El virtuoso ignorado
10-abril-2007
 
 
Foto: indy.org. El violinista Joshua Bell durante un concierto
¿Qué pasaría si un virtuoso del violín, una joven celebridad mundial, decidiera tocar en el metro? Muy sencillo: la gente lo ignoraría. No es conjetura. Pasó en Washington.

La idea de realizar el experimento musical se le ocurrió a Gene Weingarten, un redactor del Washington Post y el virtuoso seleccionado fue Joshua Bell, quien accedió tocar de incógnito en la estación de L'Enfant Plaza, en el corazón de Washington, donde se encuentran las oficinas del gobierno Federal.

Prácticamente nadie ‘peló’ a Bell, quien hoy recibirá el premio Avery Fisher, el más importante de la música clásica en Estados Unidos. Por su actuación anónima en el subterráneo merecería también el premio de la humildad.

Para ver la actuación competa en cámara rápida haga clic aquí. (Si quiere leer la nota entera del ‘Post’ puede desplazar hacía arriba con el cursor y encontrará otros tres videos con fragmentos significativos del improvisado concierto)

De las mil 97 personas que pasaron a su lado durante los 43 minutos que duró la audición (que inició a las 7:51 de la mañana e incluyó la chacona de la Partita número 2 en re menor de Johann Sebastian Bach, el Ave María, de Schubert y la Estrellita, de Manuel M. Ponce) sólo siete se pararon a oírlo. De ellas, sólo una mujer lo reconoció y 27 le dieron alguna moneda o billete (de baja denominación, porque en total recaudó 32 dólares y 17 centavos que fueron a parar a la beneficencia).

Para escuchar el concierto completo haga clic aquí. (Incluye el ruido ambiental, chirrido de puertas, murmullos, gente que camina apresurada…)

El diario le preguntó a Leonard Slatkin, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de Estados Unidos, cuántas personas creía que se pararían a escuchar a un virtuoso en el hipotético caso de que se pusiera a tocar en el metro y unas mil personas pasaran a su lado. Slatkin calculó que entre 75 y 100 personas harían una pausa para admirar la música del virtuoso aunque no supieran quién era. Y aventuró que recaudaría unos 150 dólares en una hora. Cuando le dijeron que no era un caso hipotético Slatkin exclamó “¡¡¡No!!!” al enterarse que el intérprete había sido Joshua Bell.

Pero es probable que muchos de los que pasaron al lado de Bell y su maravillosa música sin inmutarse, se asombrarían más al saber que tocaba un Stradivarius de 1713 valorado en 3.5 millones de dólares, que de haber caminado en el metro al lado de un joven prodigio de la música considerado como el mejor de su país y uno de los grandes del mundo.

Ni modo, como dicen los franceses, la vida en la gran ciudad es “metro, boulot, dodo”, que bien podría traducirse como “metro, chamba y a dormir”. Cualquier desviación de la rutina está rigurosamente prohibida… por la misma rutina autoimpuesta.

Y total, ¿para que tanta prisa, si al final todos nos vamos a morir? Por lo menos hay que hacer una pausa y disfrutar la belleza en los raros momentos en que ésta se presenta. ¿O es que ya estamos muertos y no nos hemos dado cuenta?

Comentarios (8)
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Totalmente de acuerdo Ale. ¿Imágínate qué hubiera pasado si el experimento lo hacen en la estación Bellas Artes, cerca de los grandes periódicos de México? Capaz que ni los de Cultura se paran a escucharlo.

 Enviado por Crítico - 10-abril-2007 a las 20:41 
 

Me encantó la anecdota, además te pone a reflexionar de cuantas cosas nos perdemos por no estar en conciencia del aquí y del ahora. Me pregunto que hubiera pasado si el experimento lo hubieran hecho en la estación del Lincoln Center del metro de Nueva York o en la de Saint Germain en París. También es que hay de audiencias a audiencias y de estaciones a estaciones.

 Enviado por Ale - 10-abril-2007 a las 20:34 Enviar mail al autor
 

Es cierto lo que dice Científica. Fue ignorado por los viajeros del metro, pero es la nota más comentada en la historia del Washington Post. Fue un éxito mediático.

Esto me lleva a hacer una reflexión como profesional del periodismo. Pienso que en gran parte la escencia del periodista es la capacidad de asombrarse. Así, me preguinto, ¿cuántos periodistas habrían pasado de largo junto al virtuoso?

Me acuerdo de un cuento de Ray Bradbury en donde está un hombre dibujando con una vara en la arena de la playa. Sus dibujos los destruyen las olas. Sólo una persona lo reconoce: es Pablo Picasso.

 Enviado por Gerardo Jiménez Valdés - 10-abril-2007 a las 17:02 
 

Pues ni tan ignorado, por lo que veo, lo publicaron en el periódico, le dedicaron este post y también tiene abierto un tema en Forolibre...

En días recientes se ha hablado más del violinista del metro que de todos los demás violinistas de sinfónica del mundo

 Enviado por Cientifica - 10-abril-2007 a las 16:01 Enviar mail al autor
 

Pues es un poquito lógico, si se hubiera puesto a tocar en una plaza de seguro tendría mas público a su alrededor. En el metro la gente anda en ..inga cada quien pa' su lado.

 Enviado por mimi-maura - 10-abril-2007 a las 12:09 
 

En estas épocas de "individualidad", cuando todos (o en su gran mayoría) contamos con un Ipod o de perdida un celular con capacidad de almacenar música, difícilmente nos percatamos de lo que pasa a nuestro alrededor, yo al menos, al ingresar al metro me “conecto” y comienzo a leer el periódico y a menos que suceda algo "grave", no me inmuto hasta llegar a mi destino.

 Enviado por Super Can - 10-abril-2007 a las 11:22 Enviar mail al autor
 

Ya estamos muertos, al igual que zombies, lo unico que nos importa es la comida y cumplir con nuestra rutina, lo acontecido es para el analisis, cuanta gente en la actualidad escucha musica clasica?, cuanta de ella sabe quien la toca? y cuanta de ella ha visto de cerca a quien lo hace?, recuerdo una caricatura de nombre Remi, el chico era violinista y apenas y sacaba para comer en el día, mil y un penas lo embargaban capitulo tras capitulo, el claro reflejo del que hago aqui?, por que nadie me da un tiro y acaba con mi miserable vida?, se hizo famoso si pero eso de tocar musica clasica en la calle no es negocio, cuantos de nosotros escuchamos en verdad y nos deleitamos tan solo con el sonido del canto del ave?, cuantos no vamos con nuestros ipods en el metro y no escuchamos ni cuando nos asaltan y por eso nos golpean en el mejor de los casos?, zombies, somos solo zombies, al proximo experimento pongan a Eric Clapton y el resultado sera el mismo.

 Enviado por Fausto - 10-abril-2007 a las 08:51 Enviar mail al autor
 

muchos de los que caminamos apresurados por los pasillos del metro, nos enagenamos e incluso digamos nos robotizamos, andamos a la defensiba............no tenemos tiempo de la cultura o el arte,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,y creo asi es en todos los metros del mundo

 Enviado por pablo gomez - 10-abril-2007 a las 06:07 
 
 
Acerca del autor
 
Gerardo Jiménez

Estudió Filosofía y es periodista. Trabaja como coeditor de la sección de Internacionales de El UNIVERSAL.

En sus ratos libres, que no son muchos, escribe cuentos. Uno de ellos, "El Ojo de Bertha", ganó el premio Casa de América Latina, dentro del concurso de cuento Juan Rulfo, organizado por Radio Francia Internacional, en la edición del año 2002.

Entre las cosas que más le ha gustado hacer está haber fundado y dirigido, durante dos años que duró la locura, la revista local En Amores con Eugenia, que se distribuyó en la Colonia del Valle y en la delegación Benito Juárez, y en la que se publicaban crónicas que buscaban un equilibrio entre lo particular y lo universal.

 
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