Por Paco Santamaría
Es viernes. Si me lo permiten haré un ordenado esfuerzo por expresar lo que llevo adentro. Como si fuera fácil estructurar las imágenes que aparecen todos los días en nuestras mentes. Lo intentaré.
Uno. Relájese. Respire profundo. Más profundo. Esta es una receta para dialogar sobre la tranquilidad en esta ciudad. Se pretende hacer un estudio entre las personas que habitan o han habitado en esta urbe. También puede imaginar el haber sido un habitante en algún momento o en otra vida. Es hacer un alto y reflexionar con el preciado tesoro: el estar tranquilo.
Dos. La tranquilidad es sosiego, quietud o falta de agitación. Si lo desea, puede consultar un diccionario. La tranquilidad no es una trampa. Tome el tiempo que tarda en transportarse de su casa al trabajo y del trabajo a casa. Agregue cómo se relaciona con las personas. ¿Siempre cumple con sus objetivos? ¿Sufre en el tráfico? Es recomendable hacer el siguiente ejercicio: en el párrafo uno, ya respiró profundamente. Si sus pulmones le respondieron bien al esfuerzo, ahora está más oxigenado su organismo. Si se encuentra en su casa, trabajo o en algún otro lugar, camine hacia la calle. Siga caminando. Hágalo durante más de diez minutos. Es un ejercicio individual. Piense, ¿le gusta lo que ve?, ¿le gusta lo que siente? Reflexione durante algunos minutos.
Tres. Ya caminamos solos en esta ciudad. Procure guardar o tomar nota de todas sus observaciones y reflexiones sobre esta caminata. No juzgue. No intente sacar conclusiones. Sólo, tome nota.
Cuatro. Limpieza. No se separe de su diccionario, puede ayudarle a entender mejor las cosas. La limpieza es la ausencia de mancha, de suciedad de mezcla o de accesorios. Ya si algunos deciden viajar con este concepto, si se es limpio, se es libre. Una persona limpia es cuidadosa en su higiene, aseada en su aspecto y en sus cosas. Suba a la edificación más alta que tenga a su alcance. Un edificio cercano, el techo de su casa, una banca o silla, una escalera. La cosa aquí, es ver por arriba de la perspectiva a la que está acostumbrado. Cambie su perspectiva. Observe. ¿Qué opina? No diga nada. Tome nota. No olvide respirar profundo y oxigenar su organismo.
Cinco. Personas. Si no se siente con la confianza para llegar hasta este párrafo, es muy recomendable volver a empezar. ¿Recuerda su diccionario? Persona es el hombre o mujer valorados por su capacidad, su disposición o prudencia. Ser persona es respetar las convenciones socialmente establecidas. No confundir con muchas personas que se han inventado, personas físicas, personas morales, personas gratas, personas ingratas, primera persona o persona jurídica. Enfóquese en esa persona que es usted, un individuo de la especie humana. Extienda sus manos. Gire su cuello en movimientos circulares, de derecha a izquierda.
Seis. Ya más relajado, hable. Si, hable. Intente comunicarse con alguna persona que no conozca. Pueda hablar sobre algún deporte, la comida o el clima. Si está más avanzado sobre este tema, hable sobre la tranquilidad en esta ciudad. Pregunte. Escuche. No es tiempo aún de sacar conclusiones. No se olvide de respirar profundo. Cuando habla, ¿Le responden personas? Tome nota.
Siete. Orden. Es la colocación con determinado criterio de organización en un lugar apropiado o en el que corresponde. Sí, tomamos esta definición de nuestro diccionario, muy bien. Ya respiró profundamente. ¿Le parece que vive en una ciudad con orden? Analice.
Ocho. Organice sus ideas. Si es necesario repita algún paso que no le quedó muy claro. Dibuje en un papel la ciudad en donde le gustaría vivir. ¿Se parece a ésta? Si ha seguido ordenadamente todos los pasos de este algoritmo y la respuesta es no. Huya. Si decide quedarse, le sugiero promover la limpieza, buscar a las personas, hablar, escuchar y procurar el orden para estar tranquilo. Le llevará algún tiempo. Si su respuesta es positiva a todos los pasos anteriores, felicidades, está tranquilo en esta ciudad.
Nueve. Ya estoy tranquilo. Me caso con ella en octubre.