"Vamos a ver qué hacen con el próximo muerto importante". Con esa frase resumía un experimentado periodista sus dudas sobre el acuerdo dado a conocer el día de hoy y en el que diversos medios y periodistas -yo entre ellos - suscribieron una serie de
criterios editoriales para cubrir el tema de la violencia y la inseguridad en el país.
Y es sin duda una buena frase pues si esos compromisos no se reflejan en los contenidos concretos de los medios, entonces simplemente será letra muerta. Por eso hay que estar atentos a lo que ocurra a partir de ahora. Porque señalar, por ejemplo, que se va a respetar a las víctimas de la delincuencia, que no se prestarán los medios a ser caja de resonancia del crimen organizado, o que se buscará privilegiar el estado de derecho antes que enfoques como los de la guerra al narco, me parece muy positivo. La clave estará en ver cómo se cubre la próxima narcomanta, con qué imágenes ilustra la televisión la nota de una persona decapitada o cómo procesamos el boletín del nuevo detenido por las autoridades para no caer en la dinámica de los juicios mediáticos.
El acuerdo firmado hoy es importante y creo que debe ser considerado una buena noticia. Porque más allá de las filias y fobias que despierten los firmantes, constituye una guía no sólo para los periodistas sobre cómo cubrir, sino sobre todo sirve como un documento que debe empoderar a las audiencias que ahora tienen claros con qué criterios van a manejar la información los medios que consumen habitualmente.
Ese debe ser el principal mérito de este ejercicio: transparentar el manejo editorial de los medios. Y que nadie se confunda, no se trata de un acuerdo de censura, no es que ahora, apenas, los medios empiecen a tomar estas decisiones. Es una tarea de siempre que es inherente al trabajo periodístico: filtrar, jerarquizar, encuadrar las noticias. La diferencia es que ahora está claro con que elementos se tomarán esas decisiones.
Los compromisos firmados no implican una renuncia a informar, simplemente define públicamente cómo se hará. Por eso lo que sigue es ver qué va a hacer cada medio para incorporar estos principios a su actuar cotidiano.
En ese sentido también celebro la decisión de este diario -EL UNIVERSAL- de haber constituido un consejo editorial para el análisis y la deliberación del tratamiento que debe seguir en los temas de seguridad. Consejo al que he sido amablemente invitado y que constuye un paso concreto para que demandas que llevan mucho tiempo en la agenda de Organizaciones de la Sociedad Civil, periodistas, académicos y audiencias, encuentre una respuesta en los contenidos publicados.
Tocará a los lectores, radioescuchas, televidentes y usuarios de internet, ver que estos esfuerzos se reflejen en la realidad.