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Crédito:TIM VERNON, LTH NHS TRUST / SCIENCE PHOTO LIBRARY |
El cáncer de pulmón mata a más de tres mil personas cada día y es el cáncer que causa más muertes en el mundo. El 90 % de estas muertes se deben al cigarro que se ha probado es responsable de causar la mayor parte de tumores pulmonares.
Existe un esfuerzo mundial por promover que la gente deje de fumar sin embargo esto ha probado ser una tarea mucho más difícil de lo que se esperaba.
Cualquier fumador que ha intentado dejar el cigarro sabe que sus probabilidades de éxito son pocas, de hecho se estima que a pesar de que el 70 % de los fumadores intentan dejar de fumar cada año, únicamente un 5 % lo consiguen.
Incluso los mejores programas para dejar de fumar tienen un éxito de tan solo el 25 % después de seis meses.
Ante este panorama algunos médicos y científicos han decidido dirigir sus esfuerzos a esta irredenta población fumadora que en países como Estados Unidos se estima alrededor del 20 %. En el número actual de la revista Nature Reviews Cancer se publica un artículo sobre las estrategias actuales para prevenir el cáncer de pulmón en la población cautiva por el humo del cigarro.
Existen posturas encontrada al respecto habiendo quienes argumentan que la única estrategia efectiva y que debe defenderse contra el cáncer de pulmón es que la gente deje de fumar. Desde su punto de vista el desarrollar medicamentos que lo prevengan farmacológicamente únicamente hará más difícil que la gente deje el cigarro conformándose con una falsa sensación de seguridad.
El contraargumento es que a pesar de que fumar es una opción personal y que en la actualidad existe suficiente información para que cualquier persona sepa lo dañino de este hábito así como los riesgos que conlleva, sería poco ético no ofrecerles estrategias que puedan prevenir el desarrollo del cáncer de pulmón si éstas han sido identificadas y su seguridad probada.
El artículo menciona más de 30 compuestos cuya eficacia para prevenir el desarrollo de cáncer de pulmón en fumadores ha sido probada en modelos animales. Entre ellos figuran factores dietéticos como el brócoli, coliflor, calabazas, etc.
Así mismo, los componentes del té verde y té negro ha demostrado ser efectivos en la prevención del cáncer pulmonar.
Otra aproximación consiste en limitar los procesos inflamatorios producidos por el cigarro ya que a mayor inflamación pulmonar mayor es el riesgo de desarrollar tumores. Al respecto se están probando medicamentos anti-inflamatorios.
Algunos de estos compuestos están siendo ya probados en personas que fuman para evaluar por un lado si son seguros y por otro qué tan efectivos son en su papel preventivo.
Por ejemplo, dosis altas de té verde, en infusión o en cápsulas, se probarán en ex-fumadores que hayan desarrollado enfermedad pulmonar obstructiva crónica para ver si es capaz de disminuir los niveles de inflamación y de daño oxidativo inducido por las toxinas del cigarro.
Así, la idea de todos estos programas es tener medicamentos o compuestos que sean capaces de prevenir el desarrollo de cáncer en personas que hayan fumado o que lo sigan haciendo.
Se trata de una estrategia importante ya que una vez diagnosticado, el cáncer pulmonar tiene un mal pronóstico con una sobrevida a cinco años del 15 %.
Aún así, no se puede recalcar lo suficiente la importancia de dejar de fumar, y de nunca empezar si es que no se ha hecho. No es únicamente el cáncer de pulmón que se asocia con el tabaco, sino muchos otros tumores en distintos órganos así como enfermedades de otros sistemas como el cardiovascular.
El desarrollo eventual de medicamentos que prevengan los efectos dañinos del cigarro debe ser únicamente un adyuvante el tratamiento integral del paciente fumador a quien se le ha de brindar el apoyo físico, psicológico y social necesario para ayudarle a vencer a su adicción y a revertir los daños que el cigarro ha producido ya sobre su cuerpo.
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