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Por Ruth Rodríguez...
Tuvo que venir una cumbre mundial a México, para que las autoridades reconocieran, “por arte de magia”, lo que siempre se ha sabido y que de manera reiterada han negado: que un grupo reducido de farmacéuticas elevan de sobremanera el precio de las medicinas para el VIH-Sida.
Y seguramente usted estará pensando en todos los demás medicamentos. Y definitivamente tiene la razón. También son muy caros.
Pero esto a penas lo reconoció el gobierno después de que fracasaran las negociaciones para que las farmacéuticas rebajen el precio de los antirretrovirales.
El único laboratorio, de siete que le venden medicinas para el VIH-Sida al sector salud, que aceptó sentarse a negociar fue la trasnacional Merk Sharp & Dohme, quien le ofreció un 40 por ciento de descuento.
Después Glaxo Smith Kline Istendendhal también presentó una propuesta similar.
El argumento de los laboratorios trasnacionales fue que México pertenecía al grupo de países de primer mundo y que por eso tenía que pagar cuatro veces más caras las medicinas para VIH que algunos países de Centroamérica y Latinoamérica.
Frente a esta postura y ante la presión que se le vino al gobierno con la 17 Conferencia sobre VIH-Sida que se desarrolla en estos momentos en el país, la administración del presidente Felipe Calderón optó por abrirles las puertas a los laboratorios de otros países, que venden las mismas medicinas y más baratas.
Para hacerlo eliminó el requisito de planta.
Un requisito que el Congreso de la Unión ya había eliminado, pero que el Presidente se había negado a aplicar. Y que ahora se retomó para presionar a las farmacéuticas y abatir el costo de las medicinas que adquiere el gobierno para el VIH.
Esperemos que la eliminación del requisito de planta ayude a bajar el precio de las medicinas para todas las enfermedades, en especial algunas que resultan carísimas como las que recetan para los problemas de cáncer, diabetes y problemas de corazón entre otros padecimientos.
Organismos internacionales como ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud afirman que los precios de los medicamentos antirretrovirales son caros para muchos países en vías de desarrollo, pero que los mismos han bajado relativamente debido a que son millones de personas que los consumen en el mundo.
La medida tomada por el gobierno mexicano abrirá la puerta a la competencia, y a que los precios de los medicamentos sean más accesibles para la gente.
Pero esta acción se debe cuidar, porque existe el riesgo de que al final quienes ganen y continúen haciendo negocios sean los grupos de intermediarios que se encargan de distribuir las medicinas a las farmacias que se ubican en las ciudades y en los rincones más alejados del país, inflando el precio de las medicinas.
¿Usted qué cree que pase?...
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