| |
|
| |
La belga Tanja Derveaux ofrece 40 mil felaciones a sus votantes |
El mundo ofrece diariamente ejemplos del absurdo cotidiano, cuando el ser humano convierte lo más sublime en abyecto o por lo menos en acción y efecto de amamantar. Los últimos días han ofrecido dos claros ejemplos de lo anterior en la religión y en la política.
En el primer caso, la más prestigiosa institución del islam sunita el en mundo (que lleva el hermoso nombre de Al Azhar) sancionó a un clérigo musulmán que emitió una fatwa (edicto religioso) según la cual una mujer puede trabajar en la misma oficina que un varón, siempre y cuando lo haya amamantado por los menos cinco veces.
La lógica es muy simple: para el islam es ilícito que una mujer permanezca a solas con un hombre con el que pueda contraer matrimonio (entiéndase el "pueda" en el sentido amplio de potencialidad), por lo que sólo debe permanecer en solitario con su padre, hijo, sobrino, hermano o suegro.
Así que al clérigo (que también pertenece a Al Azhar) se le ocurrió la brillante idea de que si una mujer amamanta por lo menos cinco veces a un varón, se convierte en su "madre de leche" y el escollo de la cohabitación entre hembra y varón en un lugar cerrado queda resuelto. Y fundamenta su sesudo argumento en una recomendación atribuida al profeta Mahoma en los "hadices" o dichos que se le atribuyen.
Para el Consejo Supremo de Al Azhar el jeque fue demasiado lejos con su edicto titulado Amamantar al adulto, pues considera que "contradice los principios de la religión islámica, la crianza y la moral, además de dañar a Al Azhar como un institución islámica de respeto".
Lo podían haber resumido en una palabra: la dichosa fatwa es puras amamantadas.
Pero no se crean que sólo en el para nosotros exótico mundo del islam suceden estas perlas de la incongruencia. No, también en nuestro racional hemisferio occidental se cuecen habas.
Por ejemplo, una candidata a senadora en Bélgica está llegando a la máxima expresión de trivialización a la que se puede llevar una campaña electoral como efecto del marketing. Y está convirtiendo la elección en puras amamantadas.
Resulta que Tanja Derveaux, candidata al Senado belga por el partido de protesta NEE ("No", en holandés) prometió dar 40 mil felaciones (palabra homónima de acción y efecto de amamantar) a los primeros agraciados que se inscriban en una lista, en el marco de su provocadora campaña electoral por internet para las elecciones legislativas del 10 de junio.
"La joven estudiante de mercadotecnia decidió, junto con cinco amigos, tomar un año sabático para presentarse a las elecciones municipales y legislativas en Bélgica con el fin de ofrecer 'un voto de protesta imparcial' a aquellos electores que no estén contentos con ningún partido y quieran dejar clara su decepción con las promesas incumplidas", señaló un despacho de la agencia EFE.
Sólo que la joven política y sus colegas incurren en el mismo defecto que critican, pues al preguntarle si no teme que algunos crédulos puedan tomarla en serio, aseguró que "la mayoría de la gente entiende enseguida que no es real".
O sea, que para llamar la atención prometen algo que no van a cumplir, como todos los políticos. Lo dicho: puras….
|