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El tiburón no funciona: la historia de Jaws.
31-agosto-2012
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Jugando...
"Teníamos que ser unos perfectos idiotas para pretender que sería sencillo hacer una película en medio del océano": Steven Spielberg


La realización y el éxito -artístico y comercial- de Jaws, apenas el tercer largometraje de un entonces desconocido joven de 27 años llamado Steven Spielberg, son una de las mejores fábulas con las que puede contar Hollywood. Se trata, por cursi que suene, del triunfo del talento sobre la adversidad. Y es que, como bien reconoce hoy día su director, Jaws jamás habría sido el hito que logró ser de haberse concebido en otra época (como la actual) donde todo se resuelve con una pantalla verde y muchos bytes procesados en una computadora.

"Si hubiera tenido acceso a las herramientas digitales actuales cuando hice Jaws, hubiera mostrado más al tiburón y con ello echado a perder completamente la película", dice el Spielberg de hoy en día que reconoce la bendición oculta de no tener las herramientas técnicas a la mano para hacer lo que imaginaba y, obligado por esa misma circunstancia, mejor hacer lo que debía por otros medios: sugerir en lugar de mostrar, azuzar en lugar de confrontar, incomodar auditivamente antes que visualmente, predisponer al miedo antes incluso que aterrorizar directamente. Jaws es la magia del cine en su mejor expresión.

Todo el proceso de producción de Jaws a la larga puede verse como una serie de afortunadas decisiones que en ese entonces parecían toda una tragedia que no veía más puerto de destino que el fracaso. Esta producción es el triunfo de lo análogo, de la estupidez, de la ingenuidad, de la juventud, de la visión artística, del talento que se crece ante el desastre eminente.

Y aquella serie de decisiones afortunadas inicia con la elección de un joven Spielberg como director del proyecto. Si bien este fue su tercer largometraje, Steven venía de ejercitar el músculo cinematográfico haciendo varias series y cintas para televisión. Son justo estos trabajos previos, y no tanto su largometraje anterior (la ambiciosa The Sugarland Express) los que llamaron la atención de los productores. Concretamente les interesaba cómo había resuelto la tensión en DUEL, cinta de suspenso donde un hombre que maneja por alguna carretera de Estados Unidos es perseguido por un misterioso trailer del cual nunca vemos al conductor. Se trata de una bestia mecánica de 18 ruedas, aterrorizando a un hombre. Los productores esperaban que Spielberg pudiera transmitir ese mismo suspenso con su bestia marina de 26 pares de afilados dientes.

Y es que en términos prácticos, Jaws en realidad buscaba ser una B-Movie, una cinta de bajo presupuesto basada en una novela pulp, jamás se trató al proyecto con la intención de que fuera lo que al final se convirtió: un blockbuster de verano, el primero en su especie.

Segunda decisión afortunada, producto de la falta de experiencia, ingenuidad y franca estupidez del propio Spielberg, decidir filmar todo en locaciones reales. El director pensó que el efecto deseado en el público no se lograría jamás si se filmaba en estudios, en algún estanque de California, o en alguna enorme alberca. Tenía que ser en el mar, tenía que ser en la playa; jamás pensó Steven en lo difícil que resulta soportar el sol, la humedad y el calor cuando no se está vacacionando sino filmando. El grado de dificultad se elevó al doble, pero al final tuvo razón: es el mar, el agua, la playa, elementos importantes que más allá de hacer verosímil la experiencia, ocultaban la ausencia del invitado principal, el tiburón.

3.-Jaws-Steven-Spielberg-1975_gallery_primary

Tercera decisión (que no lo fue en realidad) producto de las circunstancias: construir a ese gran tiburón mecánico que, dadas las interminables fallas en su funcionamiento, no estaría listo para el inicio del rodaje. De hecho, para el inicio del rodaje no había ni guión, ni monstruo e incluso el casting no estaba completo, pero había que empezar a filmar.

La filmación inició oficialmente un primero de mayo y llevaría no más de dos meses; pero todas las dificultades arriba descritas hicieron que el proyecto aumentara de presupuesto y de tiempo de filmación. Siete meses le llevó a Spielberg y su equipo terminar de filmar Jaws y mucho de ese tiempo fue usado en tratar de que el maldito tiburón funcionara.

La leyenda cuenta que en los radios que todo el crew portaba, se escuchaba incesantemente el mismo mensaje, una y otra vez: "el tiburón no funciona, el tiburón no funciona, cambio". Y es que al momento de armar aquel armatoste (eran tres en total con un costo de $150,000 cada uno) nada funcionó como debiera, la sal del agua entorpecía los mecanismos, el material con el que estaba hecho se hinchaba demasiado con el agua lo cual provocaba que se desprendieran piezas (como ojos o dientes) o que de plano la bestia de juguete se fuera de lado, amen de que se veía bastante falso frente a la cámara.

Ante el dilema y la presión por el tiempo y el dinero, Spielberg tuvo que recurrir al ingenio para encontrar una forma de contar la historia sin mostrar al animal pero manteniendo el suspenso y el terror deseado. Ideas como filmar desde el punto de vista del tiburón (que sólo veía piernas nadando) o sugerir su presencia y poder (la escena de los barriles amarillos) fueron al final la clave que hace de Jaws un efectivo vehículo de terror. Mantener oculta a la bestia producía más expectativa y suspenso que lo que nadie imaginó.

Pero aún con esas soluciones, la película hubiese perdido la mitad de su efectividad de no ser por el elemento clave que terminó por volver de esta cinta un fenómeno de cultura pop perfecto: John Williams y su score, hasta hoy día reconocible en todo el mundo, aquellas dos simples notas que de inmediato nos hacen pensar en peligro: el tema musical de Jaws

Para el estreno, Universal decidió bombardear publicitariamente con imágenes del Tiburón, tratando de hacer de esto, todo un evento. La parafernalia gráfica estaba resuelta con el excelente cartel de la cinta, uno de los mejores en la historia del cine, que resume a la perfección el asunto: el mar, una bella chica nadando, y de las profundidades, el arsenal de dientes afilados en algo que, por supuesto, no terminará bien. Los análisis más ensimismados sobre esta cinta, señalan la referencia sexual en el cartel: el tiburón como elemento fálico pero a la vez representativo de una "vagina dentata", es decir, el animal se vuelve terrorífico para ambos sexos.

A eso habría que añadir el elemento de "lo real". A diferencia de muchas películas de terror, donde la bestia o monstruo no deja de ser un elemento de la imaginación; aquí la bestia es real, existe, y es tan mortífera como se muestra en pantalla. Legendarias son ya las historias de niños, mujeres y hombres que luego de ver la cinta jamás se metieron a nadar nunca más en el mar. El triunfo de Spielberg fue entonces no sólo a nivel cine, sino que cala en lo más profundo de la psique humana.

jawsfilmcover

A la campaña gráfica de promoción le acompañó una intensa estrategia de publicidad por televisión, siendo esta la primera vez que se usaba ese medio, al menos de manera tan agresiva, para promocionar el estreno de una película.

Fueron 400 salas las que exhibieron la cinta en su estreno, siendo un número histórico para la época, pero pudieron ser muchas más. El asunto es que los ejecutivos de Universal no querían que todo mundo pudiera ver la cinta el primer fin de semana, para ellos no había mejor publicidad que una sala de cine repleta de filas de gente intentando entrar. El fenómeno estaba ocurriendo, Jaws redefiniría el concepto de blockbuster y se robaría el verano. Así es como nació el concepto de "cine de verano" y desde entonces, todos los estudios buscarían hacer sus propios blockbusters para echarlos a pelear en la arena veraniega de los cines de toda la nación.... y después del orbe.

La que nadie calculó es que el fenómeno se extendería por mucho tiempo, y en formas por demás extrañas. Además de toda la parafernalia de merchandising por venir, sucedió un fenómeno que hoy en día es natural pero que entonces no dejaba de ser una excentricidad propia de nerds: la comercialización del "making of".

Tiburón fue la primera cinta que comercializó su "making of", más por necesidad que por visión de negocio. Y es que los fans crecían y crecían al ritmo que demandaban más sobre la película. Así dos productos, que hoy día serían de lo más común, surgieron por primera vez: un libro, "The log of Jaws", que narraba el proceso de filmación de la cinta (con todo y sus ya conocidas peripecias) y un documental con entrevistas a los actores y al director, contando la misma y fabulosa leyenda de la filmación.

Toda esta crisis, esta tormenta perfecta, salió a flote gracias a la paciencia e impetu de Spielberg. Mucho se dijo sobre su necesaria nominación al Oscar como mejor director, hecho que no ocurrió aunque (en una de las mejores tradiciones de Hollywood), la cinta si fue nominada a mejor película, aunque tampoco ganó.

En contraste, y mientras todo esto ocurría, otro joven cineasta, amigo de Steven, vivía su propia crisis. Allá en Túnez lo que no funcionaba eran los robots, la trama, los efectos.... al final esa crisis, llamada Star Wars, dejaría convencido a George Lucas de no volverse a sentar en la silla de dirección. En cambio su amigo, Steven Spielberg, no sólo aprendió del trauma de hacer Jaws, sino que lo dejó listo para empezar una meteórica carrera donde lo primordial siempre han sido la imaginación, la astucia y el buen ojo para hacer cine, muy buen cine.



EN CARTELERA


No es otra película de discapacitados.

Intouchables
Dir:Oliver Nakache & Eric Toledano

Uno de los géneros (si es que este cine ya puede considerarse como tal) que más se prestan al chantaje moral, a la cursilería y al discurso políticamente correcto es el cine referente a personajes que sufren de algún tipo de incapacidad, o mejor dicho (justamente para ser políticamente correctos), con capacidades diferentes.

El público usualmente queda atrapado en ese viaje, casi pornográfico, por las tragedias del otro donde la ruta es usualmente la misma: una vida (ejemplar o no), sufre un hecho trágico que lo cambia, ya sea en forma de melodrama que potencializa las mejores virtudes del individuo, o en forma de castigo ejemplar, que lleva al forzoso replanteamiento de la vida pasada y a corregir, cual Ebenezer Scrooge después de visitar a los tres fantasmas; con la salvedad, claro, que esto no se trata de un sueño.

Mientras tanto el público pasa por toda una serie de emociones: empatía, drama, lágrimas, morbo, emoción y más lágrimas. Al final sale uno un poco culpable por tener dos piernas y no ser tan maravilloso como el personaje de la película que, no obstante la adversidad, lleva una vida que debería de ser ejemplo para todos los demás.

Desde su trailer, Amigos (Intouchables, por su título en francés), parecía ser una cinta como la que arriba describo. La trama es simple, Phillipe, un educado y millonario aristócrata que ha quedado cuadrapléjico por algún accidente, está entrevistando -vía el amplio staff que trabaja en su mansión- a candidatos para ser sus próximos enfermeros de tiempo completo. Cuando Phillipe les pregunta ¿por qué quieres el empleo?, la mayoría responde que por cuestiones humanitarias, si acaso el más honesto responde que por dinero.

Uno de estos candidatos resalta entre los demás; a la anterior pregunta, responde que en realidad no busca el trabajo, sólo quiere una firma de que acudió a la cita para así poder cobrar el dinero de desempleo que otorga el gobierno. Se trata de Driss, un ex-convicto, que justo acaba de salir de la cárcel y que comienza a moverse sin mucho ánimo para tratar de sobrevivir.

El cinismo de Driss le llama la atención a Phillipe y decide contratarlo. Su staff, sorprendido por la decisión, le cuestiona sobre la misma, a lo que él responde: lo contraté por que es el único de todos los candidatos que no me tiene piedad.

Esa es la clave de esta cinta. A diferencia de muchas otras, que han sido un éxito inexplicable (al menos para quien esto escribe sigue siendo un misterio por qué la gente disfrutaba de algo como Mar Adentro), Amigos no es una cinta que busque la lástima ni compasión del espectador. No es un viaje pornográfico por la trágica y accidentada vida de una persona, no es una película cursi, vamos, no es una cinta que busque el chantaje sentimental. O lo que es peor, es una cinta que antes que provocar lágrimas (que seguro las convoca), provoca risas. Esta cinta es más una comedia que un drama, aunque no por ello deja de ser menos seria ni real.

Basado en un caso similar, la cinta es en realidad el seguimiento y la disección de una amistad surgida de la forma más extraña. Driss acepta el empleo por la buena paga, por su habitación con baño privado y tina, porque la secretaria de Phillipe está bien guapa; pero nunca por que sienta lástima del cuadrapléjico. Al contrario, se niega a llevarlo en esa fea camioneta van con el horrible símbolo de discapacitado y mejor lo lleva en un coche deportivo (de los tantos en la cochera); no le sabe auxiliar en las crisis respiratorias nocturnas (no es doctor) pero lo lleva a pasear en las madrugadas para que respire aire fresco parisino; no lo cuida cual si fuera una mascota, y mejor le lleva unas masajistas guapas que lo auxilien.

Amigos, es, en buena medida, la antítesis de ese cine que lucra con nuestros sentimientos, que genera culpas y sentimientos de redención fatuos. Un cine que renuncia a la tragedia telenovelera para abrazar con decisión una actitud políticamente incorrecta pero a la postre más humana. Porque antes que lástima, lo mejor que pudo haber encontrado Phillip es una amistad sincera en Driss, una que los vuelve, como dice el título original de la cinta, en un par de magníficos intocables.



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por eso me gustan las ediciones nuevas de pelis viejas, traen bastante material, el BluRay es lo máximo

 Enviado por Francisco Buenrostro - 21-septiembre-2012 a las 12:05 Enviar mail al autor

 

"Se trata, por cursi que suene, del triunfo del talento sobre la adversidad"
Esa es la historia que hay tambien detras de Star Wars, episodio IV.
"Mantener oculta a la bestia producía más expectativa y suspenso que lo que nadie imaginó."
Si, esa fue tambien la técnica que usaron en una película mas antigua, titulada "Attack of the Cat People".
Buen post.

 Enviado por Carlos - 31-agosto-2012 a las 15:35 Enviar mail al autor

 

Que buena historia la de Mandibulin, digo... Tiburon jejejeje. Tiene mucha razon Spielberg, antes los obstaculos los hacia esforzarse para sacar adelante el proyecto, navegar literalmente en este caso contra viento y marea. Pero ni asi aprendio Lucas, todo lo arregla con pantallas verdes y añadiendo cosas a la saga de Star Wars. Para el siguiente post cuenta las anecdotas de Star Wars, que ya me dejaste con ganas de saber mas.

 Enviado por Miguel - 31-agosto-2012 a las 20:43 Enviar mail al autor

 

mmmhhh Alex... que sabroso post

yo vi Tiburón en el cine, en pantalla grande... y aunque vivo en Ciudá lejos del mar... después de verla, hasta meterse a una alberca tenía su gracia... jajajajaja

sabía que el tiburón mecánico dió mucha lata... no sabía lo de filmar en el mar... lo que si te digo, es que cada que alguien la veía, alegaba que tanto se veía del cuerpo desnudo de la chica, al inicio del filme, porque muchos afirmaban que se le veía todoooooooo ;)

 Enviado por Claudia G @clausgr - 31-agosto-2012 a las 18:13 Enviar mail al autor

 

por eso me gustan las ediciones nuevas de pelis viejas, traen bastante material, el BluRay es lo máximo

 Enviado por Francisco Buenrostro - 21-septiembre-2012 a las 12:05 Enviar mail al autor

 

"Se trata, por cursi que suene, del triunfo del talento sobre la adversidad"
Esa es la historia que hay tambien detras de Star Wars, episodio IV.
"Mantener oculta a la bestia producía más expectativa y suspenso que lo que nadie imaginó."
Si, esa fue tambien la técnica que usaron en una película mas antigua, titulada "Attack of the Cat People".
Buen post.

 Enviado por Carlos - 31-agosto-2012 a las 15:35 Enviar mail al autor

 

Que buena historia la de Mandibulin, digo... Tiburon jejejeje. Tiene mucha razon Spielberg, antes los obstaculos los hacia esforzarse para sacar adelante el proyecto, navegar literalmente en este caso contra viento y marea. Pero ni asi aprendio Lucas, todo lo arregla con pantallas verdes y añadiendo cosas a la saga de Star Wars. Para el siguiente post cuenta las anecdotas de Star Wars, que ya me dejaste con ganas de saber mas.

 Enviado por Miguel - 31-agosto-2012 a las 20:43 Enviar mail al autor

 

mmmhhh Alex... que sabroso post

yo vi Tiburón en el cine, en pantalla grande... y aunque vivo en Ciudá lejos del mar... después de verla, hasta meterse a una alberca tenía su gracia... jajajajaja

sabía que el tiburón mecánico dió mucha lata... no sabía lo de filmar en el mar... lo que si te digo, es que cada que alguien la veía, alegaba que tanto se veía del cuerpo desnudo de la chica, al inicio del filme, porque muchos afirmaban que se le veía todoooooooo ;)

 Enviado por Claudia G @clausgr - 31-agosto-2012 a las 18:13 Enviar mail al autor

 
 
Acerca del autor
 
Alejandro Alemán

No sé ustedes, pero yo estoy harto de los críticos de cine. Usualmente son individuos algo petulantes que odian el cine comercial y erigen sobre un pedestal a cualquier cinta de tres horas en blanco y negro. Desde su mirada fría y sin pasión creen tener la verdad absoluta.

Olvidan que el peor pecado que puede cometer un director de cine es hacer una cinta aburrida. ¿Cuándo habrá sido la última vez que esos críticos entraron con auténtica emoción a una sala de cine?

En este espacio nos gusta el cine, no importando de donde venga, ni quién lo haga. Se trata de recuperar esa capacidad de asombro, justo como ocurría en sus inicios, en aquel Salón Rojo (la primera sala de cine en la ciudad de México) donde la emoción de la imagen en movimiento se convirtió, con el paso de los años, en cinefilia.

Pero no nos malinterpreten, si bien nuestra dieta visual se permiten ciertas golosinas, tampoco soportamos aquel cine que atenta a nuestra inteligencia.

Sirva este espacio para platicar de lo que más nos gusta: el cine y su experiencia. Al fin y al cabo, la crítica la hacemos todos. Bienvenidos.

 
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