| |
|
| |
Los espejos se usan en el tratamiento del Síndrome del Miembro Fantasma. PASCAL GOETGHELUCK / SCIENCE PHOTO LIBRARY |
“Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira”
Es difícil para alguien que se dedica a la Ciencia aceptar la relatividad de nuestras percepciones. Los seres humanos hemos aprendido a confiar en nuestros sentidos para interpretar la realidad que nos rodea y la mayoría de las veces aceptamos estas percepciones como verdad, por lo menos- nuestra verdad.
Sin embargo, la neurología está llena de ejemplos que no se trata más que de eso- de una verdad relativa, individual que puede ser desafiada y contrastada. Se requieren de pequeñas alteraciones para poner de manifiesto su relatividad. Los miembros fantasmas son un claro ejemplo de percepciones alteradas. Es un síndrome en el que las personas que han perdido alguna extremidad sienten que todavía lo tienen y que funciona. Se mueve, duele, adopta distintas posturas, en fin, sigue estando ahí, por lo menos a nivel sensorial.
Además del desconcierto inicial que causan los miembros fantasma, éstos también pueden enfermar. Pueden paralizarse, esto es, la persona siente que el miembro inexistente es incapaz de moverse; también puede sufrir dolores, calambres y adoptar posturas incómodas que duran horas siendo muy molestos para quienes lo sufren. El problema al que se enfrentan los médicos y sus pacientes es evidente ¿cómo curar una parte del cuerpo que ya no existe? La respuesta parecen ser los espejos y su uso ha sido publicado en distintas revistas como Brain y Clinical Medicine. La terapia, llamada Retroalimentación Visual con Espejos, utiliza imágenes para que el cerebro sea capaz de reinterpretar al miembro fantasma y poder curar así sus males. Los espejos se colocan en posición perpendicular al pecho del paciente de manera que pueda ver el reflejo del brazo normal en la posición en la que estaría el brazo perdido. Los resultados son sorprendentes. Al mover la mano normal, las personas sienten el mismo movimiento en la mano fantasma, efecto que al cerrar los ojos desparece haciendo evidentemente que se trata de un efecto visual sobre el cerebro y su forma de interpretar el exterior. Con este mismo método es posible tratar dolores en los miembros fantasma. Algunas personas refieren que la mano inexistente tiene un calambre lo cual puede ser muy doloroso. El uso de espejos y abrir la mano sana mientras se ve el reflejo de este movimiento es capaz de aliviar el calambre y el dolor asociado de manera inmediata gracias a que el cerebro lo interpreta como una relajación de la mano ausente. La terapia con espejos también ha demostrado ser útil para la rehabilitación de pacientes con infartos cerebrales. Muchas de estas personas tienen una parálisis parcial o total de algunos de sus miembros. Un estudio publicado en la revista médica Lancet demuestra como los espejos sirven para crear ilusiones ópticas en las que se mueve el brazo sano y se interpreta como movimientos del lado afectado. Esta percepción alterada es suficiente para aumentar el rango de movimientos y la fuerza de la extremidad en proceso de recuperación. Todos estos estudios sugieren que los engaños visuales son efectivos para curar a un cerebro engañado. También demuestran que el cerebro adulto sigue siendo un órgano plástico, contrario a lo que se creía hasta hace unos años. Una de las pruebas más impresionantes de esto sucede cuando al perder un brazo la zona de la corteza cerebral que recibe información del mismo se ve invadida por terminales que provienen de la cara. El resultado de esto es que las sensaciones faciales serán interpretadas como sensaciones que provienen de los dedos, mano y brazos perdidos. Así mismo, hielo en la cara se percibirá como frío en el brazo y lo mismo con estímulos vibratorios. Son muchos los trabajos sobre miembros fantasmas y el uso de ilusiones ópticas en el tratamiento de alteraciones neurológicas. Todos ellos demuestran la fragilidad de las percepciones que inevitablemente nos hacen dudar sobre la realidad de nuestras verdades. Pero a pesar de su levedad, estas verdades nos anclan al mundo que nos rodea y por lo tanto seguirán siendo éstas nuestras guías friables hacia las convicciones.
|