Este fin de semana estuvo cargado de sorpresas: primero, la muerte del líder obrero, Leonardo Rodríguez Alcaine, y luego la del músico cubano Ibrahim Ferrer, integrante de la legendaria banda del Buena Vista Social Club. Y para aquellos que se preguntan ¿y el cine?... Bueno es que ambos
temas dan para hablar hoy en este espacio.
Primero hablaré de un tema más agradable, aunque quizá menos familiar, pero sí más jocoso, el son cubano.
A Ibrahim lo conocimos, digamos más a fondo, cuando en 1999 se dio a conocer al mundo ese fabuloso documental del director alemán Wim Wenders titulado Buena Vista Social Club, que surgió cuando el productor Ry Cooder viajó a Cuba en 1996 para grabar un álbum con Ferrer y el resto de los músicos.
Esta banda, que en la isla es conocida como los Súper-abuelos, fue seguida paso a paso por un equipo de filmación que los observó y rastreó sus vidas en La Habana, para después continuar rodando en Amsterdam, donde ofrecieron dos conciertos, y finalizar en Nueva York, con un recital en el Carnegie Hall.
Éste es sin duda un gran documento fílmico de la memoria cubana, donde además participaron otros músicos como Rubén González, Eliades Ochoa y el gran Compay Segundo, también ya fallecido.
Y bueno, el otro tema era la muerte del líder obrero. Este tipo de eventos me traen a la memoria una película mexicana llamada: La muerte de un líder, que vi en Canal 11 hace algunos meses, aunque creo que es de esas que a cada rato repiten, y aunque no he tenido oportunidad de checar los datos técnicos de la cinta, de entre los actores que conozco destacan Gonzalo Vega, en el papel de secretario sindical.
La trama, bastante folklórica, ocurre en un hotel de paso, donde el máximo líder obrero fallece, por motivos sin aclarar, y hasta la habitación llegan los afiliados, abogados, policías, coyotes, obreros, vendedores y una enorme fauna de personajes que hacen de la cinta una verdadera joya surrealista, donde no pueden faltar “las viudas” que reclaman parte de la herencia, así como el “zopiloteo” por la sucesión.
De verdad que esta película es un verdadero descubrimiento, una extraordinaria parodia de la vida obrero-sindical de nuestro país, que cuando uno la ve no nos queda más que reir y pensar cuál es la realidad y cuál la ficción.
(Gabriel Rojas)