Por Gretel Zanella
Llevar al Firulais o a Micifuz de vacaciones supone un gasto extra, además de la lata para realizar ciertos trámites, sobre todo si lo vas a transportar en avión: vacunas, certificado del veterinario, conseguirle un contenedor, la alimentación previa al vuelo, pago extra a la aerolínea, sedarlo si pesa equis cantidad de kilos. Si lo llevas al extranjero, el papeleo resulta un poco más engorroso, si es que el país acepta la entrada de este tipo de animales a su territorio. Las aerolíneas garantizan un trato cálido hacia tu lindo compañerito de viaje, pero eso no aminora la preocupación del amo al saber que su mascota irá en una fría panza de avión, en Dios sabe qué condiciones.
Otra opción es dejarla en una pensión. Sin embargo he sabido de casos, como el del vecino, que después de sus vacaciones con su novia en las islas Fidji, lo recibieron con la noticia de que Carlos V, su viejo pastor inglés, había fallecido dos días antes de su regreso, por causa de un extraño virus.
Hay veterinarios que aseguran que, sobre todo los perros, suelen deprimirse cuando su dueño no se aparece durante días, y hasta dejan de comer. Se sienten abandonados. Pero en la mayoría de los casos no va más allá de encontrar a la mascota un poco más flaca. Por ello, infórmate bien en qué clase de pensión u “hotel para mascota” la dejas. Algunos ofrecen masajes para el estrés y hasta recreación mental para que no te extrañe demasiado. Dos de ellos son Villa Mascotas y Per Resort San Roque, aunque hay varios más. Cerciórate primero sobre la clase de servicios e instalaciones con las que cuentan, antes de decidirte por alguno. ¿Recomiendas alguno o has tenido queja de estos dos?
Afortunadamente, en México y en el extranjero hay muchos hoteles que reciben animales. Pero, ¿qué tan buen compañero de viajes resultan ser? ¿Te permiten disfrutar plenamente del destino o te limitan? Debe haber sitios donde, definitivamente, no puedes “cargar con el perico”.
En el país encontrarás alojamientos que ofrecen un programa diseñado para mascotas. Uno de los casos extremos es Las Ventanas al Paraíso, en Los Cabos, que da la bienvenida a perros y gatos con música y un masaje de relajación, muy necesario después del vuelo. Cada especie tiene un menú especial (un platillo puede valer hasta 500 pesos aproximadamente). En la playa el personal le monta su propia tienda para protegerlo del sol y si tienes planes por tu cuenta, puedes contratar a alguien para que te lo cuide. Por supuesto, todas estas amenidades tienen un costo adicional a la tarifa de la habitación.
El W, aquí en la ciudad de México, es otra opción. Las mascotas son recibidas con juguetes, golosinas, una camita y hasta una almohada (si lo deseas puede ir bordada con su nombre).
Dichos servicios son inconcebibles para quienes piensan que el mundo sufre demasiado como para atender “esa clase de frivolidades”. Lo que hace el dinero
Y, ¿por tierra? ¿Cuántas horas aguanta un perro o un gato dentro de un auto en movimiento? Habrá que hacer paradas continuas si el trayecto es largo. Hay unos que de tan mareados que están vomitan en el camino.
Mi vecino que retozó en Fidji concluye que si uno quiere salir de vacaciones, lo mejor es “no tener perro que le ladre”.
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