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Veinte años del TLC
16-diciembre-2013
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Lo primero que vale la pena comentar es que este instrumento, aunque se llame tratado comercial, tenía varios objetivos adicionales al comercio. Como ya pasaron 20 años, es posible que ya se nos haya olvidado, así que rápidamente le comento: lo que se quería a inicios de los noventa era atraer recursos a México. Después de la crisis de 1982, vivimos años muy difíciles, que se agravaron aún más en 1986. Ese mismo año empezaron los cambios, propiamente hablando, porque entramos al GATT. Ese primer paso fue seguido a fines de 1987 por el Pacto de Solidaridad Económica, el programa antiinflacionario de México, y a partir de 1989 ya plenamente por lo que suele llamarse “neoliberalismo”, aunque la etiqueta suele ser despectiva.

 

En cualquier caso, el problema que teníamos entonces era que no había recursos para invertir, ni para comprar en el exterior. Por ejemplo, en 1986 el precio del petróleo se derrumbó, y en ese entonces el petróleo representaba tres cuartas partes de nuestras exportaciones, de forma que no teníamos dólares para nada.

 

Así, el TLC tiene como objetivo convencer al resto del mundo de que venga a invertir a México, más allá de incrementar el comercio con el país más grande y con mayor consumo del mundo.

 

Adicionalmente, el TLC permite modificar una cantidad importante de leyes, que además quedan ancladas al tratado, de forma que resulta muy complicado modificarlas. Ahora que tuvimos muchos cambios constitucionales en 2013, debe ser más claro por qué Salinas buscaba asociar leyes al TLC, para evitar con ello que pudieran sufrir un retroceso en caso de no ganar las elecciones.

 

Hoy vamos a empezar a comentar los resultados del TLC en cuestión comercial, y ya después hablaremos de su impacto en inversión, y finalmente entraremos al detalle de las quejas que había: empleo, salarios, campo.

 

En materia estrictamente comercial, México ha multiplicado su comercio en 7 veces. En 1993 exportamos poco menos de 52 mil millones de dólares, e importamos poco más de 65 mil. Ese déficit de 13 mil millones, que todavía creció en 1994, fue lo que nos llevó a la crisis de 1995. Es decir, viene de antes del TLCAN.

 

En este 2013, vamos a exportar casi 380 mil millones de dólares, y a importar poco menos de 384 mil millones. El déficit será de apenas 4 mil, que no pinta en las cuentas externas, y que no nos pone en riesgo alguno.

 

Para analizar el detalle del comercio, utilizaré los datos que publica INEGI con la clasificación del Sistema Armonizado. En la figura 1 puede usted ver los rubros en los que teníamos más importaciones en 1993, y su comparación con 2013, medidos ambos en porcentaje del total de importaciones.


La barra azul es la proporción de importaciones que había en 1993, y la roja la de 2013. Para 2013 estoy estimando con base en los datos hasta el mes de octubre, no creo que haya gran variación con los datos finales. Observe usted que los dos rubros en que más importaciones (como proporción del total) había en 1993 son también los dos en que más importaciones tenemos en 2013: maquinaria y equipo eléctrico y aparatos y calderas. Sin embargo, los dos rubros que más crecen son el material de transporte y los combustibles minerales (es importación de petrolíferos). No hay grandes sorpresas en lo demás, que incluye varias de las actividades que se decía desaparecerían con el TLC, como papel, textil, o agropecuario. Las dos primeras fueron muy golpeadas por la apertura previa al TLC, pero ya no por éste; y el campo, sea en cereales o en carne y lácteos, no cambia mucho, como puede usted ver. Incluso se reduce la proporción de importaciones (aunque el monto, obviamente, crece).

 

En la figura 2 le muestro las importaciones, ahora ordenadas por su importancia en 2013, y en lugar de poner proporción de importaciones lo pongo en dólares, para que pueda usted tener una idea más clara de qué significa cada barra. Creo que con la combinación de estas dos figuras ya se entiende bastante el tema.


Los dos rubros de mayor importación ya los vimos antes: maquinaria eléctrica (más de 80 mil millones de dólares al año), y aparatos y calderas (más de 60 mil millones). Luego están los que han crecido mucho: plásticos, que anda en 20 mil millones de dólares; vehículos, en 35 mil; y combustibles, casi lo mismo. Los demás, como le decía, son pequeños. Si acaso podríamos considerar los cercanos a 10 mil millones de dólares anuales: fundición y manufacturas de fundición, instrumentos médicos, química orgánica, y ya. Ni textiles, ni papel, ni agropecuarios son un problema.

 

Las dos figuras que acaba de ver representan prácticamente 80% de las importaciones, y una proporción similar en exportaciones le presentaré ahora en las figuras siguientes, que son lo mismo, pero del lado de nuestras ventas al exterior.

 

La figura 3 nos muestra lo que exportábamos en 1993. El primer lugar era maquinaria eléctrica (que también tenía primer lugar en importaciones, recuerda usted). Luego venía el petróleo, y automotriz casi del mismo tamaño, y en cuarto lugar los aparatos y calderas (el segundo en importaciones). Después de esos cuatro siguen nueve rubros más, pero ninguno llegaba ni al 3% del total de las exportaciones.

 

En la figura 4 aparecen los productos que más exportamos en 2013, ahora medidos en dólares para cumplir el mismo objetivo que con las importaciones. Ahora los autos son el primer lugar, exportando casi 80 mil millones de dólares al año, y una cantidad similar en maquinaria eléctrica. En tercer lugar están los aparatos y calderas, con poco más 50 mil millones de dólares, y el petróleo, que no alcanza a llegar a esa cifra. Note usted que en quinto lugar están los instrumentos médicos, de los que exportamos más de 10 mil millones de dólares al año, y luego perlas y piedras preciosas, por ese mismo monto. Y no está de más hacer notar que un poco después aparecen las hortalizas, que exportan más de 5 mil millones de dólares al año. No todo el campo es maíz.

Como hemos visto, en unos poco rubros se concentra la gran mayoría del comercio exterior. Y además son rubros en los que exportamos e importamos mucho. Los cuatro primeros, en ambas direcciones, son los mismos: maquinaria eléctrica, aparatos y calderas, autos y combustibles.

 

Este fenómeno es de la mayor importancia, y suele olvidarse con frecuencia: el comercio internacional es, en su mayoría, comercio intra-industria. Es decir, la misma industria exporta e importa, a veces productos diferentes, a veces incluso los mismos. Y luego por eso se hacen comentarios sobre el comercio exterior que no son correctos, porque olvidamos este tipo de fenómenos, que son de la mayor importancia.

 

En próxima entrega le platico cómo ha cambiado el saldo de exportaciones e importaciones, para que tenga usted el panorama completo del comercio exterior de México.

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Acerca del autor
 
Macario Schettino

Este espacio existe para aprender y discutir sobre economía. Ciencia de la que todo el mundo opina, pero no siempre entiende.

Entender cómo funcionan los mercados, las finanzas y los consumidores resulta muy importante para la vida diaria. Por eso vale la pena conocer lo que los economistas han aprendido, aplicarlo a nuestra realidad y discutirlo.

Decidimos llamarlo "Economía 2.0" para hacer referencia al concepto Web 2.0, es decir, a "la intercreatividad, la participación colectiva". Aunque buena parte del conocimiento lo obtendremos de quienes se han dedicado a estudiar esta ciencia, otra parte, la que tiene que ver con nuestra realidad, la construiremos juntos en este espacio.

Del blogero:

Macario Schettino es ingeniero químico, maestro en economía, doctor en administración y casi doctor en historia. Ha dado clases por más de veinte años, y escribe Economía Informal desde 1993. Ha publicado 15 libros, ocho de ellos de texto, acerca de México, economía, y ciencias sociales en general.

 
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