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En una conferencia internacional de rayos cósmicos realizada en Mérida, Yucatán, un grupo de científicos mexicanos logró que se construyera en México el observatorio de rayos gamma HAWC (High Altitude Water Cerenkov).
HAWC será capaz de monitorear las 24 horas del día fuentes celestes emisoras de rayos gamma. Por la rotación terrestre, HAWC hará diariamente un mapa de más del sesenta por ciento del cielo. Los datos acumulados durante un año permitirán hacer un mapa profundo del cielo visto en rayos gamma.
Las ondas de radio, la luz visible, los rayos X y gamma son manifestaciones distintas de un mismo fenómeno: las ondas electromagnéticas o fotones. Lo que les diferencia es su longitud de onda, o la energía de los fotones.
La luz ultravioleta es dañina para los organismos ya que sus fotones pueden tener más energía que los rayos X. Los rayos gamma son los fotones de mayor energía, y en particular HAWC estudiará el cielo detectando fotones con energías de billones (millones de millones) de electrón volts. Sólo los fenómenos más violentos del Universo pueden producir este tipo de radiación.
Un método para detectar estos fotones es la técnica Cerenkov de agua, consistente en una gran cantidad de agua a la mayor altura posible sobre el nivel del mar. Los rayos gamma de muy alta energía generan en la atmósfera una cascada de partículas, la cual crece hasta alcanzar un máximo a unos 6 mil metros de altura y empieza a decaer al seguir avanzando dentro de la atmósfera. Las partículas de la cascada al entrar al agua emiten un tipo de luz conocida como luz Cerenkov, por el nombre de su descubridor.
Las características del observatorio, la necesidad de una infraestructura cercana y de un grupo científico local de importancia condujeron a dos sitios posibles: el Volcán Sierra Negra en Puebla, México, y el Tíbet. En México se logró juntar a un grupo de más de 40 científicos de diversas instituciones. La colaboración mexicana que logró la sede del experimento está encabezada Magdalena González del Instituto de Astronomía de la UNAM, y por Alberto Carramiñana del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica (INAOE), incluye reconocidos astrofísicos, físicos de altas energías, geofísicos e incluso expertos en geología e hidrogeología.
HAWC tendrá un costo de 6 millones de dólares y se espera comenzar su construcción a finales de este año y operarlo desde el 2010 y hasta el 2020. La Nacional Science Fundation, una suerte de CONACYT de Estados Unidos, ya ha liberado un millón de dólares para iniciar la construcción de HAWC.
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