| |
|
| |
Una de las "Banderas gemelas" confeccionadas por Ignacio Allende en 1810 |
Por VÃctor Gayol (Colmich)*
Todos los lunes asistimos a un ceremonial cÃvico para rendir honores a la bandera antes de comenzar las labores escolares. En esta solemnidad dialogan sÃmbolos, asà como rituales nuevos y viejos, algunos de los cuales tienen una profunda densidad histórica y otros son de reciente creación. Un ejemplo de este diálogo entre diversos tiempos es el Toque de bandera: las estrofas con aire militar que se entonan a la entrada y la salida de la bandera nacional durante la ceremonia: "Se levanta en el mástil mi Bandera / como un sol entre céfiros y trinos..."
Después que en 1940 Lázaro Cárdenas decretara el 24 de febrero como DÃa de la Bandera, una maestra de escuela, hija de un militar y una educadora, escribió esas estrofas para colaborar en la unificación de las ceremonias cÃvicas escolares. En las escuelas primarias no habÃa banda de guerra que interpretara la marcha escrita por Juan PÃo Manzano en 1924, que se tocaba en las ceremonias militares como saludo al paso de la bandera. La maestra Xóchitl A. Palomino Contreras agregó letra a la música de Manzano para que los niños pudiesen cantarle a la bandera, con aire marcial, durante la ceremonia. Era el año de 1956. Desde entonces, el Toque de bandera y el Himno nacional, que es entonado en toda ceremonia cÃvica con la bandera presente, conviven en el ritual patriótico a pesar de su distancia histórica, pues la versión original del Himno se interpretó por primera vez el 16 de septiembre de 1854, es decir, 102 años antes.
Otro ejemplo de aglutinación histórica de sÃmbolos es la propia festividad del 24 de febrero para honrar a la Bandera, ceremonia que ya se llevaba a cabo unos años antes del decreto de 1940. Además, en los primeros años de la vida del México independiente, el 24 de febrero era una fecha clave: ese dÃa de 1821 fue proclamado el Plan de Iguala y presentada la bandera trigarante que por primera vez utilizó los colores nacionales verde, blanco y rojo. Asimismo, el 24 de febrero de 1822 se instaló el primer Congreso Constituyente mexicano. MarÃa José Garrido nos recuerda que aquel Congreso señaló el 24 de febrero como dÃa de festividad nacional.1
La bandera misma, con el escudo incluido, es quizá el sÃmbolo en el que se aglutinan más significados con distintos tiempos históricos. Desde la época del imperio de Iturbide (mayo de 1822 a marzo de 1823) se abandonó el primer diseño de bandera trigarante con los tres colores en franjas diagonales y cada una con una estrella representando las garantÃas. Las franjas se volverÃan verticales, conservando la novedad de los tres colores nacionales, para poner en el medio la representación del águila mexicana, muy antigua y de raÃces indÃgenas. Desde entonces, y con cambios más o menos relevantes en su diseño, el sÃmbolo prehispánico del águila mexicana ha permanecido como escudo nacional hasta nuestros dÃas.
Enrique Florescano ha mostrado la importancia que tuvo el sÃmbolo prehispánico a lo largo del periodo novohispano.2 El momento de la fundación de Mexico-Tenochtitlan (1325), fue representado por los mexicas por un águila mexicana que, posada sobre una nopalera que nace de una piedra en medio del agua, devora a una serpiente. A la llegada de los españoles ese águila era el emblema del altepetl de Tenochtitlan y, después de la conquista, el Ayuntamiento de la Ciudad de México adoptó el sÃmbolo como propio.
Con el tiempo, se desató una guerra de imágenes, pues las autoridades de la Ciudad de México quedaron descontentas con el escudo que les otorgó Carlos I. Éste era un castillo rodeado por dos leones rampantes en un campo azul, circundado por una franja amarilla con diez hojas de nopal. Para manifestar su rechazo, el Ayuntamiento de la ciudad solÃa timbrar dicho escudo con el sÃmbolo mexica. El águila y la serpiente prehispánica se fusionaron a lo largo del tiempo con otros sÃmbolos representativos del espÃritu criollo novohispano, como la Virgen de Guadalupe. Por ello no resulta extraño que los primeros insurgentes retomaran precisamente esos dos sÃmbolos en sus estandartes y sellos.
Hasta hace pocos años pensábamos que los primeros insurgentes en utilizar el sÃmbolo prehispánico fueron Ignacio López Rayón y José MarÃa Morelos, en estandartes militares y sellos de la Junta de Zitácuaro tras la muerte de Hidalgo y Allende en 1811. Pero, las pesquisas de estudiosos como Martha Terán permitieron dar con las dos primeras banderas militares que acompañaron a los insurgentes desde el inicio de la guerra, en 1810. Ignacio Allende mandó confeccionar dos estandartes en San Miguel el Grande como parte de los preparativos para el alzamiento. Las dos banderas tienen por un lado a la virgen de Guadalupe y, por el otro, al águila mexicana devorando una serpiente a los pies del Arcángel San Miguel. Las dos banderas fueron capturadas por Calleja en la Batalla de Calderón y enviadas a España donde permanecieron hasta 2010, cuando fueron reintegradas a México por el gobierno español.
El uso del emblema mexica como sÃmbolo de identidad a través de los tiempos, y su inclusión en el lábaro patrio, refrendan su particularidad y representatividad, como ha dicho Florescano: crisol de tradición indÃgena, colonial religiosa, y liberal.
Notas:
1 MarÃa José Garrido Asperó, Fiestas cÃvicas históricas en la ciudad de México, 1765-1823, México, Instituto Mora, 2006.
2 Enrique Florescano, La bandera mexicana. Breve historia de su formación y simbolismo, México, Fondo de Cultura Económica, 1998.
Para saber más sobre el regreso de las banderas de Allende, ver aquÃ, asà como esta nota.
* El Dr. VÃctor Romo de Vivar Gayol es profesor investigador asociado C tiempo completo en el Centro de Estudios Históricos en El Colegio de Michoacán.
***
Para más información de las actividades que desarrolla el Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt, consulte las páginas México CyT y Gaceta CyT México.
El blog Con-Ciencia está en twitter. ¡SÃganos!
Nota del editor
El Colegio de Michoacán ha publicado también en el blog "Con-Ciencia" los siguientes artÃculos:
González de la Vara, MartÃn (Colmich). “Las paleterÃas La Michoacana: origen y retos actuales (parte I)”. 28 de diciembre de 2010, y “(parte II)”. 4 de enero de 2011.
Ochoa Serrano, Ãlvaro (Colmich). “El corrido y el drama en la gran rebelión mexicana”. 23 de noviembre de 2010.
Arrioja DÃaz Viruell, Luis Alberto (Colmich) “La caricatura polÃtica en perspectiva histórica del Bicentenario”. 7 de septiembre de 2010.