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El Jefe Diego y los eperristas
14-octubre-2010
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Desde la Argentina, Jorge Lofredo, investigador del Centro de Documentación de los Movimiento Armados nos envía la siguiente reflexión para compartir y comentar en colectivo. Aborda dos desapariciones: la del “Jefe” Diego Fernández de Cevallos y la de los militantes del EPR desaparecidos en 2007, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Afirma que una será, al parecer, transitoria, mientras que las otras parecen ser permanentes, es decir, radicales:

“El ‘anonimato radical’ no sólo es la connotación política que adquiere un acto realizado a partir de una identidad desconocida y cuidadosamente desvirtuada sino también de los objetivos que se ocultan mediante el engaño (sus proclamas son ‘sucias’ porque no permiten vislumbrar sus pretensiones ni sirven, para el caso, como prueba de vida), la mentira y todo aquello que no puede conocerse en forma certera con los elementos a disposición.

“Tanto, que cualquier hipótesis sobre sus protagonistas pueden ser ciertas pero también es igualmente válida cualquier otra que afirme lo contrario. En este caso se ignoran la identidad y los objetivos de los responsables, pero como existe una negociación en curso, su anonimato radical es ‘transitorio’ (la caída de cualquiera de estos elementos, por supuesto, eliminará su condición radical) pero, en esencia, no deja de ser tal.

“Sin embargo, la desaparición de los eperristas continúa siendo radical, porque tampoco existió, ni existe, al menos hasta el momento y por lo que puede saberse, negociación, contacto, razón concluyente y, como agravante definitivo, se desconoce su paradero y situación: la desaparición constituye, así, un fin en sí mismo. Su finalidad fue la desaparición y no otra cosa.

“En conclusión: tanto identidad como objetivos –convenientemente trastocados y enmascarados en el caso de Diego Fernández de Cevallos– dan forma al anonimato radical de los ‘misteriosos desaparecedores’. Es una reivindicación en nombre de nadie”.

Hasta donde entiendo –-y ya Jorge nos aclarará dicho punto en la discusión que tendremos al rato en este mismo espacio— aun cuando todos los citados personajes fueron privados de su libertad, uno lo fue por razones económicas y, quizá, políticas (esto lo sabremos con el tiempo), y los otros dos habrían sido víctimas de un hecho de desaparición forzada, hasta donde se puede saber, muy probablemente perpetrado por fuerzas del orden y, por lo mismo, un acto de lesa humanidad y grave violación de derechos humanos.

No me queda claro –y esta es una pregunta para Jorge— si a él le parece un atenuante que el secuestro sea privación temporal de la libertad, mientras que la desaparición de los eperristas parece ser permanente. Y que, por lo mismo, el primer caso es menos grave que el de los guerrilleros.

También el hecho de atar dos hechos aparentemente inconexos pudiera arrojar un subtexto en el que se sugiere que ambos hechos están conectados de alguna manera; acaso que el secuestro es represalia por las desapariciones previas. ¿Es así?

En el entendido de que sin datos duros para analizar -–apenas los comunicados de los “misteriosos desaparecedores”, en un caso, y los de los del EPR, en el otro— todo son especulaciones, quizá es probable construir un discurso lógico donde los pocos hechos conocidos hablen por sí mismos y arrojen conclusiones preliminares sobre la naturaleza de dos eventos en los que tres mexicanos han perdido su libertad.

¿Cuál es tu idea del caso?, ¿qué te dicen los comunicados de ambas partes?, ¿crees que haya vinculación entre casos?, ¿es menos grave un secuestro que una desaparición forzada?

Opina con nosotros. La tribuna está abierta.

La guerra de Sendero Luminoso

El número 2 del grupo armado peruano Sendero Luminoso, Edgar Mejía Asencios, alias camarada Izula, fue capturado este miércoles por la Policía Nacional de Perú en la región del Alto Huallaga.

Camarada Izula es lugarteniente de Florindo Eleuterio Flores-Hala, alias camarada Artemio, jefe militar de Sendero Luminoso, quien ha planteado una salida negociada a su conflicto con el Estado, lo que ha sido desestimado por el gobierno peruano.

Checa la nota completa en la Radio del Sur.

El Insurgente, del EPR

Ayer fue difundido el ejemplar número 130 del órgano de difusión y propaganda del PDPR-EPR, El Insurgente, que entre otros temas aborda los desastres sociales causados por fenónemos naturales, su rechazo a los festejos del Bicentenario y su objeción al concepto de narcoinsurgencia con el que se pretende, dicen, vincular al crimen organizado con los movimientos de lucha social.

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En este sentido, ante la desnudez, la vulnerabilidad, la 'desgracia' en que ha caído DFC, sin que 'ninguno' de sus amigos diga algo sobre su secuestro, y si se logra el intercambio sin incidentes, me parece entonces que al menos tres cosas quedaran claras. El poder del dinero es una fantasía efímera que sin embargo puede llevar a la muerte -del que lo ostente, o de los que se vean sometidos por el. Que la muerte de uno, un par o de varios destacados -comandantes- combatientes, como los eperristas, como 'mono jojoy', como muchos más, no significa que pueda ocurrir una desbandada, o una rendición, una derrota de las guerrillas en el corto plazo, como piensa el narco estado mexicano, o el narco estado colombiano. Como tampoco, la muerte de algún personaje de la cúpula gobernante va a producir el fin del poder del estado, al menos no, si a la par no también se da un asalto al cielo... El secuestro de DFC abona la creación de un imaginario popular para dar ese asalto, ahora lo hemos corroborado, los poderosos andan en calzoncillos, pronto terminará de caer el traje.

 Enviado por Chk G. - 16-octubre-2010 a las 00:59 Enviar mail al autor

 

no obstante, si bien desconocemos la motivación del secuestro, es posible ya enumerar algunas consecuencias políticas, puesto que las economicas serán asumidas en lo particular por el propio DFC, si es que es liberado, y por su entorno cercano en lo general. Si estas consecuencias políticas no habían sido siquiera esbozadas, pensadas, imaginadas por el grupo, o los grupos que lo hicieron, entonces son novatos y su motivación era solo económica, ello a pesar de que efectivamente pudieran haber realizado un secuestro exitoso. si por el contrario las consecuencias politicas habían sido reflexionadas con anterioridad en la planeación del proyecto, entonces, como dice Jorge, los misteriosos desaparecedores montaron una "gran puesta en escena", lo que a su vez no quita, que muchas consecuencias no hayan sido siquiera pensadas, como por ejemplo, el deslinde de calderon y el pan, de la figura del poder que -era DFC.

 Enviado por Chk G. - 16-octubre-2010 a las 00:58 Enviar mail al autor

 

Con lo que contamos es con cartas e imágenes que pretenden mostrar un poder (corporizado en su figura) que ha sido desnudado. Que existan contactos supone una exigencia monetaria; sin embargo, no se trata de un secuestro común o bien no se asemeja a lo que nos hemos venido acostumbrando a diario a través de noticias que se dan a conocer por los medios de comunicación masivos. Como dato: su cuerpo no parece haber sido amputado o cruelmente maltratado, pero si que ha sido vulnerado. No es su condición de radical un agravante sino que nos muestra un camino para conocer, o no, lo que sucederá con la víctima. Y ahí es donde viene la mención de los eperristas: no se ha vuelto a saber de ellos, nada se ha pedido a cambio, ni conocemos su paradero y situación (aunque el EPR diga que están vivos). Sean quienes hayan sido los responsables, no conocemos su identidad, aunque se supone que sus objetivos fueron políticos. Pero, ¿y en el caso de DFC?; ¿es sólo económico su objetivo?; ¿es económico y/o político? ¿O de alguna otra especie que justifique su prolongación en el tiempo y con la infraestructura y grado de desarrollo y profesionalismo que debiera tenerse para sostener una figura pública de tanta relevancia en cautiverio durante todo este tiempo? ¿Y si lo económico y lo político son tan sólo máscaras? Tampoco creo que se trate de represalias por parte del EPR. Lo que sí noto en este caso es que busca diferenciarse de acciones semejantes. Es una acción que está intentando manifestar otra cosa donde, el efecto distractor nos hace pensar en razones distintas de las que realmente sostienen. Creo que lo que se procura con el secuestro es volver más inestable la situación política y, además, podríamos estar frente a una lucha por el poder real, pero en la sombras.

 Enviado por JORGE LOFREDO - 14-octubre-2010 a las 07:07 Enviar mail al autor

 

Alejandro esgrime dos interrogantes que considero pertinentes para el caso: 1) si la privación de la libertad adquiere un grado atenuante por ser temporal; y 2) si el secuestro de Diego Fernández de Cevallos es una represalia por la desaparición de los eperristas. No planteo atenuantes o represalias como puntos fundamentales en el escrito, pero lo que sí traté de expresar es que tanto la figura política de DFC, el poder que en él se ha simbolizado, el desarrollo que los acontecimientos han tomado en torno al caso como así también el perfil que adoptaron estos «misteriosos desaparecedores» son elementos que me hacen pensar que este hecho pretende trascender lo meramente económico y político. El esfuerzo por no dar a conocer las razones de fondo ni la identidad de los responsables me lleva a considerar que el anonimato que adoptaron es tan importante como las razones del hecho. Todo está envuelto en un efecto distractor muy importante que no permite esgrimir hipótesis alguna sin que éstas planteen más dudas que certezas. No está claro si el objetivo es económico, ni político ni de ninguna otra especie.

 Enviado por JORGE LOFREDO - 14-octubre-2010 a las 07:06 Enviar mail al autor

 
 
Acerca del autor
 
Alejandro Jiménez

Analicemos juntos los movimientos armados en México y la seguridad nacional desde una perspectiva que trascienda el sensacionalismo, el sectarismo partidista o las páginas de policía. Este blog pretende hacer aportes en tal sentido.

Depende, no sólo del autor sino de quienes lo retroalimenten. Aquí se plantearán temas, lo demás ya será resultado de las participaciones que todos tengamos martes y jueves.

Alejandro Jiménez ha sido periodista de EL UNIVERSAL desde hace ya casi dos décadas, en áreas tan variadas como el Centro de Documentación, Turismo (por insospechado que parezca) y en Opinión. Se metió a esto del estudio de las guerrillas durante la investigación para la colección de tres tomos “Los Movimientos Armados en México” (1994), de la que surgió a su vez el proyecto del libro “México Armado” (2007).

Twitter: @ajimac

 
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