¿Qué? ¡Nooo!... Uno ya no sabe si se asusta porque no entiende lo que le están diciendo o porque sí lo sabe.
Continuando con el tema de los lípidos (grasas) en sangre, cabe recordar que como parte del monitoreo general de salud cardiovascular se miden también los niveles de triglicéridos (TAG). Estos son un tipo de grasa formada a partir de las calorías consumidas y no utilizadas. Es decir, todo aquello que comimos y no gastamos, el cuerpo la almacena con la idea de poder utilizarlo en momentos de escasez. Por ello, los TAG son la grasa más abundante en el cuerpo. Se almacenan en los adipocitos (un tipo de células que almacenan solo grasa) y forma las terribles “llantitas”.
El proceso es más o menos así: comemos en exceso (para unos exceso puede ser mil 500 kilocalorías y para otros dos mil). El cuerpo analiza lo que acaba de “recibir” y utiliza, en forma de glucosa, lo que le hace falta. El resto o el “excedente” lo “guarda” para cuando le haga falta. La cosa es que nosotros, en lugar de darle la oportunidad de usar lo que almacenó, volvemos a comer de más entonces, no solo no le damos la oportunidad de aprovechar las reservas sino que las incrementa. Y así sucesivamente hasta que un día nos damos cuenta que tenemos 10 kilos encima... 10 kilos que son más o menos 70 mil kilocalorías consumidas no utilizadas.
Además, en este momento nos damos cuenta no solo que estamos “fuera de forma” sino de que ya no estamos sanos. Ahora tenemos hiperlipidemias y hay que corregirlas. De colesterol ya hablamos, ahora son los TAG los que nos preocupan.
¿Qué eleva los niveles de TAG en sangre? Cabe mencionar que arriba de 150 mg/dl ya se considera hipertrigliceridemia. Pero bueno, hay básicamente dos fuentes: los alimentos ricos en grasas y los ricos en calorías o azúcares. Parece ser también, que cuando iniciamos un programa de ejercicio, al movilizarse las reservas de grasa corporal (se utiliza la grasa almacenada en los adipositos como sustrato energético), los niveles de TAG en sangre pueden elevarse temporalmente.
Entonces, ¿qué tengo que hacer? Como siempre, modificar tu estilo de vida. Es decir, comer mejor y moverte más.
En este caso, comer mejor se refiere a moderar el consumo de azúcar, carbohidratos, fruta, algunas verduras y alcohol. Los carbohidratos (pan, tortilla, pasta, arroz, papa, etc) tienen almidón que se metaboliza en el cuerpo como azúcar, las frutas contienen fructosa (un tipo de azúcar) y algunas verduras (zanahoria, betabel, cebolla, entre otras) contienen también azucares o almidones y el alcohol pasa por el hígado en donde es transformado en TAG.
La semana pasada vino al consultorio un paciente, está muy preocupado porque, entre otras cosas, le detectaron TAG elevados (435 mg/dl). El médico le recomendó dejar de consumir carne y huevo, con la salvedad de que es vegetariano. Entonces, como es normal, se sentía muy confundido. Analizando su dieta resulta que consume una importante cantidad de pan, tortilla, arroz y mucha fruta. Esta puede ser la razón. Hicimos modificaciones a su dieta y en unos tres meses veremos con análisis de sangre capilar (en el mismo consultorio) cómo siguen los niveles. Seguro habrán mejorado.
Si bien es cierto que es importante disminuir el consumo de grasas en general (bueno, las de origen vegetal deben consumirse con moderación), lácteos y productos que pudieran contener cualquiera de ellos, el tratamiento debe estar enfocado más hacia los alimentos que se metabolizan como glucosa.
Una vez aclarado el tema de la alimentación, me queda explicarles porqué la necesidad de moverse más. Los azúcares y almidones son de fácil acceso al metabolismo, es decir, le dan energía rápidamente al cuerpo. Si ésta no se utiliza pronto, se almacena. El almacén es grasa. Por eso el balance de energía debe ser el adecuado, es decir, que el paciente consuma lo que gasta o en el mejor de los casos, consuma un poco menos de lo que necesita y así utilice las reservas (aunque haya un aumento temporal de los TAG).
Con ésta última opción el paciente bajará de peso y la pérdida de peso o más bien la disminución de grasa corporal da muy buen resultado en pacientes con este padecimiento (que generalmente no se presenta aislado).
Como en el caso del COL, hay medicamentos que pueden aumentar la medición de TAG (colestiramina, estrógenos y píldoras anticonceptivas) o reducirla (ácido ascórbico, asparaginasa, clofibrato, colestipol, fenofibrato, aceite de pescado, gemfibrozilo, ácido nicotínico y estatinas). Es importante que cuando se haga la medición en sangre se tome en cuenta el consumo de estas sustancias.
Cabe mencionar que el tabaquismo también se ha asociado a las hiperlipidemias, por lo que, que dejes de fumar puede ser un pequeño paso para la humanidad y un gran paso para ti.