(Para leer la primera parte de esta historia, haz click aquí.)
Es difícil describir el sentimiento de la audiencia al momento en que terminó la proyección. Seguíamos felices, es cierto, pero el ánimo no fue el mismo. La gente no gritó, ni aplaudió. Lentamente todos fuimos dejando la sala, algunos seguían jugando con sus espadas de juguete en los pasillos. Si bien no había silencio, tampoco había el bullicio comparado con el de dos horas antes.
-Psss , ¿estuvo bien no?
-Si, la pelea con Darthmaul fue impresionante.
-Si…bueno la verdad como que esperaba más, pero seguramente en la segunda se va a poner más cabrón.
-Si, para empezar estuvo bien, ya en la segunda seguramente veremos cuando Anakin adolescente se pasa al lado oscuro, eso va a ser épico.
Esta, o una versión muy parecida a ella, era la conversación que todos teníamos al salir de la sala. Nos encontrábamos inmersos en la negación absoluta, una negación que en algunos casos duraría justamente diez años. Queríamos creer que lo que habíamos visto había sido una buena película, queríamos hacernos de una sensación parecida a la que la generación de los setenta experimentó cuando salió de ver la primera Star Wars. No fue así, y nos negábamos a aceptarlo. Sólo había un consenso general: Jar Jar Binks era el peor engendro inventado por Lucas (y pensar que llegamos a quejarnos en su momento de los Ewoks).
Más sin embargo no perdimos la esperanza. Ahí estuvimos puntuales para la segunda cinta, con la convicción de que Episode I no había estado tan mala, pero que seguramente Episode II nos haría volar la cabeza... lo peor del caso es que en cierta forma lo hizo. Si 'The Phantom Menace' había sido en realidad una película para niños, 'Attack of the clones' fue (¡horror!) una ¡¡¡chick flick!!! . Lo imposible sucedió, Anakin Skywalker, el hombre destinado a ser uno de los villanos más temibles del cine, retozando con su novia de la adolescencia -haciéndole ojitos de borrego a medio morir- en los imposibles prados del mundo digital de George Lucas. Diántres, eso dolió, eso fue -de hecho- una falta de respeto par uno de los villanos más importantes del cine. Afortunadamente, ese momento tan penoso se diluyó cuando pudimos ver al maestro Yoda empuñar -por primera vez en pantalla- una espada láser. Todos en la sala nos volvimos locos con esa escena, los gritos, los aplausos -y algunas lágrimas- no se hicieron esperar. Yoda seguía siendo nuestro maestro. Ese fue uno de los escasos momentos emocionantes de las precuelas.
Y de nuevo la negación, queríamos pensar que este episodio había estado menos malo que el primero (en realidad, con todo y la escena de Yoda creo que es el peor de las tres precuelas), todas nuestras esperanzas se volcaron con 'The Revenge of the Sith', aquí finalmente veríamos la transición de Anakin hacia el lado obscuro de la fuerza, lo veríamos transformarse en Darth Vader. Una buena noticia: el Episodio III es en efecto, el menos malo de las precuelas. es el que mejor comienza, es el más obscuro, pero no está libre de momentos vergonzosos y tonterías al por mayor, como lo es el 'nacimiento' de Darth Vader quien - muy a lo Frankestein de Boris Karloff- eleva las manos y lanza un penoso "nooooooooo" al aire cuando se entera de la muerte de su amada. Qué triste.
Curiosamente, el sentimiento al salir del tercer episodio es de alivio. Termina tendiendo los puentes hacia el Episodio IV y sabemos que en ese mundo las cosas son mucho mejores.
Y a diez años del Episodio I vale hacer la pregunta: ¿dónde estuvo el error?, ¿quién es el culpable de este desastre?. Creo que valdría la pena enumerar las razones de la debacle:
1.- Los actores.
Uno de los elementos que hizo que funcionaran tan bien los tres primeros episodios fue la inclusión de actores desconocidos. Su novatez se compensaba con pasión y frescura; pero más importante aún, compartían esa falta de experiencia con su director, un joven Lucas al que volvieron loco en la filmación -a decir de él mismo- con su comportamiento por momentos infantil en el set. Si bien era cierto que los actores siempre se quejaron de la forma de dirigir de Lucas, o de esos diálogos tan incoherentes que los hacía decir ('vamos George, es fácil escribir estas cosas, pero te reto a que tu las digas' le decía un joven y desparpajado Harrison Ford a un desesperado George Lucas), justamente su inexperiencia no les daba licencia a enojarse o tomar actitud de diva. Todos estaban en el mismo barco, ellos intentando forjarse un nombre, Lucas intentando hacer realidad su película soñada de manera independiente.
En cambio, las precuelas estaban plagadas de actores ya con una trayectoria sólida en el cine: Natalie Portman, Ewan McGregor, Liam Neeson, Chrsitopher Lee, Samuel L. Jackson, entre otros. Y esto, al final, terminó siendo más un problema que un valor agregado. Son ya conocidas las quejas de -por ejemplo- Liam Neeson, que llegó a fastidiarse de actuar frente a la nada "todo será por computadora al final, es frustrante" declararía en alguna entrevista. El propio Ewan McGregor diría que su emoción inicial por participar en algo tan importante como Star Wars, se desvanecería rápidamente al darse cuenta de que todo se reduce a estar frente a una pantalla azul, decir tus líneas al aire, corte, y esperar a que estuviera listo el set para la siguiente toma.
Ese malestar se nota en la pantalla. Ningún personaje en las precuelas se ve natural - bueno, ni R2D2- en algún momento todos recitan sus líneas, nunca son naturales, la película nunca se vuelve una parte de ellos, como si lo fue para Mark, Carrie, Harrison, Anthony, Kenny y Peter. Al volverse parte de ellos, la cinta se volvió una parte de nosotros mismos; no así las precuelas que siempre se ven ajenas y artificales.
2.- El director.
Lo cual evidentemente nos lleva a la dirección. Aquí es donde los fans pueden -si gustan- acribillarme, pero hay cosas que se tienen que decir: George Lucas no es un buen director, probablemente nunca lo fue. No sabe dirigir actores (le dan flojera), se desespera con facilidad y sus únicas indicaciones son: 'más rápido, más intenso'. Cuando dirigió la primera Star Wars, más que un director era un líder, un rebelde. Justo como su héroe - Lule Skywalker- Lucas en aquel entonces estaba enfrentándose contra los grandes estudios que no le permitían la libertad creativa que el tanto añoraba, ellos eran el imperio obscuro, él y su generación eran la alianza rebelde. Al final, su osadía tuvo éxito a un grado tal que él mismo fundó su imperio, Lucas se ha convertido en aquello contra lo que luchaba.
Tal vez las cosas no hubieran ido tan mal en las precuelas si, como en la saga original, hubiera cedido la silla de director a alguien más competente. La elección lógica hubiese sido su amigo, Steven Spielberg; de hecho fueron insistentes los rumores de que él dirigiría dos de las tres precuelas, pero todo quedó en eso, en rumores. ¿Se imaginan lo que podría haber hecho alguien como Spielberg con el universo Star Wars?, las posibilidades se antojaban ilimitadas.
3.- Son las computadoras, ¡estúpido!.
Cegado con su poder digital, George Lucas dejó todo al mando de las computadoras: los escenarios, las escenas de riesgo, las naves y hasta los personajes, todo estaba hecho por computadora. Incluso si una actuación no le convencía, no importaba, él sabía que todo era manipulable en la sala de edición. Por culpa de esa necedad por resolver todo mediante la computadora es que soportamos engendros como Jar Jar Binks, el General Grivous, el Conde Doku (ok, se supone que este personaje era Christopher Lee, pero en realidad el solo prestaba su cabeza y su voz que eran añadidos digitalmente al cuerpo de un actor que si pudiera hacer las acrobacias imposibles que el personaje requería), la familia Hutt, las mosquitas del Episodio II y demás engendros computarizados. Mención especial merece el pobre de R2D2 que en esta saga sufre de complejo de navaja suiza, sacando de la nada toda clase de aditamentos que hubiesen sido muy útiles en la saga original y que por alguna "extraña razón" nunca saca en las tres primeras cintas.
Las limitantes del cine de los 70's obligaron al Joven Lucas a darle la vuelta a las circunstancias e ingeniárselas -él y su equipo- para lograr escenas de batalla creíbles y emocionantes, personajes memorables como Yoda (que no era más que un muppet), Chewbacca (que no era más que un man in a suit) o el misterioso Jabba the Hutt (otro muppet enorme), bueno, hasta los Ewoks están padres en comparación a tanto personaje digital. Esas limitantes dotaron a la cinta de algo que no provee la computadora: un alma. Ahora, hasta las batallas en espada láser se ven falsas, el sable de luz dejó de ser esa arma 'elegante, para tiempos más civilizados' que presumía Obi-Wan.
4.- En realidad es nuestra culpa.
Y por último, cabría aceptar nuestra parte de culpa.
Parte de lo que hacía fascinante a la saga original era el halo de misterio que la rodeaba: Obi-Wan nos hablaba con nostalgia de una guerra (la famosa Clone Wars) que nunca veríamos, nos hablaba con dolor de su amigo Anakin ('el mejor piloto de la galaxia') sin mostrarnos una foto; Han nos contaba de sus aventuras pasadas, de aquella carrera en la que ganó el Halcón Milenario; C3PO presumía de las muchas batallas en las que él y su amigo R2D2 habrían participado. Pero nada de lo anterior se mostraba en pantalla, todo ello funcionaba para darle profundidad a la película. El deseo -propio del fan- de que todo ello nos fuera revelado era el equivalente a pedirle al mago que nos enseñara el truco; el problema es que aquí, tanto el mago como el publico, estaban ansiosos por mostrar y ser testigos de aquello que debió quedar sólo en la imaginación. Nosotros somos coparticipes del desastre en nuestro deseo desmedido por tener más Star Wars en el cine.
El daño está hecho. La buena noticia es que Lucas ya habría dicho que no pretende hacer los tres episodios restantes (Ep. VII, VIII, y IX), aunque evidentemente $iempre habrá razone$ como para que cambie de opinión. La ventaja es que, no importa lo que haga Lucas, siempre podremos regresar a las tres primeras cintas, aunque para ver la versión original de las mismas tengamos que recurrir al VHS, ya que, como todos sabemos, Han disparó - y siempre disparará- primero.
¡Arriba las manos!... Public Enemies (Enemigos Públicos) Dir. Michael Mann
Pocos personajes han inspirado tanto al cine como la figura del ladrón de bancos. La verdadera historia de Jesse James (Nicholas Ray, 1957), Bonnie and Clyde (Arthur Penn, 1967), The Wild Bunch (Sam Packinpa, 1969), Dirty Money (Jean-Pierre Melville, 1972), Dog Day Afternoon (Sydney Lumet, 1975) y –si, hay que incluirla- The Darknight (Nolan, 2008); son algunos ejemplos de películas donde el ladrón de bancos es visto desde la óptica de la nostalgia, la idolatría, la sarna o el miedo franco.
El cine se ha dejado seducir por estas figuras en incontables ocasiones, alimentando su propia leyenda, dotándoles de un aura mística, germinando auténtica admiración por estos hombres que se burlan del sistema pegándole donde más le duele -el bolsillo- y casi siempre saliéndose con la suya.
John Diliger bien pudo haber sido un personaje de película. Nacido en 1903, muerto en 1934, toda su vida fue ladrón y el robo a bancos era su pasión. Las razones de su fama entre el público son múltiples: decían que solo se llevaba el dinero de las bóvedas, jamás el que llevaban consigo los clientes; decían que en sus robos nunca mataba a nadie que no fuera policía; que trataba muy bien a sus rehenes y que jamás los lastimaba. Pero más allá de esto, el afecto que la gente le tenía a Dilinger se explica fácil: es el resultado del profundo rencor que sentía una población diezmada por la pobreza en los años de la gran depresión.
Hubiera sido sencillo para cualquier cineasta hacer una cinta complaciente sobre la vida y robos de Dilinger, pero el director Michael Mann (que ya tiene un doctorado en cintas sobre crimen organizado) si bien no busca restarle misticismo a su personaje, tampoco se regodea en su propia fama. Mann evita cualquier artificio para hacer más grande a su personaje, no es necesario, tiene a Jhonny Depp interpretando a Dillinger (ya es redundante decir lo bien que lo hace), tiene a Christian Bale en el papel del policía Melvin Purvis (el policía de la naciente FBI que finalmente atrapará al ladrón), tiene un guión basado en una investigación seria sobre Dilinger (el libro Public Enemies: America's Greatest Crime Wave and the Birth of the FBI, 1933-34 escrito por by Bryan Burrough);Mann no necesita más. Si acaso, la admiración del director por sus personajes se expresa únicamente en el encuadre, filma a sus dos antagonistas en contrapicado, haciéndolos ver como gigantes -casi etéreos- frente a la cámara.
La cinta cubre apenas los últimos meses, en la vida de Dilinger, desde que ayuda a su banda a escapar de la prisión, hasta que yace muerto a la salida de un cine, luego de verse retratado a sí mismo en Clark Gable quien en la cinta Melodrama decía: "Die like you live: all of a sudden." (muere como viviste: repentinamente). Public Enemies no es una cinta biográfica; impecablemente ambientada en su época, en realidad no explica mucho sobre Dilinger, ni tampoco sobre Purvis. No hay infancias tormentosas en un caso, ni educación férrea en el otro. Sólo vemos a dos hombres enfrascados en sus convicciones que inevitablemente chocarán. El primero simplemente roba bancos, y lo hace por que se sabe más listo, más rápido, más audaz que la policía; lo es. Su leyenda crece a tal nivel que la policía misma le teme y lo admira por igual (una vez atrapado, se toman la foto con él, cual rockstar), su autoestima es tal que se da el lujo de entrar a la oficina que lleva su caso - en las instalaciones de la policía- a plena luz del día sin que nadie se entere, pasando totalmente desapercibido. Por otro lado está Purvis, incólume, incorruptible, cree en la ley y en su jefe, J. Edgar Hoover; su obsesión ayudará a la posterior creación del FBI.
Y en medio de todo esto está la mujer. Dilinger conoce un día a Billie Frechette (Marion Cotillard) y la hace su novia utilizando el mismo argumento que le ha servido toda la vida: el es John Dilinger y él, simple y sencillamente, toma lo que le gusta, aquí y ahora: "me gusta el cine, la buena ropa, la buena comida y tú, ¿necesitas saber más?".
Justamente esta cinta nos deja con el deseo de conocer más. En su afán casi documentalista, Michael Mann prescinde de recursos como la música, afecta el ritmo, vuelve lenta una cinta que debiera de tenernos al borde en todo momento. Sobre Dilinger, Michael Mann declaró: "en aquella época ya era casi obsoleto, pero era tan bueno haciendo lo que hacía, que se las ingeniaba siempre para sobrevivir". Lo mismo aplica para su cinta, de alguna u otra forma se las ingenia para sobrevivir, no le alcanza para ser magnífica, aunque si bastante buena.
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Vámonos por partes, Lucas está apostandoppor el dinero (y piensa que las guerras clóniocas son un filón por explotar: dos series de animación, una película para la WB y el rumor de una serie de acción real).
Se le olvidó explicarnos al ascenso del imperio, como Lord Darth Vader se convierte en el terror encarnado, etc.
Coincido lo más rescatable es el episodio 3, de hecho recicla varios elemetos del episodio 6 (la estrella de la muerte, batallas con el apoyo de los nativos de un planeta Wookes y Ewooks respectivamente, etc.)
Existe una edición especila de la trilogía original (dos discos por cada episodio) en la cual vienen ambas versiones: la original de cine y la versión remasterizada.
POr otro lado: Enemigos públicos una cinta muy competente en la cual, si bien no se ahonmda en las motivaciones de los protagonistas, el desempeño actoral y la narratibva hacen que el público empatize con Dillinger (por un momento cuando escuché a Edgar Hoover hablar del FBI recordé la propaganda foxista referente a la AFI); buena película y muy recomendable.
Tranformes 2 es solamente cine palomero, entretener al público con efectos especiales, una intrtiga que no siempre cuadra, el evocar la nostalgia de los niños ochenteros y recrear la pupila con Megan Fox (luce muy bien con su pequeño short de mezclilla montada en una motocicleta, pero ¿además de atractivo visual que aporta a la película?), desaprovecharon a la robot que intentaba asesinar a Sam (muuy en deuda con la alien de especies).
RESPUESTA DEL AUTOR: Tienes razón, la otra chica de Transformers es como una mezcla entre la de Species y la Terminatrix. Ni modo, desperdiciada totalmente.
Enviado por canek - 08-julio-2009 a las 12:42
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Creo que la culpa es de la historia de las precuelas, que aunque Lucas la tuviera lista desde el inicio, el MIEDO a que las nuevas generaciones no la entendieran como el la había imaginado (Aunque a mi hijo de 4 hilos le encanta), lo obligó a modificarla, crear personajes estupidos (Jar-Jar), cambiarles su papel en la saga (Chewi, Jango, Boba Fet o Anakin al hacerlo casi mesías) y hasta sus capacidades (Anakin y los Jedis en general).
Otra prueba de esto es que ni con otro director, aunque sea animación, La Guerra de los Clones, explica satsifactoriamente el papel de esta guerra en la historia.
Creo que trató de criticar el sistema politico actual (con senadores corruptos, distintas posiciones politicas, etc.) que la hace las precuelas largas y aburridas. No se centro en la historia de Anakin y su ingreso a la orden Jedi.
En fin, Yo no me covenci demasiado tarde, saliendo de la función estaba convencido que algo no concidia entre lo que nos había platicado Obi Wan Kenobi (Sir Alec Guinness) y lo que había visto. Los demás episodios solo lo comprobaron.
RESPUESTA DEL AUTOR: JA!, bien dicho!, todos salimos como diciendo: "caray, esto no fue como Sir Alec Guinnes nos lo contaba". JAJA.
Y si, evidentemente el asunto es que Lucas no quiso arriesgarse y prefirió hacer tres películas para niños y no mejor tres películas buenas para todo público. Nada que ver con el Lucas que en los setenta le dijeron que estaba loco y que su película fracasería.
Enviado por Sierra20 - 08-julio-2009 a las 09:33
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Creo que el mundo de Star Wars se destruyo en el momento en que a Lucas lo toco el lado obscuro, las tres precuelas se quedan cortas y solo se muestran como peliculas infantiles y en el mejor de los casos para pubertos, la "mejor" de las tres me parecio La venganza de los Sith" pero todo se echo a perder con un Darth Vader lloriquenado un NOOOO de supermegarecontraCLICHÊ, me dio lastima y pena ajena; lo peor de todo son las famosas remasterizaciones, o sea que las clasicas ya se jodieron, solo los que las pudimos comprar en vhs podremos disfrutar de la originalidad, de esa magia con la que vivimos nuestra niñez. En fin, que lastima por el emperador Lucas.
Respecto a Transformes, que pelicula tan flojita, larga, larga, larga sin justificacion, chistes absurdos, escenas mamonas, tranquilamente nos pudieron haber ahorrado las mamertadas de los papas de Sam; la batalla final acaba por cansar, tarda años en acabarse, y todo para que la pelea esperada pum, durara 1 minuto, jajajajaja. Solo dos cosas rescato, la pelea de Optimus contra los tres decepticons en el bosque (estuvo de poca) y los continuos slowmotions de Megan Fox, ah, se me olvidaba, de asco la transformer muy al estilo de terminator, eso de ver la lengua como punta de latigo, si daba asco eh.
Un saludo y espero no desconectarme tanto. PD: vi la la de Star Trek y me parecio excelente (pero sigo siendo Jedi) y La propuesta me parecio bastante divertida y nada que ver con la de El diablo viste a la moda, completamente distintas.
Enviado por MRSATAN - 06-julio-2009 a las 11:52
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Cuando acabe de ver "Episodio I" se me quedo la idea de que es la pelicula original (ahora "Episodio IV”) rehecha, solo que ahora con mucho color y texturas en lugar de blanco y negro plastico, aparte de que la “actualización” de la saga resulto ser toda una colección de fusiles (desde Batman, Parque Jurasico, El Quinto Elemento, peliculas de artes marciales, diseños visuales de personajes basados en los animes etc). La siguientes peliculas me parecieron muy entretenidas, aunque dejan mas lagunas narrativas dentro de la continuidad en la historia de Star Wars (Ejemplo: ¿Como es que Chewbacca paso de ser un militar de alto rango a fayuquero espacial?).
Y ni hablar del comentario de que estas peliculas cuentan la historia Darth Vader en su epoca “N´Sync”. Bien dicen que la segunda pelicula (el Imperio Contrataca) es la mejor de la serie ya que Lucas solo fungio como productor, dejando los aspectos creativos y de dirección a otras personas. En fin, este es solo un comentario de alguien que le gusta ver peliculas, ni siquiera soy "cinefilo" porque no tengo el tiempo ni dinero para ver todo lo que uno quisiera; por esto no soy ni fanatico ni detractor de la serie, solo trato de divertirme con lo que veo en la pantalla ( y en este caso, con lo que no se ve, pero se nota.)
Enviado por Medvial - 04-julio-2009 a las 20:23
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me gusto la reseña de star wars.No creo que Spilberg la hubiera mejorado suficiente, quiza muy espectacular pero no hubieramos avanzado mucho en la historia. Coincido contigo en que lo mejor de las tres fue la batalla de yoda, seguido de la de anakim antes de hacerse Darth Vader y si, fue un pecado no haber construido un personaje mas obscuro, el referente al villano mas malo del cine. Falta de historia, de ajustar la historia. Igualmente, bien pudieron mantener en las precuelas la incognita de mas otros eventos y no ser la explicacion de las III-IV. Y vuelvo a insistir, que el problema de muchas de estas gringadas como transformers es el patetico humor de kinder garden. Vaya, porque insistir en hacer comicas las peliculas de accion, debe haber personajes obscuros, debe producir euforia, miedo,etc..
Transformer como dices fue una secuela con tonicos, humor absurdo, mala historia pero super entretenida la accion, me encanto tantos madrazos y explosiones.
Por ultimo, aun no veo la de enemigo publico, pero me figura que va a ensalzar a un malo. Creo que al final aunque un villano puede ser sorprendente, ninguna pelicula debiera enaltecerlos, en la vida real es algo que no es agradable. Creeme que hay lugares en sinaloa que se enorgullecen de ser narcos. Espero no toparme con eso. Saludos.
Enviado por Guamuchilito - 03-julio-2009 a las 17:36
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Nop, para ser crítico de cine primero... hay que ser crítico de cine. La starguarifilia llego hasta los iguoks. Y el alma solo me dió para media película de la nueva saga. Parece telenovela galáctica. Pero para el cine palomero no se necesita ser "crítico de cine", para eso son precisamente las palomitas, para no concentrarse mucho, sino entretenerse. Digamos que solo hay distintos tipos de cine.
Enviado por Sergio - 03-julio-2009 a las 16:26
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Alejandro...nos vas "desgranando"...lo que fué la primera...(que al final resultó..que no era, según la secuencia de los libros..) y para el gusto de los "fans" una de las mejores de esta saga de las pelicuals "Star Wars", con sus personajes inolvidables.... que lástima que no hubiera tomado los "buenos oficios" de su cuate Spielberg, para que quedaran de "poca" y mas que premiadas, aprovechando el trabajo de este multipremiado director... y para que esa cantera de de primera se lucieran...Estaremos mas que puestos para ver a Deep encarnando a Dillinger, como el "Enemigo público numero I"
Enviado por COCO - 03-julio-2009 a las 14:05
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¡Implecable! Ese es simplemente el calificativo para tu narrativa de la saga, a mi me toco ver los episodios V (Empire strike's back) y VI (The return of the Jedi) en salas de cine y la sensación a la salida era de euforia compartida, en especial con el episodio VI, que sin duda es el climax más largo en la historia del cine.
Y como bien mencionas los dos abusos que fueron mas notables para mi, fue en la dirección y el excesivo uso de Industrial Light and Magic (curiosamente una empresa propiedad de George Lucas) al parecer las precuelas fueron un video promocional para ILM (Vean lo que puedo hacer), y sin duda demeritaron mucho la historia. En cuanto a la direcíón, una más solida pudo haber hecho mucho más por el trabajo actoral, inclusive tratando con puras vacas sagradas.
Las precuelas son más recordadas por breves fragmentos entre una y otra y no por la historia o la saga, hace poco vi el episodio II y habia cosas que francamente se me habian olvidado, cosa que no pasa con los IV, V y VI.
En fin, buena la crónica aunque se comio espacio para los estrenos.
RESPUESTA DEL AUTOR: Cuando escribí el texto puse de fondo en mi tele el episodio III, mala idea, mientras más la veo más broncas le encuentro, y eso que es la que más rescato de las tres...
Enviado por Sergio A. Garcés - 03-julio-2009 a las 12:12
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Hola Alejandro:
pues si te entiendo perfecto, la era digital, la pantalla verde y la lana cambiaron todo
a mi, la uno, es la que más me gustó, la dos, me decepcióno terriblemente, porque el actor que hace el papel del joven Anakin, no esta a la altura del personaje, Obi wan Kenobi, en el cuerpo de Ewan McGregor si me pareció bien, los demás... ni como ayudarlos
en la tres, yo esperaba la conversión al lado oscuro y nada, y la transformación a Darth Vader pues sigue sin quedarme clara...
todavía no veo Transformers... a ver a cuál voy este fin de semana, saludos
RESPUESTA DEL AUTOR: Los que vayan a ver Transformers no olviden comentar qué tal les pareció. Fui algo apaleado por mi crítica a la cinta, pero estoy casi seguro de que luego de que la vean estarán de acuerdo conmigo.
No sé ustedes, pero yo estoy harto de los críticos de cine. Usualmente son individuos algo petulantes que odian el cine comercial y erigen sobre un pedestal a cualquier cinta de tres horas en blanco y negro. Desde su mirada fría y sin pasión creen tener la verdad absoluta.
Olvidan que el peor pecado que puede cometer un director de cine es hacer una cinta aburrida. ¿Cuándo habrá sido la última vez que esos críticos entraron con auténtica emoción a una sala de cine?
En este espacio nos gusta el cine, no importando de donde venga, ni quién lo haga. Se trata de recuperar esa capacidad de asombro, justo como ocurría en sus inicios, en aquel Salón Rojo (la primera sala de cine en la ciudad de México) donde la emoción de la imagen en movimiento se convirtió, con el paso de los años, en cinefilia.
Pero no nos malinterpreten, si bien nuestra dieta visual se permiten ciertas golosinas, tampoco soportamos aquel cine que atenta a nuestra inteligencia.
Sirva este espacio para platicar de lo que más nos gusta: el cine y su experiencia. Al fin y al cabo, la crítica la hacemos todos. Bienvenidos.