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Comida chatarra y TV
01-junio-2010
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La obesidad infantil requiere varios frentes de batalla para disminuirla. Imagen de "nutricion.sochipe.cl"
La regulación de la venta de la denominada “comida chatarra” en las escuelas, es insuficiente si paralelamente no se trabaja en un marco jurídico y una autorregulación más efectiva de la publicidad que se destina a la infancia, sobre todo en la televisión.

El director de El Poder del Consumidor, Alejandro Calvillo, me comenta que “parte del ambiente obesigénico, es, además de la comida en las escuelas, el etiquetado que no orienta, la falta de orientación alimentaria y, en especial, la publicidad dirigida a la infancia de comida chatarra”.

Por eso, se han tomado con cierto escepticismo las medidas de las secretarías de Educación Pública y de Salud, como evitar la venta de refrescos y algunas frituras en las escuelas. Los Lineamientos para el expendio y distribución de alimentos en los planteles escolares son en general positivos, pero sólo son un paliativo, dicen los expertos.

MÁS DE 12,000 ANUNCIOS DE COMIDA CHATARRA

Nuestros niños ven más de cuatro horas de televisión al día. En esas cuatro horas se transmiten decenas de anuncios, pero muchos de ellos no promueven buenos hábitos alimenticios. México, advierte El Poder del Consumidor, “es el país con mayor cantidad de anuncios de comida chatarra por hora en televisión”.

Y precisa: “Con un promedio de dos horas diarias de televisión un niño mexicano habrá visto más de 12 mil 400 anuncios de comida chatarra en un año y ninguno de orientación nutricional”.

El 12 de mayo de 2008, la misma organización llevó a cabo un monitoreo en el que encontró que sólo en tres horas de programación de la barra infantil del Canal 5 se trasmitieron 112 anuncios, de los cuales 54 de estos anuncios fueron de comida chatarra (alta en contenidos de azúcar, grasa y/o sal).

“Si se excluyen los anuncios de programas del propio canal 5 y los de tiempo oficial –dice El Poder del Consumidor- quedan 70 anuncios, de los cuales el 67 por ciento fue de comida chatarra. No hubo ninguno de orientación nutricional”.

¿Qué se debe hacer? ¿prohibir los anuncios de comida chatarra en la televisión? ¿promover más la autorregulación de las empresas que producen dichos anuncios y de las televisoras que los transmiten? ¿capacitar a los padres y maestros, antes que cualquier otra cosa? ¿crear más talleres de alfabetización audiovisual como los que lleva a cabo la organización Comunicación Comunitaria, A.C. en escuelas de la ciudad?

EVITAR LA PUBLICIDAD DE ALIMENTOS NO SALUDABLES

Sin duda, se puede y se debe hacer de todo un poco para abatir los altos índices de obesidad infantil en México. La Consumers International y la International Obesity Task Force plantearon ante la Asamblea Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) un código internacional para la publicidad infantil que, entre otros aspectos, comprende la prohibición de la publicidad de alimentos no saludables en las escuelas y de 6:00 a 21:00 horas en radio y televisión.

También recomiendan “no incluir regalos gratis, juguetes o ítems coleccionables que atraigan a niños y niñas hacia alimentos dañinos para la salud”, ni tampoco “utilizar celebridades, personajes de dibujos animados, concursos o regalos en la comercialización de alimentos no saludables”.

El Reporte del Foro y Encuentro Técnico de la Organización Mundial de la Salud, efectuado en Oslo, en mayo de 2006, concluyó que “el objetivo de cualquier acción reguladora debe ser proteger a los niños de la publicidad que afecta negativamente sus dietas” y que para el “para el propósito de reducir sustancialmente el volumen y el impacto de la promoción comercial de alimentos y bebidas dirigida a niños, la autorregulación no es suficiente”.

EL CONAR

Pese a la advertencia anterior, en México se ha dado un peso importante más importante a la autorregulación que al endurecimiento de la legislación. Desde 1997 opera el Consejo de Autorregulación y Ética Publicitaria (Conar), creado por empresas anunciantes, agencias de publicidad y medios de comunicación para fungir como conciliador por las inconformidades que surjan entre sus miembros por sus propios anuncios.

En un foro realizado en julio de 2008, la directora ejecutiva de ese Consejo, Karla Ávila, dijo que las empresas logran la confianza del consumidor no aprovechándose de la credulidad de los niños, no provocándoles ansiedad por el consumo ni creando presión sobre los padres, y respetando los valores culturales. El Conar, informó hace algunos días, ha modificado o bien retirado varias decenas de anuncios que violaron el código de ética que los rige.

Sin embargo, se duda de la eficacia del Conar. Su código de autorregulación contribuye a tener una mejor relación con la sociedad y el gobierno, pero no es la única solución, porque hay anunciantes que prefieren pagar las irrisorias multas por violar la legislación (trátese de la Ley Federal de Radio y Televisión, de la Ley General de Salud o de la Ley Federal de Protección al Consumidor) que suspender, por ejemplo, una campaña publicitaria.

Justo este domingo se publicó un reportaje de Susana González en el que se informa que entre enero de 2009 y abril de 2010 Profeco investigó y sancionó sólo 15 casos de publicidad engañosa, principalmente en artículos de limpieza, cosméticos, productos de belleza catalogados como milagro y, por supuesto, alimentos.

“En 13 casos –se precisa- impuso multas que fueron de los 10 mil a los 3.5 millones de pesos, fijadas de acuerdo con la capacidad económica de la empresa infractora, y en dos se ordenó que la corrección de la publicidad”.

En el mismo reportaje, Calvillo puso el dedo en la llaga al advertir que la cifra resulta ridícula si se compara, por ejemplo, con los 36 anuncios por hora (17 de comida chatarra) que difunde la televisión abierta durante los programas infantiles y en los que se abusa de personajes ficticios y se presentan cereales, pastelitos, jugos o yogures con alto contenido calórico como útiles para el crecimiento de los niños.

Calvillo publicó en EL UNIVERSAL un artículo en el que, como ejemplo, hace referencia al programa dominical de Chabelo, recientemente homenajeado. Afirma contundente:

“Chabelo realiza un programa en el que hace una publicidad intensiva de comida chatarra dirigida a los menores. Esta no se transmite en anuncios separados del programa sino dentro del mismo… El hecho de que el anuncio esté dentro del programa aumenta aún más la vulnerabilidad de los menores frente a la publicidad. El programa de Chabelo estaría prohibido en varios países que cuentan con autorregulaciones realizadas por las propias empresas que producen alimentos procesados y, obviamente, no estaría permitido en las naciones donde ya existe una regulación impuesta desde el gobierno para prohibir la publicidad de comida chatarra dirigida a la infancia en horarios infantiles”.

MUCHO POR HACER

Como le decía, hay mucho por hacer. ¿Usted qué propone? ¿qué hace y que debería hacer? ¿qué más además de lo ya mencionado?

Se lo pregunto porque desde el pasado fin de semana se ha advertido en algunos medios impresos que han aumentado las presiones de poderosas empresas para evitar que el programa de la SEP y la Secretaría de Salud avance y alcance sus propósitos. No lo debemos permitir. Por ello es importante su participación para que la regulación efectiva de la “comida chatarra” no sólo se aplique en las escuelas, sino se extienda a la publicidad en la televisión y otros medios.

Le recuerdo que Mediateca Digital se actualiza los martes. Los viernes publicamos la columna “Telecom y Medios” en la sección Cartera de EL UNIVERSAL. También los viernes, le invito a escuchar el noticiario Pulso de Radio Educación (1060 de AM), donde como a las 8:30 horas comentamos sobre los hechos relevantes del sector. Hasta la próxima.

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Me parece que hay muy poca participación ciudadadana en esta paportación tan puntual que nos haces Gabriel, al ser México el segundo país con problemas de obesidad... lo antes mencionado se refuerza con el hechopque desde la familia se promueven malos hábitos alimenticios a los niños desde temprana edad; esto es desde los 3 o 4 años. ¿como refuerzo esto? hay niños que aprenden a decir primero "coca" que cualquier otro vocablo. ahora bien ¿hace falta que las autoridades tomen parte? SI, para regular los anuncios televisivios, sin embargo quién realizará los anuncios educativos u orientadores para los pequeños cuando no se les da fondos ni siquiera por parte de la SEP a desarrolladores de ese tipo de anuncios. Y bien sabemos que si no es a la fuerza mediante una legislación firme y rígida las televisoras no tendrán intensiones de transmitirlos por las ganancia smilloanrias que eso con lleva. Apoyo, por ultimo tu punto de que no se haga uso de "estrellas" ni regalos dentro de comida chatarra para su "promocion". He Aquí mi pequeña Contribución... Pedro Godínez Jiménez

 Enviado por Pedro Godínez - 03-junio-2010 a las 10:28 Enviar mail al autor

 

GABRIEL, NOS CORRESPONDE COMO PAÍS PROMOVER UNA CULTURA DE LA NUTRICIÓN. ME PARECE QUE UNA AUTOREGULACIÓN DE LOS MEDIOS ES UNA ALTERNATIVA. AUNQUE NUESTROS RADIODIFUSORES ABREN SUS ESPACIOS A PUBLICIDAD DE PRODUCTOS MILAGRO, QUÉ PODEMOS ESPERAR. POR OTRO LADO, SERÍA DESEABLE UNA NORMATIVA, DESDE LAS AUTORIDADES, PARA ESTABLECER CRITERIOS PARA EL CONTENDIO CALÓRICO DE GOLOSINAS PARA LA INFANCIA. ASIMISMO. OTRO FRENTE FUNDAMENTAL ES LA EDUCACIÓN EN EL AULA Y LA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES; ES DECIR, SE TRATA UNA LUCHA POR VARIOS FRENTES SI QUEREMOS UNA NIÑEZ MÁS SALUDABLE.

 Enviado por Alberto - 01-junio-2010 a las 11:24 Enviar mail al autor

 
 
Acerca del autor
 
Gabriel Sosa Plata

La radio, la televisión, internet y las telecomunicaciones en general tienen un papel fundamental en nuestra sociedad, pero poco reflexionamos sobre su quehacer cotidiano, sus contenidos, sus servicios o sus avances tecnológicos. También muy pocas veces, nos damos a la tarea de analizar su impacto en la democracia, en las relaciones interpersonales, en la cultura o en la economía.

A los medios de comunicación y a las telecomunicaciones se les puede ver desde diferentes miradas. Por eso es que en este blog tu visión del tema enriquecerá el análisis y nos permitirá conocerlos más, a la luz de los intensos cambios tecnológicos y una digitalización que día con día se impone en los hogares, en los automóviles, en las oficinas y en los dispositivos móviles que nos acompañan cotidianamente.

Soy Gabriel Sosa Plata, estudié la licenciatura y la maestría en Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Desde hace años me dedico al periodismo y a la investigación académica sobre los medios de comunicación y las telecomunicaciones. Actualmente soy profesor de tiempo completo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Xochimilco, comentarista de Radio Educación, socio de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC) y, como se aprecia, un apasionado de los medios y el periodismo.

Conversemos también en twitter.com/telecomymedios

 
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