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Nueva posición de México
04-febrero-2013
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Ya salieron los datos del comercio exterior de México en 2012. Todavía falta que aparezca el desglose por capítulos, pero por el momento ya sabemos que durante el año pasado tuvimos un superávit comercial. Esto es un notición, pero no he visto que se le haga mucho caso en los medios. Tal vez porque hemos tenido muchos escándalos (IFAI, IFE, Cassez, etc.) y la tragedia de PEMEX de hace unos días.

 

Pero sí hay que atender lo que ocurre con el comercio exterior, porque es una cosa muy rara para nosotros. Como de costumbre, le presento unas gráficas para ver con más claridad lo que esto significa. En la figura 1 aparece el comercio exterior de México desde 1993. En todas las figuras lo que le muestro es la información anual acumulada al mes que corresponda en la gráfica. Eso permite evitar los brincos naturales de la serie, los efectos estacionales, y da una idea más clara de la tendencia.

 

  

 

Es evidente el gran crecimiento de nuestro comercio, en buena medida por el TLCAN. Nuestras exportaciones se multiplicaron en siete veces de 1993 a 2012, y las importaciones en cinco. Pero además, en la figura puede usted notar cómo la línea roja, que son las importaciones, es casi siempre superior a la línea azul, que son las exportaciones. Salvo al principio, cuando la crisis de 1995 nos pone en superávit, pero en contra de nuestra voluntad.

 

Este comportamiento del saldo comercial puede verse con más claridad en la figura 2. Ahí se nota muy bien la crisis de 1995, que consistió, como usted recuerda, en una devaluación brusca en diciembre de 1994, en un ajuste desde el primer día de 1995, que para marzo se puso francamente duro: más impuestos, menos gasto, menos dinero en circulación, lo de siempre. Y el resultado también fue el de siempre: en exactamente un año pasamos de un déficit comercial de 18 mil millones de dólares a un superávit de 8 mil millones, es decir, redujimos nuestro consumo en 26 mil millones de dólares, cuando el PIB de México era más o menos diez veces eso.

 

 

Pero en cuanto empezó nuevamente el crecimiento, que fue desde 1996, el saldo comercial se fue reduciendo. Para inicios de 1998 nuevamente cruzamos la barrera y entramos en déficit, en el que nos mantuvimos todo el tiempo. Note usted que en la crisis de 2009 no ocurre el ajuste de 1995. La razón es que la crisis fue externa, y se redujeron al mismo tiempo importaciones y exportaciones, de forma que el saldo no cambió mucho. Pero después de esa crisis, en lugar de que el déficit comercial siguiera creciendo, como es lo normal, se empezó a reducir, y tuvimos superávit anual en octubre pasado, y al cierre del año.

 

La causa de este comportamiento extraño la podemos ver en el saldo no energético de nuestro comercio. Le llamo saldo no energético porque quito las exportaciones petroleras y las importaciones del capítulo 27, que son petrolíferos, pero también gas y electricidad. Creo que es una mejor manera de ver lo que ocurre con el comercio, extrayendo el efecto del recurso natural y de nuestro consumo de ese recurso y sus derivaciones (que el gas y la electricidad no son otra cosa).

 

Observe usted en la figura 3 el comportamiento que ya le había comentado: cuando crecemos, el déficit crece. Es lo natural. Cuando una economía crece, las personas tienen más dinero disponible, compran más, y eso incluye importaciones. De hecho, uno podría decir que más importaciones son sinónimo de una economía que está creciendo, y en la que las personas tienen un mayor bienestar.

 

  

 

Pero observe lo que ocurre con la crisis de 2009. Primero, acá sí se nota el ajuste, que es casi del mismo tamaño (en dólares) que en la crisis de 1995. En nuestra crisis, redujimos nuestro déficit en 26 mil millones de dólares, en la global, en 21 mil. Y otra vez, al crecer la economía nuevamente, desde 2010, el déficit volvió a incrementarse, pero a un ritmo menor que el que se veía antes de la crisis.

 

Y la sorpresa ocurre en 2012. Durante el año pasado redujimos nuestro déficit en más de 12 mil millones de dólares, mientras la economía crecía tal vez 4% (lo sabremos en unos días). Éste es un comportamiento verdaderamente atípico, que significa que hay un crecimiento mayor del que percibimos, que se está dando en el sector externo, y que puede tener relación con una mayor inversión. En cualquier caso, es sin duda una señal de crecimiento potencial muy elevado para los próximos años. Lo vamos a analizar con más detalle en otra ocasión.

 

Permítame ahora terminar con la parte que debe preocuparnos. Si el saldo comercial no energético creció a esa velocidad, mientras el saldo total no lo hizo con tanta fuerza, esto debe significar una caída en nuestro saldo energético, que es lo que aparece en la figura 4.

 

  

 

En esta última figura lo que aparece es el saldo energético que, como le decía, es el resultado de restar a las exportaciones petroleras lo que importamos en el capítulo 27, que son energéticos que incluyen, además de los petrolíferos, el gas y la electricidad. No es, por tanto, igual al saldo petrolero que publica PEMEX, pero creo que es más ilustrativo de nuestra situación en el sector de energía, que es de la mayor importancia si en verdad queremos crecer más.

 

Observe usted cómo el saldo creciente desde el inicio de este siglo nos dio cerca de 25 mil millones de dólares adicionales, que fue lo que nos permitió que el saldo no energético, el de al figura 3 pasara de cero en 1996 a 40 mil millones en 2008 sin que tuviésemos crisis de divisas. Pero a partir de la crisis de 2008, el sector energético ya no se recupera tan bien, y en el último año empieza a reducirse.

 

Hace un par de años le comentábamos al respecto, y con las tendencias de entonces teníamos la preocupación de que para este año ya estuviésemos en déficit en este indicador. Afortunadamente no es así, y todavía tenemos poco menos de 20 mil millones de dólares a favor. Pero sí hay, aparentemente, un punto de inflexión en el mes de febrero de 2012, cuando alcanzamos un máximo de 22,300 millones, desde donde hemos venido cayendo. No muy rápido, pero cayendo.

 

En resumen: excelentes noticias del sector no energético, y noticias que hay que seguir, sin que sean todavía preocupantes, en el tema de la energía. Las dos cosas dan para profundizar, y eso haremos en próximas semanas.

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Acerca del autor
 
Macario Schettino

Este espacio existe para aprender y discutir sobre economía. Ciencia de la que todo el mundo opina, pero no siempre entiende.

Entender cómo funcionan los mercados, las finanzas y los consumidores resulta muy importante para la vida diaria. Por eso vale la pena conocer lo que los economistas han aprendido, aplicarlo a nuestra realidad y discutirlo.

Decidimos llamarlo "Economía 2.0" para hacer referencia al concepto Web 2.0, es decir, a "la intercreatividad, la participación colectiva". Aunque buena parte del conocimiento lo obtendremos de quienes se han dedicado a estudiar esta ciencia, otra parte, la que tiene que ver con nuestra realidad, la construiremos juntos en este espacio.

Del blogero:

Macario Schettino es ingeniero químico, maestro en economía, doctor en administración y casi doctor en historia. Ha dado clases por más de veinte años, y escribe Economía Informal desde 1993. Ha publicado 15 libros, ocho de ellos de texto, acerca de México, economía, y ciencias sociales en general.

 
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