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Rodolfo Gaytán Romero
No cabe duda que la vida es de ciclos. Apenas en el Torneo Apertura 2006, Pumas se estaba jugando la permanencia en Primera División, y otra vez da paso para verse inmerso en problemas para la próxima campaña.
Tras un errante paso de técnicos desde la era Hugo Sánchez, se trajo a Ricardo Ferretti para poner orden y salvarlos de la quema. Dio resultado y lejos de la división de ascenso hubo repunte a mediano plazo.
Para el Apertura 2007, “El Tuca” los encaminó a la final, la cual perdieron en Cancún ante el Atlante.
En el Apertura 2008, Pumas calsificó a la Liguilla, pero fue echado por Cruz Azul.
En el Clausura 2009, se ciñeron la corona, aunque, eso sí, y por extraño que parezca, con anotaciones en el límite de tiempo.
La directiva de Pumas le apostó a la continuidad. A no hacer grandes inversiones, que para eso tiene a su cantera, se argumentó en su momento.
Pero una vez alcanzada la cúspide, la caída es hasta el momento estrepitosa. Pumas está en estado vegetativo, y no hay visos de que el felino ruja.
Ya se oyen voces que dicen que los Gallos Blancos serán los paganos y que comenzará el repunte.
Se habla de un número mágico: 26 puntos para clasificar. La verdad lo veo difícil. Se dice que en la vida no hay imposibles. Por lo pronto, durante su estancia en terapia intensiva, un grupo de sicólogos debe hacerse cargo. “Tuca”, por su parte, deberá diseñar estretegias novedosas, porque las jugadas de los universitarios parecen refritos de telenovela, a tal grado, que son ampliamente predecibles.
La verdad sea dicha, la afición futbolera quiere ver a un Pumas protagonista, que haga pensar que sí se le puede ganar a los Pedregal, y de hacerlo, que vista al equipo rival al ganarle a un grande, porque hoy, es simplemente una zalea.
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