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Leyendo noticias internacionales, este
viernes me enteré que el dueño de la súper empresa Virgin, Richard Branson,
ofrece 25 millones de dólares a quien ofrezca ideas viables para eliminar 1,000
millones de toneladas de bióxido de carbono por año, o más.
Acompañado por el ex vicepresidente de
Estados Unidos, Al Gore, y
defensores del medio ambiente, Branson dijo
en Londres que los que ganaran el premio tendrán la satisfacción de salvar
miles de especies, entre otras, la humana.
El premio millonario que lleva el nombre de
Virgin Earth Challenge, (reto para la Tierra Virgin) se concederá a la persona
o grupo que logre un diseño comercialmente viable que elimine cantidades
significativas de gases de efecto invernadero de la atmósfera para lograr la
estabilidad del clima en la Tierra.
Él, o los ganadores tendrán que ser capaces
de demostrar que su diseño no tiene contraindicaciones y que sus efectos
benéficos serán de larga duración.
El millonario Branson y político estadounidense
propusieron este premio una semana después de que el Grupo Intergubernamental
sobre el Cambio Climático (IPCC) advirtiera en París que el calentamiento de la
Tierra es irreversible debido a las emisiones de CO2 (bióxido de carbono) y
otros gases de efecto invernadero de la era industrial.
Si no diseñamos una forma de eliminar las
emisiones de CO2 de la atmósfera terrestre, se perderán la mitad de las
especies de la Tierra y los arrecifes de coral; además que cien millones de
personas serán desplazadas porque el mar inundará costas y tierras de cultivo
se convertirán en desiertos, según alertó Branson.
Por su parte, el ex vicepresidente
demócrata estadounidense, destacó que los humanos no estamos acostumbrados a
pensar en emergencias planetarias. Y sí, tiene razón, sólo nos sometemos a tal
experiencia en las películas, mientras duran.
Según Al Gore, no hay nada en nuestra
historia como especie que nos prepare para imaginar que nosotros, como seres
humanos, podríamos estar en vías de destruir la habitabilidad del planeta para
nosotros mismos. ¡Qué mala memoria tiene!, mientras su país, Estados Unidos y
la ex Unión Soviética estaban enfrascados en demostrar quién era el diablo, a
la humanidad nos tuvieron en vilo y aún poseen armamento nuclear suficiente
para destruir el planeta varias veces.
Al Gore anda movidito promoviendo su
imagen, ya es candidato para el Premio Príncipe Asturias y también se le queman
las habas por ganar la estatuilla "Óscar" para su documental
"Una verdad incómoda" sobre los
riesgos del calentamiento del planeta.
El propietario de Virgin destacó que el
Earth Challenge es el mayor premio ofrecido hasta la fecha, desde aquél
convocado por la corona británica en 1714 para hallar un método incontrovertible
para medir la Longitud (con la Latitud no había problema), pues no saberlo
provocaba pérdidas mercantiles y de vidas de marineros al extraviarse en las
inmensidades oceánicas. Sesenta años después, y no sin regateos por parte de la
Royal Society, John Harrison recibió el premio del rey Jorge III, por haber
diseñado un cronómetro certero y duradero que funcionara con precisión, aún con
el bamboleo de las naves, y salvar miles de vidas en el mar (y mercancías, se
le olvidó decir)".
La diferencia con aquél premio es que hoy
"la Tierra no puede esperar sesenta años. Necesitamos que todos los capaces de
hallar una respuesta empiecen a pensar ahora", añadió.
Lo curioso es que la empresa Virgin tiene
una línea aérea cuyos aviones echan CO2 a la atmósfera, y para defenderse
Branson dijo que adquirirán aviones no contaminantes.
Así que ya saben desperecen las neuronas,
ideen una idea fenomenal para evitar el calentamiento global y llévense los 25
millones de dólares que ofrece el empresario Richard Branson.
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