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Mauricio Torres
Enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la cirrosis prevalecen como las principales causas de muerte entre la población, de acuerdo con cifras oficiales del sector salud.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por ejemplo, reporta que de 38 mil 987 defunciones registradas entre enero y abril de 2009, 7 mil 658 se debieron a diabetes mientras que mil 844 a hipertensión. A estas categorías sigue la neumonía en mayores de 60 años con mil 113 casos, el cáncer de mama con 504 y el cervicouterino con 307.
La Secretaría de Salud federal, por su parte, indica que a lo largo de 2007 ocurrieron 514 mil 246 decesos a nivel nacional. De ese total, 70 mil 512 fueron causados por la diabetes, 56 mil 21 por enfermedades isquémicas del corazón, 29 mil 274 por enfermedades cerebrovasculares y 27 mil 846 por cirrosis.
El cáncer, según la misma fuente, tuvo un mayor impacto en el grupo de edad de 65 años o más: de próstata, tráquea, bronquios y pulmón en hombres, y del hígado, cuello del útero y mama en mujeres.
Médicos consultados coincidieron en que la prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas se deriva de la carga genética de los mexicanos y del “estilo de vida” que han adoptado. En éste entran en juego elementos como una mayor urbanización, el sedentarismo, una dieta rica en grasas y azúcares refinados y hábitos como fumar.
La doctora Cristina Aguayo-Mazzucato, especialista en diabetes, consideró que el factor más decisivo en el cuidado que las personas dan a su salud es la educación. “El seguir un estilo de vida sano se correlaciona directamente (en los estudios que se han hecho) con el nivel de educación de las personas, así como al nivel socioeconómico”, indicó.
Para ella, “en México se requiere una educación intensiva sobre el beneficio del ejercicio, formas de ejercitarse que sean baratas y fáciles de incorporar en la vida diaria”. Añadió que es necesario que la gente conozca los grupos de alimentos y fuentes accesibles de proteínas —aparte del huevo, la carne o el pescado, que suelen tener alto precio—, a fin de conformar una alimentación balanceada.
De igual forma, el doctor Antonio Villa Romero, de la Escuela de Medicina de la Universidad Panamericana, recordó que es fundamental que todo adulto mayor a 40 años se revise los niveles de glucosa y la presión arterial cuando menos una vez anualmente, y que las mujeres se realicen auscultaciones por sí mismas y chequeos como el Papanicolau.
Ambos médicos concordaron también en que las enfermedades crónico-degenerativas representan elevados costos para el sistema de salud, puesto que requieren tratamientos prolongados y quitan años de productividad económica a la población afectada. Como muestra, el IMSS señala que en el periodo enero-abril ha efectuado un promedio de 4 mil 113.91 sesiones de hemodiálisis diarias, procedimiento que llegan a requerir pacientes con diabetes o deficiencias renales.
Aguayo-Mazzucato enfatizó que para hacer frente a este problema las personas deben contar con la información correcta y tomar responsabilidad sobre la salud: “Comprometernos hacia estilos de vida más sanos, y en el caso del cáncer hacerse las pruebas de detección temprana”.
Sobre el papel de las autoridades en el tema, Villa Romero recalcó que hace falta inyectar recursos al sector, ya que en tanto instituciones como el IMSS o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) están en decadencia, alternativas como el Seguro Popular son insuficientes. Con su desatención, concluyó, el gobierno demuestra “poca sensibilidad” y “olvido de la seguridad social”.
mauricio.torres@eluniversal.com.mx
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