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La advertencia se la Reina Sofía a Letizia antes de casarse. Cortesía bloggers |
POR María Fernanda Cruz.
Tener como aliada a tan fundamental personaje como son las suegras, muchas veces, será la clave de una feliz y laaarga relación.
La cultura popular dice que son metiches, manipuladoras, indeseables, se les llama “brujas” y son objeto de innumerables chistes, como aquél que dice: El diablo creó a las suegras, porque no podía estar en todas partes.
Más allá del mito y las bromas, existen personas que las consideran su “segunda madre” y las hacen mediadoras en los conflictos de pareja.
Pero, ¿cómo llegar a tener una cordial relación con nuestra “suegrita” sin morir en el intento?.
Esto es un gran misterio para miles de personas en el mundo, y es que la progenitora de nuestra pareja puede llegar a ser la mejor aliada o la peor enemiga con la que podemos contar.
Uno de los principales conflictos con la suegra es “la lucha de poder”, esta batalla campal puede darse por el miedo de la madre a perder a su hijo/a.
En la relación suegra-nuera o yerno hay algo muy claro: la mayoría de las madres no quiere dejar libres a sus “hijitos”, por este razón la rivalidad entre las partes comienza cuando la suegra siente que la “otra” se apodera de su “retoño”.
Si bien el factor de sobreprotección es inevitable, aquí te dejo algunas técnicas para que la convivencia con la madre de tu pareja no se convierta en un auténtico frente de guerra:
- Uno de los peores defectos de una suegra es su afán de meterse en tooodo (en lo que le compete y en lo que no).
Por eso, hay que tener bien en claro que una pareja está integrada por dos personas y que la suegra jamás debe formar parte de ella. Las discusiones no tienen por qué llegar a sus oídos y en poquísimos casos debe preguntársele su opinión sobre un tema.
- Cuando la suegra hace alguno de sus típicos comentarios subliminales pero dañinos, es su hijo biológico quien debe ponerle los límites.
El “basta” no debe salir nunca de la boca de una nuera. Caso contrario, se crearía un resentimiento casi incurable.
- Lo mismo ocurre con los espacios. Por lógica, una madre extraña a su hijo y aprovecha cuanta oportunidad se le presenta para verlo y mimarlo. Cuando sus visitas se tornan “demasiado” frecuentes, es el hijo quien debe explicarle sutilmente que avise antes de llegar.
Decirle: “si nos avisas antes, te vamos a recibir mejor”
- Muchas veces la relación suegra y nuera se afectada por el amor de un mismo hombre.
Un buen ejercicio es ponerse en el lugar del otro y pensar qué sentiría uno si su hijo está formando una pareja. Y dejar a la madre manifestar cariño a su hijo. El amor que se le tiene a una mamá es diferente al de una esposa.
Además, hay cariño para ambas. Lo ideal es basar la relación en la compatibilidad más que en la competencia.
- Evitar la confrontación cara a cara. Pese a que no nos guste, es su madre, quien le dio la vida y lo trajo al mundo.
Más allá de todo, como dice el refrán, “madre hay sólo una”.
¿Y tú cómo te llevas con tu suegra?, Cuéntanos tus experiencias.
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