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Se subasta “alma” en Internet
07-febrero-2007 |
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Este fin de semana se me hizo ver una película que le tenía ganas desde hace tiempo, independientemente de que el titulo coincide con el año de mi nacimiento, escuché de ésta muy buenos comentarios.
Recuerdo que la señorita del Blockbuster me comentó justo cuando pagaba la renta: “la última historia es muy triste. A mi me impactó”. Pues bien; creo que tenía razón. Esta película que se llama 1973 (coincidentemente el año de mi nacimiento) hace mucho énfasis en la depresión que algunas personas sufren en las grandes ciudades.
No es mi intención (ni de chiste) criticar la película. Lo que si deseo es extender un poco el tema de la depresión y como esta a creado sinergia en Internet.
Con esto comento que hace días llego a mi buzón electrónico, el último caso que comienza a sonar (incluso de manera chistosa) en Internet, pero con un trasfondo muy difícil para el protagonista de la siguiente historia.
Un joven de apellido Fraller y con 33 años (nacido también en 1973) con una vida de muchos altibajos, ha decidido “subastar su alma” al mejor postor. Con ello el que ponga más billete tendrá ciertos privilegios en aspectos de la vida del tal Gerald Fraller.
Aquí algunas de las cláusulas:
1.- Se le da derecho al “comprador” a un porcentaje de sus ganancias para el resto de la vida. Garantizando un mínimo de ingresos por $500.00 USD anuales.
2.- Una cláusula, a la cual se le da derecho al “comprador” de elegir el nombre de sus hijos. Para esto, el nombre tiene que ser de un género específico y no puede contener blasfemia o palabras despectivas.
3.- Una cláusula, que da derecho al “comprador” de un porcentaje de la propiedad intelectual que se cree.
4.- El “comprador” no tendrá ningún control sobre la dirección de los trabajos o como el se maneje en ellos.
5.- Una cláusula que indica que Fraller debe escribir un libro. Después de que la “venta” de su “alma” se concluya. Con ello, tendrá hasta 2 años para terminar el libro después de que se firme el contrato.
6.- Una cláusula, que requiere que se done sangre al mínimo de dos veces por año.
7.- Una cláusula, que requiere que se incluya la donación de los órganos en su voluntad.
8.- Una cláusula, que requiere que plante un mínimo de dos árboles por año.
9.- Una cláusula, que proporciona al dueño de su “alma” la opción para escoger la fecha de su boda.
10.- Una cláusula, que requiere que se envíe al dueño de su “alma” una tarjeta de cumpleaños y presente cada año en su cumpleaños.
11.- Una cláusula, que proporciona al dueño de su “alma” la opción para planear su boda.
12.- Una cláusula, que proporciona al dueño de su alma la opción para decidir el mensaje que se inscribirá sobre su piedra sepulcral.
13.- Dan derecho el dueño al 100% del beneficio de la reventa de su alma. Sin embargo, cualquier venta o transferencia de ella debe recibir su aprobación final.
Sin embargo no todo está perdido para el y es que de acuerdo al contrato que el expone, incluye una cláusula donde el recuperará su “dichosa alma” a través del pago por un millón de dólares al firmante de ese documento.
Y como decía José Alfredo Jiménez: Un mundo raro.
¿No crees?
Más del aludido.
Blog personal de Miguel Angel Flores.
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Comentarios (5) Lecturas (884) |
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Pus visite la pagina y me parecio un fiasco, aunque la verdad como anecdota 'ta buena. Algo que me llamo la atencion fue la idea del ajedrez de este cuate, hasta me dieron ganar de comprarme uno.
Voy a conseguir la pelicula, despues les platico.
Saludos.
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| | Enviado por Santo Mojado - 07-febrero-2007 a las 16:30 | | |
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Vaya, pues lo que propone el tal tipo es lo que pasa aqui en y en muchos otros lugares dónde abunda la gente que es manipulada sin recibir más que malos tratos y degreadación, entonces el tipo se ha visto algo listillo al querer secarle provecho económico a su sitiación, que creo es igual a lo que escribí antes y falto de voluntad y capacidad busca una salida (poco honrosa por cierto) que considera buena para el. Lo es que también es un hecho es que en el internet navegan millones de personas bajas de afecto y sin autoestima, se esconden detrás de un monitor para poder enamorar, opinar, hacer amigos y buscar una identidad propia, pero, en la vida real, son seres retraidos, sin confianza, parcos para hablar, etc....
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| | Enviado por Manolo - 07-febrero-2007 a las 12:53 | Enviar mail al autor | |
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Ya vieron la pelicula 1973?
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Pues yo confieso no entender en lo más mínimo para qué alguien querría entrar a esa subasta...
De todos modos el verdadero dueño de tu alma ya la pagó
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| | Enviado por Científica - 07-febrero-2007 a las 10:56 | Enviar mail al autor | |
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Si los puntos referidos consisten en la pelicula, esta deberia llamarse, "Como casarme sin problemas", en terminos generales si quisieramos ver cuanto cuesta nuestra alma, habria que sentarnos con mucha paciencia y recordar todas las veces que hemos dicho o vendido una parte de ella por algo insignificante, una vez que tengamos el costo veremos que del 100 nos queda un 10 % favorable, que podemos comprar ultimamente con un 10 %?, perdon hace falta ver si fuimos politicos o narcotraficantes que segun dicen su vida y alma no valen nada, asi que todavia tenemos mas variantes, el alma no es algo que se pueda vender, simplemente somos nosotros mismos quienes les ponemos valor al alza o la baja, dependiendo de nuestras acciones que determinan si avanzamos en las esferas de Hermes o nos caemos en el infierno de Dante.
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| | Enviado por Fausto - 07-febrero-2007 a las 09:27 | Enviar mail al autor | | |
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Miguel Ángel Flores
Confieso: soy testigo y soy parte de los que usan un hardware o software hasta sacarle hasta el último bit. Un Motorola T120 monocromático sería un buen ejemplo, pues lo compré hace cuatro años por una necesidad sentimental (juro que no se trató de un lujo) y a la fecha no ha dado señales de agotamiento; es más, hasta lo llegué a utilizar para mi defensa personal.
Recuerdo que más de un amigo se sonrojó cuando me vio contestar en mi viejo teléfono, mientras otros sacaban sus esplendorosos equipos de última generación con un acervo de tecnología impresionante. ¿Pero por qué cambiar de tecnología cuando todo demuestra que la anterior es útil?
Vuelvo a confesar: ahora soy de los que cuentan con un repertorio de aplicaciones en su “teléfono inteligente”, pero... éste se ha formateado en más de una ocasión, lo cual hace incluirme en la creciente especie informática y ser un protagonista más del homo informaticus en su evolución. Ahora le toca a usted. Déjeme sus comentarios.
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