En estas primeras entregas, la pasada, esta y las próximas dos, quiero tocar cuatro temas que resultan básicos para comenzar, retomar o reestructurar nuestra ruta e iniciar a generar alternativas profesionales. Los cuatro se centran en tratar de descubrirnos a nosotros mismos y entender dónde estamos parados.
Creo que es importante advertirles que esto no tiene nada que ver con "autoayuda", simplemente les comparto lo que por la propia experiencia he vivido y visto en los grupos de trabajo con los que me ha tocado participar, por lo cual creo que siempre con sus matices puede resultarles.
Esto de conocernos a nosotros mismos para saber hacia dónde vamos tiene que ver con forjarnos un carácter real y propio. Cuando salí de mi casa a los 18 años mi padre me regaló una Biblia y en la contraportada escribió: "Comienza una actividad y repítela, así se te hará una costumbre; si perseveras en la costumbre tendrás un nuevo hábito, si eres lo suficientemente fuerte para conservar el hábito te forjarás un carácter".
Claro que este consejo escrito en la contraportada de una Biblia es un mensaje claro que adentro podría encontrar aquellos valores "buenos y malos" que en mi adolescencia podrían formarme como hombre, y por más difícil de creer, nuestros valores, aquellos que nos inculcan, los que aprendemos y los que elegimos también influyen en nuestra vida profesional y aun más, cuando estos no están en concordancia con la profesión o el trabajo que elegimos sale a la luz esa frase que me molesta tanto y que a muchos les causa frustración: "trabajo en esto por necesidad".
Seguramente han escuchado muchas veces "a mí sí me han inculcado valores", normalmente como una justificación de un NO a una propuesta "indecorosa", la reacción se produce por un choque frontal entre lo que una persona cree como deben ser las cosas y lo que le están proponiendo. Lo mismo pasa en nuestra vida profesional, aunque no reaccionamos de esa manera, muchas veces elegimos profesiones o trabajo que están contra nuestros valores, por más honesto que el trabajo sea y esa reacción reprimida se transforma en un rencor sonante contra la actividad que realizamos y claro se ve reflejado en nuestra productividad, en nuestra profesionalidad. Lo peor es que el "rencor" es un valor que proviene de la frustración que al mantenerlo muchos años nos forja el carácter.
El valor más común en nuestra vida profesional y de cultura occidental es la "retribución", si revisan la línea de desarrollo profesional verán que en cada fase de nuestra vida existe, cambiando de prioridad, pero siempre está presente. Cuando la percepción de lo que recibimos a cambio de nuestro trabajo no concuerda con lo que nuestro "valor" nos dicta, entonces comienzan las dificultades.
Pero la "retribución" es un valor muy superficial, existen valores mucho más profundos los cuales son difíciles de detectar y que están chocando contra nuestras elecciones profesionales constantemente,
¿Y por qué están ocultos? Porque la mayoría de aquellos que creemos que son nuestros valores en realidad no lo son, son normalmente los valores de la sociedad, los de mi papá, el de mi familia o el de mi grupo de compañeros; simplemente porque es más fácil "adquirir" valores que elegirlos, pero la simple adquisición de valores trae como consecuencia una falta de compromiso real hacia ellos para luego terminar por quebrantarlos.
Yo soy de los que piensa que no puedes juzgar a una persona por sus valores sino por la consecuencia de estos o por la falta de integridad hacia ellos. Los valores son valores reales sólo cuando se ponen a prueba; por eso, no nos queda otra que elegir los nuestros propios, aquellos de los que realmente estemos seguros, que nos llenen, aquellos que queramos que nos forjen personal y profesionalmente.
Así como un Político no podrá ejercer libremente su profesión teniendo como valor la "honestidad", o un Sacerdote teniendo como valor la "avaricia", así tampoco una persona que trabaja en una ONG lo podrá hacer teniendo como valor la retribución económica, ni aquel que tenga como valor el altruismo lo podrá hacer en una organización capitalista.
Lo que te invito a hacer una vez hayas hecho tu lista de objetivos profesionales, es redactar una lista, buscando profusa y profundamente tus propios valores; luego compara los que elegiste con los valores de la organización en la que trabajas, la profesión que elegiste y el trabajo que haces, seguramente te dará una buena idea de donde estás parado.
TIP I: evita los aceptados por la sociedad como: "honestidad", "solidaridad", "amor", "familia", "verdad", etcétera, si los has quebrantado más de tres veces seguramente no son los tuyos. Y recuerda siempre que no todas las personas tendrán nuestros mismos valores y no en si mismo eso es malo.
TIP II: los valores de las organizaciones generalmente no son los que aparecen debajo de la Visión y la Misión, normalmente estos son sólo para fines mercadológicos o a lo sumo buenos deseos; los valores de una Organización se ven en los hechos de sus conductores, dueños o líderes, eso es lo que tienes que analizar.
Definición: para la Axiología, una disciplina de la Filosofía, el valor es una cualidad que permite ponderar el valor ético o estético de las cosas, por lo que es una cualidad especial que hace que las cosas sean estimadas en sentido positivo o negativo.
Frase: Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino (Charles Reade,escritor inglés).
Saludos Marcelo, buenos tus temas¡¡¡ ¿Podrías decirnos cuáles son tus valores laborales? ¿Tres valores son buenos o son pocos?
RESPUESTA DEL AUTOR: Gracias por comentar, mira, decirte cuantos valores son buenos pues sería inexacto, en realidad mientras más valores tengas identificados en tu vida, si te apegas a ellos, entonces serás una persona cada vez más congruente y por lo tanto congruente en lo que haces. Mis valores laborales, pues te doy algunos, Socialmente Aceptados: Profesionalismo, Honestidad, Solidaridad, Cabalidad, Respeto; Socialmente No Aceptados: Retribución, Desapego, Conveniencia, No Amiguismo, entre otros. Espero seguir leyéndote.
Enviado por Andrea Nájera - 21-enero-2009 a las 11:53
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Bien, me parece muy adecuado comenzar por el principio, nunca me había puesto a pensar en la base de mi actuar profesional, había considerado mis valores como determinantes únicamente en mi vida personal, concuerdo con que muchos talvez estemos equivocados al decir cuales son nuestros valores, ya que esta aseveración se ve influenciada por una cultura misma y característica de los mexicanos, después de leer este apunte, aunque me cueste trabajo, acepto que no comparto mis valores con las personas que me rodean, aunque siempre hemos pensado que si, y en nuestra vida diaria nos enfrentamos a esto sin darnos cuenta, es una forma de dar explicación a muchos conflictos y por tanto también dar solución...
Enviado por Ana Ofelia Guzman - 20-enero-2009 a las 22:38
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PARTICULAR.
LA CIUDAD TIENE VARIAS CLASES DE EMPLEADOS QUE SON: DE BASE, DE CONTRATO Y POR HONORARIOS.
LOS SISTEMAS DE EVALUACIÓN Y COMPENSACIÓN NO SON IGUALES POR LO CUAL ESTO CAUSA FRUSTRUACIÓN ENTRE LOS EMPLEADO, SEÑALANDO QUE EXISTE UN PROBLEMA DE INEQUIDAD Y FALTA DE IGUALDAD.
¿QUÉ HARÍA USTED PARA MEJORAR ESTO?
RESPUESTA DEL AUTOR: Susana: Te puedo dar una solución fácil y una solución compleja. La Fácil, busca tu estar en el nicho de “mercado” donde obtengas los mejores beneficios para tu desarrollo profesional y no responsabilices nunca al entorno. La compleja tiene que ver con un aspecto social que es mucho más complejo, porque va desde la cultura y la forma en la que hemos permitido que el mercado laboral se desarrolle en México. Estoy convencido que lo mejor sería un balance sano entre las ganancias de las empresas y el bienestar REAL del empleado, no importa la forma de contrato, lo que importa es que cada una retribuya al empleado dignamente y como se merece. Un cambio hacia un modelo así implica un cambio cultural enorme y la aplicación de leyes de reestructuración laboral y por supuesto también de nuestra parte cambiar la mentalidad de “empleado/empresario post-revolucionario” (con todos los complejos que esto trae) a profesionales EN TODOS LOS SENTIDOS y niveles. Gracias por tus comentarios y espero seguir leyéndote.
Enviado por susana - 19-enero-2009 a las 16:35
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Tu definición de lo que es un valor es diferente al concepto que yo tengo, siempre he creído que un valor es algo bueno, algo que vale, que cuando se tiene valores nos beneficia a nosotros y a nuestra sociedad. Sin embargo tú comentas que hay valores buenos y malos, yo creo que malos es cuendo por ejemplo cuando algo bueno como la ambición está en una forma desmedida y se convierte en avaricia y puede ser perjudicial. Hoy en día se habla de una carencia de valores, si lo vemos desde tu punto de vista sería de BUENOS valores.
Me parece muy acertado lo que comentas sobre buscar tu profesión y tu trabajo donde se compartan los valores ya que de otra manera te sientes que te estás traicionando a tí mismo, y muhcas veces no somos conscientes de ellos solamente de un malestar e inclusive molestía en el trabajo.
RESPUESTA DEL AUTOR: Sophie: El error se comete desde la concepción de que “nuestros valores” son los apropiados, sin embargo los valores de la sociedad mexicana no son los mismos de la sociedad japonesa, ni los de la alemana, ni si quiera los valores de tu familia son necesariamente los mismos de la familia del vecino, pero como creemos que lo que nosotros pensamos es lo que debe “regir” entonces empezamos a relacionar Valor = Bueno. El Valor como dice la definición en el post es algo así como una unidad de medida donde cada sociedad y persona puede decir que algo es ético/estético o no. Seguramente muchas cosas que para la sociedad china es ético para nosotros puede ser algo terrible. También es importante entender que algunos valores (éticos o no desde nuestra percepción) son más propicios para el desarrollo profesional o incluso el de una nación, esto lo compruebas analizando los valores de sociedades desarrolladas y las no desarrolladas (igual personas con mayor desarrollo profesional o menor desarrollo profesional).
El camino de nuestra vida profesional no se parece en nada a lo que nos enseñan en la escuela o en la casa, ni siquiera es un camino en el que podamos avanzar con el objetivo de ver qué hay adelante para luego retroceder y tomar las decisiones convenientes, más bien es una de esas carreteras que sólo recorreremos kilómetro a kilómetro una vez en la vida. Todo hacia adelante siempre será nuevo y para llegar al final con éxito dependeremos de la hoja de ruta que tracemos.
Esto es lo que buscaremos en el blog: desmenuzar cada una de las circunstancias que atoran nuestro desarrollo profesional, empezando por lo que está en nuestra cabeza, en nuestras manos y, por supuesto, analizando el entorno: los jefes, los colaboradores, recursos humanos, la empresa, la familia, la cultura y la sociedad.
También analizaremos lo que se denomina GAP (Generación de Alternativas Profesionales) que nos puede permitir dar saltos cuánticos (atajos), alcanzar objetivos y cerrar etapas recorriendo semana a semana nuestra Ruta Profesional.
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Marcelo Tedesco es Master en International Business por la Universidad La Salle de Barcelona, cursó Estudios Avanzados de Negocios en China por la Universidad FUDAN de Shanghái, y es Project Management Professional acreditado el Project Management Institute (PMI).
Ha trabajado como consultor para más de 100 empresas multinacionales y PyMEs en México y Latinoamérica; es miembro activo de organizaciones que desarrollan el liderazgo a nivel mundial como Toast Master International y el PMI.