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¿Qué hacemos?
28-octubre-2013
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Aunque ya hemos hablado mucho de impuestos, no quiero dejar de lado un último intento por convencerlo de que tenemos un problema serio en las finanzas públicas, que no puede resolverse con pura voluntad.

 

Para hacerlo lo más claro posible, en la Figura 1 pongo cuánto gasta el gobierno mexicano hoy en cuatro actividades: educación, salud, seguridad y pensiones. No incluyo muchas otras cosas que el gobierno hace: seguridad nacional, construcción de infraestructura, energía, promoción, relaciones exteriores, gobernación, etc.

 

Nada más esas cuatro actividades requieren ya ahora de 14 puntos del PIB. Sin embargo, como puede ver en la misma figura, todos los impuestos que pagamos los mexicanos apenas llegan a 11 puntos. Es decir que con lo que pagamos no alcanza para cubrir siquiera el mínimo de operación del gobierno.


Dicen que mucho de ese dinero está mal gastado, y es posible. Por ejemplo, en educación pagamos maestros que no dan clase, pero aún si gastáramos mejor, no podríamos reducir mucho el gasto en educación. Sí creo que podríamos obtener mejores resultados, y en esa dirección va la reforma educativa. En salud, en cambio, gastamos muy poco, si nos comparamos con los países europeos, en donde gastan 12 puntos del PIB, en promedio, y casi todo lo paga el gobierno. En Estados Unidos, el gasto en salud es de 17 puntos del PIB, aunque ahí el sector privado paga buena parte. En seguridad, el gasto apenas llega a un punto del PIB, y con eso cubrimos seguridad pública federal, PGR, e impartición de justicia. Es, posiblemente, el caso más evidente de gasto insuficiente. Para tener buena policía, y buena procuración e impartición de justicia, el gasto deberá multiplicarse varias veces en algún momento del futuro. Claro que ahora no se puede porque ni eso estamos pagando.

 

Finalmente están las pensiones, que ya están muy cerca de los 3 puntos del PIB, a pesar de que la pensión promedio de los asegurados por el IMSS apenas llega a 2 salarios mínimos. El gasto en pensiones seguirá creciendo, y más rápido ahora que hay pensión universal.

 

Usted dirá si quiere que eliminemos alguno de estos gastos, para poder pagar las otras funciones que no incluimos. O a ver si se le ocurre alguna otra solución. Pero mientras lo piensa, el déficit del gobierno va creciendo, y desde hace rato, como lo muestra la figura 2. Ahí pongo tres mediciones del déficit, que espero que no lo confundan.


La línea roja es el balance tradicional del presupuesto, que no considera algunos gastos que desde hace años se contabilizan aparte (para que no se vea tan feo). A la hora de sumar esos gastos llegamos a la línea verde, que es todo el faltante que tiene el gobierno cada año. Para poder salir, el gobierno ha tenido que recurrir a ingresos que no son normales, y por lo tanto no ocurren cada año. En 2009, por ejemplo, tomó todas las utilidades acumuladas del Banco de México; en otros años vende activos. El resultado de incorporar esos ingresos llamados “no recurrentes” nos lleva a la línea azul, que es lo que se incrementa la deuda del gobierno y sus empresas cada año. Se le llama a esa línea: “requerimientos financieros del sector público.”

 

Note usted cómo la línea verde, que es el déficit real del gobierno, se ha mantenido en la zona negativa. En particular, de 2009 en adelante promedia 4.2% del PIB, que es más que lo que el gobierno estima necesitar para 2014, y que tanto drama ha causado (es el punto final de la línea azul). Hemos incrementado la deuda pública en 20 puntos del PIB en los últimos 5 años, y eso no es poco. Y para el año próximo seguiremos en el mismo ritmo.

 

Entonces, debe estar claro que no alcanza con lo que pagamos. Si aún con estos datos usted cree que el gobierno mexicano tiene ingresos de sobra, entonces ya no puedo hacer más. Pero si usted acepta que tenemos un problema con los ingresos del gobierno, y que necesitamos aportar más, viene entonces la discusión de a quién le pedimos ese dinero.

 

Desde hace muchos años existe la discusión de que la tasa impositiva en México ya es alta y que lo que falta es ampliar la base fiscal. Esto, de tantas veces que se ha repetido, es creído por muchos, aunque la evidencia indica lo contrario. Ya la semana pasada le presenté los datos de las tasas de ISR e IVA en los países de la OCDE en comparación con México, y claramente no tenemos tasas elevadas.

 

Aún así, ampliar la base fiscal, es decir cobrar a más mexicanos, no suena nada mal. La cosa es que no parece que podamos lograrlo. Para que lo pueda usted imaginar mejor, la figura 3 indica por qué es tan difícil. En ella aparecen tres datos diferentes, que espero no lo confundan. La barra azul muestra cuánto es el ingreso de la población en México por deciles, es decir, grupos de 10% de la población, ordenados de menor ingreso (I) a mayor (X). Note usted que el decil con menor ingreso no llega a un salario mínimo, mientras que el decil con mas ingresos promedia 8 salarios mínimos. De hecho, para entrar al 10% más rico de la población basta con tener un ingreso de un poco más de 5 salarios mínimos, es decir, cerca de 11 mil pesos mensuales.


La línea roja indica la probabilidad de que una persona, en un decil, esté en la informalidad. En el decil de menor ingreso, más del 95% de las personas está en la informalidad, mientras que en el decil de mayor ingreso, el 21% son informales. En el promedio, 60% de los mexicanos que trabajan lo hacen en la informalidad.

 

Finalmente, hay una cifra arriba de cada una de las barritas. Es la tasa de ISR que pagaría una persona en ese decil, descontando el subsidio para el empleo. Esta es la información que creo relevante. Observe usted que esa cifra sólo es positiva a partir del decil VII. Esto significa que más del 60% de los mexicanos no paga ISR, sino que recibe un subsidio cada mes. Bueno, eso si está en la economía formal.

 

Pero la mayoría no está en la economía formal, de manera que ni paga ISR ni recibe subsidio. El ingreso promedio de ese 60% de mexicanos que vive en la informalidad se queda un poco por debajo de 2 salarios mínimos. Para ese ingreso, el impuesto que corresponde sigue siendo negativo (vea en el decil VI, que tiene más o menos un ingreso de 2 salarios mínimos).

 

Esto significa que si lográramos, por medio de algún milagro, formalizar a todos los informales del país, la cantidad de dinero que recaudaríamos por eso sería NEGATIVA. Si usted se pregunta por qué los gobiernos en México han tenido tan poco interés en formalizar a los informales, aquí está la respuesta. Si se formalizaran, perdemos dinero. Por eso el procedimiento para formalizar, como se propuso en la reforma fiscal, es ese mecanismo de incorporación, que permitirá ir incluyendo a los informales de los deciles superiores.

 

Lo que se ha pensado desde hace años es que mediante el IVA generalizado se puede incorporar a toda esa población que hoy no paga. Eso es cierto, pero dado el nivel de gasto que tienen, la cantidad que se recaudaría no es muy elevada. En donde más ganaría el fisco es en desaparecer los huecos que algunos usan hoy para evadir IVA, y eso no es menor. La estimación más razonable que hay es que podríamos incrementar la recaudación de IVA en alrededor de un punto del PIB si generalizamos la tasa, con un pequeño paquete de alimentos (y tal vez algunas medicinas) con tasa menor (10%) o incluso alguno con tasa cero.

 

Si recaudamos un punto más del PIB generalizando el IVA, lo que nos falta para cubrir las cuatro actividades elementales que le comentaba en la figura 1 ya nada más sería un par de puntos del PIB. Por eso se tiene que incrementar ISR, se tienen que implementar medidas para frenar la evasión, y por eso, más temprano que tarde, vamos a tener un IVA generalizado. Ah, y seguramente vamos a tener que ir pensando en tasas más elevadas en IVA, sin que eso permita reducir el ISR.

 

Así está esto.

 

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Acerca del autor
 
Macario Schettino

Este espacio existe para aprender y discutir sobre economía. Ciencia de la que todo el mundo opina, pero no siempre entiende.

Entender cómo funcionan los mercados, las finanzas y los consumidores resulta muy importante para la vida diaria. Por eso vale la pena conocer lo que los economistas han aprendido, aplicarlo a nuestra realidad y discutirlo.

Decidimos llamarlo "Economía 2.0" para hacer referencia al concepto Web 2.0, es decir, a "la intercreatividad, la participación colectiva". Aunque buena parte del conocimiento lo obtendremos de quienes se han dedicado a estudiar esta ciencia, otra parte, la que tiene que ver con nuestra realidad, la construiremos juntos en este espacio.

Del blogero:

Macario Schettino es ingeniero químico, maestro en economía, doctor en administración y casi doctor en historia. Ha dado clases por más de veinte años, y escribe Economía Informal desde 1993. Ha publicado 15 libros, ocho de ellos de texto, acerca de México, economía, y ciencias sociales en general.

 
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