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Por Andrea
Hace unos meses publicamos un perfil de Segolene Royal, actual candidata a la presidencia de Francia. Se trata de una mujer de izquierda, con un grado muy alto de coherencia entre sus ideas políticas y su vida personal, que nunca ha dejado de atender a las necesidades de los grupos minoritarios (como los inmigrantes africanos) y con una propuesta económica inteligente. Sus contrincantes han tratado de encontrar en ella algún resquicio de traición a sus ideales para poderla atacar, pero no han tenido éxito.
Pero como bien sabemos, política es política y hay que atacar al adversario, sobre todo si éste goza de un gran carisma y comienza a ganar demasiada popularidad. En Segolene Royal encontraron el glamour como pretexto para tirarle en donde más nos duele a muchas mujeres. La han llamado peyorativamente "la política con estiletos" y en la prensa francesa, más que a sus propuestas de gobierno, se hace énfasis en el tamaño de sus tacones. Se han reproducido fotografías de acercamiento de sus zapatos, la última fue de unas preciosas botas de agujeta, de unos 10 centímetros de tacón.
Ahora que la senadora Hillary Rodham Clinton anunció que estará en campaña para las próximas elecciones a la presidencia de Estados Unidos (para el periodo que comienza en 2008) ya también hay quien analiza su imagen detenidamente. Hillary se sometió a un sutil cambio de look. Las diferencias no son impactantes, pero luce ligeramente más joven, su rostro tiene más luz, gracias al corte de cabello y a unas discretas mechas que lo adornan, además de que está más delgada. Sus críticos ya hacen alusión a estos cambios para decir que le importa más su apariencia personal que llevar una campaña sustentada en conceptos importantes.
Como si a los políticos hombres no les importara la imagen. Los estilistas nos han hablado en Estilos sobre los cambios que tuvieron que llevarse a cabo en el look de Ernesto Zedillo o Felipe Calderón. La armazón de sus anteojos, el corte de pelo, la forma de vestir se "retocaron" para hacerlos lucir a la altura de su investidura. Si eso se puede hacer en estas tropicales tierras, que no harán sus contrapartes europeos para verse como auténticos jefes de estado. Muchos gastan bastantitos euros para ponerse guapos (el manicure semanal es obligado en el caso de George Bush y Vladimir Putin) y nadie les echa en cara que estén más ocupados por eso que por un buen gobierno.
Las mujeres ocupan sitios cada vez más importantes en cuanto a la política de las distintas naciones. Baste nombrar los casos de algunas ministras o secretarias de gobierno alrededor del mundo: Carmen Calvo, de cultura, en España; Janeth Sánchez, de Bienestar Social, en Ecuador; Michele Alliot-Marie, de defensa, en Francia; María Consuelo Araujo, de relaciones exteriores, en Colombia. (De las mexicanas nos hemos ocupado extensamente en la sección, así que por ahora dejo el tema de ladito, pero al alcance). Todas ellas son mujeres que han demostrado su capacidad política en diferentes rubros y no por ello tienen que presentarse ante la prensa o su pares políticos con prendas aburridas, o sin accesorios, o pelo corto como de... (iba a escribir "meseras de vips" pero quienes las hemos visto sabemos que siempre encuentran la manera de lucir a la moda y con peinados y colores divertidos).
El poder no tiene por qué estar reñido con la coquetería ni la sensación íntima de sentirse femenina y atractiva. Y si no, que se lo pregunten a Cynthia Viteri, ex candidata a la presidencia de Ecuador, quien durante toda la campaña se presentó como una elegante y sobria mujer amante de la moda.
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