El Último Informe
28-noviembre-2006
El anómalo frío me ha estado dando de palos en la salud. Las gripes, influenzas, son cada vez más virulentas o a mí me pegan fuerte. Sin embargo, no tanto como para no correr riesgos. Uno de ellos fue una sorpresiva invitación del doctor Franco para que condujera el evento de su último informe al frente del Instituto de Astronomía, y por ende, del Observatorio Astronómico Nacional. Con el moco a cuestas y gustoso acepté.

En los “últimos informes” de los dirigentes de institutos o centros de investigación científica, relevante y competitiva internacionalmente es casi una tradición que esté presente el Rector de la UNAM, en este caso el doctor Juan Ramón de la Fuente, un personaje público indiscutible, pero fundamentalmente el gran concitador de la reconstrucción de la muy zarandeada Universidad Nacional Autónoma de México de hace siete años.

Es reconocido públicamente el saldo a favor de Juan Ramón de la Fuente. Recibió una Universidad convertida en una barricada con alambre de púas y respetabilísimos académicos vejados. A los universitarios nos representó el reto de ser objetivamente universitarios, servir en el exilio a la institución de educación superior e investigación científica del Estado mexicano, por la Constitución, por la historia y por antonomasia (por contrato social).

Aún falta un año para el término de su gestión, pero ya contamos con la Universidad Nacional más prestigiada, de calidad, competitiva de Iberoamérica, en las grandes ligas de la producción de conocimientos nuevos, de frontera en el mundo global. Un prestigio y una imagen ganada por toda la comunidad unamita que regresaba “del exilio” al campus. El doctor de la Fuente ha concitado con entusiasmo y complicidad el gran esfuerzo de revertir el desprestigio real y el de la propaganda negra deliberada de sus enemigos.

En ese contexto, a mi me pareció que si se sabía públicamente que en esta Universidad se producía más de la mitad de la producción científica competitiva, de impacto internacional, debíamos compartir también con la sociedad civil, con los ciudadanos, cuáles investigaciones, hechas por cuáles investigadores, cuáles institutos o centros de investigación, y con le derecho de poder comprender todos mínimamente de “que cosa” se trata.

Mucha gente, de todas las clases sociales y sabores, cree equivocadamente en la falsa disyuntiva ciencia pura vs. ciencia aplicada. Y en esta ambigüedad de percepción social de la ciencia, pensaba yo como divulgador de la ciencia académico y profesional, que la astronomía era un “flanco frágil”, su investigación de frontera aparentemente está más allá desde las 200 unidades astronómicas hasta miles de millones de años luz de distancia “de los problemas nacionales”.

También pensé que, frente al flanco frágil, por otro lado, la astronomía es una fuente inagotable de “temas misteriosos”, es “inquietante” para los auditorios mediáticos. Así que me pareció suculento contribuir a la información pública de los avances de ese instituto de investigación durante estos últimos tres años.

Parte de mi profesionalización como divulgador de la ciencia ha sido responsabilizarme de conducir actos públicos, desde la noche de los tiempos. Así que estaba yo cumpliendo con mi parte final del libreto como “vocero” en la gestión del doctor Franco. Di la bienvenida a los presentes, por supuesto destacando la presencia del rector de la Fuente y el doctor Drucker Colín, coordinador de la investigación científica. El acordeón acordado con Pepe decía que habría la proyección de unos videos, el informe del director del Instituto y luego invitar al rector y al coordinador a tomar su lugar en el presidium, pero… ‘ora sí que Juan Ramón se salió del guión, me pidió el micrófono y prefirió mejor sentirse a gusto ahí abajo, con los cuates, caminando por todo el frente, como cuando entre pares se presenta un avance en la investigación en la que se está ocupado.

El rector destacó el buen prestigio nacional e internacional de los astrónomos de la UNAM, de los importantes proyectos del Instituto en consorcios internacionales de astronomía, de la tecnología y procesos de gestión para la fabricación industrial de instrumentos astronómicos que han generado los académicos del instituto (o sea, tecnología de punta).

Pero con gran tristeza coincidieron ambos en que no se forman suficientes investigadores jóvenes. Y sí, de nada servirían contundentes avances si no habrá continuidad en el futuro. Formar investigadores es una responsabilidad social, de todos nosotros, no sólo responsabilidad de los académicos.

Comentarios (4)
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Qué cosa tan de flojera!!! Basta con cuestionarnos ¿cuánto invirtió el gobierno foxista en ciencia y tecnología? Hasta donde entiendo la astronomía entra en este rubro. Por qué decir que es responsabilidad de todos... Quiero ver cuánto destina Jesús Calderón para el presupuesto destinado para Ciencia y Tecnología durante el 2007

Si no hay inversión de dónde van a salir investigadores. Vimos como en este sexenio que está por concluir jamás le importó la ciencia y tecnología. ¿Tristeza? ¿Pena? ¿Lamentable? Por favor !!! ¿Sabes cuáles fueron las calificaciones que los organismos internacionales le otorgaron a México en educación, ciencia y tecnología, derechos humanos, recaudación, maltrato a mujeres?

No sé de dónde sacas que es responsabilidad de todos.

 Enviado por EL SEÑOR DEL CAOS - 28-noviembre-2006 a las 19:38 Enviar mail al autor
 

Lobo. Como tú, el gran pensador pero pésimo científico Miguel de Unamuno dijo en la Universidad de Salamanca "que investiguen otros". Con su opinión y la típica ignorancia conservadora, como el dictador Francisco Franco, España se vio postrada por más de cuatro o cinco décadas, eso sí, con sus cuadros de instituciones del Opus Dei (des)gobernando. Si hoy España es del primer mundo, es porque le apostó a la ciencia. ¿Qué tiene que ver el pase automático con la investigación científica? Estoy seguro que no lo sabes, porque no tienes mayor idea qué es la investigación científica (pero bien que te mejora tu vida), Lupus.

 Enviado por Rolando - 28-noviembre-2006 a las 18:01 
 

Cuando eliminen el pase automático; y los programas académicos estén mas cercanos a las necesidades de los contratantes de egresados, la UNAM será otra cosa. Por que ahora solo sirve para generar burocratas, es decir si no hacen nada en el aula , pues que no sigan haciendo nada en el gobierno, !Bien ¡ eh..

 Enviado por Lobo - 28-noviembre-2006 a las 12:09 
 

Con personas como Josefina Vásquez Mota en la SEP del gobierno de Calderón; con criterios panistas acerca de las universidades públicas (¿cuántos egresados de ellas hay en el fantasigabinete?, resultó cierto el mail que circuló meses atrás acerca de la intención azúl de eliminar del aparato de gobierno cualquir egresado de universidades públicas); con personas que piensen como el amigo bloggero denominado "Piporro", el futuro de la ciencia mexicana, de la producción de conocimientos propios que nos alejen de la dependencia científica y tecnológica de transnacionales estará llena de oscuros nubarrones. Si la mayor parte de los institutos de investigación del país están concentrados en dos instituciones públicas (UNAM e IPN), el Estado no sólo debería apoyar con políticas públicas que no sólo las refuercen sino que las diversifique a otras entidades. ¿Qué hace el ITAM, ITESM y demás productoras de cuadros para el neoliberalismo y su gobierno y para las transnacionales, en materia de investigación científica y tecnológica? Vislumbro seis tristes años de escamoteo de recursos para la educación superior pública y para los institutos de investigación. Saludos

 Enviado por Perico - 28-noviembre-2006 a las 12:00 
 
 
Acerca del autor
 
Rolando Isita

El desaparecido Isaac Asimov se preguntaba si habría un gran proyecto en que las naciones aprendieran a prescindir de sus diferencias.

Las diferencias físicas son superficiales, pero también las culturales, que no obstante producen suspicacias y a veces nos separan irreconciliablemente. Pero hay un aspecto de la humanidad que es idéntico en todas partes: la ciencia y la tecnología.

Cual poema de Machado, he andado muchos caminos y abierto muchas veredas; de todo ello me quedo con la ciencia no sólo como datos, fórmulas y teorías, sino como una manera confiable de ver el mundo y (con el rock) como una actitud ante la vida; esto es algo que vale la pena compartir.

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