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Los mostradores de la aerolínea panameña COPA anunciaban el registro de pasajeros para "todos los destinos". Cuando el empleado, preguntó el mío, escuché mi voz: "México". Sonó muy extraño. Inesperado. Es el fin de este viaje.
A lo largo de 22 meses, estuve en todos los continentes habitados, 20 países, tres territorios coloniales y 113,000 kilómetros. Subí montañas, visité glaciares, me transporté en camello (mi esforzado Pancho Villa), dormí a la intemperie en sabanas llenas de leones, navegué ríos selváticos, descendí cráteres alucinantes, me bañé en playas fabulosas...
Desde que regresé a Latinoamérica, la gente me hace preguntas tipo "'¿cuál es el lugar más bonito en el que has estado?" ¿Cómo podría reducir esta extensa aventura a un solo lugar? ¿Cómo podría atreverme a sugerir que tal sitio es mejor que todos los demás?
Sin duda escucharé muchas más de estas interrogantes en México. Así que intentaré destacar algunos lugares que me parecen relevantes, a sabiendas y bajo la advertencia de que es una lista incompleta y seguramente cometeré injusticias, que espero poder reparar más adelante cuando convierta mi viaje en un libro. (Sólo mencionaré lo vinculado a esta vuelta al mundo, no a viajes previos.)
Momentos emocionantes:
cuando me rescataron de la Ilha dos Portugueses, en Mozambique, donde casi me convierto en un Robinson Crusoe;
encuentro cercano con los rinocerontes en Swazilandia;
visita al hogar para niños con sida terminal Tembacare, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica;
descenso al cráter de Ngorongoro, Tanzanía;
días y noches siguiendo la Gran Migración en el Serengeti, Tanzanía;
azaroso viaje n ciclo-rickshaw, en la vieja Delhi, India;
amanecer frente a los Himalaya en Nagarkot, Nepal;
ceremonia de conmemoración del primer aniversario del tsunami, en Mamallapuram, India;
cuando me dejaron salir del hospital en Chiang Mai, Tailandia, tras mi operación;
visita a la prisión S-21 en Phnom Penh, Camboya;
tormenta en el Angkor wat, Camboya;
mi amiga Chen Yi entonando una bella canción china después del tifón, en el río Yulong, China;
visita a La Chascona, casa de Neruda en Santiago de Chile;
encuentro cercano con las ballenas francas en la Península de Valdés, Argentina;
desfile de carnaval con la Escola Independente da Praça da Bandeira, Rio de Janeiro;
conocer a Roura, la bebé de Maruxa y Domi, en Caracas, Venezuela.
Sitios naturales hermosos:
valle de Ezulwini, Swazilandia;
Bulungula, Transkei, Sudáfrica;
cráter de Ngorongoro, Tanzanía;
Montes Himalaya, Nepal;
Gran Desierto del Tar, India;
alrededores de Yangshuo y terrazas de Longshen, China;
lagos, glaciares y montañas de la Patagonia y de la Isla Sur de Nueva Zelanda;
Península de Valdés, Argentina.
Grandes obras humanas:
Madrid de los Austrias y Barcelona, España;
Khajuraho, Varanasi, Agra, Jaisalmer y Madurai, India;
Bhaktapur y Katmandú, Nepal;
templos de Angkor, Camboya;
Pingyao, Xian, Gran Muralla y Shanghai, China;
moais de Rapa Nui (Isla de Pascua), Chile;
Buenos Aires, Argentina;
Rio de Janeiro, Brasil.
Sitios de los que tuve que obligarme a escapar (adoré a la gente y/o el lugar):
Nairobi, Kenya;
Chiang Mai, Tailandia;
Yangshuo, China;
Buenos Aires, Argentina;
Rio de Janeiro, Brasil.
Sitios fascinantes por sus procesos sociales:
Sudáfrica;
India;
Camboya;
China;
Brasil;
Venezuela.
Los más amables: kenyanos, chinos, kiwis, argentinos, brasileños.
Chicas más guapas (pregunta MUY repetida) (conste que es mi gusto):
España
Tanzanía
Kenya
Tailandia
Vietnam
China (las más transparentes de Asia)
Brasil (sexies y simpáticas, además)
Mejores cervezas:
Tusker, de Kenya;
Beerlao, de Laos;
LiQuan y Tsingtao, de China;
Quilmes, de Argentina.
En Brasil no hay buena chela, pero las caipirinhas están geniales --namás cuidado con la calidad de la cachaça.
En Venezuela no hay cerveza, sino agua enfriada en ampolletas.
Mejor reventón (vida nocturna):
Nairobi
Bangkok
Buenos Aires
Rio de Janeiro
La mejor comida:
España
India
Tailandia
China
Argentina
Los mejores compañeros de viaje:
italianos,
irlandeses,
ingleses,
indios.
Los amigos que me hicieron sentir siempre contento y respaldado (no puedo decir que fue un viaje solitario)... Bueno, no tengo espacio suficiente... pero además de mis compañeros de viaje, los amigos son de España, Sudáfrica, Alemania, Tanzanía, Kenya, Tailandia, Holanda, Francia, Perú, Estados Unidos, Colombia, Uruguay, Canadá, Austria, China, Filipinas, Australia, Polonia, Chequia, Eslovaquia, Eslovenia, Israel, Nueva Zelanda, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela.
La azafata ya me dijo que apagara la PocketPC. El vuelo y el viaje se acaban, pero no las experiencias. ¡Qué difícil es hacer un resumen! Supongo que debería llegar, relajarme y dejar que los recuerdos fluyan y se asienten. Pero no puedo, tengo demasiadas cosas qué hacer en México y poco tiempo para hacerlas, porque pronto empieza otro proyecto que me llevará a África y que les platicaré esta misma semana. En fin.
A algunos de ustedes podré volver a verlos o conocerlos. Por otro lado, el viaje se acaba y Mundo Abierto pasa a un estado de reposo. Esta semana publicaremos los últimos posts de esta etapa.
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