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Veinte años de Comercio
23-diciembre-2013
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Para ello, en la figura 1 le presento los rubros en los que teníamos un mayor déficit en 1993 (línea azul) y su comportamiento en 2013 (rojo). Hace 20 años, el mayor déficit lo teníamos en un rubro que se llama “productos no clasificados”, que ha ido reduciendo su importancia. A cambio, han crecido otros, y ahora los que son más deficitarios, del grupo que estamos viendo, son los plásticos, con 12 mil millones de déficit, los aparatos y calderas, con 9 mil, y los productos químicos orgánicos, con casi 8 mil millones.


Cuando hay un déficit de este tamaño, de lo que estamos hablando es de un negocio potencial. Si México está comprando hoy 8, 9 o 12 mil millones de dólares de algo, con sólo lograr un uno por ciento de ese negocio, usted sería millonario. Y observe que plásticos y química orgánica son productos finales de la cadena de valor que inicia con el petróleo y el gas, de forma que se abre una oportunidad muy interesante para estos productos.

 

Después de ellos, vienen fundición de hierro y acero, papel, cereales, aluminio, semillas y carne. Todos ellos eran deficitarios en 1993 y lo siguen siendo, aunque su importancia relativa ha cambiado.

 

En la figura 2 le muestro la parte opuesta de la tabla, los productos en los que no teníamos déficit (o incluso teníamos superávit) en 1993. Los dos más importantes, claro, eran combustibles y vehículos, que ahora lo siguen siendo, pero con importancia relativa muy diferente. Mientras que en 1993 ambos aportaban cosa de 5 o 6 mil millones de dólares, ahora los combustibles nos dan, netos, 15 mil millones de dólares, mientras que los vehículos dejan tres veces esa cantidad, y son el gran proveedor de dólares de México, el doble de cualquier otra cosa (remesas, turismo, petróleo, etc.)


Fuera de esos dos renglones, lo demás casi no deja (en comparación, claro). Hortalizas es, junto con muebles, el tercer lugar en 2013, aportando cerca de 5 mil millones de dólares. Pero la gran preocupación con el TLCAN era que habría industrias enteras que podrían desaparecer, porque no podrían competir. Esto se vería, si ocurrió, en el deterioro de su saldo externo. La figura 3 nos muestra las industrias en las que eso ocurrió, en las que más se deteriora el balance externo.


El orden en la figura es del que más se deteriora en adelante. Plásticos es el que más incrementa su déficit, en 10 mil millones de dólares. Luego vienen la maquinaria eléctrica, en la que teníamos un pequeño superávit en 1993 y ahora tenemos un déficit notorio. Casi del mismo tamaño es el deterioro en química orgánica, aunque ésta inició con déficit hace 20 años. Los que siguen ya tienen un incremento en déficit menor a 5 mil millones de dólares: aparatos y calderas, fundición, caucho, aluminio, farmacéutica, industria química, papel y cereales. Estos últimos dos, que eran de los que todo mundo se preocupaba, han incrementado su déficit de una manera muy menor, comparando con el tamaño del comercio que tenemos. Y esto incluyendo el gran alza en precios de cereales producto de la tontería estadounidense de hacer combustible con maíz.

 

Finalmente, en la figura 4 aparecen las industrias que más han reducido su déficit, o si lo quiere ver al revés, las que más han incrementado su superávit. La gran ganadora, obviamente, es la automotriz que pasa de tener un superávit de 5 mil millones a quedar cerca de los 45 mil millones. El saldo total del comercio es el segundo lugar, porque redujimos el déficit de 15 a 5 mil millones, como ya habíamos platicado la semana pasada. Combustibles queda en tercer lugar, pasamos de 5 a 15 mil millones de dólares. Luego vienen las perlas y piedras preciosas, de las que hoy obtenemos 8 mil millones de dólares, y hace 20 años no existían, prácticamente. Siguen muebles y hortalizas, y algunas otras cosas, incluyendo bebidas, frutas e incluso prendas de vestir.


En suma, la información que hemos comentado acá en estas dos semanas lo que nos indica es que el TLCAN no parece haber dañado la industria nacional. Hubo, antes del TLC, un proceso de apertura que casi destruyó industrias como papel, madera, textil, juguetes, pero no fue el TLC. En estos 20 años, en comercio, México ha ganado sin duda alguna. Multiplicamos la producción y venta de autos (pasamos de 1 a 3 millones de autos por año en estas dos décadas), multiplicamos las ventas de hortalizas y frutas, hemos salido razonablemente bien en otros sectores, y tenemos oportunidades notorias en derivados químicos, que es posiblemente lo que más ha ca ico.﷽﷽﷽﷽﷽ es posiblemente lo que masortalizas y frutas, hemos salido razonablemente bien en otros sectores, y tenemos oportunidído en México.

 

La reforma energética, que ha liberado la cadena de valor que inicia en petroquímica, debería abrir muchas oportunidades en este sector. Ya veremos quién las aprovecha.

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Acerca del autor
 
Macario Schettino

Este espacio existe para aprender y discutir sobre economía. Ciencia de la que todo el mundo opina, pero no siempre entiende.

Entender cómo funcionan los mercados, las finanzas y los consumidores resulta muy importante para la vida diaria. Por eso vale la pena conocer lo que los economistas han aprendido, aplicarlo a nuestra realidad y discutirlo.

Decidimos llamarlo "Economía 2.0" para hacer referencia al concepto Web 2.0, es decir, a "la intercreatividad, la participación colectiva". Aunque buena parte del conocimiento lo obtendremos de quienes se han dedicado a estudiar esta ciencia, otra parte, la que tiene que ver con nuestra realidad, la construiremos juntos en este espacio.

Del blogero:

Macario Schettino es ingeniero químico, maestro en economía, doctor en administración y casi doctor en historia. Ha dado clases por más de veinte años, y escribe Economía Informal desde 1993. Ha publicado 15 libros, ocho de ellos de texto, acerca de México, economía, y ciencias sociales en general.

 
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