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Cartógrafía de Martin Waldseemüller |
Imaginemos que hace quince años hubiéramos tenido la noticia que Cristóbal Colón llegó a unas tierras extrañas buscando una nueva ruta a Asia; y hace unos días, el día veintiséis de abril , los noticiarios nos hubieran anunciado la publicación del primer mapa de esas extrañas tierras a las que llegó Colón hace tres lustros, cuyo autor, el cartógrafo Martin Waldseemüller describió como un “nuevo mundo” al que bautizó como “América”, como reconocimiento a las cartas de navegación del marino Américo Vespucio sobre las que basó su mapa.
Poca referencia a los datos nos hace la historia de las proezas y descubrimientos, como el de Colón y otros, cual fueron los mapas que el mercader Toscanelli obsequió a Cristóbal para que éste planeara su loca aventura de lanzarse al Atlántico buscando otra ruta a Asia; o el primer mapa donde a América así se la llama por vez primera.
Pero todavía más interesante es, ya no en nuestra imaginación sino en concreto, tangible, que tanto el mapa como la Introducción a la Cosmografía de Waldseemüller han sido publicados por vez primera en nuestro idioma, el español, exactamente 500 años después que la vez primera, gracias al conocimiento, memoria y entusiasmo (además de muy guapa) Alicia Mayer, directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La organización de El Congreso Internacional “América en la Cartografía” correspondería organizarlo al IIH de la UNAM. En ese instante Alicia Mayer, por sus conocimientos históricos y memoria habilidosa, recordó que para esa fecha, 26 de abril, se cumplirían 500 años del bautizo oficial de América por el cartógrafo alemán, nacio en Friburgo en 1470.
En su Cosmografía Wldseemüller describe los cuatro viajes de Americi Vespucci y se explica por qué se ha usado el nombre de América para ese “nuevo mundo” , atribuyendo a Vespucci su descubrimiento, y enunciada desde Ptolomeo como “Terra Incognita”.
Este mapa estuvo extraviado por cientos de años hasta ser localizado en el castillo de Wlfegg, al sur de Alemania por Joseph Fischer en 1901, que sigue siendo la única copia y está depositada en la Librería del Congreso desde 2001.
Cuando nuestro famoso investigador emérito Miguel León Portilla (La Visión de los Vencidos) fue contaminado del entusiasmo de Alicia Mayer, inmediatamente aceptó hacer la traducción de la Introducción a la Cosmografía del latín al español, confrontándola con una versión en inglés que custodia la biblioteca del Instituto de Astronomía, cuyo director José Franco igualmente fue contaminado del entusiasmo de Mayer y no sólo facilitó la versión en inglés sino contribuyó al financiamiento de la publicación facsimilar del documento histórico. “Es muy grato haber reunido a los Institutos de Geografía y Astronomía de la UNAM, al Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, a la Cátedra Guillermo y Alejandro Von Humboldt, así como al fideicomiso Teixidor”, para sacar a la luz pública en español la obra donde América es llamada sí por vez primera, dijo Miguel León Portilla.
“No se trata de una mera recordación, comentó el historiador, por el contrario, nos debe hacer tomar conciencia de un aspecto esencial, de una realidad: Si la palabra América ha llegado a tener un atractivo casi mágico, eso nos pertenece a nosotros también. América es nuestra, no se la regalemos a nadie”.
Algo relevante también de la presentación de esta obra facsimilar del “bautizo de América” es la colaboración entre las ciencias y las humanidades, borrando es absurda línea que se ha dado en llamar “guerra de las ciencias”. El director de Astronomía José Franco dijo al respecto que al ser ese momento de conmemorar (los 500 años de la publicación del mapa) tan importante para América, la presencia de Geografía es lógico y natural y la de astronomía se explica porque el facsimil en inglés del libro de Wldseemüller que existe en la UNAM, es parte de la colección del Instituto.
Por su parte, Kart Kohut de la Cátedra Guillermo y Alejandro Von Humboldt comparó el descubrimiento de 1492 como el nacimiento de América, las cartas de navegación de Américo Vespucio son la epifanía y el mapa de Waldseemüller es al bautizo.
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