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Con dos guapas kiwis de origen indio. |
Si bien Auckland es el centro económico y demográfico del país, Wellington, capital oficial, tiene la política y la cultura: los habitantes se enorgullecen de su arquitectura victoriana, de sus conciertos, de su escena teatral y del Museo Te Papa, en donde un interesante y moderno despliegue de instrumentos visuales, auditivos e interactivos presenta los diversos orígenes de esta nación que se enorgullece de sus raíces multiculturales: maoris, ingleses y escoceses, claro está, pero también asiáticos, isleños del Pacífico y europeos de otros muchos orígenes.
Éste es un aspecto interesante y muy revelador de la sociedad kiwi. Todas las instituciones públicas y muchas empresas privadas se presentan con el nombre en inglés y en maori. Una productora de televisión me dio su tarjeta: de un lado en inglés, del otro en maori.
En realidad nadie espera que se lea lo maori, este grupo forma tan solo el 8% de la población y casi todos sus miembros dominan el inglés. Pero se trata de un importante símbolo de identidad. Una chica muy rubia se dice "maori". "Mis abuelos son suecos pero yo nunca he estado en contacto con Suecia ni me siento ligada a ella. Lo maori es lo mío, crecí cerca de ello, son mis raíces".
Para quien quiera verlo con calma, la sociedad kiwi es casi completamente anglosajona, 98%. Su lengua, sus ciudades y pueblos, sus casas... pero en el 2% está la clave. Introducir algún concepto maori en la conversación, añadir detalles maoris en el hogar, referirse a las leyendas maoris como parte de los antecedentes propios, son actitudes que van mucho más allá del reconocimiento y respeto hacia los maoris como primeros habitantes de estas islas: los kiwis blancos encuentran en lo maori aquello que los distingue de los demás países de la Tierra.
Si los aussies (australianos, que con distancia se sienten los hermanos mayores de los kiwis y grandulones del barrio de las naciones miniatura del Pacífico) han sumergido y condenado a la marginalidad y el desprecio a sus propios aborígenes, los kiwis reivindican su vínculo maori como algo valioso y único que les da originalidad y carácter frente a Australia, las demás regiones de la anglofonía y todos los demás.
¡Vamos, hasta los neonazis blancos de Nueva Zelanda acusan a los inmigrantes chinos de poner en peligro a la comunidad de blancos y maoris!
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