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La artista oriunda de Dallas, Dahlia Woods muestra el poster que creó para simposio acerca del DREAM act. |
Marisa Treviño
www.latinalista.net
El 9 de Abril, me uní con cerca de 100 estudiantes, maestros, abogados y profesionistas en un simposium en Dallas, Texas, en el campus de la Universidad Metodista del Sur (SMU) por sus siglas en inglés con el objeto de discutir el acta de desarrollo, desgravación y educación para minorías, mejor conocida como DREAM Act.
El DREAM Act es una ley que se volvió a discutir en el Congreso de los Estados Unidos hace cerca de un mes y consiste en que las personas jóvenes que han ido a los Estados Unidos sin documentos y han crecido y vivido ahí ilegalmente, obtengan su cuidadanía al entrar a un programa militar o bien, sean admitidos por una institución de educación superior, se graduen y legalmente, estén aptos para trabajar.
Cuando llegué al simposium, los asistentes se preguntaban entre ellos "¿escuchaste? ¿escuchaste lo que Obama dijo?" Leí en el New York Times un artículo donde se asegura que Obama planea impulsar la reforma de inmigración a principios de mayo.
Las reacciones de todos los estudiantes que fueron al simposium al escuchar el anuncio de la Casa Blanca podría calificarse como la noticia de que tendrían becas por cuatro años para ir a la universidad.
El ánimo de todos se elevó visiblemente por las noticias, pero era claro que la gente sabía que este es sólo el primer paso en una larga caminata para lograr la legalización para esos chicos y sus familias en los Estados Unidos.
A diferencia de otras reuniones a las que he asistido, donde los organizadores intentan encontrar oradores y panelistas que den el mismo mensaje desde la misma perspectiva, al simposium asistió gente de diferentes estratos y ofrecieron perspectivas únicas.
Asistió Michael Sorrell, presidente de la universidad Paul Quinn, una institución de educación superior afroamericana que nunca se había preocupado demasiado por estudiantes indocumentados hasta que conoció a dos estudiantes latinas que aspiraban a entrar a su universidad. Una de ellas será la nueva presidenta de estudiantes en la institución.
La experiencia de Sorrell lo convenció a que los negros deben unirse con los latinos en la lucha por el DREAM act y presionar al Congreso para afinar la reforma migratoria.
Un economista de la misma Universidad Metodista señaló que todos hablan siempre del crecimiento económico al hablar del estado de la economía, pero ninguno se refiere a la verdadera fuerza que lo impulsa: el desarrollo econmómico. Éste, es la labor que guía al país y necesita trabajo inmigrante como uno de los factores para ayudar a al país a salir de la recesión actual.
Un profesor visitante señaló que si el DREAM act pasa, las deserciones escolares disminuirían, pues los estudiantes sienten que no hay mucha esperanza en el futuro y como no pueden trabajar una vez que terminan la escuela, deciden dejarla.
En Texas, 10 mil 455 estudiantes indocumentados fueron a la universidad pero no pudieron trabajar debido a su condición de indocumentados.
Una ex oficial del Departamento de Seguridad Nacional reveló que muchos de sus compañeros que aún trabajan para esta institución le han dicho que deben capturar por rutina a un número de inmigrantes cada semana para reforzar la política migratoria. Esto permite patrullar y buscar a cualquiera que piensen que es indocumentado. Dijo que este tipo de inmigrantes son llamados "carne de cañón".
También dijo que cualquier reforma migratoria que sea aprobada, el gobierno está anticipando que muchas personas falsifiquen o cometan fraude al llenar su papeleo, por tanto habrá un escrutinio más estricto de todos los solicitantes inducumentados.
Beto Cardenas, un abogado quien fue consejero del senador por Texas Kay Bailey Hutchison, entonó una nota sombría cuando le recordó a todos que para que la reforma migratoria sea una realidad, debe enfrentar la oposición del partido Republicano, que no tiene interés en ayudar a que 12 millones de inmigrantes indocumentados se conviertan en cuidadanos legales porque creen que esos 12 millones votarán por los demócratas.
Después, un panel de discusión con 3 indocumentados acaparó la atención de los asistentes al simposium. Dos estudiantes y una graduada contaron entre lágrimas sus experiencias. Uno de ellos tuvo que dejar una propuesta de Yale por su status de indocumentado.
Otro estudiante pasa cada día al pendiente del DREAM Act y cree que la reforma algún día se aprobará.
La última estudiante, Benita Veliz contó como después de vivir en los Estados Unidos por 16 años, graduarse de una universidad en San Antonio, Texas con un doble grado en biología y sociología, fue descubierta por oficiales de inmigración durante una revisión de rutina y ahora se encuentra en procesos de deportación.
La historia de Benita fue publicada en el New York Times y desde entonces ella cree que está en una misión para hablar en beneficio de todos los estudiantes indocumentados y el DREAM Act.
Pese a que nadie sabe exactamente qué hará el Congreso, el supuesto es que 12 millones de indocumentados se convertirán en ciudadanos legales. La única pregunta en el aire es cuánto tomará esto y exactamente qué precio pagará esta gente.
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