22 de marzo, Día Mundial del Agua
En la primavera de 1990, una de la naves de la misión Voyager de la NASA, en su trayectoria rumbo al más allá del sistema solar transmitió imágenes de la familia del Sol. Por entre los anillos del gigantesco Saturno se veía una pequeña y pálida mota azul casi imperceptible, del tamaño de un píxel, la Tierra.
El ínfimo planeta se ve azul porque tiene agua, el 70% de la superficie de la Tierra es agua y tan sólo 30% es tierra firme. Pero no se emocionen, es apenas un planeta mojado, hagan de cuenta que sumergen una naranja en agua, la sacan y el agua que queda impregnada es toda la que hay.
El 97.5% de esa agua saladísima, son mares, océanos; sólo el 2.5% es agua dulce. De esa agua dulce, dos terceras partes están congeladas y la otra tercera es subterránea, sólo 0.3% son ríos y lagos, agua para beber.
El agua, ligada a nuestra evolución como especie, compone el 70% de cuerpo humano. El destino humano y de las demás especies con las que compartimos el planeta depende del agua. Según cálculos de la ONU, en 2020 habrá más de 250 millones de personas en el mundo que padecerán escasez de agua. Algunos expertos advierten que la principal causa de las guerras del siglo XXI no será el control del petróleo sino la posesión y el control del acceso al agua.
México está catalogado como un país con baja disponibilidad, debido a que una gran parte de su territorio es semiárida. Con más de 10 millones de mexicanos sin acceso al agua potable, con 70% de los ríos del país contaminados y con un alto porcentaje de los acuíferos sobreexplotados, el agua es para nuestro país asunto de seguridad nacional.
El agua que consumimos no viene toda de la tubería; gran parte fue usada en los bienes y productos que utilizamos, para producirlos, empacarlos y transportarlos. El agua para obtener todo eso es «agua virtual», concepto ideado por John Anthony Allan, investigador del King’s Collage de Londres, también ideó la manera de calcularla. Arjen Hoekstra, experto del Instituto de Educación para el Agua de la UNESCO, en 2002 sumó el concepto de «huella hídrica», que es el volumen de agua que se utiliza para producir los alimentos y servicios consumidos por persona.
La ONG Agua.org.mx desarrolló para México una calculadora de huella hídrica personal llamada Hidros. Con un formato interactivo y sencillo, Hidros hace al usuario una serie de preguntas sobre su consumo de alimentos, de agua en casa y de otros bienes. Al responderlas obtenemos la cantidad total de agua que utilizamos al año. Si modificamos nuestros hábitos de consumo podemos volver a calcular nuestra huella hídrica y ver cuánto disminuye.
Saber la cantidad de agua virtual contenida en los bienes que utilizamos podría inducir un criterio más racional para elegir entre un producto y otro —como comprar un kilo de carne de res de a 15 mil litros de agua o un kilo de pollo de a 3 mil 500 litros o la cantidad de otros productos como cuántos pares de zapatos de a 8 mil litros necesitamos.
¿Quieres saber cuánta agua gastas tú al año? Ingresa a http://www.agua.org.mx
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