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Delaney López
Era sábado por la tarde y de pronto recibió una llamada en su celular de un número desconocido. Era Arturo Macías, el locutor de Stereo 97.7 fm. Ella no sabía quién era, pero igual lo escuchó hasta el final. ¿Cuál es tu nombre?, le preguntó. Ella se lo dijo indiferente y a sabiendas de que él demoraría mucho en pronunciarlo correctamente. Le llamaba porque su número había salido sorteado. Ganaría un auto último modelo si contestaba acertadamente a la pregunta: ¿quién es el “príncipe de la canción”?. Después de contestar atinada e irónicamente, se escuchó mucho ruido del otro lado del auricular, como si festejaran el triunfo por ella.
Arturo le dijo que mandara saludos porque estaba al aire, a su novio, a sus padres, a quien quisiera, él quería un nombre. Todo pintaba muy extraño. ¿Más de dos minutos al aire por un auto?, imposible. Él le insistía que gritara de emoción, que la escuchaba muy apagada; ella siempre le manifestó estoica su incredulidad, ni siquiera sabía quién era ese tal locutor.
Ya “fuera del aire” le pidió a ella su nombre, el teléfono de casa y le dio instrucciones para reclamar su premio. Primero le dio el número de teléfono de la estación, su celular particular, el nombre del interventor de Gobernación, el celular de éste y el teléfono de la Secretaría de Gobernación; debía comunicarse con el interventor en los siguientes cinco minutos y así reclamar el premio.
Ella lo pensó seriamente, ¿a poco sí sería ése su día de suerte? Tardó unos dos minutos en tomar el teléfono para llamarlo cuando de pronto, sonó el teléfono de su casa. Era Arturo Macías de nuevo. La estaba convenciendo, todo parecía irreal. Además del auto le iban a regalar un celular (de los más modernos), cortesía de una compañía que patrocinaba todos los regalos. Bueno, hasta la fundación “Vamos México” se vería beneficiada por un donativo que le entregarían.
Mientras él hablaba sin descanso, ella buscaba en Internet quién era el tal Arturo y si en realidad estaba al aire en esos momentos. En efecto, era locutor, pero en un horario matutino entre semana. Nunca le pidió nada, al contrario, llegaría esa misma tarde una caravana con el auto hasta la puerta de su casa con el interventor, Arturo y el representante de la compañía de celulares que conecta a la gente. Ella no podía mas que imaginarlos, todos contentos, todos bailando encima del auto.
Todo lo hermoso del panorama desapareció cuando él le advirtió que había una única condición para recibir el premio: comprar dos fichas de saldo para el celular por el monto de 200 pesos, dinero que no perdería, porque se lo reembolsarían en un cheque al llegar la caravana. Ella se negó, le dijo de nuevo que no le creía nada y que entonces rechazaba el premio. ¿Cómo habría una condición para recibir algo que ya se había ganado? Caray, si todos sabemos que el príncipe es José José, su respuesta era correcta.
Arturo Macías, desilusionado, le informó que entonces no podía hacer otra cosa más que darle las gracias y desearle suerte, aunque en esa ocasión ella había rechazado la oportunidad que le hubiera cambiado la vida y colgó.
Ella se comunicó a la estación, pero la línea siempre sonaba ocupada. Quería que dijeran al aire que estaban usando su nombre para extorsionar a la gente y también llamó al 55 33 55 33 para denunciar lo ocurrido y reportar el teléfono.
Esta es una forma de extorsión pero existen otras:
- Llaman a una persona y le piden que apague su celular porque éste fue clonado, mientras, los extorsionadores se comunican con algún pariente o conocido y le piden dinero argumentando haber secuestrado a su familiar. Cuando el pariente trata de localizarlo no puede, porque su celular está apagado.
- Envía mensajes de “Boletazo” anunciando ser el ganador de un premio, para reclamarlo deben comunicase a un teléfono celular.
Generalmente, los extorsionadores piden dinero depositado en alguna cuenta bancaria o los códigos de fichas de saldo para el celular. El saldo es importante para que de esta forma, puedan seguir llamando a otras personas e intentar extorsionarlas.
Lo más importante en caso de que intenten extorsionarte es:
- No perder la calma ni dejarse impresionar.
- Prestar atención a todo lo que dicen para detectar las contradicciones.
- Mostrar incredulidad y cuestionarlos, de esta forma los extorsionadores se ponen nerviosos y es más fácil detectar las mentiras.
- Tratar de verificar que toda la información sea cierta (en caso de que pidan dinero por secuestro de un familiar), de otro modo, ignorar las llamadas.
- Nunca dar información sobre la cantidad de dinero con la que se cuenta ni la posibilidad de conseguir más.
- Llamar al 55 33 55 33 para denunciar los números telefónicos desde los que se realizan las llamadas para extorsionar.
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