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Arte con pintura indeleble
11-junio-2014
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El nuestro fue siempre un continente de migrantes. Todos nosotros llegamos de otra parte. Los primeros americanos fueron tribus nómadas provenientes de Asia; siguieron los españoles y dejaron su lengua y su religión en los huesos de esta tierra.

Por eso Carlos Fuentes afirmó:

"Cuando el trabajador hispánico cruza la frontera mexicano-norteamericana, a veces se pregunta, ¿acaso no ha sido ésta siempre mi tierra? Acaso no estoy regresando a ella? ¿No es siempre esta tierra, de algún modo, nuestra? Basta saborearla, oír su lenguaje, cantar sus canciones y orarle a sus santos.

(...) El Imperio español se extendió hacia el norte hasta California y Oregón y para siempre llenó a la región con los nombres sonoros de sus ciudades: Los Ángeles, Sacramento, San Francisco, Santa Bárbara, San Diego, San Luis Obispo, San Bernardino, Monterey, Santa Cruz"
.

Por eso, asegura el autor, quizá sea un acto de equilibrio y justicia poética que hoy el mundo hispánico regrese tanto a Estados Unidos. Esta migración constituye no solo un hecho político o económico. Es, sobre todo, un hecho cultural.

Vienen a mi mente estos párrafos de "El Espejo Enterrado" cuando tengo frente a mí el mural de Carlos Aguilar, un michoacano que marca los trazos de su obra con pincel angelino.

Llegó sin documentos cuando tenía nueve años y hoy trabaja en una esquina de la colonia Logan en Santa Ana, Condado de Orange. Delinea en la pared los rostros de algunos de los hombres de origen mexicano que lucharon con el ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial y en la Guerra de Corea.

"Nadie habla de ellos," me dijo. "Yo quiero contar su historia porque nadie los menciona, pero estos hombres lucharon por este país".

Ahí están los retratos de 50 veteranos hispanos enmarcados por las banderas de Estados Unidos y México. Pero pasado el medio día ya nada puede verse en aquel muro. Con los rayos del sol, los rostros pintados se funden como el oro. El reflejo lastima la mirada. Es el espejo de toda una civilización que ha sido creada en Estados Unidos con un pulso hispánico.

Este mural es solo un ejemplo del nacimiento de un arte propio, el arte de los inmigrantes que deben inventarse y reinventarse un origen. El arte que lleva décadas en la lucha por sacar a miles de las sombras. Otra vez, Fuentes lo explica:

"¿Puede un chicano ser artista en Los Ángeles, por ejemplo, si no mantiene la memoria de Martín Ramírez, nacido en 1885, quien fue un trabajador ferrocarrilero inmigrante que llegó de México, y, en un hecho de inmensa fuerza simbólica, perdió el habla y fue por ello condenado a vivir tres décadas en un manicomio de California en 1960? Pero Martín no estaba loco. Simplemente, no podía hablar. De manera que en la cárcel se convirtió en un artista y durante treinta años pintó su propio silencio. De ahí que las culturas hispánicas de Estados Unidos deban manifestarse de una manera tan visual".

Se trata de una corriente artística que grita y obliga a los inmigrantes a preguntarse: ¿Qué aportamos a una tierra nueva para nosotros? ¿Qué queremos retener de nuestra herencia? ¿Qué le ofrecemos a Estados Unidos?

Carlos, el pintor michoacano, toma su pincel y parado en el andamio dibuja en lo alto el rostro de otro veterano más. La pintura indeleble del paso mexicano por este país. Hay días así.

Twitter: @JulioVaqueiro
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Excelente.

 Enviado por Martín Ramírez - 11-junio-2014 a las 12:00 Enviar mail al autor

 

Excelente.

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Acerca del autor
 
Julio Vaqueiro

Soy un periodista mexicano. Tan mexicano como se puede, pero vivo en Los Ángeles. Trabajo como presentador del noticiero matutino de Telemundo en el Sur de California.

Llegué hace unos días y rápido aprendí a extrañar todo lo de mi país. Aquí la nostalgia es un puño que aprieta porque ya no caben más recuerdos. Pero, eso igual se aprende, solo queda soportar, encontrar el lado amable y vivir con eso.

Porque aquí los sueños también explotan con cada amanecer que pinta las montañas del condado. Para muestra un dato: el 97% de la población que vive en el este de Los Ángeles es latina. Y todos llegaron aquí porque tienen esperanzas.

De eso (de las esperanzas, las historias, el futuro, las penas y los andares de esta ciudad) hablaremos en este blog. Hay días así.

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