aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800


 
 
Radares, ángeles y pájaros
03-enero-2012
Ir a la portada del BlogComentarios: 0 Lecturas: 25412 Ir a los comentarios

 
 
Radar Ornitológico empleado dentro del proyecto ÂPlan de Vigilancia de Fauna (aves y murciélagos) en la Central Eólica La Venta IIÂ, Juchitán, Oaxaca.
Por Sergio Cabrera Cruz y Rafael Villegas Patraca (Inecol)*

Los radares, esos que vemos a menudo en películas detectando la presencia de barcos o aviones, fueron inventados durante la Segunda Guerra Mundial, con la finalidad de descubrir incursiones de naves enemigas. El principio de su funcionamiento es relativamente sencillo: un radiador genera una señal electromagnética; ésta es emitida a través de una antena, viaja por el aire y rebota al chocar contra algún objeto. A la señal que es regresada se le llama “eco” y es captada por la misma antena la cual, a su vez, está conectada a un monitor donde se muestra la ubicación del objeto detectado. Si el mismo está en movimiento, entonces en el monitor se observa un “rastro”, que consiste en la serie de ecos producidos por el objeto al ser detectado en repetidas ocasiones por la señal del radar.

De esta manera, debido a que la señal emitida viaja a la velocidad de la luz, un radar permite conocer la ubicación y (o además) la trayectoria de los objetos que detecta, aunque éstos se encuentren a gran distancia, por lo que la detección es en tiempo real, esto es: los objetos detectados están ahí donde y cuando lo indica el radar.

Debido a las circunstancias en que esta tecnología fue estrenada, los primeros operadores esperaban que todos los objetos detectados fueran aviones o barcos. Sin embargo, en ocasiones el radar mostraba la presencia de objetos cuando no había ni los unos ni los otros. Imaginen esta escena, en algún cuartel militar donde estaban estrenando, muy orgullosos, su más reciente innovación tecnológica:

- ¡Capitán! ¡Aquí hay algo extraño! El radar me indica la presencia de un blanco aéreo, pero nuestros observadores nos informan que no hay nada!
- ¿Qué cosa? Pero si estos aparatos son nuevos ¡no me diga que están descompuestos!

No estaban descompuestos. El radar, diseñado para detectar aviones enemigos, empezó a mostrar que algo se aproximaba, pero el cielo estaba completamente despejado. ¿Qué sucedía? ¿Qué eran esos objetos misteriosos? Y es que, a pesar de ser una gran herramienta, el radar tiene la desventaja de no identificar a los objetos que detecta, por ello se les llama “blancos” u “objetivos”. A falta de una buena explicación sobre la identidad de esos blancos misteriosos y, de manera un tanto romántica, empezaron a llamarles “ángeles”. Poco tiempo después llegó un investigador, como los que hay en el Inecol, y dijo algo como:

- A ver maestros, no se asusten... lo que sus radares están detectando no son ángeles; ustedes saben que no son aviones y, ciertamente, tampoco es Superman... ¡son pájaros!

Fue así como la herramienta desarrollada con fines bélicos resultó tener potencial para estudiar a las aves y nació lo que ahora llamamos ornitología de radar. La ornitología es la rama de la biología encargada del estudio de las aves y hay distintas maneras de hacer esto, dependiendo del aspecto al que se quiere poner atención. Por ejemplo, la migración de las aves puede ser estudiada con observaciones directas utilizando herramientas como binoculares y telescopios, con lo cual se puede (entre otras cosas) identificar y contar a las aves, pero también puede hacerse a través con observaciones indirectas, utilizando herramientas como el radar.

Pero... ¿por qué usar un radar, si es posible ver a los pájaros?

Una de las posibilidades que brinda esta herramienta es la de realizar observaciones a una distancia mayor de lo que permiten un par de binoculares o un telescopio, además que permite medir con precisión la dirección, velocidad y alturas de vuelo; pero, tal vez, la principal cualidad es que ayuda a realizar observaciones bajo condiciones en las que no es posible hacerlo con medios ópticos convencionales, por ejemplo, de noche.

De esta manera, desde mediados de siglo pasado, alrededor del mundo se ha aprovechado esta tecnología para realizar estudios sobre movimientos de aves, como la migración, utilizando no sólo radares militares sino también las variantes que surgieron con el tiempo, como los radares meteorológicos, usados para estudiar los fenómenos atmosféricos, así como los marinos, utilizados para la navegación. De manera particular, estos últimos radares han sido muy utilizados para el estudio de las aves, debido principalmente a su versatilidad, pues son relativamente pequeños y pueden transportarse de un lugar a otro, además que consumen bajas cantidades de energía.

En el monitor de un radar marino pueden verse imágenes como la mostrada en la foto, donde las líneas punteadas representan el rastro dejado por distintos blancos. Como se darán cuenta, a pesar de que se inventó hace más de medio siglo, el radar aún no nos dice si los blancos detectados son aviones, ángeles o aves; si bien, el diseño de las observaciones está orientado a estas últimas, por lo cual tenemos la certeza de que la gran mayoría de los datos que tomamos son de aves y no de otra cosa.

Precisamente, este tipo de imágenes son las que vemos durante las temporadas de migración de aves en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca (uno de los sitios más importantes en el país debido a la cantidad de aves que pasan año con año); en ese lugar hemos estudiado este fenómeno desde el año 2007 utilizando un radar marino adaptado como unidad móvil, lo cual nos permite transportarlo a distintos sitios. Así, cada temporada hemos sido testigos de la migración nocturna de las aves, gracias a un dispositivo que fue creado y diseñado para propósitos completamente distintos.

El Radar Ornitológico es empleado dentro del proyecto “Plan de Vigilancia de Fauna (aves y murciélagos) en la Central Eólica La Venta II”, ubicada en la localidad La Venta, municipio de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Forma parte de las actividades de monitoreo de aves que realiza el Instituto de Ecología, A. C. para la Comisión Federal de Electricidad.

* El Dr. Rafael Villegas Patraca es investigador asociado C en la Red Ambiente y Sustentabilidad del Instituto de Ecología (Inecol). El M. en. C. Sergio Cabrera Cruz también participa en el Inecol.

***

Para más información de las actividades que desarrolla el Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt, consulte las páginas México CyT y Gaceta CyT México.

El blog Con-Ciencia está en twitter. ¡Síganos!

Nota del editor
El Instituto de Ecología (Inecol) ha publicado también en el blog Con-Ciencia los siguientes artículos:

  • Salmones Blásquez, Dulce Ma. y la Pérez Merlo, Rosalía (Inecol) "El cultivo de hongos en México". 6 de diciembre de 2011.
  • Moreno-Casasola Barceló, Patricia y Gerardo Sánchez-Vigil (Inecol) "El tamaño de los árboles". 16 de agosto de 2011.
  • Contreras Hernández, Armando y María Luisa Osorio Rosales (Inecol). “La conservación de la cultura y la naturaleza”. 29 de marzo de 2011.
  • Lara-Domínguez, Ana Laura, Jorge López-Portillo, Eduardo Sáinz Hernández y Víctor Manuel Vásquez Reyes (Inecol). “Los números de Karl”. 2 de noviembre de 2010.
  • Martínez Vázquez, María Luisa (Inecol). “Joyas de arena”. 1 de julio de 2010.
  • Participa envía tus comentariosIr a la portada del Blog
    INSTRUCCIONES: Selecciona el texto deseado y dá click en el botón correspondiente para formatearlo. Para visualizar tu comentario click Aqui
    Imagen: * Nombre: * e-mail:

    * Campos obligatorios para llenar

    Acepto las políticas de privacidad
     


     
     
    Acerca del autor
     
    Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt

    Este es un blog del Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt que tiene el objetivo de dar información relevante de ciencias sociales, ciencias naturales y tecnología; el conocimiento científico y tecnológico creado busca contribuir a la solución de problemas de prioridad nacional que incremente la competividad del país e impulsar el bienestar de la sociedad mexicana. Se publicará cada martes.

    El Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt es un conjunto de 27 instituciones distribuidas en todo el país, varias de las cuales tienen más de 30 años de historia, convirtiéndose en generadoras de conocimiento altamente especializado y competitivo a nivel nacional e internacional y es un referente para la toma de decisiones en materia de políticas públicas.

    Editor del blog: Miguel Acosta Valverde, twitter: @macosta5811

     
    Escribele  haz click!
     

    Entradas anteriores
     
    El significado de un invento: La mezcla perfecta entre azar y necesidad
     
    Migración mexicana calificada y las visas para trabajadores migratorios
     
    ¿Cuánto cuesta un tope?
     
    El cultivo de hongos en México
     
    Crianza y desarrollo del niño indígena
     
    Tolerancia en tiempos de crueldad
     
    La diabetes en niños y adolescentes mexicanos
     
    Investigación, innovación e inventiva en México: Oportunidades en Biotecnología
     
    Recubrimientos resistentes a la corrosión a altas temperaturas
     
    El cielo desde los hombros de gigantes
     

    Calendario de búsqueda