¿Por qué creerle a los astrónomos? (II de III)
25-enero-2007
 
 
Galaxia Sombrero
Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que hubiera explicaciones razonables, confiables y precisas acerca de los fenómenos celestes. Y, bueno, ya conocemos la historia de Nicolás Copérinco (1543), cuando entonces el poder del Estado era el poder de la iglesia y definía qué era cierto y qué no.

Él, por medio de sus instrumentos y teorías, trató de convencer a los clérigos de sus observaciones, fue uno de los primeros que procuró demostrar que “es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol y no al revés”.

Nadie había visto un planeta que tuviera cosas raras que le rodearan hasta que apareció Galileo Galilei (1564 – 1642), los planetas fueron conocidos como estrellas errantes y Galileo se puso a dibujar cómo veía uno especial, Saturno, con orejas, esto se debió a que su telescopio producía aberraciones, aparte de lentes mal pulidas; su telescopio era refractor, que tiene el inconveniente de producir halos que distorcionan la imagen. Haciéndose eco de Copérnico y sus propias evidencias, aseguró que es la Tierra la que da vueltas alrededor del Sol, como Venus cuando “transita” frente al Sol, según infirió de tal observación. Le hicieron abjurar y quedar bajo arresto domiciliario.

Luego aparece Newton (1642 – 1727), de quien se comenta fue un chamaco bastante distraído e inquieto. En aquellos tiempos un buen estudiante tenía que ser patrocinado por cortesanos o gente de mucho poder. Seguramente aburrido en las reuniones palaciegas a las que estaría obligado a asistir para continuar con el patrocinio, él prefirió poner atención en los candelabros de los salones donde se reunía esa gente importante, y observó que a través de los prismas colgantes se proyectaban muchos colores y se preguntó ¿De dónde salen esos colores? Experimentó en su casa con prismas semejantes a los de los candelabros, que reprodujeron el fenómeno de esos colores, pero además, si escogía un solo color y lo volvía a pasar por un prisma, resultaba el mismo color ¿Y eso para que sirve?, por el momento para nada.

Otro joven, también distraído y rebelde, Joseph Fraunhofer (1787 – 1887), se le ocurrió poner un prisma a un telescopio y observar qué pasaba, y aparecieron unas bandas en los colores que ya había descubierto Newton y se conocieron como las bandas de Fraunhofer, ¿para qué servía? Por el momento, para nada.

Luego a otro par de jóvenes, Robert Bunsen y Gustav Kirchhoff (1811 – 1899, 1824 – 1887) se les ocurrió experimentar con una suerte de telescopios chiquitos y prismas por las que hacían pasar la luz de diversos materiales que quemaban en un mechero, se dieron cuenta que, cual luz del Sol, se descomponía en colores, pero además descubrieron que había patrones según el material que quemaban en el mechero y cada patrón se repetía, se repetía y se repetía para cada uno de los elementos que estaban quemando.

¿Para qué servía saber eso? Por el momento, para nada. Aparece luego otro personaje por demás distraído con las cosas mundanas, pero observador: Christian Andreas Doppler (1803 – 1853) quien descubrió el efecto que lleva su nombre y que está relacionado con los sonidos graves y agudos según si la fuente de sonido se aleja o acerca al escucha, lo interesante es que la luz que también tiene un comportamiento ondulatorio y presentaba la misma característica, pero en corrimientos al rojo o al azul en el espectro electromagnético, según si la fuente de luz se alejaba o acercaba al observador.

Aparece un señor quien seguramente también de niño tuvo que ser inquieto: Edwin Hubble (1889 – 1953), quien descubrió que entre más alejadas se encontraban las galaxias más corrimiento al rojo presentaban en el espectro electromagnético, llegando a la conclusión que esto estaba muy relacionado con el efecto Doppler y que, entonces, el Universo estaba en expansión.

Comentarios (3)
Lecturas (727)

 

Gracias Enrique. Sé que hay temas más "comerciales" y le vendría bien a mi ego tener las docenas de comentarios. Pero sé dónde me tocó vivir y que de conocimientos es de lo que mi país está ayuno, desde el más pobre hasta el más rico, pasando por los miembros del Poder Ejecutivo, Judicial y Legislativo. Es increíble que el rector De la Fuente hubiera logrado más recursos para la Universidad y la investigación en España, y que ellos estén más conscientes de cómo va a salir México del atraso, que en nuestro propio país. Saludos!!!

 Enviado por Rolando - 25-enero-2007 a las 20:23 
 

Gracias Rolando por enviar estas perlas de sabidurìa y conocimiento, que nos ayudan a los que no somos tan "leidos y escrebidos". QUE PENA QUE POCA GENTE PASE POR ESTE BLOG. Felicidades y sigue asì.

 Enviado por ENRIQUE Z.B. - 25-enero-2007 a las 17:20 Enviar mail al autor
 

Y de seguro nuestro amigo bloggero Piporro va a opinar que tampoco para nada sirve todo eso

 Enviado por Perico - 25-enero-2007 a las 13:38 
 
 
Acerca del autor
 
Rolando Isita

El desaparecido Isaac Asimov se preguntaba si habría un gran proyecto en que las naciones aprendieran a prescindir de sus diferencias.

Las diferencias físicas son superficiales, pero también las culturales, que no obstante producen suspicacias y a veces nos separan irreconciliablemente. Pero hay un aspecto de la humanidad que es idéntico en todas partes: la ciencia y la tecnología.

Cual poema de Machado, he andado muchos caminos y abierto muchas veredas; de todo ello me quedo con la ciencia no sólo como datos, fórmulas y teorías, sino como una manera confiable de ver el mundo y (con el rock) como una actitud ante la vida; esto es algo que vale la pena compartir.

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