|
Por: Cristina Salmerón
Hay un remedio muy antiguo que se lleva todos los problemas en una sola noche. No es un medicamento ni un menjurje, tampoco tiene efectos secundarios ni es muy costoso.
Hace ya algunos años mi madre me mostró unos muñequitos que tenía en su cabecera, los llaman quitapesares. Son unas personitas de cartón forrados de hilos de colores, con caras, sombreros, ropa y zapatos. Todos viven en una caja amarilla de madera delgada.
La leyenda (proveniente de Guatemala y el Sur este de México) cuenta que estos quitapesares son seres a los que uno les puede contar todos los problemas, temores, fobias o cualquier cosa que nos inquiete. Este rito se hace usualmente por la noche, antes de dormir, y durante nuestro sueño, ellos se llevan las cosas que nos acongojan.
En una visita al Hospital de Pediatría del Hospital General, una cantante llamada María Eva les regaló a los niños internados unos de estos personajes luego de contarles el relato.
Días después, al platicar con las enfermeras del lugar, supe que los pequeños en verdad creen en el diminuto personaje y le cuentan sus problemas por las noches.
¿Será verdad que la fe en “algo” puede ayudar a solucionar lo poco remediable? Tal vez sea sólo un placebo para el cuerpo pero nada se pierde con intentarlo.
Éstos, por tradición se consiguen en Chiapas y Oaxaca, pero yo los he visto en el tianguis de Coyoacán y en Tepoztlán.
|