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CUANDO SUSANA estaba a punto de quedarse dormida, un fuerte dolor en la boca del estómago la revolcó en la cama.
Como esa noche estaba sola en casa, nadie le ayudó a mitigar esa punzada. Ni los muñecos inertes que colgaban del techo.
Supo que aquel hombre que consideraba el amor su vida, en ese momento estaba con otra mujer. ¿cómo lo supo? No sabría decirlo. Así es el amor, dijo, si no duele, entonces no vale.
Abrió la ventana. Su cabello largo y negro caía sobre su delgado cuerpo. Se reclinó sobre sus rodillas y lloró por la felicidad de su esposo toda la noche.

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