Después de los penosos acontecimientos de esta semana en el automovilismo nacional, vamos a platicar algo acerca de cómo se vivieron las primeras 24 horas corridas en México, justamente en el autódromo de Monterrey que, como hemos platicado, fue propiedad de Filiberto Jiménez y hoy lo es de su descendencia.
Corría el año de 1975, cuando los inquietos Michel Jourdain y Filiberto Jiménez, llegaron al acuerdo de celebrar la primera competencia de 24 horas de este país y así se convoca a la categoría PONY (una de tantas que creó Michel Jourdain), para tal efecto.
En esta categoría, podían competir autos pequeños, tales como Renault R-8, VW escarabajos o Vochito, VW Brasilia, Datsun (hoy Nissan), equipados con motores si mal no recuerdo, de hasta 1600 cc, mismos que podían ser modificados de acuerdo al reglamento de esta categoría.
De aquella época data el inicio de los trajes Nomex, retardantes de fuego, que se pretendía fueran obligatorios para la competencia. Sin embargo, la gran mayoría de los pilotos no contaba con éstos, así que se hizo famosa la frase que la ropa que utilizaban para correr, estaba rociada con bórax, lo que casi casi los convertía en nomex.
Iniciados los entrenamientos y con el paso de las horas más el calor reinante, algunos de los motores preparados, es decir equipados con componentes para tener más caballaje, empiezan a fallar o romperse y se inicia el tránsito hacia la renta de autos, a los cuales les quitaban el motor para correr, sabiendo que estos motores estándar y sin gran potencia, resistirían las 24 horas, como efectivamente ocurrió, sin dar problemas.
Por parte del comité organizador, Fili tuvo un problema y no pudo estar presente, por lo que la responsabilidad recayó sobre Michel Jourdain que además competía en esta carrera y no podía dedicarse del todo a la función de promotor.
La carrera inició según recuerdo, como a las 4 de la tarde y para ello hacia falta el cronometraje, mismo que se llevaba de forma manual que se conoce como lap chart, esto es, cada paso de los autos se anota en forma de lista y en la columna de la vuelta que le corresponde, de tal suerte que los que van perdiendo vueltas, se anotan en la columna correspondiente a la vuelta que completan y lo mismo ocurre con los líderes de la competencia.
Ahora bien, imagine usted que un auto viene 10, 20 o más vueltas atrás, localizar la columna en que hay que anotar su paso, lleva tiempo en serio y la vuelta en el autódromo de Monterrey, la completaban en alrededor de 80 segundos y eran no menos de 45 de autos corriendo.
Lo anterior se antoja difícil llevarlo a cabo en un escritorio o restirador; sin embargo, esto se hacía dentro de dos camionetas tipo van que estacionaron a la salida de la curva peraltada, que es lo suficientemente rápida para no poder cantar (gritar en voz alta el número del auto) y anotar todos los pasos y mucho menos hacerlo en el renglón correspondiente. Esto ocurría durante las horas de luz natural pero al anochecer el alumbrado consistió en las luces de las mencionadas camionetas, que reducían aun más dos cosas, ver los números de los autos y anotarlos, por ello puede usted estar seguro que a pesar de la buena voluntad y capacidad de las personas que se encargaban del crometraje, fue imposible hacerlo de manera precisa.
A lo anterior añada que Michel Jourdain, quien se casaba una semana después, sufre tremenda volcadura en la que estuvo a punto de perder los ojos ya que con el casco golpeo el pavimento y ello motivo que cambiara de piloto-promotor a hospitalizado. Por si esto no fuera poco, alrededor de las 9 de la noche, la temperatura bajó a bajo cero, este frío en despoblado nos tomó a todos por sorpresa y sin la ropa adecuada, provocando situaciones como la siguiente: un piloto terminó como a las 2 de la mañana su turno de manejo y por ningún motivo logró que su co-equipero se bajara de la camioneta en la que estaba cómodamente acostado, con la calefacción encendida, por lo que decidió continuar manejando, en lugar de quedarse con el auto estacionado muriéndose de frío.
En medio de este gran desorden, provocado por la falta de elementos adecuados para trabajar y sin ninguna mala fe de los cronometristas, se dieron como ganadores a Memo Rojas y Alejandro Moreno, lo que desató el enojo de casi todos los participantes, que alegaban haber ganado, olvidando muchos de ellos los problemas que sufrieron durante la competencia y el número de vueltas perdidas derivado de esto.
Me toca vivir de cerca, que al acercarse la hora de la arrancada, un equipo decidido cambiar el aceite del motor a un VW, que estaba equipado con un radiador para enfriar el aceite mismo y que se ubicaba en la parte delantera del auto, más o menos donde va la placa de circulación.
Este cambio les llevó al menos dos horas, pues les fue necesario purgar todo el sistema, (eliminar las burbujas de aire), teniendo en cuenta el motor trasero del auto. Para ser anotado como competidores, los pilotos deciden tomar el riesgo de arrancar la carrera y dar la vuelta inicial, parando al final de la misma alrededor de una hora para terminar la labor. Al terminar la carrera habían olvidado este acontecimiento y también aseguraban haber ganado.
Hoy día determinar el ganador en cualquier carrera de autos, celebrada en circuito, es sumamente sencillo, ya que el conteo de vueltas, posiciones y tiempos, se llevan a cabo con transmisores electrónicos que además proporcionan las diferencias entre los autos, tanto en numero de vueltas, como en tiempo. De hecho, toda esta información, vía electrónica, fluye a los pits y los equipos pueden consultar permanentemente su posición, el tiempo de su última vuelta y cual ha sido su vuelta más rápida, entre otras cosas.
En estos menesteres de llevar el lap chart, que era el único sistema disponible para llevar el control de carrera, nadie fue mejor que Don Alberto Rojas, padre de Beto y Memo Rojas y además, ante cualquier duda, sus anotaciones o lap chart, eran la referencia a la se recurría y todos aceptaban y reconocían.
La entrega de trofeos terminó en tremenda campal, en la que se medio destruyó un restaurante del hotel Holliday del Norte, al grado que no recibieron a ningún piloto ni equipo de auto de carreras por mucho tiempo...............¡qué tiempos aquellos, había de todo!
Tony: Que bueno esta tu BLOG, no sabes como lo disfruto. Casi tanto como una vaca frita. Felicidades.
Chavito.
Enviado por Victor - 05-julio-2009 a las 19:58
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Clau G, no sabía que habías corrido Regularidades... ¿Eres buena navegando?
Saludos.
Enviado por RayH - 24-junio-2009 a las 11:42
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Hola Tony:
Qué buen relato
Si las reglas son claras, sólo que cuando pasan cosas, pues hay que adaptarse
Una vez conocí a una persona, que manejaba los cronómetros alemanes en carreras de Cd de México, -ni sé quién corría, pero me mandaron llamar porque el instructivo venía en alemán, sólo había que apretar un botón y listo, la persona que lo hacía tenía otro compromiso y ahí estuve horas apretando nada más... otros tomaban los datos -decía muerto de la risa ...
y si a veces los que llevan los registros se hacen bolas, en un rally a Acapulco, se nos descompuso el coche, no llegamos ni a la meta, al día siguiente hicieron la premiación y llamaron a mi esposo con tercer lugar, no quería pasar, pero una de las chicas que estaba entregando los premios lo conocía y lo llamba por su nombre con el micrófono, todos los del club, sabían que el coche estaba descompuesto y nos habían dicho que si no cruzabas la meta estabas fuera, el club reclamó junto con mi esposo, que estaba de acuerdo, ni siquiera acabamos y tuvieron que repetir en Cd de México la premiación..., con otros resultados... claro
Enviado por Claudia G - 23-junio-2009 a las 20:25
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Sigue..
Lo que más me gustó fue en mis vueltas finales estar atrás de uno de los tsurus que andaban como demonios, al final de la recta me dicen, que llegabamos como a 205 - 208 km/h y yo sentía que volaba.
Quedamos como en penultimo lugar de los que acabaron, je, yo no estaba registrado y nunca aprecí como parte del equipo... pero eso si, lo divertido nadie me lo quitó
Ojalá regresara las 24 horas de la Ciudad de México... con 2 o 3 categorías... 2 litros, 1.8 y 1.6... sería sensacional.
Enviado por RayH - 23-junio-2009 a las 10:03
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Tendría 17 o 18 años cuando me invitaron a un 24 horas. Sólo iba a apoyar en los pits. La verdad es que no sabía ni a que iba pero eran carreras y estaría en los pits. Mi mente me decía que 24 horas, las de Le Mans o algo así, me invitó un vecino de Cuernavaca que se dedicaba al asunto de la exportación e importación.
Me tocó ver, como traía mi gafete de mecánico, todos los equipos, los Tsurus de (creo) de Name, algunas Caribes que en baja se oían bastante mal pero andaban muy duro (después conocí lo árboles calientes), el Renault 18 verde de los williams patrocinado por Quaker State, vochitos que andaban bastante bien y etc...
Las primeras horas, todo bien, iba y venía con cosas, casi no vi la carrera pero igual me divertí. Llegó la noche, la madrugada y con esta algo que definitivamente nunca pensé
Como a eso de las 4 de la mañana, yo ni sueño, ni ganas de perderme todo. De pronto entra nuestro auto pilotado por... ?¿ a cambio de piloto, pero todos los demás, ya dormidos (jajaja). De pronto.. vas, ¿Yooo?, ¿qué? No sabes manejar, pos si, pero... total que me dieron un mono, me lo enfundé, guantes, me dieron mi hoja de salida y un casco, -tu no digas nada, te bajas la viscera y entregas la hoja, cuando te la firmen la pones del lado izquierdo del casco, por dentro (es horrible al principio), con que des unas vueltas en lo que despierto a los demás...
Las primeras vueltas andaba de reconocimiento, tratando de ir rápido pero como que la frenada no sabía dónde exactamente y me salí 2 veces, afortunadamente no había mucho tránsito, poco a poco adquirí confianza y empecé a hacer buenos tiempos, eso digo, la verdad es que me rebasaban mucho, pero poco a poco ya no fuí presa fácil, anduve como 1 hora y media. ... Sigue...
Enviado por RayH - 23-junio-2009 a las 09:58
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Estimado Tony: ¡Excelente crónica de ésa carrera!, nos transportó al tiempo que vivimos la categoría Pony. ¡Me imagino la cantidad de recordatorios familiares a los pobres encargados del "lap chart"!, ¡esos mismos recordatorios se lo han de hacer ahora al control/monitoreo electrónico por no haber existido entonces!. Saludos afectuosos
“El automovilismo es un arte . . . en ningún lugar del planeta me siento tan realizado como en un autódromo”. Estas palabras nos dan una idea de lo que significa el mundo automotor para el especialista.
Esta afición comenzó a muy temprana edad, cuando Tony asistió por primera vez a las originales Carreras Panamericanas, donde encontró a sus héroes: Piero Taruffi, Alberto Ascari, Troy Ruttman, Giovanni Braco, el viejo Solana y Humberto Maglioli.
Pocos años después comenzó a correr autos, hasta que entró al equipo de carreras Ford y Chrysler posteriormente. Es justo en esta etapa cuando pudo manejar un Valiant del equipo oficial.
Por estas épocas, se inauguró el autódromo de la Magdalena Mixhuca, lugar donde conoció la sensación de conducir en instalaciones de primer nivel.
El destino lo hizo emigrar a Estados Unidos, con la intención de trabajar en autos stock de Nascar, en Holman-Moddy, equipo oficial de carreras de Ford.
En 1967 retornó a México para fundar el taller Ingeniería Automotriz y que hoy tiene 41 años de antigüedad; en este lugar, preparó el auto de carreras de Freddy Van Beuren.
Entre sus principales logros se encuentra haber formado su propio equipo profesional e integrarse como comentarista de Televisa, buscando trasmitir esa pasión por el automovilismo que siempre lo ha caracterizado.
Entre 1980 y 1981 trabajó la pista al lado de Roberto Arnstein, organizando la celebración de las carreras de autos de Indianápolis.
En 1986 se convirtió en coordinador general de pista, logrando el título de mejor gran premio del mundo, superando a países de tradición automovilística como Italia, Francia, Alemania, Japón y Canadá. Para alcanzar este gran logro, formó, junto con un equipo de colaboradores, a 500 oficiales de pista novatos.