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Quién de nosotros alguna vez (varias veces) en su vida no se ha asombrado con ingenua y crédula ingenuidad la desaparición de un ave pro el mago ante nuestra mirada estupefacta. Así como descubrimos la identidad de Santa Clós, en algún momento fuimos sabiendo que en los actos de magia “hay truco”, hay una explicación terrenal, hay física, ahora hasta megapantallas que nos hacen ver “ante nuestra propia mirada” la desaparición de la Tour Eiffel.
Ahora con menos asombro y mayor escepticismo, Raquel estaba entregada a la pantalla cinematográfica. En la trama hay magos, con sus aláteres, trabajando tras bambalinas a la vista del espectador cinematográfico; ensayan el truco, sus mecanismos y herramientas, planean la distracción deliberada del expectante espectador.
Pero además, parte importante para el desarrollo de la trama es la representación de Nikola Tesla, quien para efectos prácticos inventó un foco más eficiente que el de Edison, con corriente alterna, porque también conocía mejor -tal vez- al electrón, el tránsito de terallones de ellos a través de materiales que facilitan su paso, nosotros somos conductores dice Tesla al protagonista de la trama, a la vez que una vez encarrerados en su flujo por el conductor, impedirles el paso puede provocar igniciones de consecuencias fatales.
Terminada la función Raquel, ensimismada, se dirige a comprar una revista para luego leerla entre sorbo y sorbo de café. Se queda reflexionando sobre el flujo de electrones, vienen a su mente escenas de documentales, líneas ágata narrando la sorprendente sobrevivencia de personas que han sido atravesadas por un relámpago, “tuvieron la suerte que en el trayecto de las masas de electrones a través de su cuerpo nada hubiera resistido su paso, -reflexionaba Raquel- «hacer tierra» dicen muchos sin tener muy preciso qué explicación es esa, frase equivalente a frases en latín para ahuyentar efluvios negativos, fantasmas, espíritus”...
Cuando Raquel pasó por la secundaria y la preparatoria, por un lado le decían esta "f" es fuerza, esta "a" es aceleración y esta "me" es la masa. ¿Y qué carambas era masa?, ah, pues lo que decía la definición; pasada la hora se iba a dibujo técnico, ahí tenía no sólo que trazar enmarañados circuitos de rayas con simbolitos de resistencias, capacitores, diodos; el profe les enunciaba el enigma: la corriente es alterna, 60 ciclos por segundo y una serie de datos más, ahí no había focos ni “switches”; había, eso sí, fórmulas, más fórmulas, ecuaciones por aquí y por allá. Pasadas casi tres horas, los alumnos comenzaban a hacer cola con el profe, cargando sus cartulinas borroneadas, rayadas, la tinta china regada y resecada, parte de la calificación era la limpieza, la otra parte el profe decía “este radio jamás se va a escuchar, aquí no va la resistencia”; “con este circuito lo único que se reducirá es un incendio y el apagón de la ciudad” Bastantes pasábamos, yo jamás tuve la más remota idea de lo que pasaba, aplicaba las fórmulas, a veces arriesgaba meter un acordeón con la lista de ecuaciones… ¿Pero de qué servía tener almacenados todos esos datos en la cabeza si no entendáimos nada?
Es increíble que haya pasado tanto tiempo hasta ver esta película para que me quedara claro todo aquello tan enfadoso, ahora ya no me la perece tanto. Pinches profesores, mascullaba Raquél, si tan sólo primero nos hubieran explicado, ¡y hasta en la primaria se podría! El modelo atómico, los protones y neutrones del núcleo, los electrones”. En ese isntanta a Raquel se le revelaban en su mente como flashazos los secretos de los enlaces del átomos de cloro con el del sodio; del azufre con el oxígeno y el hidrógeno; le quedaba claro por qué separados cloro y sodio nos eran hasta letales y juntos hasta se los rociamos a la sopa de coditos; los inocuos gases hidrógeno, oxígeno acompañados por el azufre son capaces de corroer el más templado acero. En esos pocos minutos se imaginó que los materiales de las computadoras deben ser unas autopistas muy bien lubricadas para que las manadas de electrones corran como por su casa.
Raquél pidió su cuenta, se levantó de la mesa y se dirigió a su casa, debe descansar para mañana temprano comenzar a hacer el inventario del almacén de la papelería en la que trabaja por tres meses y luego a ver qué otra chamba le sale.
Y si seguimos así, continuaremos desperdiciando cientos y miles de físicos, matemáticos, ingenieros, electricistas, técnicos, inventores, diseñadores industriales (y no meros dibujantes asistidos por computadora y cámaras digitales).
Por demás, no cabe duda que cuando se quiere, se tiene talento y cultura, se pueden hacer espectáculos entretenidos a la vez que didácticos y deshacedores de entuertos.
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