Rock, Atlántico y ETA
11-enero-2007
 
 
Volví a Donostia (San Sebastián), en la península ibérica. Otra vez en invierno, pero esta vez no llevaba en mente encuentros con el majestuoso océano Atlántico, en la parte que corresponde a Vizcaya. Regionalismos aparte, es el mismo y único tremendo oceanote desde Inglaterra hasta América.

Esta vez el móvil del viaje hasta allá fueron un par de “tocadas”, un par de palomazos roqueros (ruckeros), un saldo pendiente del año anterior en las entrañas de aquella magnífica operativa, bella y disfrutable ciudad, sin prisas, sin miedo (fíjense lo que estoy afirmando, sin miedo).

No obstante, el océano mismo se encargó de gritarme ¡oye gilipollas, yo estoy aquí, no puedes ignorarme, no te puedes hacer p...! Esta ocasión la visita resultó ser más íntima, “recogida”. Lo sorprendente es que así se encontraba en general la sociedad donostiarra, más “recogida”, son los ciudadanos de una de las ciudades importantes del polémico País Vasco.

¡Qué impresionante es captar en la calle, en los bares, cafés, tertulias, “tocadas” la conciencia ciudadana, la reflexión de su destino común, con sus peculiaridades, el legítimo derecho a ser peculiares, es todo, al tiempo de reprobar uno sí y otro también la imbecilidad de la última acción criminal de ETA. Se trata de una sociedad cosmopolita, con un nivel y calidad de vida bastante uniforme con muy altos mínimos de bienestar social.

Mis anfitriones fueron un profesional de la comunicación, experto en técnicas de medición de mercados y/o de públicos y una doctoranda en comunicación de la ciencia. Esta última, se perfiló como una eficiente profesional en convocatorias para las tocadas, incluyendo las suyas, ¡desde luego! Pero tuve otro tipo de anfitriones, aquellos que conocen los rincones de la ciudad, de las sidrerías, de los reventones “nacionales” (tamborradas y esas cosas), de los bares, de los alimentos variados y sustanciosos, de los signos, los símbolos, las señales, de la historia.

Para mi suerte, todos ellos y ellas hicieron algo parecido a un círculo de protección, porque a mí se me da enrollarme con quien sea. Curioso y significativo es que se trata de ciudadanos europeos, y se sienten y saben tan vascos como el más milenario, eso es algo que no debe soslayar nadie.

Así, de bar en bar, de terraza en terraza, de tocada en tocada escuché del derecho a una lengua: la tienen, y la ejercen. No existe prácticamente un letrero de calle, de tienda o gran almacén cuyos anuncios no estén en euskera, y tampoco a nadie que se resista a comprenderlo con mayor o menor intensidad. Y sí, en efecto, el euskera no se parece a ninguno otro idioma.

En las inacabables charlas, de persona a persona o en tertulia, surgían elementos para formarse una opinión informada: el Olantxero es acusadamente más antiguo que cualquier papá Noel o Santa Claus, y más sensato, si te portaste bien el robusto vasco con su chapela (boina) te regala dulces y si te portaste mal carbón, para que por lo menos no pases frío (hoy día es simbólico, el carbón también es dulce). No existen majaderías en la lengua euskera. Hay vestigios en Atapuerca de habitantes humanos (Homo ancestor) por lo menos hace 800 mil años. Cuando Carlo Magno pasó por aquí ya había una sociedad formada y sólida. Todo eso nadie, ni un Aznar se los va a quitar.

Confrontando mi reflexiones con la naturaleza, una mañana límpida y fría caminé con una amiga por los farallones del “Paseo Nuevo”, allá adelante se veían las olas invadir el camino. “Nos vamos a mojar”, qué importa. Un par de chiquillos lo hacen vigilados por su abuelo. Ahora que lleguen a casa dirán las “tías” al abuelo: “mira como traes empapados a los chicos” y el abuelo responderá: pero cómo se han divirtido. Por la madrugada, después de la tocada Stefano, Luca, Claudia y su servidor vimos una ola tremenda invadir la calle.

“Míra Rolando, las olas que te gustan recordó Stefano mi colaboración en El Universal on line de hace un año, ¿nos mojamos? dije yo. Y eso hicimos, no lo podrá borrar el estallido de ETA, bastante distinto y absurdo comparado con los estallidos de las olas del tremendo océano y la explosiva generosidad y alegría del plural pueblo vasco, sin miedo.

Comentarios (9)
Lecturas (588)

 

Mimi maura, házlo, no te arrepentirás y podrás preguntar tu duda a quien quieras, no te pasará nada, también te será difícil no volver.

 Enviado por Rolando - 11-enero-2007 a las 18:51 
 

Bueno, bueno. Ya apareció por aquí uno de los protagonistas de esta narración, el buen amigo Luca quien, si se pone las pilas, podría ser electo eruodiputado representante de Donosti ¡y es ítalodonostiarra! (por aquello de la pluralidad). ¡Ciao Luca!

 Enviado por Rolando de Roncesvalles - 11-enero-2007 a las 18:48 Enviar mail al autor
 

Siempre he pensado como vive la gente de alla..Que piensa la mayoria de los ETA?? San sebastian es un lugar muy bonito, algun dia ira por alla..Una vueltecita para ver cosas que dejo Eduardo Chillida.. :o)

 Enviado por mimi-maura - 11-enero-2007 a las 17:37 
 

la fotografía es una maravilla

 Enviado por Don Pancho - 11-enero-2007 a las 16:45 
 

hola a todos, rolando la proxima vez que vienes por estos parajes,alquilamos un barco y nos vamos remando a la isla santa clara con un buen jamon y un crianza,prometido,ciao luca

 Enviado por luca - 11-enero-2007 a las 16:37 
 

Extrañamos a Gaby.

 Enviado por Blogger audiencia - 11-enero-2007 a las 16:03 
 

Ya decia yo ! porque lo habian puesto en el blog de Gaby, y la verdad nada que ver...

 Enviado por Santo Mojado - 11-enero-2007 a las 10:11 
 


¿El que escribe es Rolando Isita?

 Enviado por Santo Mojado - 11-enero-2007 a las 09:34 
 

... cada lugar, cada momento, cada situacion por mas que pudieramos hacerla repetir fielmente, tiene un no se que pero que se yo tan caracteristico que sencillamente evoca mas que transporta, tiempos pasados pero no por ello, peores, sino muchas veces, similares.

Saludos

 Enviado por El Enigma - 11-enero-2007 a las 06:52 Enviar mail al autor
 
 
Acerca del autor
 
Rolando Isita

El desaparecido Isaac Asimov se preguntaba si habría un gran proyecto en que las naciones aprendieran a prescindir de sus diferencias.

Las diferencias físicas son superficiales, pero también las culturales, que no obstante producen suspicacias y a veces nos separan irreconciliablemente. Pero hay un aspecto de la humanidad que es idéntico en todas partes: la ciencia y la tecnología.

Cual poema de Machado, he andado muchos caminos y abierto muchas veredas; de todo ello me quedo con la ciencia no sólo como datos, fórmulas y teorías, sino como una manera confiable de ver el mundo y (con el rock) como una actitud ante la vida; esto es algo que vale la pena compartir.

Martes y jueves

 
Escribele  haz click!
 

Los últimos 10 posts
 
Carta navideña de adulto macho a cachorro hembra de una especie amenazada de extinción
 
Ciencia universitaria en la radio privada
 
¿Y la ciencia? ¡Qué se joda!
 
¿Y dónde quedó el pensamiento científico?
 
El Último Informe
 
¡Terremoto!
 
El Inge de la Herrán, pa’ todos los cuates
 
¡Por Dios, ya dejen en paz al Claustro de Sor Juana!
 
Temible tiburona blanca marcada con éxito por biólogos mexicanos
 
El tránsito de Mercurio
 

Más weblogs
 
A los dos ecuatorianos asesinados en el Aeropuerto de Madrid
 
Rock, Atlántico y ETA
 
Calderón y el “Gober precioso”. Cuatro hipótesis para una deshonra
 
ESPECIE EN EXTINCIÓN
 
Bendito sea dios
 
Reciclaje político

 
Calendario de búsqueda
Leénos en RSS
 
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Mapa de sitio
© 2007 Copyright El Universal Online México, S.A. de C.V.