COMPAÑEROS: EL TRANVÍA SUBE MAÑANA...LLEGARON MIS CHAMUQUITOS DESPUÉS DE QUINCE DÍAS...NO ME HE PODIDO DESPEGAR....NI TECLEAR...NI NADA...HASTA MAÑANA PUES...GRACIAS A LA VIDA...POR EL !MAMI! !MAMI! Y POR TODO LO DEMÁS.
Compañeros del tranvía. Retomo el tema de “Esa culpa de la que no somos culpables”. O quizá el tema y las palabras de ustedes de la semana pasada, me retoman a mí. En todo caso, no puedo hoy escribir de otra cosa. Aquí están las palabras de cada uno. Los análisis. Las emociones. Las distintas maneras en las que cada quien trabaja/ha trabajado para intentar encarar sus culpas no culpables, y reconocerlas como injustas, y sin embargo omnipresentes, como parte de un imaginario propio, alimentado por un contexto (muchas veces antiguo y familiar) de confusión, de medias palabras o de silencio, o como consecuencia (es tan común) de lo que podríamos llamar “el discurso culpabilizante del Otro”. Consciente o no. No quisiera que los testimonios se quedaran sin entrecruzarse, sin reflexionarse, sin espacio para ser conversados. Los procesos. Sugerencias. Consejos. Preguntas.
Confieso que esta semana he soñado como demente, o quizá…como culpable en vías de ciertas recuperaciones. Como si buceara en el fondo de algún mar en donde fueron asomando distintas cabecitas de iceberg. Es curioso, lo escribo y me ataca un síntoma que me llega a veces, dicen que tiene que ver con la migraña, pero no me duele nada, es simplemente como si estuviera viendo la realidad con los ojos abiertos debajo del agua ¿se acuerdan cómo es? La vista se nubla un poco, la pantalla aparece cortada por mitad, con el ojo izquierdo veo claramente y con el otro atisbo unas especies de grecas extravagantes. Efecto marítimo. ¿Qué sucedió esta semana que tuviera que ver con el proceso interior que me despierta el tranvía? No lo sé bien, pero soñé con esa noche en la adolescencia, en la que regresando de casa de una amiga rumbo a mi casa, elegí para llegar más rápido, una calle oscura en construcción. Quizá no sea hoy prudente en mis “confesiones” ¿Será indispensable ser prudente? Creo que no. Y menos cuando una invita a los demás a que se arriesguen.
Existen unos tubos de drenaje enormes, se los juro, en ellos caben dos personas de pie. Venía yo caminando, cuando una mano me atrapó en la oscuridad y me arrastró hacia adentro de uno de esos tubos que estaban a mitad de la calle. Tuve mucha suerte. Muchísima. Tenía yo trece años. Me tropecé con un exhibicionista. Quizá era bastante más que eso. Creo que mi crisis de llanto lo hartó a un punto que me dejó ir. Me mostró su sexo con una lamparita. Fue bastante horrible. Creo que por años y sin yo siquiera saberlo, me sentí dañada por ese encuentro. El horror de tener que tocarlo. Su aliento a alcohol en mi cuello diciéndome: “Te puedes morir güerita, te puedes morir si no me obedeces”. Mucho tiempo me sucedió sentir un momento de pánico cuando alguien decía esa palabra “güerita” refiriéndose a mí. Como si fuera a suceder algo muy malo.
¿Por qué esa escena regresó ahora? No lo sé. Las culpas no culpables. Encerradas en los armarios, entre bolitas de alcanfor. Al día siguiente, tenía que contárselo a alguien, acudí a una religiosa del Colegio. Me dijo que yo lo había provocado. “Hermana pero si ni siquiera lo vi, estaba oscuro. Yo no lo conozco a ese señor. Me da miedo ese señor.”. Ah. ¿Cuál habrá sido mi oculta intención al caminar por una calle sin arbotantes? “¿Mi oculta intención?” ¿En una ciudad pequeña en la que me sentía segurísima, y en la que lo único que me asustaba era llegar tarde a la hora que me había fijado mi mamá? me mandó a confesarme. No fui muy afortunada con el sacerdote en cuestión. La "penitencia" fue draconiana.
¿Qué deduzco como consecuencia de ese hecho distorsionado por las palabras de la maestra, y el sacerdote, y silenciado por mi pánico? Muchos años de un miedo (negado, igualmente silenciado por mí) ante la más remota posibilidad de gustar. No me daba cuenta, pero allí estaba, esa amenaza de un deseo que podía ser malsano y siniestro. Desprovisto de consenso y de amor. Abusivo y amenazante. Siento que me expongo de más al contar algo así…ojalá y no compañeros…Surgió entre mis “culpas no culpables”…salido del armario y las bolitas de naftalina… Las palabras se llevaron mi visión entrecortada y marítima. Veo completita la pantalla.
Retomo en el orden de llegada, los textos de la semana pasada. Edité un poquito cada texto. Me incomoda muchísimo hacerlo. Espero no haber faltado el respeto a las palabras de ningún/a compañero/a. ¿Acaso podríamos hablar cada uno de la experiencia de los otros? Desde la solidaridad, desde el apoyo…Responder con las emociones que nos provocan las palabras de los otros.
LAURA B:
“Tema complicado, creo que de haberlo leído unos meses atrás me hubiera soltado llorando y no habría podido escribir. En mi proceso terapéutico me he dado cuenta de la cantidad de culpas no culpables que llevo a cuestas y poco a poco, ir deconstruyendo. Dificilísimo, he pensado en dejarlo, sin embargo sigo en pie, me lo merezco. Una de las culpas que cargaba era el abuso de mi abuelo, en mi infancia (4 años). Culpable de no haberme defendido o de que me defendieran, culpable de la traición de alguien que quería y se suponía cuidarme.
Me di cuenta de ella y de su proceso de sanación con ayuda de mi terapeuta. Sí, afecto mi vida, mi percepción sobre la familia y mi manera de relacionarme con las personas. Aún no termino de desmenuzarlo, sin embargo creo que protegía a mi abuelo y a mis padres que optaron por el silencio. Ya llevo un camino andado en desarmarla…”
ANA CAROLINA:
“He estado en terapia hace algún tiempo, revisando mis miedos, parálisis, y dificultad a acomodarme a este nuevo país tan diferente donde vivo, a terminar mi tesis de doctorado y a una lista de más atorones. Al final siempre sale el tema de mi distancia y de no poder cuidar a mis viej@s. Ya tenía pistas ¡Entra la luz por mi ventana! La culpa tan grande que cargo por cumplir mis sueños de la vida, y la culpa de no hacerme cargo y atender a mis padres. Estar allá de tiempo completo para cuidarlos y hacerme responsable de su vejez. Me está llevando tiempo…”
MENOSPAUSAS:
“Culpas, prestadas o propias, me gustaría decir que no siento ninguna, pero si le busco la encuentro, así que a rascarle: ¿Cuál es esa culpa tuya, de la que quizá no eres culpable? Dejar pasar, no hablar, no hacer, tengo un problema con una de mis hermanas, ¿Soy culpable? En parte si, por dejar pasar, por no actuar en tiempo, por no querer hablar para evitar un enfrentamiento mayor. No hay comunicación, no adelantamos un paso sin retroceder dos. Afecta mi vida, aunque diga que no, afecta mi hígado, afecta mis días, hay momentos en que me pongo tensa al pensarlo, al tener una noticia, al voltear y ver que ya no estamos juntas.
¿A quién proteges? A ella, más que a mí, a veces pienso que cada quien su vida, pero a veces se invierten los papeles, soy la hermana menor y siento que la mayor es la más desamparada, la más frágil, la más sola...hacer una especie de catarsis interior, entender que ella quiere estar como está, nadie sale de sus problemas si no has tocado fondo, dejar pasar más tiempo para mí, sin olvidar que ella está, que un día nos encontraremos, trabajaré en entender que cada una de nosotras forjo su vida con las armas que pudo…”
ALBA:
“Tenemos una ¿naturaleza? culpígena. A mí me han cargado con taantas culpas familiares que la verdad ya hasta perdí la cuenta, por mencionar las constantes, vengo de una familia que alguna vez tuvo poder político y económico, esperaban, y nos dieron toodo lo material posible para que nosotros (mis hermanos y yo) fuésemos exitosos, sólo que les faltó lo principal, atención, cariño, respeto. Siempre recibí descalificaciones, comparaciones con mis hermanas quienes fueron y siguen siendo un orgullo para cualquier padre en término de logros académicos. Yo para ellos era la desordenada, la burra (aunque sé que no lo soy), hasta fea (aunque sé que no lo era) y entonces la etiqueta que eligieron para mí era…’es una fracasada’, ese es el juicio y la sentencia.
Y ahí ando, con mi hermoso pequeño a quien, como dice un cuento, le tengo que demostrar que “si quiero que sea un príncipe, tengo que empezar por ser una reina”, es metáfora, no me interesan las cosas materiales más que para satisfacer lo básico, yo tuve todo lo material de pequeña y no era feliz…”
LILIANA:
“Este tema es tan intenso y me ''llega'' tanto. Tengo varias culpas sembradas en mi alma, como si fuera un chip insertado en mi cuerpo, y vaya que han afectado tanto mi vida que todas mis decisiones han girado en torno de ese horrible sentimiento de culpa, ahora de adulta lo he reconocido, he analizado, pero no la he podido desarmar, ¿a quién protegía?, a todos, menos a mí.
Tenía que actuar muy bien el papel que desde que tengo uso de razón me endilgaron; de niña buena, madura, responsable, centrada, así que no me podía salir de ése rol, durante toda mi vida he sido la fuerte y el bastón de los que me rodean, pero cuando me siento vulnerable, indefensa y frágil, yo no encuentro en quién recargarme y apoyarme, nadie piensa que necesito ayuda, mi cara siempre está feliz, sé esconder muy bien mis tormentos, no sé porqué, no recuerdo que alguien me haya ordenado ser de esa manera, yo solita me hice así…”
MEA CULPA:
“Recordé un rezo que de niña me enseñaron: ‘Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante Ustedes hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa Por eso ruego a Santa María siempre virgen, a los ángeles, a los santos y a Ustedes hermanos para que intercedan por mí ante Dios Nuestro Señor’. Lo recuerdo completito. ¡Qué impresionante! Lo rezaba sin entenderlo, pero supongo que lo asumí. ¡Qué grave poner a una niña/o a pronunciar tales palabras! Como sociedad lo seguimos haciendo, repitiendo, asumiendo. ¿Qué culpa puede tener un niño? ¿Por qué ponerlo a rezar eso?
Solemos crecer y cargar con culpa muy pesadas. Yo, creo, cargo con unas muy pesadas: la de ser feliz, estar sana, hacer lo que amo y que me paguen por ello, vivir bien, tener hijos sanos y hermosos, entre otras muchas cosas que no acepto, ante una realidad y un momento tan difícil e inhumano. ¿Cómo puedo ser feliz si este país se nos está derrumbando y la gente se mata sin piedad en la calle y millones viven en la pobreza y no tienen trabajo? ¿Cómo puedo ser tan egoísta y disfrutar mientras miles sufren?”.
BEATRIZ GONZALEZ:
“Sentirme culpable, pues no se me da. Mi pa es psiquiatra y supo manejar las situaciones que se nos presentaron durante nuestra infancia como un padre soltero. Platicábamos debajo de un árbol todos los domingos (mientras nos tuvo bajo su dominio) así nos quitó todas telarañas que nos pudieron amenazar durante la infancia, después en la aborrecencia nada que me acuerde ni guardado. Hoy día ya como madre lo que me queda claro es que con los hijos tenemos la obligación de hablar claro con los chiquitos en un lenguaje que entiendan o ya de aborrecentes igualmente en su idioma. Sí tienden a sentirse culpables de una u otra cosa, pero creo que con una plática sana y clara les podemos sacar las telarañas de la cabecita.”
ClAUDIA G.:
“Yo nunca he ido al piscoanalista, ni he seguido ninguna terapia, en casa de mis papás no se hablaba de las emociones, en mi casa, más o menos, digo, se habla de lo que uno siente, y de que no todos sentimos igual, mis dos hijos varones son muy diferentes, mi marido, bueno, él no habla nunca y menos dice lo que siente... yo sí creo que uno a veces está de buenas y a veces de malas, eso de poner cara alegre todo el tiempo es irreal, aunque también sería estar de malas toooodo el día...”
DEEPCORE:
“De niño pensaba que mis dos hermanos mayores no se llevaban nada bien por mi culpa, el mayor me protegía mucho y eso molestaba por alguna razón al segundo. Después me di cuenta que el tema era que, por alguna razón, ellos no pueden sostener una plática más o menos civilizada, incluso hoy. El saber eso me liberó un poco. Ahora con mi Santiago y mi María, la culpa se presenta cuando todas las noches me duermo pensando en las cosas que pasaron en el día y me cuestiono si de alguna manera estoy dejando una huella negativa en el subconsciente de mis hijos que por alguna razón se detone en la adolescencia y se conviertan en conflictivos. De pronto me da culpa. La verdad es que un día de mis hijos está lleno de amor y consideraciones”.
ABRIL:
“Hace tres años me compré un auto muy bonito. No lo hice con la mano en la cintura, trabajé mucho para ello, destiné durante un año gran parte de mi sueldo para terminar de pagarlo y mi padre también me ayudó con una cantidad de dinero. Era yo muy feliz con mi auto. Casi un año después, unos secuestradores eligieron a mi familia. Primero interceptaron a mi papá afuera de mi casa, le quitaron las llaves y entraron, durante el tiempo que permanecieron ahí, (según me enteré después) preguntaron repetidamente ‘¿Dónde está el mini cooper?’ ‘¿A qué hora llega el mini cooper?’ A lo que mi papá familia respondía que no sabía. Los golpearon, amenazaron y torturaron. Cuando me enteré de eso… me sentí culpable y la única responsable de lo que sucedió:
1. Supuse que en primer lugar querían atraparme a mí. Yo nunca llego a mi casa a la misma hora, e incluso a veces no duermo ahí (y antes menos). Pienso que tal vez yo tuve que vivir esa horrible experiencia en lugar de ellos, sobre todo en lugar de mi hermana.
2. Ese detalle me lo contó mi vecina en primer lugar, hasta algunos días después mi papá me lo comentó. ¿Por qué omitieron contarme eso, y todo lo demás me lo contaron con pelos y señales? Obviamente porque sabían que me sentiría culpable ¿o porque me creían culpable?”.
ELENA:
“A las mujeres nos quieren meter una carga de culpa solo por ser mujeres. Si los chamacos están mal educados es culpa de la mamá. ¿Si la chamaca salió embarazada? también es culpa de la mamá, "que no supo educarla", si un muchacho sale con la novia embarazada: "es culpa de ella, que no se dio a respetar", si el marido es infiel, no es culpa de él, ¡Qué va! es culpa de la mujer, porque ¡algo le ha de faltar al pobre en su casa! ¡Ella seguro no lo valora!
Para mí que todos deberíamos a empezar a hacernos cargo de nuestros errores y aciertos, enseñarles a nuestros hijos e hijas, por pequeños que sean, que cada quien es responsable de sus acciones y deberá de asumir las consecuencias de las mismas. No pueden ser responsables por algo que no hicieron, sobre todo cuando un adulto está involucrado. No culpar a los demás de nuestros errores, y tampoco permitirle a los demás cargarnos errores ajenos. Yo por lo menos tengo demasiados defectos y cometo demasiados errores ¡como para cargar con los de alguien más!”
MARIPILI:
“Cargo con la culpa de la persona que me gusta (después de una larga soledad) me atreví a querer entusiasmarme con alguien, que por supuesto estaba igual, con las ganas de compartir su soledad, a Beto lo había abandonado una mujer unos cuantos meses atrás -aunque ella sufrió primero el abandono- solo que él no tenía las fuerzas para enfrentarlo, nos hemos visto tan solo un par de veces, y ahora la ausencia de todo está de nuevo conmigo, cargo con la culpa de Beto por no poder estar conmigo como pareja, y con la culpa de no haber dedicado tiempo a su ex, mi culpa más grande y que no es mía es que no pueda mirarme a los ojos.”
ANA ISABEL:
“Hace tiempo que superé las culpas, pero para llegar a eso cargué deliberadamente con cuanto bulto se me presentaba, tal vez para demostrar a mis padres que su hija servía para algo, aunque sólo fuera para eso. Las últimas culpas que cargué fueron tan pesadas que me tenían literalmente aplastada. Llegó un punto en el que me era imposible salir a la calle. Temblaba. Me estacionaba en la esquina temblando y llorando. Dejaba que pasara el tiempo, perdía mi cita y volvía a casa. Sólo ahí me tranquilizaba.
Llamaba a la persona que no había podido ver e inventaba una excusa. Experta me volví en inventar excusas. Hasta que pedí ayuda y la encontré de inmediato. Y fue entonces que descubrí que cargaba la muerte de mis dos hermanos. Alguien tenía que hacerlo, pensaba, y qué mejor que yo. Aún a pesar de ellos. Yo podría con eso y sería mi forma de demostrar a mis padres mi amor y mi valor.”
ARMANDO LOBO:
“No me gustó y no me gusta confesarme, creo que el Dialogo con Dios debe ser sin intermediarios. No olvidar que en liturgia de misa, tienes que pegarte 3 veces en el pecho, diciendo: ‘por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa’. Recuerdo que cuando era pequeño y me llevaban contra mí voluntad a misa, yo no me pegaba en el pechito, mi Papá, en voz baja, me decía: ‘¿A qué hora te pegas en el pecho?’ saliendo de misa le decía que yo no era pecador, él me contestaba que estaba loco.
No me gustaba confesarme, me chocaba que vieran primos, tíos, hermanos y familiares, quienes posteriormente me reprochaban, ‘¿por qué no has comulgado?’ a mí me valía…(Fetiches) el ámbar. Esa gema preciosa es considerada por muchos magos, joya curativa, explico, protege contra el mal de ojo, atrae el éxito, ayuda a resolver conflictos, alivia ciertas condiciones médicas e incluso, fortalece el aura a todo aquel que la porte”.
LUNARIA:
“La culpa que me cargo es que tal vez nunca hago lo suficiente por los demás, y en ese ver hacia afuera, he dejado de verme. Quizás esto viene de la reminiscencia de que si fue imposible satisfacer las demandas de algunas figuras, también ahora lo es. Ya lo trabajo y empiezo a mirarme con ojos menos críticos y más amables…”
LESTAT:
”Mea culpa, mea culpa, ad litteram”. Extraño y complejo es este asunto de las culpas, actualmente vivimos una cuestión muy extraña al respecto. Las culpas se generan cuando reconocemos un daño generado por nuestras palabras o acciones, es el principio o el primer paso para enmendar el daño y crecer; viéndolo así no resulta malo. Pero no nos enseñan a verlo así, la culpa es solo la yema de un dedo acusador que señala, lastima, etiqueta, y al parecer ahora peor, porque promociona las culpas; a esto hay que sumarle que en estos tiempos la dinámica es buscar culpables no soluciones. Así ¿Quién va a aceptar una culpa?
Te las achacan, te las venden o imponen como sentencias, y ante el señalamiento las escondes, las disfrazas, las sepultas, como si con eso pudiéramos extirparlas; pero no, se quedan, echan raíces y crecen, y como muchos árboles, terminan por romper las banquetas que los limitan, las banquetas por las que caminamos y que, rotas, nos hacen tropezar o caer. El concepto se ha malinterpretado, se exagera en su uso y bien puede desgraciar vidas completas, o esgrimirse como excusa para evadir la responsabilidad. Cometer errores no es malo, reconocerlos tampoco, eso nos da la oportunidad de enmendarlos y crecer, y el principio de ello es reconocer la culpa (digamos que esta medio hermanada con la responsabilidad)”.
ANA MARÍA:
“Muchos de nosotros crecemos con culpas, los niños como bien dices cargan con ellas sin entenderlas ni saber cuándo se las endosaron.Para muchos la religión es un remanso, es respetable, sin embargo también ha representado “el pecado” como algo inherente a los seres humanos. Errores todos tenemos, de todo tipo y forma, mi madre decía ‘Los santos están en el templo son de yeso, están viejos y polvosos, todos los demás afortunadamente somos humanos’, cuando mis hijos eran pequeños, yo le pregunté ‘¿Cómo se puede detener a los hijos para que no les pase lo que uno no quiere que les pase para su mal? ¿Hasta donde puedes ser autoridad, sin ser autoritario?’
Yo tuve mucha madre, lo digo con orgullo, me dio el siguiente ejemplo: ‘Cuando tu vas a atravesar la calle con el niño de la mano, tu aprietas la manita en el miedo a que se te suelte y le arrollen, el niño trata de soltarse porque tu aprietas la mano, y tu aprietas más, ¿cómo saber el grado de fuerza ? tendrás que aprender a medir y mediar con los hijos, siempre nos da miedo de que pase algo a nuestros amores, pero debes aprender’.
En lugar de cargar culpas, si se puede y se quiere, hacer algo por los demás es bueno, oxigena y da aliento de vida…”
MUSICMAN:
“Soy malísimo para sentirme culpable. Creo que cada quién controla su vida y si a otro le pasa algo o no le pasa, jamás será mi culpa, tampoco culpo a otros de mi desgracia, solo puedo adjudicarles el motivo de mis alegrías por quererme, compartir o vivir al máximo la vida que es algo que hago y me encanta. ¿Por qué culparse? prefiero que me tachen de egoísta y no sufrir por algo que no hice, la palabra culpa no está en mi vocabulario. A mis hijos les digo que ellos labran su destino y son responsables de lo que hagan o les pase, pero ellos no afectan a los demás en el caso de las culpas de las que no con culpables, y si lo son que ni lo piensen, pues eso sólo les trae dolor y sufrimiento, ya tenemos mucho con las presiones de la vida para sufrir gratis, extra y por algo que no nos corresponde”.
DITA:
“Tenía yo 6 años mi cabello era negro y larguísimo hasta la cintura. Mi madre nos regañaba a mi hermana de 7 y a mí, porque nos peinábamos con el cepillo que mi padre guardaba en la guantera de su camioneta, lo recuerdo, era blanco y de cerdas muy suaves, al cepillarnos olvidábamos retirar el cabello que dejábamos en él. Un día mi madre me preguntó si yo me había cepillado con él, le dije que no, ella estaba muy enojada me mostró el cepillo y el cabello que había en él era largo como el mío, pero mucho más negro y grueso, volvió a preguntarme desesperada si esos cabellos eran míos y le dije que no, me dijo: ‘deben de ser de esa mujer con la que anda tu padre’, mi madre se enojó mucho y sé que lloró mucho.
No supe qué hacer con lo que acababa de escuchar, decidí guardarlo como un gran secreto y jamás se lo conté a mis hermanos, sentí tantas cosas de golpe, mi padre que era mi héroe ya no era más el hombre ideal y perfecto que me hacía reír. En lugar de culparlo a él por engañar a mi madre y a su familia decidí culpar a mi madre por quitarme esa ilusión del padre ideal y la familia feliz, empecé a sentir un gran rechazo hacia ella.
Me sentí culpable por tener el cabello largo y negro, por no saber mentir a tiempo para evitar la tragedia, por no ser solidaria con mi madre. Me castigo constantemente al elegir a mi pareja, el patrón que sigo es el de elegir a los que se que de alguna manera me defraudarán, es la única certeza que tengo, creo que la mayoría de los hombres son infieles, como mi padre. Ahora de adulta puedo comprender que mi madre no me lo dijo con la intención de lastimarme, se sentía sola, desesperada y muy dolida y no pensó el daño que me hicieron sus palabras, pero lo hicieron y marcaron mi vida. La he perdonado pero sin decirle ni contarle nada al respecto. Me gustaría trabajar esa culpa, me gustaría poder confiar en una pareja.”
APACHE (NARDO):
“Me recuerdas ‘Solitude’, de Billie Holiday, la gran misión que no podía cumplir, en su vida, ni siquiera sabía bien cual era, y a la vez no hay otra persona, donde abrigarse, hablo de Billie, no de mí, já”.
LAKIM:
“Cuando pequeña veía las peleas de mis padres y pensaba que a lo mejor era por mí, ya después una ve mejor la realidad, y ahora de grande a veces si llega de nuevo la culpa por diferentes cosas pero trato de repensar las cosas para hablarme y ver que no es así. La parte donde mencionas el que no hablas o aceptas lo malo por temor de que tu provoques algo más es cierto, antes no podía externar los problemas con mi papá puesto que me sentía chinche y mala hija aun cuando los problemas no fueran creados por mí sino por el vicio de mi padre, y callaba y no decía nada, y cuando empecé a hablarlos me sentía con un dolor como si yo hiciera las malas acciones, pero uno va aprendiendo que cada quien es responsable de sus actos.”
COCUYO:
“Antes como hijo, infante, adolescente, después como novio, marido, padre, hoy abuelo. ¡Carajo! Como pesan la vivencias iníciales y como hoy esas vivencias se traducen, se manifiestan de otros modos y formas, porque fueron modificadas por la experiencia, el estudio, la reflexión, pero que está ahí, afectándonos...y que luego decimos que ya fue superado todo...pero que es suficiente un gesto, una palabra, una canción, la lluvia, el viento para que brote eso que pretendíamos, decíamos superado...Con ello damos vigencia al dicho: ‘Nadie sabe lo que se carga en el morral, solo el que lo va cargando’".
LENNON:
“Debo reconocer que me asalta ese cosquilleo incómodo en la barriga, en algunas noches de insomnio (casi todos los días). Me referiré a una que es recurrente. Con mi primer hijo fui estricto y atosigante. Pese a que también era cariñoso, hubo momentos en que el trato fue demasiado demandante, porque al ser un niño inteligente, le exigía siempre más. Un día, cuando algo no le salía (una cuenta, una letra, algún dibujo), llorando dibujó en una esquina inferior de la página una carita y la tachó. Luego se acercó a mostrármela. Lo que sigue no lo puedo narrar porque todavía lloro al recordarlo. Esa noche hice un poema en el que me auto condenaba al fuego eterno (whatever it means).
Ese incidente, cuando mi hijo tenía tres o cuatro años, determinó dos cosas: los otros dos hijos se libraron del padre mamón; la relación con mi primer hijo se encaminó hacia otras exigencias. Hoy lo veo, padre de dos niñas preciosas, profesional, amoroso, entregado a lo suyo. Nuestra relación es inmejorable, pero... es incapaz de faltar un día a su trabajo, así se esté muriendo, tiene una actitud de responsabilidad que me parece exagerada. No puedo menos que pensar que una parte es resultado de aquellas sesiones, aquella demanda estricta de resultados y desarrollo, acompañados de un discurso halagador que, en el fondo, puede ser castrante: ‘eres muy inteligente, eres el mejor, por lo tanto demuéstralo.’”
ROSY:
“Tengo un hijo de 13 años y hace unos días me percaté que anda muy enojado conmigo, supongo que es la edad, anoche al dormir, volvió a enojarse, y eso me hizo pensar y sin querer me dije: "yo también me odio por no haber podido darte la vida que esperas", mientras dormía tuve un sueño muy raro y difícil de describir, pero hoy me sorprendo leyendo esto y estoy tratando de poner orden en mi cabeza ¿casualidad?; no lo sé, aún no entiendo.
Si alguno puede compartirme alguna experiencia o palabras que me ayuden a seguir se los agradeceré, pueden escribirme a mi correo. Sin querer y sin pensar nos sentimos culpables por costumbre, y nos hacemos daño en muchos sentidos, siento que mi terapeuta no me está ayudando, me habla demasiado fuerte y me enfrenta a cosas muy dolorosas que yo no quiero ni pensar ni recordar. Lo único que deseo es un abrazo y respirar aire fresco”.
SR. ARTURO:
“Yo no siento culpa de nada, mejor aún, no dejo que ninguna culpa potencial me afecte. Y sin llegar al irresponsable cinismo, todos los días que piso tierra, sé que si el diablo existe, seguro dice: ‘¡ya se levantó otra vez ese cabrón!’ Les propongo: nada de culpas, de ahora en adelante. Tírenlas al retrete. Habrá que vivir con libertad. En el Uruguay se dijo: ‘Que en tu acontecer florezca la libre libertad sin culpas’”.
KBK69:
“Cuando me siento culpable, es porque lo soy, en cierto sentido. Me ha sido muy difícil pensar en una culpa que sienta en la que realmente no sea culpable. Tal vez el de ser disperso, distraído, que me pierdo demasiado fácilmente dentro de mi propia imaginación. Esto a veces desespera a mi esposa, que está más acostumbrada a la vida convencional. (¿Lo es en estos tiempos?) Tal vez me siento culpable que la vaguedad de mi mente interfiera con la realidad que me rodea, en dado caso no lo puedo contener, pero, si le rasco más a mi pobre entendimiento, tal vez no tenga la voluntad de cambiar, y eso me haría culpable conscientemente. Ahora sí la pusiste complicada”.
NINIASABELOTODO:
“Creo que ni tú ni nadie en los comentarios ha mencionado un tema que a mí invariablemente me viene a la cabeza cuando se habla de culpas, y que es la SOBERBIA. Me explico: echarse la culpa equivale a compararse con Dios y a pensar que podemos ser responsables de las cosas que pasan. Creo que lo más saludable sería reconocer con humildad que no todo depende de nosotros, especialmente eventos como la muerte”.
MILYUNAMASCARAS:
“Yo de lo único que siento culpa es de no haber felicitado a Menospausas por sus cajitas.”
SAMANTHA: “(El tema) me ayuda a vislumbrar mi vida”.
IRMA:
“Mis sentimientos de culpa son precisamente ese punto donde el trabajo me absorbe y no me es posible estar más tiempo con mis pequeños, he abusado del cariño de mi madre y cuando la labor lo exige, pues ahí voy con mis terribles a causar molestias con ella, siempre me dice ‘no te preocupes cuando ellos están la casa tiene vida, yo soy feliz de tenerlos aquí’, pero ella es un poco mayor y me mortifica, me siento peor cuando paso a traerlos y ella tiene toda la intención de platicar un rato conmigo y ufff llevo el tiempo contado, y le prometo regresar ‘con más calma'.
A veces llego a casa, duermo a los niños y le marco, ella muchas veces duerme ya, me prometo ir enseguida, es un disfrute enorme abrazarla, peinarla, darle muchos besos. Me duele irme y dejarla sola, pero ella por ningún motivo se aleja de su casa, de sus flores, creo que sabe muy bien que ella es la vitamina que las mantiene vivas”.
YANERI:
Ana Carolina, coincido en tanto y en todo. Esa sensación, auch. Al comienzo me etiqueté de cínica para sobrellevar esos vuelcos. Ahora intento ser -más- y entender su incertidumbre y su concepción de realidades tan diferente. No es cuestión de culpas, me digo. Espero creérmelo en serio, ya. María Teresa, tomo su respuesta con destinatario a las mariposas del alma que revolotean en mi cabeza (mariposas del alma es como llamo el neurocientífico Ramón y Cajal a las neuronas).
LUCERO:
“Siento culpa por no haber visto que ya estaba el tranvía desde ayer. ( Es broma, pero si lo lamento eh) estoy trabajando, en la tarde dejare mi participación.
LUZ:
“Pensé que yo no tenía culpas de las que no fuera realmente culpable, pero después, al leer a los tranviarios, me di cuenta que al menos una sí tengo. La culpa de que en mi casa no haya buena comida y el orden que me gustaría, la atención doméstica, digamos. Simplemente cuando encuentro el tiempo para encargarme de eso ya estoy exhausta porque son las 10 o las 11 de la noche. Uff! esa culpa de que mi hijo (aborrescente, por cierto) y mi marido no tengan en casa el desayuno y la cena (como yo creo que debe ser) y en una casa impecable, me pesa taaaanto que nada más de escribirla me canso. Hablar con ellos para que cooperen, ya lo he pensado, pero la culpa aquí se disfraza de flojera.
Ahí siguen estando mis aires feministas y mis 10 años de terapia, pero no desaparece la vocecita interna que me dice, ‘¡pobres! tú que tanto los quieres y mira quien les fue a tocar y encima ni siquiera eres buena cocinera’. Parece chiste, pero ¡cómo pesa! ( Interesante el planteamientos de niniasabelotodo en cuanto a la relación de estas culpas con la soberbia)
OLGA:
“El tema que tratas me hace sentir como si estuviera en una terapia, ayer que empecé a leerlo sentí una gran necesidad de llorar, conforme lo leía pasaron por mi mente varias cosas de las cuales me siento culpable, pero de plano ayer no pude escribir por lo mismo, además de que el tiempo me ganó. Cuando mis papás se separaron ya grandes ellos de 60-65 años, mi papá nos involucró (a sus hijos) tanto en sus problemas que yo como hija intervine en ello consciente o inconscientemente, no lo sé quizá fue miedo al ver a mi mamá indefensa, en las discusiones que tuvimos con él llegamos a ofendernos mucho y sólo porque entre todas mis hermanas protegíamos a mi mamá él no consiguió golpearla, fue un desgaste emocional y físico, llegamos hasta los tribunales mi papá inventó cosas terribles, mi mamá enfermó por todo esto, encima a mí se me ocurre embarazarme en ese año, un motivo más de discusión con mi papá, yo todavía no estaba casada, todo terminó muy mal.
Nos dijimos muchas cosas horribles, cosas que todavía siguen doliendo y que son difíciles de borrar, me siento culpable porque ahora sé que no debí haberle dicho nada, pero ¿qué haces cuando ves a tu padre a punto de golpear a tu mamá? no te puedes quedar cruzada de manos, han pasado casi diez años de esto y no lo he superado, no existe comunicación entre nosotros, mi mamá ya lo ha perdonado, creo que está tranquila por esa parte, yo no sé si tenga que perdonarlo o no, dicen que a los padres no hay que juzgarlos, yo no puedo olvidar todo lo que pasó y las consecuencias, a veces no me acuerdo ni siquiera de que existe, es más no sé ni dónde vive, no me nace buscarlo ¿será acaso que soy una mala hija? No sé ni lo que siento, estoy muy confundida, espero quitarme de todo este resentimiento, la verdad no tengo ni la menor idea de cómo, de repente me agarro a escribir como loca, es la necesidad de sacar un poco lo que estoy sintiendo, por favor no me odien son cosas que no puedo evitar”.
SYD:
“Después de leer el tema y también los comentarios aquí expuestos, quiero comentar que me identifique con Luz 11:40 también tengo mucha culpa por no estar con mis hijos todo el tiempo que quisiera, aunque ahora que me reincorporé al mundo laboral pude conseguir un trabajo no tan demandante como el anterior, la culpa sigue ahí y yo con mis intentos de domarla. Otra culpa que insiste en acompañarme es la que se presenta justo después de que le dije no a alguien, o no hago lo que alguien me pide como favor, eso me cuesta manejarlo, aunque también debo reconocer que ahora pongo un poco más de límites”.
MARGARITA:
“Quisiera compartirles mi experiencia como auto flageladora. Tengo 30 años de edad y por muchos años he llevado conmigo la carga del abandono de mi madre biológica. Cuando yo nací, mi madre era soltera y sin preparación, mi abuela era una mujer muy tradicionalista proveniente de un rancho de Michoacán, ella siempre se ha denominado ‘esclava del qué dirán’, cuando su hija mayor y gran adoración salió embarazada, ella sintió en lo más profundo la deshonra a su familia. Así que, desde que se enteró del embarazo (faltando sólo un mes para el parto) hasta mi nacimiento, mi abuela se dedicó a reprochar a mi madre por su falta.
Mi madre biológica por cobardía o que se yo, optó por emigrar a Estados Unidos y llevarme con ella, mi abuela le dijo que eso era imposible, era yo una bebe recién nacida y podría morir en el camino, mi abuela se ofreció a quedarse conmigo mientras mi madre trabajaba en EU y se hacía de algún dinero para regresar a México y emprender un negocio para mantenerse a ella y su hija. Las cosas no resultaron como se planearon, mi madre logró pasar a EU, ya nunca volvió, regresó 9 años después, con esposo y un hijo (mi hermano) de casi 8 años.
La realidad fue que se fue, encontró el amor y las promesas de México se olvidaron. Mi vida ha transcurrido junto a mi abuela y un par de tías solteras. Las amo, son mis verdaderas madres. Nunca me faltó amor, y a medida de las posibilidades de la familia, nunca me faltó nada, a mi madre biológica le digo tía y así la siento. Durante los primeros años de mi vida, hasta los 7 u 8, fueron tiempos difíciles. Mi abuelita, a la que ahora mencionaré como mi madre, pasaba las tardes llorando por la hija perdida que se fue a EU por haber cometido un gravísimo error, pero resulta que el gravísimo error o sea yo, veía a mi madre llorar y sufrir, y además me sentía muy culpable.
Culpable de que mi tía se hubiera ido, culpable de que la mujer a la que más amo en la vida sufriera, culpable de ser la culpa. He pasado varios años de mi vida, desde que tuve uso de razón del por qué las lágrimas de mi madre, hasta hace un par de años en que he luchado por zafarme de esa culpa de la que no soy culpable. En ratos de serenidad pienso que mi tía (madre biológica) y mi madre (mi abuela) han descargado en mi sus culpas, de la primera por haber "fallado", de la segunda, por ‘haber obligado a su hija a huir, por sus reproches’. Me ha costado miles de lágrimas. Hace un par de años caí en cuenta que la que menos culpa tiene soy yo, en todo caso no pedí nacer, no pedí que mi tía se fuera de la casa, no pedí nada de lo que sucedió. Hoy trabajo para dejar atrás esa culpa que se ha reflejado a lo largo de mi vida en muchos aspectos...pero casi 30 años culpándome y sintiendo dolor, no se dejan atrás fácilmente. Por favor, si tienen algún consejo para mi háganmelo llegar. Dejo mi correo”.
FRENCHY:
“Pudeo ergo sumus, Aqui en Francia les encantan "la culpabilité" Creo que ya la ligaron con todas las emociones possibles”.
La botella se fue al mar. Nos escuchamos.
Vagón biblioteca: Edipo rey, Sófocles. La mirada de Dios (Estudio sobre la cultura del sufrimiento) Fernando Escalante Gonzalbo, De náufragos y sobrevivientes, Primo Levi. Laura B. sugiere: El malestar en la cultura, Freud.
Vagón videoteca: El lector, Stephen Daldry. Persépolis, Marjane Satrapi. Samaritan girl, Kim Ki-duk. Adri sugiere: Kada kien su Karma, León Serment. Ana María: La culpa es de Fidel, Julie Gavras. Laura B.: El arte de llorar a coro, Erling Jepsen.
Mari Tere:
Me refería ayuda profesional, se que lo necesito pero aun no tengo claro por que nunca la he buscado, si te agradecería sugerencias, mi hijo esta mucho mejor fue una tipo gastroenteritis que se complico, mi hija es muy pequeña pero si le platique por que su hermano no estaba en casa y que yo lo cuidaba, mi tristeza es inmensa por esos recuerdos que vuelven una y otra vez, el escribir ayuda y leerlos también ayuda sentir esa solidaridad el leerte a ti y la manera en que llegas a nuestras almas, es sentir como dice tu blog de la semana pasada “Ganas de hacerme pequeña, sentarme en mi mano Y cubrirme de besos”.
Enviado por Jane - 28-agosto-2009 a las 18:16
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Le Serpente Monstrueux. Pues aqui me encuentro en medio de un milieu Deluzian, donde nada mas hablan de Irigaray, le doeuff y Onfray. Y Moi, soy un humilde pintor, y por las buenas y malas siento estar lleno de esa dichosa"culpabilité". Sin ser insensato y lo que si me consta es que en cualquier circunstanca si le sumas "Le phallus"con la religion, siempre te va dar una variedad de lo anterior dicho. Y si le agregas(dios nos perdone) un "petit peu de curiosité", oh mon dieu quelle horreur... No me quiero sentir mal, pero se esta acabando la temporada, y pues salgo para pintar unas girasoles.
Enviado por Frenchy - 28-agosto-2009 a las 16:37
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Maria Teresa.
"... conoci a un mexicano encantador y divertido, no tiene problemas de entrecruzamientos temporales...que pase lo que deseamos que pase."
El diagnostico: entrecruzamientos temporales.
A lo largo de este año, he aprendido a conceptualizar mis emociones a travez del razonamiento, y no como lo hizo Carlos González: conceptualizo sus emociones a travez de los sentidos.
Saludos.
Enviado por EUCLIDES - 26-agosto-2009 a las 10:20
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Mea culpa: pari passu, dos eses.
Enviado por Sr Arturo - 26-agosto-2009 a las 00:16
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2... Para nada creo que es cierto que Mann, Dostoyevski, Proust, Kafka hayan escrito esos monumentos porque cargaron las culpas ad infinitum. Precisamente me parece lo contrario: la literatura los liberó y al través de la creación artística las transformaron, las decodificaron y en ese ejercicio de libertad, eligieron escribir porque se les dió la gana, aunque alguna culpa, tal vez, fue abandonada cuando Hans Castrop, ¡ama a la Chauchat sin olvidar al mismo tiempo, a su compañero el Hippe!
Claro está, ellos son inmortales gigantes, garbanzos de a libra; para los otros cargadores de culpas infinitas han existido históricamente las universidades, la cárcel, los gúlags, los manicomios, o las confesiones religiosas y/o terapeúticas públicas o privadas, e incluso los experimentos en comunas o de intercambio de parejas. La busca puede ser infinita y, desde luego, nadie tiene toda la razón.
Enviado por Sr Arturo - 26-agosto-2009 a las 00:07
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María Teresa: En efecto, no toda culpa tiene necesariamente relación con el pecado, aunque sí con el castigo o minusvalía de toda índole con respecto al tamaño, forma y vinculación de la transgresión o violación, consciente o inconsciente, real o no, de conductas y pensamientos, que social o individualmente pudieran significar una alteración del estados de cosas definido como “normalidad” o status quo; o lo que el propio individuo, la familia, la sociedad espera y califica como comportamiento aceptable, legal, adecuado, sin reprobación alguna o sin quebranto de la pax pública, familiar, individual.
Casi por inercia, pari pasu, muchas veces en personas sensibles y con características de abuso, el costal de culpas “no culpables” se va cargando de pesos infinitos y a veces inexplicables, hasta manifestarse en llanto, arrepentimiento, dolor, sangre, desesperación, soledad, enfermedad, incapacidad para amar, odio, negación y violencia, por ejemplo. He ahí la razón de la propuesta alternativa de tener el valor y asumir el riesgo para tirar al basurero el costal de culpas en lugar de cargarlo a diario o irle descargando el peso de a poquito en poquito. Sigue en 2
Enviado por Sr Arturo - 26-agosto-2009 a las 00:05
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Mary Tere : Me he desconectado de tu Blog un poco y ahora estoy bastante desencanchado , sin embargo este Tema es bastante interesante. En lo personal me siento culpable de no comunicarme con mi Mujer lo suficiente para que entienda que como Humanos necesitamos nuestro Espacio y eso significa que a veces no queramos verlas ni explicarles nuestros sentimientos (Acaso tendremos los Hombres ?) durante horas e incluso dias y no es que uno quiera que lo entiendan solo que queremos ESTAR SOLOS valga la redundancia. Lo peor de estar desempleado es tener que darexplicaciones a Tu Mujer de que Haces en la Lap Top durante el 90% del Dia : " Mi Chamba es Buscar Chamba y Clientes para mi Negocio " pero en Casa me salen con : Cambiale el Agua a las Perras (Me cayo la Poodle de la Suegra en estas Vacaciones de Verano pa acabarla de amolar !!) , Ya se les acabaron las Croquetas , Hablale al Gas , Paga el Cable , Dame para el Super , Le Falta Gas a la Camioneta , Ya se le prendio el Foquito en el Tablero , Ve por Pañales , Ayudame aqui ayudame por alla , y no es que no quiera ayudar pero simplemente es demasiado para un Hombre !! Ni modo lo Confieso : MEA CULPA !!!... pero para quitarme de problemas y divorcios costosos lo mejor sera rentar una Oficina en la Cafeteria mas cercana a mi Domicilio !!!
Enviado por JL - 25-agosto-2009 a las 23:39
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No se si me de tiempo. En algún tiempo ( dentro de mis activismos ) recorríamos zonas marginadas para ayudar a las tareas en el verano o fin de semana. De esto hace 30 años por lo menos, Todas las tardes recogía la “hermana mayor” a un pequeño de 4 años que estaba en estimulación temprana, hasta que un día no fue por él, fue la mamá, yo le pregunte por la niña y me dijo “Ay señorita fíjese que esta en el hospital se alivió ayer de niño” L Hermana mayor tenía 9 años, nunca se enteró de su menarca, ni mucho menos, esta familia abandonada por el padre, se había refugiado en la casa de un hermano de ella, en donde había un joven de 14 años en el momento que les cuento, la niña no sabía desde luego que estaba pasando, desde los 5 años el muchacho abusaba de ella, asi que quedó embarazada si saber absolutamente nada con respecto a su desarrollo. “Que va a hacer? Si usted vive de lavar y planchar, que va a hacer con el bebé? Que va a ser de esta pequeña? , es increíble, pero son tan solas y vulnerables...La mamá del muchacho acusa a mi hija de “Que por pu.., se metió con su hijo” se imaginan? Pero yo le he rogado a él que se case con ella, le expliqué que su hija no podía llevar una vida sexual activa, a pesar del antecedente del embarazo, que ese cuerpecito había sufrido de más, que buscara ayuda en el DIF, sin embargo al día siguiente ya no volvimos a ver a nadie de la familia, y nosotros solo éramos un grupo de jóvenes tratando de hacer algo. Esto no lo considero una culpa, se los cuento porque las personas en este pañis son terriblemente vulnerables por su ignorancia y pobreza. Hagamos algo!
Hagamos conciencia al menos
Marytere te mano una gran curruña, termino que mi hijo daba a los cariños cuando era pequeño.
Enviado por Ana Ma. - 25-agosto-2009 a las 18:24
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Hola Maria Teresa.. gracias por no ser prudente y arriesgarte a contarnos tu relato, te mando un abrazo que ojala sirva de consuelo para ese dolor tan añejo.
Retomo tus palabra .. "Muchos años de un miedo (negado, igualmente silenciado por mí) ante la más remota posibilidad de gustar. No me daba cuenta, pero allí estaba, esa amenaza de un deseo que podía ser malsano y siniestro".
Te confieso que yo tengo ese mismo miedo nunca me gusto gustar, ( esa frase se escucha tremenda ) me daba miedo que se fijaran en mi, no quería ser atractiva, (pero lo era, tenia un cuerpo curvilíneo y bonito) la única experiencia mala que recuerdo para que hubiera podido provocar ese miedo fue cuando tenia como 14 años, iba en un camión apretujado de gente y un tipejo se empeñaba es pegarse a mi y por mas pisotones y codazos que le metía no conseguía que se quitara, me dio miedo y vergüenza pedir ayuda, pero el asco de tenerlo cerca hizo que finalmente lo enfrentara y le grite que era un enfermo asqueroso y dejara de molestarme enseguida, se bajo del camión, mi madre y mi hermana iban en el mismo camión pero como había tanta gente, ellas si encontraron asiento disponible no se dieron cuenta, nunca les conté no se si por vergüenza o que ¿tu como manejaste ese miedo?
RESPUESTA DEL AUTOR: Dita: Creo que la frase "Nunca me gustó gustar", que sí es tremenda...puede tener muchas sinrazones...puede estar atravesada por la relación con los hombres...pero quizá en muchas ocasiones está atravesada (o también atravesada) por la relación de "culpa" con otras mujeres que nos fueron muy significativas.
Sólo tú puedes ir sabiendo de dónde vienen estas frases...pero quizá justamente te costaba ser atractiva, porque sí eres atractiva....no sé, observa en retrospectiva a las distintas maneras de vivir la feminidad en tu entorno de infancia/adolescencia...lascomparaciones entre hermanas....en fin...el universo femenino....
Recibo el abrazo y te mando otro...
Enviado por DITA - 25-agosto-2009 a las 17:53
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Silvi - 25-agosto-2009 a las 17:01 SENCILLAMENTE QUIEREN CULPAR A MIEMBROS DE ESA IGLESIA DE SUS DEBILIDADES EMOCIONALES.ALGUIEN DEBE CARGAR CON LA CULPA, Y LO MAS PIOR QUE NI CULPA ES JAJAJAJA
Enviado por RENE GRIDO - 25-agosto-2009 a las 17:38
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María Teresa:
Quiero salir un poco del círculo en el que entré... tu comentario me anima.
Leo algunas experiencias sobre acoso y la culpa-no-culpable que deriva de ellas.
Por eso narraré una experiencia personal que he recordado ahora y que me sorprende porque su evaluación cambió con el tiempo.
En un vagón del metro en el D.F., hace muchos años, iba parado en un rincón, leyendo algo. El vagón se fue vaciando poco a poco y en alguna estación entró un grupo (alrededor de diez) de muchachitas rudas. Era la época de Los Panchitos y su derivación femenina, una banda de chavas de barrio marginal.
Me vieron y se fueron acercando sin quitarme la vista de encima, me rodearon, me manosearon sin dejar de reir y de mirarme retadoramente a la cara (con un mensaje clarísimo: "¿qué se siente, güey?"). Como llegaron se fueron. No me robaron (tampoco tenía gran cosa, era estudihambre) pero sí me dejaron desconcertado y humillado.
Mucho tiempo lo comenté sacando alguna conclusión semejante a: "entiendo a las mujeres acosadas, porque yo mismo fui víctima de un caso similar".
Hoy sé que, para variar, no entendía nada. Este blog me ha permitido deshacerme de algunos prejuicios buena-onda con los que maniobré durante años mi ignorancia o mi pereza para intentar entender mi entorno, la realidad de las mujeres víctimas de violencia, atisbar al menos algunos de los efectos sobre su persona.
Hoy entiendo, y me asombra mucho no haberlo advertido antes, que mi narración de aquel hecho tenía, en el fondo, un dejo de orgullo. Yo no sentía culpa, más bien satisfacción por haber sido "víctima" de acoso tumultuario.
Ahora, por tu culpa, voy a tener que reandar mis certezas, mis certidumbres...
Nunca es tarde, ciertamente.
RESPUESTA DEL AUTOR: Lennon: reandemos nuestras certidumbres....
No nunca es tarde....ah, ese lechero que me espera en la Parroquia....some day....
Enviado por Lennon - 25-agosto-2009 a las 17:33
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Hola a todos..!!
Este tranvia si que viene cargado de emociones, un abrazo a todos por compartir nuestras culpas que no son culpas...
Enviado por lakim - 25-agosto-2009 a las 17:19
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María Teresa,
Siempre leo el Tranvía me parece extraordinaria la forma en la que escribes tan sencilla y profunda a la vez, nos haces reflexionar continuamente. Culpas... tengo muchas. Pero en esta ocasión quisiera comentar que siempre encuentro comentarios negativos sobre el Catolisismo, yo soy católica practicante y a lo largo de toda mi vida, ni en la escuela, ni en la Iglesia, ni mucho menos en casa recibí mensajes destructivos o condenatorios, siempre se ha hablado del Amor, el Respeto,el Libre Albeldrío. Por supuesto entiendo que no todos han tenido las mismas experiencias, pero por qué siempre se tiene que señalar lo negativo e ignorar lo positivo por ejemplo, la fuerza que te da el tener una fe profunda en Dios, sea cual sea la religión que profeses. Muchos de los señalamientos que se hacen a la Iglesia Católica son males culturales más no tienen ninguna fundamento en la doctrina Católica. Yo les sugiero a aquellos que tengan un poco de interés de conocer o acercarse a la religión que busquen personas realmente preparadas con las que puedan dialogar abiertamente... probablemente se sorprenderán gratamente de las respuestas que pueden encontrar.
RESPUESTA DEL AUTOR: Silvi:no sé si siempre se señala lo negativo...en lo personal me refería a una religiosa concreta y a un sacerdote concreto, no a la entera religión católica...doctrina, jerarquía y feligreses todos incluidos...Tú nos estás hablando de una parte positiva para ti, de una experiencia muy luminosa...te lo agradezco, pero efectivamente a cada quién sus vivencias. Hay quien cree, quien no, quien prefiere una relación con Dios ajena a la práctica religiosa...me parece importante lo que señalas al final....es importante que las personas que deseen acercarse a una religión, "busquen personas realmente preparadas"....y también es importante que las personas que como tú encontraron luz, lo transmitan así....
Enviado por Silvi - 25-agosto-2009 a las 17:01
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Querida María Teresa, cuán difícil debe haber sido para ti vivir una situación así y a tu edad, a mi me pasó algo parecido, pero yo tenía 14 años y hasta ahorita me acuerdo y sigo sintiendo un gran coraje y una impotencia tremenda, a esa edad lo que sentí fue horrible, no quiero ni imaginar lo que tú sentiste, estoy segura que los tipos que hacen estas cosas tarde que temprano tienen su merecido, y peor para los religiosos que no te apoyaron como debieron, mira que pensar que tú lo provocaste, entonces qué dirían de mi si a mis 14 años les cuento lo que me pasó, ¡me hubieran excomulgado!, María Teresa, quiero darte las gracias por existir, porque tuviste la maravillosa idea de escribir en este espacio, porque con tus escritos la carga que pesa en mis hombros me es más liviana, gracias por ello, te puedo decir que has sido como una luz en momentos de angustia, se que algún día habrá -en mi caso- cosas buenas que contar y allí estarás también. Laura B (01:34) muchas gracias por tus palabras en verdad son un gran alivio para mi alma, no dudo que eres también una hermosa persona y un gran ser humano, trataré de ser menos dura conmigo, es algo en lo que estoy trabajando. Tranviarios, deseo de todo corazón que pronto nos sanemos de esas culpas, les mando un fuerte abrazo.
RESPUESTA DEL AUTOR: Olga: gracias a ti por escribirme...y estoy segura que ya hoy en ti hay muchas, pero muchas cosas buenas que contar....
Por ejemplo.....que le escribes a Lau que vas a ser menos dura contigo....y...que es ese ser menos dura, lo que alivia tu carga....te abrazo fuerte....
Enviado por Olga - 25-agosto-2009 a las 16:27
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Menospausas...mis respetos, igual que para cada uno/a de los que aquí hemos vaciado nuestro costal, costó trabajo y dolió verdad?, yo no se, pero en mi caso, después de la tempestad vino la calma...me siento mucho más ligera...lamento haber sonado tan intensa, así me sentía....uff que rico es poder liberar esa carga...justo en la mañana veía un programa sobre "autosabotaje" y me quedé muy impactada, creo que van ligadas taaantas cosas...paso a paso iremos sanando...
María Teresa, estuve revisando en algunos de los blogs anteriores y no encontré (hasta ahorita) la participación de Euclides, tal vez usó otro nick, no creo que sea el caso, pero sería muy lamentable si sólo se tratara de una "broma", porque si algo nos consta es que en este blog tratamos, empezando por tí, de ser respetuosos y solidarios, apesar de que aveces se cuele uno que otro comentario que por decir lo menos, nos hace respirar profundo, contar hasta diez para no caer en su juego...más abrazos y admiración por la valentía de muchos...
RESPUESTA DEL AUTOR: Alba: te agradezco que te hayas fijado en los blogs anteriores, no creo que sea una broma, en todo caso prefiero no tomar el riesgo de considerarla así...si lastimé a una persona, quisiera tener la oportunidad de ofrecerle una disculpa, si fue un malentendido, me parece importante aclararlo....
Creo que los "juegos" siempre tienen un trasfondo de verdad y de mensaje implícito...podemos no saber cuál es, pero allí está...nadie se toma la molestia de "hablar", nada más porque sí...teniendo tantas otras actividades en qué ocuparse...
Enviado por Alba - 25-agosto-2009 a las 16:05
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Hola María Teresa,
Totalmente de acuerdo contigo “Los culpables deberían estar en la cárcel”, y evidentemente no nos referimos a mí. Espero que algún día pueda convencerme completamente de que no tengo ni una pizca de culpa, tal vez hablándolo con ellos, porque por ahora está prohibido hablar del tema, es muy doloroso.
Gracias por tus palabras! Es genial leerte!
P.D. A la monja y al padre… que Dios los perdone!
RESPUESTA DEL AUTOR: Abril: es como tú dices, hablarlo con ellos, con el tiempo, quizá mucho tiempo, para que cada uno haya podido reflexionar y asimilar...y sea posible conversarlo con amor y cuidado...
Gracias a ti.
Enviado por Abril - 25-agosto-2009 a las 14:51
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Querida María Teresa:
Me cuesta mucho escribir esto, pero tengo que hacerlo, cuando digo que mis papás y mi familia, decían y dicen..."es una fracasa"...siento que ahí sí, no los defraudé...estoy trabajando en ello, pero cómo pesa. Se que tus principes lacandones estarán orgullosísimos de tener a la mamá que tienen. Gracias...después escribo, por ahora sólo tenía que decir esto...
RESPUESTA DEL AUTOR: Alba: ¿qué es ser una "fracasada"? primero desde tu significados, después desde el de tu familia...no te sientas obligada a contestar hoy por ser bien educada...cuando tú puedas...
mira, los príncipitos son de días...a veces están contentos con su mamá (creo que es así en general) y otros días no sabe una debajo de qué cama esconderse de las cosas que dicen....
Seguimos conversando....un beso.
Enviado por Alba - 25-agosto-2009 a las 14:26
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Ana Isabel - 25-agosto-2009 a las 10:02 CHABELITA,PARECE QUE TU MAL ES ANDAR CARGANDO NO UN PAR DE MONJAS,SINO UN CONVENTO ENTERITO JAJAJA
Enviado por RENE GRIDO - 25-agosto-2009 a las 14:14
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CHABELITA...GRACIAS,POR HOY NO NECESITO AYUDA,MAS BIEN PARECE SER LO CONTRARIO.Y YO SI PODRIA AYUDARTE,SI NO FUERAS TAN AUTOSUFICIENTE. SALUDOS A MI ESTIMADO SIR ARCHUR. ES TAN INTELIGENTE COMO QUIERE,CUANDO QUIERE Y PUEDE JAJAJAA
Enviado por RENE GRIDO - 25-agosto-2009 a las 14:06
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Los leo y me siguen saliendo culpas que quizá no son culpables, siento culpa de no ser nunca suficiente, ya veo que no se limita solo a la cena y el desayuno de mis hombres, casi preferiría cambiar de tema :(. Por otra parte veo que los exhibicionistas prefieren adolescentes, yo también me encontré con uno como a los 14...por fortuna recibí un buen apoyo de mi familia, menos mal.
RESPUESTA DEL AUTOR: Luz: pues las iremos platicando de a poquitos, si tu quieres, aunque el tema del blog sea el que sea ¿sale?
Enviado por Luz - 25-agosto-2009 a las 14:06
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¡Ay RENEGRIDO, ni cómo ayudarte! ¿Tanto miedo tienes de sacar tus guardaditos? Ni al caso tus comentarios superficiales, especialmente en este Tranvía en el que los participantes nos desangramos. Nada aportan esos comentarios que haces y resultan más bién chocantes e inmaduros. Es mi opinión personal. Porque te aseguro que si el blog fuera mío no nada más te mandaba una cachetada blogera como la que recibió Arturo, te mandaba de una certera patada en el trasero al universo bloguero. Últimamente ni al caso vienes. Piénsale...
Enviado por Ana Isabel - 25-agosto-2009 a las 13:41
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María Teresa, muy interesante propuesta, me refiero a la ventana de opiniones en el tema de las culpas. Aparece como un corte decimonónico del “ Yo pecador…” Y ciertamente después de la inquisitoria Edad Media llegó el Renacimiento. Mi propuesta distinta es la misma: no se trata de negar las culpas, sino sólo de tirarlas al basurero. Por ejemplo: Si infancia es destino: y la pregunta es ¿Cómo como en Como? Pués la respuesta es: ¡Como! Y ya está. Pero habrá que quererlo, que aceptarlo, que decidirlo y trabajar por ello. Menor aceptación de culpabilidades inciertas y mayor disfrute de nuestra condición individual y social, sin tanto palurdo intervencionista religioso, paterno, materno, o lo que sea.
PD: Y aun siendo nadie para aconsejar, quise enviar un recado de apapacho a alguien la semana pasada y recibí una descortés cachetada blogera. Así es la vida, hay que asumir riesgos y sus consecuencias, nada de arrepentimientos. Lo volvería hacer si quisiera. Las cicatrices, dicen los que saben, son las huellas del hombre.
RESPUESTA DEL AUTOR: Sr. Arturo: perdón, pero no creo que la culpa necesariamente tenga una relación con el pecado...me parecería limitarla en su muy vasta historia...bastante más antigua que la noción concretita de "pecado"....
En lo personal, no me siento "pecadora", sí me sucede sentirme culpable. Es muy distinto.
Le agradezco que nos augure el renacimiento una vez que hayamos sobrepasado nuestras tinieblas....
Tampoco creo que obligadamente: "infancia sea destino....", creo que cada quien se escribe....en la posibilidad de deconstruir escrituras que lo preceden....y que lo marcan...elegir, es des-marcarse.
Por otro lado...adoro del renacimiento ese paso maravilloso de la superficie plana de la pintura medioeval...a la perspectiva...la profundidad, los matices...la minuciosidad en el detalle y la perspectiva de la pintura del renacimiento....
Entiendo que el consejo de la culpa al basurero es para nosotros seres comúnes y corrientes, porque supongo que coincidiríamos en qué hubiera sido toda una pérdida que Mann, Dostoievski, Proust, Kafka y todos esos autores que usted conoce mejor que yo....lo hubieran hecho...en lugar de escribirla...
Enviado por Sr Arturo - 25-agosto-2009 a las 12:30
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Hola Maria Teresa... Buen día!!... Llegué tarde la semana pasada y no pude hacer mis comentarios... con cuantas culpas se cargan sin ser responsables de ellas, puedo entender un poco lo que sentiste al ver al "exhibicionista", me pasó algo similar, mas o menos a la misma edad que mencionas... ¿qué sentí?... miedo, vergüenza, no se, muchas cosas y si, entre ellas culpa (ahora me doy cuenta)... ¿cuántas mas estarán guardadas por ahí muy dentro, sin haberlas reconocido, sin saber que existen, pero que hacen daño?... buen tema para tratar en la siguiente terapia...
Un saludo para todos y Feliz dia para ti...
RESPUESTA DEL AUTOR: Ale: a la mejor comienzan a salir...como los caracoles trás la lluvia...ya te las murmurará el diván...o viceversa
Enviado por Alejandra - 25-agosto-2009 a las 12:09
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Regreso porqué recorde una película que viene al caso, y que seguramente si se puede conseguir ya, La Duda, una muy buena película donde nos presenta la cara de las monjas, una madre y un cura, en medio por supuesto un niño. Muy fuerte en verdad
Para mi el Lector es un acto de amor, en algún momento se siente culpable él, pero ella no. Me encanta la película.
Abrazos a todos.
RESPUESTA DEL AUTOR: Menos....un bello y muy largo acto de amor...creo que la culpa llega al final en él, ante la diferencia de expectativas....voy a buscar La duda.....
Enviado por Menospausas - 25-agosto-2009 a las 11:53
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Cuando era adolescente había una tardeada en la secundaria, yo claro iba muy guapa, en la calle un motociclista sube a la banqueta por la que iba caminando y me dio tremendo agarrón de seno, yo sólo atine a gritarle: "Pendejo", me sentí tan humillada, vulnerable, en otra ocasión un tipo se acercó a mi en bicicleta, yo venía de la secundaría con mi uniforme y mochilas, el punto es que el tipo me preguntó por una calle, yo me acerqué y cuando lo hice el tipejo este me dice: "¿te puedo meter la verga?" Vàlgame, yo no sabia que era la verga, pero su tono no me gustó así que me fui corriendo, él no me siguió, tuve miedo en mi casa de contar esas cosas, por el antecedente de mi abuelo. Así que lo mantuve en silencio y años deespués lo compartí con amistades, fue cuando me enteré que era la verga! qué barbaridad!
Mi querida Menos: Gracias por sacar tu experiencia del closet y compartirla, se requiere valentía, mi admiración por ello. Entiendo lo difícil que fue y debe ser aún ahora. Diste un paso importantísimo al ponerlo en palabras y espero que un día despiertes descubriendo que no hay más dolor ni tristeza y puedas ir con tu hermana a comprar chacharitas a ese mágico lugar. Un abrazo muy muy afectuoso. Gracias por tus palabras.
Claudia G: Me gustó eso de acompañarnos en el camino, qué rico, un beso.
Vazz: Felicidades por tu proyecto personal, sigue adelante, espero pronto puedas tener aquello que tanto anhelas y por lo que estás trabajando.
Querida Ana Isabel: Felicidades por enfrentarte a la monja, te mando un abrazo muy afectuoso.
A todos y todas un abrazo cariñoso.
Enviado por Laura B. - 25-agosto-2009 a las 11:39
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Hola Mari Tere:
Mis culpas son tantas, que no se ni como decirlas sin sentirme culpable de estar sacando esas cosas que con solo mencionarlas duelen, siento que necesito ayuda desde hace muchos años y desde ahí me siento culpable de no buscarla y con eso afectar a los que me rodean con mi tristeza y con mi enfado, de niña mi hermana decía que mi padre la amenazaba cuando abusaba de ella le decía que si ella se negaba haría lo mismo conmigo, me siento culpable de que ella padeciera por protegerme, culpable de que mi madre se hubiera ido, la semana pasada mi hijo mayor (12 años) enfermo y paso casi una semana hospitalizado me llene esos días de culpas, cansada sin dormir, casi sin comer, cuidándolo, culpa de que el estuviera así por mi falta de cuidado, culpa de no ir a mi trabajo, de no estar con mi hija pequeña por estar en el hospital, de tantas cosas, como las madres que aquí mencionan no poder estar con sus hijos mas tiempo, que sean otros los que estén y no nosotras que tanto los amamos.
RESPUESTA DEL AUTOR: Jane: ¿Por qué no te has decidido a pedir ayuda? ¿te sientes incómoda de hacerlo? ¿te refieres a ayuda profesional? ¿quieres alguna sugerencia?
Lo que cuentas Jane, es demasiado para cargarlo sola...sería demasiado para cualquier persona, como para obligarse a cargarlo sola...y debe provocarte una tristeza inmensa...
¿Qué tuvo tu hijo? ¿Ya está mejor?
¿Le explicaste a la niña que acompañabas a su hermanito en el hospital?
No tienes por qué sentirte culpable de "sacar estas cosas"...el tranvía es un espacio para hablarlas...sobre todo si hoy están allí, lastimándote...
Enviado por Jane - 25-agosto-2009 a las 11:08
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Ufff qué tranvía!!! va a 300 kms por hora.
RESPUESTA DEL AUTOR: Lunaria: pero con vista minuciosa al paisaje...
Enviado por lunaria - 25-agosto-2009 a las 10:57
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YO NO PARTICIPÈ LA VEZ PASADA,NI LO HAGO AHORA,PORQUE CON MI OPINIÒN LOS HARIA SENTIRSE MAS CULPABLES JAJAJAJA
RESPUESTA DEL AUTOR: René; gracias por protegernos....
Enviado por RENE GRIDO - 25-agosto-2009 a las 10:47
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Maria T y tranviarios:
Me duele que callada una sociedad siga consintiendo la actitud de los hombres frente a la fragilidad de las mujeres. Debíamos enaltecer su calidad de hermosas y venerarlas por eso, no agredirlas y abusalas, acosarlas. Quizá estoy más en contacto con mi lado femenino o simplemente soy un hombre íntegro total, pero desprecio esa animalidad. Somos culpables de nada o de todo y a veces dudo si las culpas son nuestras porque las heredamos o las cultivamos, pero al final es igual.
Culpas que nos aquejan y nos rompen el alma hasta sin ser culpables.
Gracias por traernos esta desgarradora historia que aclara más que nuestros pensamientos, nuestros sentimientos.
De este tranvía no nos bajamos gracias a una conductora valiente.
saludos Maria T y amigos.
RESPUESTA DEL AUTOR: Musicman: gracias por tus palabras...sí acotaría: "la actitud de 'algunos' hombres"...porque para nuestra suerte como mujeres, y como sociedad...no son ni remotamente la mayoría...
Es muy probable que en muchos casos las culpas como tú dices "las cultivemos", yo me he cachado haciendo eso, sólo que es necesario cacharse, porque es un cultivo inconsciente, no voluntario, la imposibilidad de derjar ir...sin saber que una no está dejando ir.
Enviado por Musicman - 25-agosto-2009 a las 10:39
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34. Dios te ama por lo que Dios es, no por lo que hayas hecho o dejado de hacer.
> 35. No audites la vida. Sólo llega y aprovéchala al máximo hoy.
> 36. Llegar a viejo es mejor que la alternativa--- morir joven.
> 37. Tus hijos sólo tienen una niñez.
> 38. Todo lo que verdaderamente importa al final es que hayas amado.
> 39. Sal todos los días. Los milagros están esperando en todas partes.
> 40. Si todos apiláramos nuestros problemas y viéramos los montones de los demás, rápido arrebataríamos de regreso los nuestros.
> 41. La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.
> 42. Lo mejor está aún por llegar.
> 43. No importa cómo te sientas... párate, arréglate y preséntate.
> 44. Cede.
> 45. La vida no está envuelta con un moño, pero sigue siendo un regalo.
>
>
>
>
> Los Amigos son la familia que nosotros mismos escogemos.
RESPUESTA DEL AUTOR: Ana María: es un súper regalo la vida...y tantas veces !hasta con moño! gracias por el texto.
Enviado por Ana Ma. - 25-agosto-2009 a las 10:35
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> 11. Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.
> 12. Está bien permitir que tus hijos te vean llorar.
> 13. No compares tu vida con otros. No tienes ni idea de lo que se trata su travesía.
> 14. Si una relación tiene que ser secreta, no debes estar en ella.
> 15. Todo puede cambiar en un parpadear de ojos. Pero no te preocupes, Dios nunca parpadea.
> 16. Respira profundamente. Esto calma la mente.
> 17. Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o gozoso.
> 18. Si algo no te mata, en realidad te hace más fuerte.
> 19. Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Pero la segunda depende de ti y de nadie más.
> 20. Cuando se trata de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un " no" por respuesta.
> 21. Enciende las velitas, utiliza las sábanas bonitas, ponte la lencería cara. No la guardes para una ocasión especial. Hoy es especial.
> 22. Prepárate de más, y después sigue la corriente.
> 23. Sé excéntrico ahora. No te esperes a ser viejo para usar el morado.
> 24. El órgano sexual más importante es el cerebro..
> 25. Nadie está a cargo de tu felicidad, más que tú.
> 26. Enmarca todo supuesto "desastre" con estas palabras: "En cinco años, ¿esto importará?"
> 27. Siempre elige vida.
> 28. Perdónales todo a todos.
> 29. Lo que las otras personas piensen de ti, no te incumbe.
> 30. El tiempo sana casi todo. Dale tiempo al tiempo.
> 31. Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará.
> 32. No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.
> 33.. Cree en los milagros.
>
Enviado por Ana Ma. - 25-agosto-2009 a las 10:34
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Les comparto apenas llegó ayer
ESTIMAD@S AMIGOS:
BIEN VALE LA PENA TOMARSE 3 MINUTOS Y LEER LAS REFLEXIONES SIGUIENTES, PARA QUE DESPUES DE ACUERDO A NUESTRA MISION Y VISION PODER CONCRETARLOS.
UN GRANDE ABRAZO
Escrito por Regina Brett, 90 años, de "The Plain Dealer", Cleveland, Ohio
Para celebrar la llegada a mi edad avanzada, una vez escribí las 45 lecciones que la vida me ha enseñado.
Es la columna más solicitada que jamás había escrito.
Mi odómetro llegó a los 90 en agosto, así que aquí les va la columna una vez más:
> 1. La vida no es justa, pero aún así es buena.
> 2. Cuando tengas duda, sólo toma el siguiente paso pequeño.
> 3. La vida es demasiada corta para perder el tiempo odiando a alguien.
> 4. Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Mantente en contacto.
> 5. Liquida tus tarjetas de crédito cada mes.
> 6. No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo.
> 7. Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.
> 8. Está bien si te enojas con Dios. El lo puede soportar.(Ella cree en Dios,...tómalo o dejalo)
> 9. Ahorra para el retiro comenzando con tu primer cheque de nómina.
> 10. Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.
Enviado por Ana Ma. - 25-agosto-2009 a las 10:25
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Hola Maritere hola a todos:
¡Ups! Ahora que volví a leer creo que me salen más culpas de estas. Casi lloro leyendo a Rosy cuando cuenta que se dijo "yo también me odio por no porder darte la vida que esperas" o algo así, y entiendo que muchas veces cuando pierdo la paciencia con mi hijo es una culpa similar la que sale por mi boca, ¡cuánto duele! La culpa tan dura que nos cuenta Maritere y la forma en como se la plantaron en el alma ¿cuábtas de esas tendré yo y ni cuenta me doy? y ahora ¿qué hacemos?
RESPUESTA DEL AUTOR: Luz: "Y entiendo que muchas veces cuando pierdo la paciencia con mi hijo es una culpa similar la que sale por mi boca, ¡cuánto duele!", que importante que sepas y escribas esas palabras, es cierto, ¿cuántas veces nuestra pérdida de paciencia con los seres que amamos no es producto de la culpa?
Me hiciste reír Luz, con mucha ternura....¿qué hacemos? analizar, conversar, amar, reírnos, trabajar, escribir....a estas horas de tranvía, yo me sirvo ritualmente mi copita de vino blanco...
y sacar la lupa a nuestras horas para ir a perseguir nuestros secretos interiores.....como Scherlock Holmes descifrando los códigos del alma (si podemos)
Te mando un beso a ty y uno a tu chamuquito...
Enviado por Luz - 25-agosto-2009 a las 10:12
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Hace aproximadamente un año, me preguntaron, cuales son tus miedos. Platiqué mí miedo, y me contestaron, eso es un cuento. Pasaron como dos o tres semanas y me dijeron, ayudanos a hacer una novela colectiva, y participé, y les dio miedo, pensaron que escribia una verdad; y me diagnosticaron. Y reaccioné. Me senti herido. Y mis emociones ? Y mis sentimientos ? Que ? Se tiran a la basura ? Y la culpa me sigue.
Saludos.
RESPUESTA DEL AUTOR: Euclides: me salto el orden para responderte, porque me gustaría mucho que tuviéramos el tiempo de aclarar y aclarar-nos. Te cito: "Me senti herido. Y mis emociones ? Y mis sentimientos ? Que? Se tiran a la basura?"... ¿Cómo podrían tus emociones tirarse a la basura? quisiera entender muy bien a qué te refieres y que me permitas entonces explicitar a qué me refería yo.
Busqué en los tranvías que me señalas...no aparece un texto con esta firma. Me dices que te lastimé, y te pido una disculpa de antemano por ello...pero cuando dices: "¿y participé, y les dio miedo, pensaron que escribia una verdad; y me diagnosticaron..." ¿a qué te refieres? ¿Cuál diagnóstico? ¿qué supones que me dio miedo?
"Platiqué mí miedo, y me contestaron, eso es un cuento"...Euclides: ¿qué significa para ti la palabra "cuento"? para mí, es un texto tan hondo, tan rotundo y tan bien escrito, que deja de ser un texto y se convierte (o podría convertirse)en un cuento, entendido como un género literario que en lo personal me gusta muchísimo y me parece muy terapéutico....(bueno, como me lo parece la escritura en general) de veras me confunde un poco que te haya lastimado...Juan Rulfo éscribía cuentos...espero haberme explicado hasta dónde entendí...ojalá y me explicites más....
Me gustaría también si es posible...reencontrar tu firma de entonces....
Enviado por EUCLIDES - 25-agosto-2009 a las 10:12
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María Teresa:
Sobre la pregunta que me hiciste la semana pasada. En mi familia todo mundo cumplía con alguna obligación. La mayoría de mis herman@s trabajaban en el negocio familiar. Los únicos que no lo hacíamos eran mis dos hermanas mayores (¡monjas!) y los dos menores. Así que todos teníamos eso de la utilidad o servir para algo. No es que alguien lo dijera. Me imagino que por ser la menor mi vida fué más fácil, únicamente estudiando y enfrentandome a las monjas.
Enviado por Ana Isabel - 25-agosto-2009 a las 10:08
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Querida María Teresa y compañeros de culpa:
Cuando ví el encabezado del Tranvía dije: ¡Ay, no, por favor! Más bién por miedo a volver a leer las culpas. Confieso que únicamente leí tu experiencia con el fulano ese y con las monjas.
La mayor parte de mi vida estudié en colegio de monjas. En 6° de primaria tenía una monja-maestra que nos decía que las mujeres decentes y temerosas de dios debían bañarse en fondo. (???) Todas las demás, que nos bañabamos en pelotas eramos prostitutas. ¡Imagínate nada más! Otra monja-maestra en la secundaria me expulsó del colegio por una semana. Durante su clase nos dijo que todos los hombres eran malos. Todas nos volteamos a ver unas a otras. Me levanté y dije: eso no es cierto, mi papá y mis hermanos al menos, son buenos. La monja-maestra-mounstro se tornó bugambilia y a gritos me mandó a la dirección. La monja-directora llamó a mi papá y le informó que estaba expulsada por una semana. Todo el camino a casa mi papá me enlistó los castigos ganados. Cuando ibamos llegando me preguntó al fin qué había pasado. Cuando le contesté se quedó muy serio y su mirada cambió. Me dijo: hiciste bién en decirlo y en creerlo. Estas monjas están amargadas. En mi caso, con cinco hermanos tenía forma de confirmar mi creencia. Pero ¿qué sucedió en la mente de mis compañeras que no tenían hermanos o que su papá no estaba presente?
Entiendo la frustración de una niña de 13 años que además de haber pasado por la experiencia con el nefasto ese, fué declarada culpable por un par de amargados que nunca debieron estar cerca de ningún niño. Le mando abrazos a la rubia niña.
RESPUESTA DEL AUTOR: Ana Isabel: lo extraño -visto desde acá- de esa época y de la manera en que se entendía en muchas familias la relación padres-hijos, es que no haya acudido a algún/a adulto/a de mi familia ¿no? es decir ese sobre entendido en el que tantos y tantas crecimos con respecto a "lo indecible", y estos "indecibles eran mucho más vastos que una agresión que te dejaba doblemente desprotegida por el silencio...¿cuántas palabras, deseos proyectos, sueños eran colocados en la categoría de los impronunciables?....por suerte ha habido un cambio importante en muchos medios en la relaciónes familiares...más confianza, más libertad...ojalá y se vayan ampliando esos círculos concéntricos del cambio...ojalá...
Enviado por Ana Isabel - 25-agosto-2009 a las 10:02
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Hola Mari Tere!!!, Hola Tranviarios!!!
Hubo muchos comentarios que me conmovieron. Toda mi vida he pensado que he tenido una vida muy facil, nunca hubo nada que me hiciera sentirme triste o culpable. Ahora se que siempre me he sentido culpable por ser gorda, ahora reconozco que el hecho de que mi mama me insistiera tanto en bajar de peso, solo hizo que mi autoestima disminuyera y me supiera la niña bonita, inteligente, pero... gorda.
La ventaja es que ahora lo se y ahora si estoy logrando bajar de peso!(ya llevo la mitad de tooooooodo lo que tengo que bajar...), sin embargo, tengo que trabajar con mi autoestima y empezar a sentirme libre y asi aceptarme, amarme para aceptar y amar a los demas.
RESPUESTA DEL AUTOR: Vazz: !felicidades! por ese logro que es tan importante para ti...la mitad es ya muchísimo...
¿Culpable por no ser la hija delgada de tu mamá? ¿algo así? pues me encanta que ahora hayas decidido ser la mujer delgada de ti misma...
Bueno, comencemos en lo de amarte y aceptarte: A) bonita B) inteligente dime más de lo que sí te gusta de ti....
Enviado por vazz - 25-agosto-2009 a las 09:54
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Ma. Teresa querida hoy sí me hiciste llorar, cómo fué posible esa respuesta indolente y acusadora frente a una niña que pedía ayuda.. y el miedo se fué subiendo por las escaleras hasta la habitación íntima (como el cuadro, aterrador). Esa cadena de miedos y culpas que a veces nos vomitan encima y que no nos dejan caminar de manera libre y alegre frente a la vida es como si se cargara un bulto de cemento en la espalda y que estorba para hacer la vida bien. Creo que no hay de otra, mas que desmenuzarlas hasta llegar al origen.
A las mamás que -igual que yo en su momento- se sienten mal por no poder estar el tiempo que quisieran con sus hijos o recogerlos de la escuela y recibirlos con la casa olorosa a sopita caliente, les digo que no se preocupen tanto, que los hijos con amor comprenden tarde o temprano la situación de esfuerzo.
Hay tantos casos en este tranvía que no me queda más que mandarles a todos todas, un gran abrazo lleno de cariño y esperanza porque pronto podamos andar ligeros de palabras y actitudes. Gracias Ma. Teresa por ser tan honesta.
RESPUESTA DEL AUTOR: Lunaria: sí, el miedo cuando está, se desliza de esa manera ¿no crees? como si subiera las escaleras reptando...y es cierto que mi demanda de ayuda estuvo muy mal colocada entre la monjita y ese sacerdote...pero quizá, el amor a las palabras nos llega fuerte, de tanto observar y padecer palabras no escuchadas...escuchar palabras que van y vienen como si no significaran, como si no tuvieran contenidos...y bueno, quizá a los que fueron sordos en mi pequeño mundo infantil y adolescente, les tengo que agradecer...justamente el amor a las palabras.
En lo qu dices de las mamás trabajadoras fuera del hogar, creo exactamente como tú: los hijos comprenden el esfuerzo...lo que no quita la culpa...media culpa...a veces culpa etc...
Un beso Lú
Enviado por lunaria - 25-agosto-2009 a las 09:45
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He tenido unas semanas muy malas en el trabajo, últimamente, sin embargo, no he dejado que esto me afecte... hasta ayer. A una semana del tema, empiezo a sentir un cargo de consciencia muy raro, como una culpa anticipada de desamparar a mi familia en caso de perder el empleo. Ayer no pude dormir, es la primera vez en todos mis años que tengo trabajando, que no duermo por algo del trabajo. Algo no esta bien...
RESPUESTA DEL AUTOR: KBK69: ¿Qué pasa? ¿Por qué te estás sintiendo tan inquieto? ¿te están presionando en tu trabajo? te deseo de todo corazón que esta semana sea mejor, y sobre todo que puedas dormir ...¿qué sientes que no está bien?
Te mando un beso y ojalá está noche pueda ser de verdadero descanso para ti....
Enviado por KBK69 - 25-agosto-2009 a las 09:16
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Hola Ma Teresa:
la culpa...leyendo a todos, es abrumadora la cantidad de cosas que nos pueden hacer sentir culpables...
¿será suerte que a mi no me han pasado algunas de las cosas que a otros si?
yo dejo a mis hijos mucho tiempo con otros, aunque la verdad, eso no me pesa...
frecuento poco a mi papá, yo no podría estar todo el tiempo con él, ¿de dónde me salió lo independiente? o ¿debería decir lo alejada de la familia? quién sabe
tampoco soy obesiva de la limpieza, o del orden, aunque si tengo un caos de juguetes, es que, a mi me gusta jugar jejejje...
en este espacio, me parece, que al platicar de nuestras experiencias, vamos compartiendo ¿la culpa?, vamos dejando un poco de nosotros para los demás, sin esperar, que nos juzguen o que nos solucionen o que nos regañen, solo que nos acompañen en el camino, que cada uno tenemos que recorrer...
RESPUESTA DEL AUTOR: Clau, te cito: "me parece, que al platicar de nuestras experiencias, vamos compartiendo ¿la culpa?, vamos dejando un poco de nosotros para los demás, sin esperar, que nos juzguen o que nos solucionen o que nos regañen, solo que nos acompañen en el camino, que cada uno tenemos que recorrer...", sí, y para cada quien es distinto...y hay temas que nos atañen directamente y otros que no, creo que ese es el sentido, acompañarnos a cada quien en lo suyo...cuando coincide y cuando no....
¿A qué te gusta jugar con tus hijos?
Enviado por Claudia G - 25-agosto-2009 a las 09:12
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(Parte IV y ahora si no me medi)
He leído los casos de todos, en verdad hay unos que me conmueven hasta las lagrimas, que no tienen que ver con soberbia, cómo podemos juzgar de soberbia a una niña abusada por su abuelo de sentirse culpable, cómo juzgar a una niña que se siente culpable porqué sus padres se separan o sus hermanos mueren, caray ahí no hay soberbia, es un sentimiento natural en la vida, después de grande vendrán los perdones para uno mismo, la sanación para uno mismo, y sobre todo ver que somos los que somos por las cosas que hemos pasado, muchos hemos crecido seguramente al expiar culpas ajenas o culpas que no nos corresponden, estoy segura que todos los seres humanos hemos pasado por procesos de culpas, esas que nos van y otras que cargamos por error.
Hoy si hable de más, gracias por el empujón, y por supuesto a la milyunamascaras no le perdono que subiera sus felicitaciones tan tarde, gracias María Teresa por aventarme al abismo hoy, metafóricamente hablando, en verdad me quito un peso que no me correspondía, me quito años de silencio. Y me sale más barato que ir a otro diván. Te mando un beso al igual que a todos los tranviarios. (En especial a mis amigochas, Lunaria, Laura B, y Ana Isabel) Gracias María Teresa por hacer la magia que nos ha permitido a Las Tres conocer a estas grandes mujeres, se siente rico.
RESPUESTA DEL AUTOR: Menos: No "hablaste de más"...estás siendo muy clara, muy analítica y muy rotunda....eso sí...como si tuvieras muy claro hacia dónde deseas ir...muy muy claro...de qué quieres librarte y cómo anhelas sentirte...me hiciste pensar en el movimiento interior-exterior de tu mudanza...
Qué bueno que nuestros pasos se aligeren...y por momentos tendrán alas, como tus angelitos...
En el otro tema: ya las anduve leyendo en "la cocina" de lastresyuncuarto...no entré de chismosa porque me perdí en su blog...quería seguir la conversación de Bosé y me aparecía otra cosa....reintentaré...un beso Menos...
Enviado por Menospausas - 25-agosto-2009 a las 08:45
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¡Hola Ma. Teresa y amigos "tranviarios"!.
Es increíble lo que algunos acontecimientos que parecen pequeños pueden provocar una cadena de sentimientos y acontecimientos, tanto positivos como negativos. Raras veces me siento culpable por algo de lo que sé que no tuve culpa; sin embargo al leer estos dos "Tranvías ..." encontré algunas culpas que, en su momento, me provocaron ciertos conflictos internos. De algunas aprendí y corregí mis errores (tenía un carácter de los "diablos" y por eso una novia que quería mucho me mandó a la ch.. lejos). Otra, cuando ví a mi padre con otra señora y le dije a mi mamá; después me sentí "del cocol" y le tuve cierto rencor a mi padre hasta después de que falleció, en que comprendí que yo no era nadie para juzgarlo.
¡Saludos y que tengan un excelente "viaje"!
RESPUESTA DEL AUTOR: Paketeiro: ¿tenías un carácter del diablo? ¿muy serio o muy enojón o qué?....¿y cómo te diste cuenta? ¿Por esa novia que nos dices? ¿Cómo fuiste cambiando?
Sí debe de haber sido duro para ti ese encuentro con tu papá, y la tristeza de tu mamá...que bueno que lograste deshacer el rencor, liberarte de él...
Buen viaje para ti también, en los caminos de la semana...
Enviado por Paketeiro - 25-agosto-2009 a las 08:44
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(Parte III)
Bien dice la niniasabelotodo que muchas culpas son un síntoma de soberbia, ya me confesé ante ellas, mis culpas, y reconocí gran parte de mi soberbia, otra parte no porqué en verdad siento culpas por dejar hacer o dejar pasar, pero el invertir papeles en la vida efectivamente es cargarme de una gran soberbia, y no me puedo permitir el lujo de hacerlo, no soy culpable de la vida de nadie más que de la mía propia, yo también me quede pensando en la semana en este punto. Culpa-Soberbia. Y si quiero decir que cuando eres chico llegas a culparte de muchas cosas, de muchos pesares no propios, esa es una culpa inocente que no esta cargada de Soberbia, pero con el tiempo y con la experiencia la educación debería permitirnos racionalizar esas culpas. ¿Por qué no aprender de ellas, por qué no hablar de ellas? Creo que al contrario sanan, y se van, después de mi confesión de la semana pasada liberé muchas cosas en verdad, que van más haya de meros mal entendidos entre hermanas, me preguntaste que si la extrañaba, si claro María Teresa la extraño, pero extraño a una hermana divertida, sana, extraño a mis sobrinos, pero hay cosas que no puedo manejar porqué me hacen daño a mi, son cosas que yo viví y que ahora no puedo dejar pasar porqué no puedo por salud, por otra parte mis diferencias con ella son de herencias, ahí, hasta que no estén resueltas no creo que se puedan solucionar, no esta en mis manos, y creo que ni en la de ella. Es de tiempo y de hacer lo que me toca hacer para que un día nos podamos ir a comprar chacharitas en un mágico lugar.
RESPUESTA DEL AUTOR: Menospausas: "Y si quiero decir que cuando eres chico llegas a culparte de muchas cosas, de muchos pesares no propios, esa es una culpa inocente que no esta cargada de Soberbia, pero con el tiempo y con la experiencia la educación debería permitirnos racionalizar esas culpas. ¿Por qué no aprender de ellas, por qué no hablar de ellas? Creo que al contrario sanan, y se van..."...pero sí estamos aprendiendo de ellas, hablando de ellas...lo tardado creo que consiste en que no es la "racionalización" la que nos permite atravesar las emociones...sino la travesía de las emociones mismas, lo que nos lleva a un punto en el que podemos razonablemente decir: "No soy culpable"...pero la travesía es necesaria, porque el problema con algunas racionalizaciones, es cuando sucede que se armen defensivamente... para cubrir contenidos emocionales, que sí nos lastiman...y que congelamos....
Sí Menos, un día irán a comprar esas chacharitas que les gustan, para que construyas más cajitas mágicas....
Enviado por Menospausas - 25-agosto-2009 a las 08:44
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(Parte II)
Y aún así, yo también callé, y me sentí, no culpable, sentí miedo, aquí va mi armario cubierto con naftalina, siendo una niña, mi hermana a la que hoy no le hablo, estaba en pleno crecimiento, su sexualidad a flor de piel, (Carajo no me veo escribiendo esto) y por las noches cuando mi otra hermana dormía, mi hermana se metía en mi cama para que yo la tocará, ¿Por qué no dije que no? ¿Por qué nunca se lo he dicho, me repugnaba tocarla sexualmente? Pero me quede callada, hasta que un día pude contarlo a una ex pareja, que después le gustaba fantasear con esto, claro que a esa edad ya le podía callar la boca, no era mi fantasía sino mis culpa, por no haber hecho una revolución de gritos a mitad de la noche. Y hoy lo cuento aquí para sanar esas cosas que no dije en su tiempo, y pienso que cuando vamos creciendo no deberíamos dormir con los hermanos mayores, no es sano por más que haya valores, educación, la sexualidad es algo que aflora en los adolescentes, crecí más rápido, bien o mal pero lo hice por esa y muchas cosas más.
RESPUESTA DEL AUTOR: Menospausas: antes que nada, gracias por tu confianza y tu honestidad...si es un tema complicadísimo de hablar entre hermanas ¿cómo se sentirá ella con respecto a esas experiencias que te imponía? ¿cómo vivirá ese pasado silenciado?
"Una revolución a gritos a mitad de la noche"...¿con todo lo que quizá intuías que podía suceder? no suena nada fácil...el castigo posible para ella, la ruptura del vínculo entre ustedes, el miedo a que tu hermana te rechazara...a veces una se exige en retrospectiva, lo que era inimaginable...
Quizá tu ex pareja no pudo entender, que lo que para él era una fantasía, para ti era dolor, miedo...culpa...
Enviado por Menospausas - 25-agosto-2009 a las 08:44
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Hola María Teresa y pasajeros con destino a la próxima parada. Gracias María Teresa por compartir tus recuerdos guardados en el closet. Creo que muchas mujeres de niñas hemos recibido un abuso de esa calaña, hace poco platicaba con una amiga, ella me contaba la mala suerte de haber visto varios sátiros en la calle cuando era más niña, dice que se dio cuenta hace poco que no puede aún reaccionar rápido ante un ataque, si alguien le da una nalgada o le toca el busto no puede evitarlo, no grita se queda perpleja, otra amiga que tiene tres hijas chicas su principal pánico es que ellas pacen por una experiencia triste, cuando ella era chica vivía en un mineral, no había otra cosa que hacer que ir al Club a ver películas, un día sentada en esa sala improvisada uno de los muchachos más grandes metió su mano entre las piernas, ella sintió miedo, pero no grito y no se lo dijo a nadie, lo cargo por años, hasta que me lo contó, aún lloraba pensando en esto. Yo recuerdo que a mis 11 o 12 años era una adolescente muy desarrollada, los senos me crecieron rápido y mucho, así que a esa edad entre que eres niña y no, ibas a la fiesta del pueblo, te daban flores, un tipejo, se atrevió a ofrecerme flores, al momento de acercarme me toco el busto, fue para mi vergonzoso, me quede muda y seguí caminando, hoy aún lo puedo ver, lo saludo de lejos, el endejo, no se acordará pero yo si. Y ahora comprendo tu distanciamiento con esta Iglesia que nos promueve las culpas, por suerte mi educación fue laica tanto en la escuela y mucho más en el hogar.
(Parte I)
Enviado por Menospausas - 25-agosto-2009 a las 08:42
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Maria, fiel a la recomendación de no ausentarme, lamento el episodio terrible que tuviste que pasar en la adolescencia. Me quedo un poco con la culpa culpable de los padres, de esos padres coomo los mios, que tenían una gran carga "moral" o eran exigentes. Para terminar me voy con un extracto de un principio del derecho canonico de Roma, es Horacio: " Delicta Maiorum inmeritus lues" , traducción: "Expiarás sin culpa los crimenes de tus padres". Un abrazo
RESPUESTA DEL AUTOR: Deepcore: qué bonita frase...y qué difícil de realizar...¿dice Horacio algo del perdón? nunca lo he leído...¿el derecho es tu especialidad?
Me siento muy halagada de que me llames María solito....como tu niña....
Enviado por Deepcore - 25-agosto-2009 a las 08:33
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Segunda parte.
A través de todos los tiempos, los seres humanos nos hemos dado a la tarea de observar las estrellas y tratar de entender que sucede con ellas.
El gran maestro Pitágoras, en su escuela (fundada por él) mandaba a sus alumnos a observarlas, con el firme propósito de saber que pasaba en el espacio.
Mi Abuelito, sabía perfectamente cuando iba a llover, él, del sólo hecho de ver las nubes, decía sí eran de color azul fuerte, venían cargadas de agua, las llamaba nubarrones, siempre avisaba cuando iba a llover, por cierto mi Abuelita también sabe cuando va a llover, mis Abuelitos han sido los seres más sabios que he conocido.
Grandes son los gringos, la película Toy story, me encanta por su astronauta.
María Teresa, Amigas y Amigos, nos vemos en el próximo blog.
Saludos ; )
RESPUESTA DEL AUTOR: Lobito: pues no estás para creérmelo, pero hay una lindísima, la más refulgente de todas las estrellas y la más grandota (ya me han dicho que no es una estrella, pero hago oído sordos) es completamente mía...Ajá...me la regaló mi papá de niña y me juró que me iba a seguir a donde yo fuera...y ha sido verdad....es la única que entiendo muy bien qué sucede con ella...me acompaña...
Enviado por Armando Lobo - 25-agosto-2009 a las 08:17
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Primera de dos partes.
Hola a todos.
María Teresa, en el pasado Blog a las 10:26, ¡qué manera tan sutil de corregir contexto! Tienes razón debí haber escrito en segunda parte, último párrafo de primera intervención.
No, para nada, con La pantera rosa, no hay bronca, si observas bien la caricatura, seduce con su expresión corporal, ella no habla. Sin embargo, la tecnología ha avanzado mucho y hoy nos seduce vía ciberespacio.
Qué crees María Teresa, estaba viendo lo que se ha publicado de los dos astronautas de origen mexicano que van a misión del transbordador espacial.
¡¡¡Qué compatriotas tan preparados!!!
José Hernández es ingeniero eléctrico, con maestrías en ciencias, destacando en computación espacial.
Juan Daniel Olivas, es veterano astronauta, o sea un viejo lobo del espacio. Creo que van hacer buena mancuerna, ya que Oliva será su segunda experiencia en transbordador, pues formó parte de misión STS-117 en 2007.
Sí observas bien, están padrísimos sus dos trajes afelpados, su casco, atrás parece que portan dos misiles o proyectiles.
Es un honor para México, que las exploraciones que se hacen en el espacio haya científicos tan valiosos como nuestros dos compatriotas astronautas.
Sigue . .
RESPUESTA DEL AUTOR: Lobito: sí es un honor para México, y me da gusto que menciones algo que nos provoque ilusión: nuestros científicos....
Enviado por Armando Lobo - 25-agosto-2009 a las 08:15
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A esa monja estúpida, y al sacerdote con inclinaciones de violador les debemos trepanar el cerebro Danos sus nombres!!!! Si, ya sabemos que las mujeres somos unas seductoras desde los tres años ( Marín y Kamel dixit) y sabemos como cautivar y atentar contra la pureza masculina. Bueno en Querétaro, Jalisco y otros territorios Yunquelands, aún se culpa a las mujeres violadas por usar minifalda o por sus “vidas disipadas” a las obreras de Ciudad Juárez. ¡que las maten por disolutas! Puedo imaginar tu llanto y tu terror y si quieres, nunca es tarde te presto mi hombro no importa que me lo mojes, como decíamos entre amigas. Los exhibicionistas son en general tipejos imposibilitados para tener una relación plena, asi como su verdadero placer es el terror que inspiran. Que bueno que lo escribes, el poner en papel las malas experiencias es una buena liberación, y las buenas es una maravillosa retroalimentación., como decían compartir lo malo le divide y compartir lo bueno , le multiplica..
RESPUESTA DEL AUTOR: Ana María: sí, la costumbre de culpar a las mujeres ante la agresión sexual es una herida cultural aún muy fuerte, a pesar de todo el trabajo de sensibilización que muchos grupos de derechos humanos y asociaciones feministas realizan y han realizado en los hospitales, juzgados, ministerios etc....Los argumentos en los asesinatos de Ciudad Juárez han sido teroríficos...
Fíjate que creo que el problema de ese sacerdote concreto, es que probablemente ya tenía el corazón medio metafóricamente trepanado, al igual que esa monjita...hay un problema grave, cuando los prejuicios son más fuertes que la empatía, cuando el juicio sumario pasa antes que la posibilidad de escuchar...en el caso de esta congregación religiosa, creo que ellas padecían un fuerte estado de discriminación, era una congregación -a diferencia de otras- a las que se les ofrecía una educación muy escasa...entraban jovencísimas al convento...leían poco y sólo lo que les permitían...en fin...si te dijera que en la secundaria Neruda les parecía obsceno...
Gracias por tus palabras...
Enviado por Ana Ma. - 25-agosto-2009 a las 08:04
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Hola María Teresa, hola a tod@s:
Debo decirque que me gustó la frase con la que finalizas tu texto, antes de iniciar con nuestras palabras: "Desde la solidaridad, desde el apoyo ... responder con las emociones que nos provocan las palabras de los otros..." me parece que en mucho sintetiza el espíritu del tranvía, lo que me ha tocado experimentar desde aquí ha sido justo eso, solidaridad y apoyo, gracias a tí a los compañeros por ello...les mando un gran abrazo...
RESPUESTA DEL AUTOR: Alba: y ojalá podamos seguir hablando...de esos "enunciados" que nos pegaron a la piel...y marcan tanto...
Un beso al principito.....todavía a los míos antes de que se duerman (cada vez menos...ya crecieron) a veces les repito nuestra fórmula de antes cada noche: "Buenas noches mis principitos lacandones"....(Palenque fue un paraíso de mi infancia)
un gran abrazo para ti también....
Enviado por Alba - 25-agosto-2009 a las 04:05
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Hola mi estimada Mari Tere y tranviarios.
Muchas gracias Mari Tere por compartir tus confesiones, valiente. En ocasiones se torna complicado sobrellevar algo, cuando a tu alrededor, antes que recibir apoyo y acompañamiento recibes juicios y penas.
A todos los compañeros: mi agradecimiento y respeto por compartir también, sus experiencias y culpas. Mi sincera alegría y felicitación a aquellos que han logrado vivir sin culpas o deshacerse de ellas: que viven en libertad, enhorabuena!
Todos nos merecemos vivir mejor (en armonía, paz, libertad o lo que sea que signifique esto para cada uno), sólo basta que nos decidamos hacerlo.
Rosy, te acompaño, recibe un abrazo muy afectuoso. Mencionas que tu terapia no te está ayudando, por qué? porque te confronta? quizá es necesario. Yo estoy en terapia y sí en ocasiones es muy doloroso enfrentar nuestros fantasmas y creéme que en más de una ocasión me he sentido profundamente desesperada, triste y siento que soy demasiado débil para continuar, pero tengo una suerte de anclas a la realidad (amigos) que me incitan a seguir y mi mayor motivación es que quiero algo mejor para mí y creo en mí. Ánimo!
Olga, creo que muchas culpas son broncas morales, el "deber ser", "tener que", creo que eres una hermosa persona al defender lo que tú crees, en este caso la defensa de tu mamá. El levantar la voz y denunciar algo, aún cuando sea a tu padre no te convierte en mala persona y sí, puedes liberarte de todo el resentimiento, no seas tan dura contigo.
Margarita, en efecto, tú no eres responsable de lo que paso, me alegra que te hayas dado cuenta de ello y te deseo éxito en tu desprendimiento de esa culpa, te lo mereces, va un abrazo con afecto.
Besos, les deseo un lindo día a todos y todas.
RESPUESTA DEL AUTOR: Lau: la valentía es tuya, tu escritura, tu texto me movieron, creo que nos movieron muchísimo...describes una de las circunstancias más duras que pueda vivirse en la infancia: una niña/un niño atrapada/o en la cárcel que le impone un adulto incestuoso. Y lo dices. Lo aceptas. Lo transitas...Es tan fuerte y tan esperanzador....tú sabes que te abrazo con admiración...te abrazamos...
Enviado por Laura B. - 25-agosto-2009 a las 01:34
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María Teresa:
En la experiencia terrible que nos cuentas hay, ahora entiendo, un ejemplo acabado de una culpa-no-culpable.
Otras mujeres víctimas de mal trato, lamentablemente, manifiestan ese tipo de culpa después de pasar por los tortuosos y estúpidos espacios de la "justicia", en donde no reciben lo que deberían, pero sí más tratos humillantes y, sobre todo, la ratificación de que ellas mismas fueron las que provocaron la agresión.
La mía, narrada te lo juro entre hipos, es simple y llanamente culpa-culpable.
No puedo recordar esa escena de mi hijo tachándose en el dibujito, autodescalificándose, sin que me asalten todas las condenas morales imaginables. Sé también que lo entendí relativamente temprano e intenté enmendarlo. Sé que, con el paso del tiempo, pude ver con muchísima satisfacción que el amor, la confianza y la buena relación con mis hijos parecen haber remendado algunas de esas descosidas almas de entonces.
Pero no sé si sepas... cuando menos yo sí: esta sensación no tiene remedio y viviré con ella, a borbotones de recuerdos ojalá cada vez más espaciados, para siempre.
Lo he comentado algunas otras veces con personas que merecían mi confianza, con mi esposa muchísimas veces, con mis propios hijos. Y no sale... ahí está.
¿Me podré perdonar algún día?
RESPUESTA DEL AUTOR: Lennon: "La mía, narrada te lo juro entre hipos, es simple y llanamente culpa-culpable...". Parto de esta afirmación tuya: sí es culpa, y sí es "culpable".Me siento en una cierta libertad contigo, para hablarte con honestidad de las imágenes que me sugieren tus palabras. Primero, siento que el hecho es ciertamente muy duro...como si el niño te hubiera dicho "me siento descalificado por mi padre, y si él me descalifica, yo podría descalificarme también"...¿por qué supongo ese "podría"? porque el niño te dijo lo que estaba sintiendo. Te mostró el dibujo, se tachó frente a ti y luego te lo mostró. No se tachó a escondidas y luego tiró el dibujo al cesto, como haría un niño que se descalifica, él actuó como una personita que sabe que su padre puede estar cometiendo un error, pero que lo ama, y tan lo ama que sí va a escucharlo. Y no se equivocaba: tú lo escuchaste con mucho detenimiento, cambiaste gtu actitud y tu conducta con él...
"los otros dos hijos que vinieron después se libraron del padre mamón..."¿mamón? me suena como a un juicio sumario ¿por qué no un papá primerizo que considera que la exigencia es una manera de ayudar a su hijo? hasta que el niño libremente le aclara que no.
Leí varias veces tu carta y la imágen de la que quería hablarte es la del otro niño, el anterior a ti...¿cómo era? ¿cuánto se exigía? ¿sentía deseos de tacharse cuando sentía que "fallaba"?
Ese hombre adulto que ahora eres ¿no es demasiado duro consigo mismo cuando siente que "falla"...?
Discúlpame si me fui hasta allá...me imaginé la carita de tu niño mostrándote el dibujo, pero se me sobrepone esa otra escena (que desconozco completamente) tu carita muchos muchos años antes...me voy a atrever a hacer la pregunta con todo el cariño que hemos intercambiado en ya muchos meses: ¿Sucedió una escena parecida para ti? ¿Te escucharon?
Tabasqueña. Feminista (tendencia retro) Estudió Letras en la Universidad de Monterrey. Diplomado en Historia del Arte en Roma. Maestría en Estudios de lo femenino en París VIII. Vivió en Suiza y en Estados Unidos.
Integrante del Comité Editorial de Debate Feminista. Fundadora del Instituto de Liderazgo para Mujeres Simone de Beauvoir. Divanera compulsiva. Aprendiz de psicoanálisis. Fóbica del avión. Los elevadores y la vida social intensa. Es muy feliz en las bañeras, los mares, los ríos, las lagunas y la lluvia. La existencia de Plutón, es su más rotunda certeza científica.
Autora del libro de cuentos “Tiempos oscuros”. Cuentos en antologías de Cal y Arena. Planeta y en Debate Feminista.