejor o peor. Pero sí da tristeza que desaparezcan otras formas interesantes, como los burlesques o lo salones de baile. El Rivera todavía existe, así que no te quedes con las ganas. Yo fui hace relativamente poco a un salón de baile llamado Candela, que está sobre Puente de Alvarado. Es un clásico para el rumbo de la colonia Guerrero. Lo interesante de muchos salones de baile es que realmente la gente va a bailar, no se bebe, vaya no venden bebidas alcohólicas. Hay gente que asiste ceda semana y que tiene parejas de baile fijas. Ves a grandes bailadores. Es lo que retrata, por ejemplo, la película Danzón, de María Novaro, que protagonizó María Rojo. Vale la pena darse una vuelta a uno de estos lugares clásicos porque pueden desaparecer en cualquier momento.
Enviado por Lestat Khan® - 27-agosto-2009 a las 12:17
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Pero como dijo Machado y canto Serrat, “todo pasa y todo queda” el Riviera paso y se quedo en la memoria de los que en el estuvieron; igual, todo tiene su época y su momento, la época del Cabaret ya paso…………o quién sabe, igual llega alguna persona con suficiente visión y readapta y adopta el concepto de nuevo . . . . . . .
Otro dato curioso, igual, en mis años de estudiambre, vivía frente a otro lugar por el estilo, el “Amancer Tapatio”, que posiblemente tuvo mejores momentos; cuando yo lo conocí había declinado su categoría, aunque no por ello sus ingresos, los jueves veías el estacionamiento abarrotado de autos de lujo y de guaruras . . . . . . .
A diferencia del Riviera, este no me inspiraba la menor intención de entrar, pero si me ofrecía un buen espectáculo, por lo menos una vez al mes siempre había un show en la entrada, desde los reclamos femeninos y su pizca de drama, hasta confrontaciones generadas por el alcohol; curiosamente aunque los temas no eran variados si las actuaciones . . . . . . .
Había mujeres bravas y otras dramáticas, bravucones y otros más, “finos” digamos, que aventaban por delante su sequito de cuidadores, creo que la única constante era la presencia de la muerte “ te juro que la próxima te mato”, “me voy a morir” y demás, diferente la expresión pero en esencia lo mismo . . . . . . .
Afortunadamente nunca hubo un final trágico, o bueno, no grave digamos, nunca paso nada más allá de algunos moretones, una nariz sangrante, o ropa desgarrada; se que suena mal que lo diga, pues pareciera burla, pero en serio me resultaba divertido ver ese tipo de espectáculos a pie de calle (en el interior no supe) . . . . . . .
Enviado por Lestat Khan® - 27-agosto-2009 a las 12:16
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Alberto Amigo: . . . . . . .
Nostalgias por las paisasnas del buen Lennon. . . . . . .
Muy diferentes tiempos eran aquellos del cabaret y como bien mencionas, tan diametralmente opuestos a los tables de ahora, como la comida casera y el fast food. . . . . . .
Yo no tuve la oportunidad de conocer ninguno en persona, sino a través de las películas, aquellas de la nombrada “época de oro del cine mexicano”; y si, debo manifestar mi envidia ante el hecho de que tu si lo conocieras (envidia de la buena por supuesto) . . . . . . .
Pero permíteme platicarte algo; en mis años de estudiambre, me hice la costumbre de asistir a tomar café a un vips (bueno la costumbre ya la traia), y el recorrido entre mi casa (en aquellos años) y el citado lugar lo hacía a pie. . . . . . .
El recorrido incluía, como paso obligado, la glorieta de División del norte y Universidad, ahí donde antiguamente estuvo el famoso “Riviera”; pude asistir sus últimos años y su cierre. . . . . . .
He de decir que nunca tuve la oportunidad de entrar, aunque el antojo y la tentación eran demasiados; ciertamente el lugar ya no tenía su antiguo esplendor, pero conservaba parte de su magia y algo en el interior aún seguía atrayendo a las personas. . . . . . .
El lugar por fuera se mantenía limpio, pero no en las mejores condiciones, y aún así al pasar lanzaba una invitación irresistible a entrar (lamentablemente la ausencia del poderoso caballero en mis bolsillos fue la cadena que me cerró el paso); fue triste ver un día que el lugar había dejado de funcionar, igualmente fue observar su decadencia como local, ya sabes, matas de hierba creciendo entre lo seco, grafitti y daños hechos por vandalos. . . . . . .
sigo....
Enviado por Lestat Khan® - 27-agosto-2009 a las 12:14
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Hoola Alberto:
snif snif snif, yo de cabaret, antros, teibol y demás no puedo decir nada
hace tres años, fui a bailar a un lugar en Insurgentes de salsa, porque un visitante extranjero quería ir, y nadie de la oficina quería acompañarlo, mi esposo y yo estuvimos hasta las 5:00 am, solo esa vez lo hicimos...
se que las Reinas Chulas están por Coyoacán, hace años, una prima que vino del norte del país, quería ir a algún lugar, me recomendaron el Hábito, pero en la puerta ella dijo, ¿y si vamos al Hard Rock? estaba super lleno, no pudimos entrar, así que solo paseamos en carro
no he visto Aventurera ni tampoco he ido a la Guerrero a escuchar a Paquita...
este mundo de Cabarets y Centros Nocturnos no me ha tocado...
¿todo listo para tu obra Fatwa?....saludos
RESPUESTA DEL AUTOR: Claudia: Muy mal, es una signatura pendiente. Puedes ir, ahora sí, a ver a las reinas chulas a El Vicio (antes El Hábito). Y luego nos cuentas.
Enviado por Claudia G - 27-agosto-2009 a las 09:54
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El cabaret empezó a interesarme hace muy poco, de hecho ya en su versión más comercial y con la presencia de artistas como Astrid Hadad, Pedro Kominik, las reinas chulas, o Regina Orosco y Tito Vasconcelos. Es una forma interesante de esperar el amanecer. Me hubiera gustado conocerlo en los años 50´s, cuando era la alternativa de diversión nocturna de la ciudad. Los jóvenes resultan sorprendidos cuando lo conocen y muchos son asiduos visitantes. Otro espectáculo difunto de la noche es el burlesque, también ya fuera de puestas. Al final creo que son variantes del espectáculo que necesitan talento y no solo morbo para sobrevivir y es un pena que la única opción de diversión sea hoy el antro. Hacen falta opciones, pero como bien notas Alberto, la crísis está haciendo estragos en todos los sectores, incluyendo este género de teatro del que sólo vemos al artista, pero del cual dependen muchas familias. Ya resurgirá, esperemos verlo.
Me acordé de varios libros: Nueva Grandeza Mexicana de Salvador Novo, Alta frivolidad de Margo Su, Tragicomedia Mexicana de José Agustín y las Leyes del Querer de Carlos Monsivais, sobre Pedro Infante; todos ellos textos del espectáculo y ese México que se nos fue. Al leerlos me quedo con la sensación de que hemos perdido. Como siempre, un abrazo. Seguimos.
RESPUESTA DEL AUTOR: Antonio: Si no has visto la película Tívoli, de un jovencísimo Arau (el ditector de la película Como agua para chocolate) te recomiendo que la veas. Filma los últimos días del burlesque que se llamaba justamente Tívoli y que fue derrumbado para abrile paso a la prolongación de Paseo de la Reforma hacia el norte de la Ciudad de México. Sale Lin May muy jovencita, seguramente en su primera aparición en cine. Es una película que se puede ver como documento de una época. Refuerzo lo que dices: cualquier forma de teatro exige una gran complejidad. Un gran saludo.
Enviado por Antonio Fuentes - 27-agosto-2009 a las 07:27
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sigue...
Nos saludamos e intercambiamos direcciones. Me enteré entonces que se habían ido a vivir al D.f. para probar suerte. Me dijo, en medio del ruido de un vagón atascado de chilangos, que estaban tocando en el beis.
Era lógico. Los dos hermanos que organizaron originalmente el grupo, eran sobrinos del Toche Peláez, en ese entonces entrenador (creo) de Los Diablos Rojos del México. Antes, cuando El Toche fue entrenador de Los Cafeteros de Córdoba, el grupo había animado el estadio entre entrada y entrada.
Hice contacto con ellos por teléfono y les pregunté si podía ir a oirlos tocar. Aceptaron muy gustosamente. Yo comuniqué a mi esposa que iría al beisbol gratis y ella se quedó tranquila.
Cuando pasé por el departamento para irme con ellos (y así entrar como parte del grupo y no pagar) vi con algo de nerviosismo que ninguno estaba listo y vestido, cuando ya era casi la hora para que empezara el partido. Ahí me enteré, con sorpresa, que no era en el beis donde tocaban, sino en El Rey. Un centro nocturno cercano a la zona de Garibaldi.
De todos modos fui, me emborraché, me eché un palomazo y así conocí mi primer centro nocturno chilango. De ahí, en la madrugada, se trasladaban a otro, éste mucho más grande, que creo recordar se llamaba San Francisco.
Excuso decirte que cuando llegué, al otro día en la mañana y en calidad de fardo, mi esposa me pidió que le explicara cómo había estado el partido... y para colmo ese día tembló fuerte.
RESPUESTA DEL AUTOR: Lennon: He conocido a algunos músicos de fiestas, locales, etc. Y te puedo decir que sí qué son de "carrera larga". ¡Qué tal! ¡Tú de roquero! Me encanta que poco a poco, con estos comentarios uno se va haciendo un retrato de cada uno de nosotros. Lo mejor es que es interesantísimo, es como una novela por entregas.
Es muy interesante darse cuenta de que en muchas universidades fuera de México se estudia la cultura ampliamente. Vaya, no hay temas tabú. Yo sí creo que debemos estudiar cada aspecto de nuestra vida cultura. Mucho más los que tienen que ver con las celebraciones, la vida nocturna, etc. Dicen mucho de quiénes somos y en quién nos estamos convirtiendo. Oye, ¿te recriminaron fuertemente es noche loca? Saludos.
Enviado por Lennon - 27-agosto-2009 a las 02:06
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Alberto:
Tengo un amigo que realizó su tesis de maestría utilizando como objeto de estudio los antros, definidos como espacios donde se generan relaciones específicas.
Hacíamos un poco de burla porque, para desarrollar su tesis (buena, por cierto) tuvo que pasar mucho tiempo en trabajo de campo...
Ya para el doctorado, determinó centrarse en las relaciones cuerpo-a-cuerpo. Se graduó hace unos meses en España y la universidad donde obtuvo el grado, publicó (como acostumbran las instituciones serias) en su portal oficial, un resumen de esa tesis. Cuando llegó a Veracruz, mi cuate estaba asombrado de la cantidad de llamadas que había recibido de todo el mundo, solicitándole entrevistas y comentarios sobre el tema. Televisoras, radiodifusoras, periódicos, revistas ligeras y especializadas, se interesaron en el tema.
Cuento lo anterior porque el tema que hoy planteas podría considerarse, si se observa desatentamente, de poca importancia o superficial. Al contrario, me parece relevante y define lo que es hoy la vida cotidiana en nuestras ciudades.
Persolamente he conocido bares, cantinas, cantinuchas, tables y pocos centros nocturnos. No soy precisamente asíduo a esos lugares, porque en realidad me estresa el ambiente que puede llegar a ser algo violento. Prefiero, en todo caso, el ambiente relajado de un buen trago entre amigos o con mis hijos... pero en privado.
De todos los que he conocido, dos en el D.F. vale la pena que recuerde y cuente la anécdota (para mi simpática) de como llegué a ellos.
¿He mencionado aquí que cuando jovenzuelo pertenecí a un grupo de rock que luego derivó en conjunto musical para animar fiestas?
Pues bien, cuando salí de mi ciudad natal para estudiar en la universidad, dejé el grupo. Años más tarde, cuando estaba ya casado y estudiando un posgrado en la UNAM, me encontré con uno de esos músicos en un vagón del metro.
Alberto Castillo es originario de la Ciudad de México, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y de la Universidad de Amsterdam (Holanda). Ha ejercido como periodista cultural en Estados Unidos, Holanda y México.
Está convencido de que es necesario conectar al público con las manifestaciones culturales; el arte no es espontáneo, sino resultado de decisiones tomadas por la sociedad. Tiene la teoría de que en México hay actualmente un divorcio entre espectadores y autores; fenómeno que está provocando la extinción de los creadores y el resentimiento del público.
En este espacio desea eliminar la sensación de que el arte y los artistas pertenecen a un mundo de iniciados.