Cuando hablamos de cine siempre hay cosas que nos llevan a ver una cinta, o a negarnos a hacerlo, por ejemplo el título, un actor, la historia, el director, etc... Y a veces nos llevamos gratas sorpresas, sólo es cuestión de dejar de lado los prejuicios.
Eso me pasó con Mil Nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor, un título para mi gusto demasiado largo, pero muy ilustrativo, y ese fue el principal motivo que me llevó a verla.
La cinta del director mexicano Julián Hernández, trata una temática no muy convencional en el cine, al menos no en el mexicano, pero que sabiéndola contar puede dar buenos resultados: la vida gay.
La historia relata la vida de un homosexual que durante siete días, deambula por el DF tratando de encontrar a alguien que sea capaz de develarle el secreto que se esconde en las líneas de una carta de despedida dejada por un amante efímero, apenas dos días después de haberlo conocido.
En su búsqueda tiene que lidiar con personas que han olvidado la necesidad de amar y de dar amor, y que son incapaces de ofrecerle la ternura que él necesita para seguir viviendo.
Sin duda una historia de amor distinta a las que estamos acostumbrados a ver, pero que no deja de conmover, y que sobre todo justifica ese dicho popular que dice que “mientras el amor sea puro no importa el sexo”.
Lo rescatable de la cinta, que tuve oportunidad de ver en un ciclo en la Cineteca Nacional, es el tratamiento al tema, que resulta extraño dentro del contexto nacional que está acostumbrado a darle la vuelta o tomarlo de cotorreo estereotipando a las personas con gustos sexuales diferentes.
La cinta presenta algunas fallas técnicas y por momento se deja ver la inexperiencia actoral, pero el tratamiento del tema es tan extraordinario que vale la pena asomarnos a verla y dejar pasar por alto esas “fallas”, propias no sólo de un proyecto de este tipo sino de una ópera prima.
Pero a demás del reconocimiento que le puedan hacer los cinéfilos, también ha tenido una destacada participación dentro de los circuitos de cine, ganó el premio a mejor director en la Muestra Internacional de Cine Mexicano de Guadalajara y fue reconocida con el Teddy de Oro en el Festival de Berlín.
No sé si esta película hay salido a la venta de forma comercial, y tampoco sé si esta siendo exhibida en alguna sala , pero cuando la vean en algún lugar exhibiéndose tómenla como una opción, estoy seguro que no se arrepentirán.
(Gabriel Rojas)