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Problema fiscal, en Estados Unidos
04-noviembre-2013
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En la discusión de nuestra reforma fiscal, como es costumbre, pocas referencias hubo al resto del mundo. Si acaso se dijo que pagamos mucho (y ahí le buscaron algún país que pagara menos, pero no encontraron), o que nuestros servicios son muy malos comparados con el resto del mundo, pero no hubo muchas comparaciones de verdad. Más aún, no recuerdo que se comentara mucho el tema fiscal de Estados Unidos, que lleva ya varios años sufriendo para cerrar sus presupuestos y para ampliar su límite de endeudamiento. Cada vez que eso ocurre todo mundo sufre, pero no parece que entendamos qué está pasando.

 

El caso de Estados Unidos es más complicado de entender que otros porque ellos sí son una república federal en forma, y los datos que reportan a las agencias internacionales suelen restringirse a la federación, sin que la información de estados y condados sea muy conocida. Hoy quiero presentarle información más detallada, para que pueda usted comprender mejor cómo es Estados Unidos en este renglón, y ya después haga las comparaciones que guste.

 

Hace unos días le mostraba que en México gastamos, para cubrir cuatro actividades elementales del gobierno (educación, salud, seguridad pública y pensiones) 14 puntos del PIB. Lo hacía entonces para mostrarle que todos los impuestos que se pagan en México no alcanzan siquiera para cubrir eso. Bueno, Estados Unidos, para esas mismas cuatro actividades gasta 22 puntos del PIB, y su gasto total de gobierno es de 40 puntos. Eso es casi el doble de lo que gastamos nosotros, en relación al tamaño de las economías. Medido en dólares, el vecino país gasta 6 billones de dólares (billones de nosotros, doce ceros). El nuestro va a gastar este año 20 veces menos.

 

Bueno, la figura 1 muestra cómo gasta el gobierno de Estados Unidos por rubro y por nivel de gobierno. Note usted que hay actividades que acá paga el gobierno federal y que allá son cubiertas por otro nivel de gobierno. Educación, por ejemplo, en la que el gobierno federal pone menos de un punto del PIB, los gobiernos estatales casi dos puntos, y los locales ponen cuatro. En Salud, el gobierno federal lleva la mayor carga, con casi 6 puntos, luego los estatales ponen cerca de 3 y los locales menos de uno. Claramente, defensa es un asunto puramente federal, y en otros gastos son los gobiernos locales los que más gastan (servicios públicos).


 

La cantidad que gasta el gobierno vecino no es pequeña, como muchos creen. Y tiene el problema de que varios de estos renglones van a crecer continuamente. Pensiones, por ejemplo, que supera 6.5 puntos del PIB, crecerá un punto más en los próximos diez años, según estima la oficina de presupuestos del Congreso.

 

Pero lo más importante es el tema de salud. Como ve usted en la figura 1, es el gasto más importante que tiene el gobierno del país vecino, y llega a casi 10 puntos del PIB. Pero en Estados Unidos un porcentaje muy importante del gasto en salud lo hacen las personas directamente. En Europa, casi todo el gasto lo paga el gobierno, y en México también.

 

Este gasto va a crecer continuamente, y no se ve fácil cómo financiarlo. En la figura 2 puede usted ver el comportamiento desde 2007 y el esperado para los siguientes años. Note que el gasto del gobierno se detiene a partir de 2008 (por la crisis financiera), pero el gasto total en salud sigue creciendo. Por eso, la barra morada tiene que asumir una doble presión: el crecimiento del gasto total, y la retirada del gobierno.


En 2010 se aprobó en el Congreso estadounidense la ley de cuidado accesible (Affordable Care Act, ACA) más conocida como Obamacare. El objetivo de esta ley es que las empresas paguen a sus trabajadores un seguro de gastos médicos. Si una empresa no lo hace, deberá pagar una multa. La obligación se limita a empresas mayores de 50 empleados.

 

El impacto de Obamacare es muy serio en términos de empleo, porque las empresas van a tratar de mantenerse por debajo de 50 empleados para no tener que pagar este costo. Y las que no puedan, tienen que incluir Obamacare en el costo total del empleo, de forma que contratarán menos. Puesto que ahora el empleo está desapareciendo (como comentaba aquí), Obamacare puede ser algo muy complicado de aplicar.

 

En cualquier caso, el partido Republicano no quiso nunca este programa, lo intentaron bloquear en el Congreso, lo denunciaron en la Suprema Corte, y no han podido pararlo. Por eso ahora intentaron dejarlo sin recursos en el presupuesto, y ésa fue la razón del drama de septiembre.

 

Con o sin Obamacare, el problema de salud en Estados Unidos es muy serio. Ese país gasta, como puede usted ver, 17% del PIB en salud, más o menos a la mitad entre gobierno y ciudadanos (en Europa ese gasto es 12% y en México es 6%, en ambos casos, más del 80% lo cubren los gobiernos). Para 2018, fines de nuestro actual sexenio, ya serán 20 puntos del PIB. Para mediados de siglo, las dos barritas de abajo (Medicaid y Medicare), que ahora no llegan a 5 puntos del PIB, alcanzarán 12 puntos del PIB, según la oficina de presupuestos del Congreso. No tengo estimación del resto, pero no dudo que hablemos de niveles de 30% del PIB.

 

En los próximos años vamos a enfrentarnos con una realidad que no hemos querido aceptar. En el siglo XX establecimos como derechos, que debe cubrir el gobierno, ciertas actividades que han ido creciendo en su costo de forma continua. Son esas cuatro actividades que usaba de referencia la semana pasada para México: educación, salud, seguridad pública y pensiones.

 

Las tres primeras sufren eso llamado “enfermedad de los costos” que implica que subirán continuamente de precio, mientras que la cuarta crece porque la esperanza de vida se amplía. En cualquier caso, no hay cómo financiarlas. Eso es evidente ya en Japón (que tiene la mayor deuda de cualquier país del mundo), en Estados Unidos (con lo que acabo de comentarle), en toda Europa, y pronto será evidente en México.

 

Y entonces habrá que subir impuestos en serio, no como ahora. Si lo de hoy le dolió, váyase preparando para el buen momento…

 

Aunque, claro, siempre existe la posibilidad de reducir esos derechos…

 

Ése es el problema político central del siglo XXI.

 

 

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Macario Schettino

Este espacio existe para aprender y discutir sobre economía. Ciencia de la que todo el mundo opina, pero no siempre entiende.

Entender cómo funcionan los mercados, las finanzas y los consumidores resulta muy importante para la vida diaria. Por eso vale la pena conocer lo que los economistas han aprendido, aplicarlo a nuestra realidad y discutirlo.

Decidimos llamarlo "Economía 2.0" para hacer referencia al concepto Web 2.0, es decir, a "la intercreatividad, la participación colectiva". Aunque buena parte del conocimiento lo obtendremos de quienes se han dedicado a estudiar esta ciencia, otra parte, la que tiene que ver con nuestra realidad, la construiremos juntos en este espacio.

Del blogero:

Macario Schettino es ingeniero químico, maestro en economía, doctor en administración y casi doctor en historia. Ha dado clases por más de veinte años, y escribe Economía Informal desde 1993. Ha publicado 15 libros, ocho de ellos de texto, acerca de México, economía, y ciencias sociales en general.

 
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