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No todo lo que brilla es oro
12-julio-2010 11:14
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Kyzza Terrazas, azotado por la depresión post-mundialista, no pudo escribir su última colaboración. Entre todos decidimos invitar a su madre, Ana Terán, que a todas luces es mejor escritora. Kyzza permanece mirando hacia atrás en el tiempo, con nostalgia profunda de aquel ya lejano y alegre 11 de junio cuando el mundial se erigía como salva vidas.

Por Ana Terán

Quisiera que al aliento de estas palabras en el ocaso de la zaga de Tiros literarios lo permeara un hálito de benevolencia. Para patadas y golpes arteros bastaron los que presenciamos en el partido por la copa del mundo 2010. No todo lo que brilla es oro.

 
La final
11-julio-2010
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La final
10-julio-2010
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Diga lo que diga el pulpo
09-julio-2010
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Por Luis Muñoz Oliveira

Y de pronto estamos ahí, pidiendo. Pedir es como sentarse frente a la nada y creer que alguien, no se quién, nos va a dar algo, no el pulpo que adivina, el juego, la bola aquí, la bola allá. Y remata Puyol y estalla el mundo, parece, sentimos que todos somos él y que su triunfo nos corresponde. Carajo, cómo decir que España no juega bien, cómo detenerse frente a las formas a decir que no, no, no y no. Pues sucede que sí, que Iniesta lleva el balón como nadie, que Xavi sonríe, y que España es más favorita que mi buena suerte.

Me encantaría que el mundo fuera menos dramático, que eso de tocar el balón tuviese menos ganas de opinar, que no existieran reinas y que la justicia estuviera en todas partes: que se rompa, vamos a celebrar. Y no pasa nada. Se trata de hacer de mi idea esto: tiki, taka.

 
La tenue frontera
08-julio-2010
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Rodrigo Marquez Tizano

Si el futbol es, como aseguran los aficionados más vehementes, una puesta en escena que se asemeja a la vida, y no sólo eso, sino que además la condensa en sus puntos más álgidos o eufóricos, entonces la celebración mundialista termina por demostrarnos que los contornos del sentimiento son más endebles y nebulosos cuando se cumple el ciclo vital en 30 días: la apenas perceptible línea divisoria entre vencedores y vencidos se vuelve abrumadora de un momento a otro, sin decir agua va, sin permitirnos digerir con sosiego los desencantos o las hipérboles.

Ahí tenemos las efímeras imágenes de los derrotados, que noventa minutos antes entonaban un himno marcial, hambrientos de gloria y luego, poco a poco se difuminan para dar paso a la estruendosa celebración de los victoriosos. Porque al final, no nos engañemos, son los únicos que cuentan. La endiosada Holanda de Cruyff, por ejemplo, será capítulo muerto si a Robben y los suyos se les ocurre levantar la Copa. Por lo demás, el resto de equipos participantes también serán olvidados, salvo alguno que otro chispazo inofensivo a la distancia. Ya escribía Luis Muñoz en este mismo blog hace unos días sobre la rutilante simpleza de disputar un partido por el tercer lugar en un certamen como el Mundial: una simple exhibición, un pretexto para nombrar Mr. Fair Play al más bonachón de la cáscara, pues el juego por el tercer sitio siempre será eso, un simulacro de futbol y poco más.

En cambio, la montaña rusa que me supuso ver el Paraguay – España comprobó mi poca disposición para espectáculos de alto riesgo: desde que el penoso árbitro guatemalteco marcó el penal a favor de los paraguayos, me tomé las cañas de un solo y hondo trago, por puro nervio. Además del señero Casillas (contra el que la prensa arremete por acostarse con una botinera de televisión pero no duda en canonizar cada que hace una parada magna) me guardo la imagen del inconsolable Cardozo luego de fallar el tiro de castigo que pudo haberle permitido a los suyos echar el cerrojo definitivo. Al finalizar el partido, su estremecimiento fue tal que incluso los seleccionados españoles se acercaron para reconfortarle. Ésa era la imagen encarnada del arrepentimiento y las anémicas sombras que quedan de un futbolista derrotado.

 
Los miserables
07-julio-2010 19:49
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Javier García-Galiano

Cuando apenas comenzaba el Mundial africano, Franco Baresi, aquel líbero italiano prodigiosamente elegante, lamentaba la falta de espectáculo balompédico y creía que la victoria de Italia en Alemania 2006 estaba “condicionando a las demás selecciones. Es como si todas imitaran, igual sin querer, a la azurra a defenderse y, luego, si acaso, esperar que caiga algún gol. Esa no es la mentalidad. La gente quiere ver otro futbol. Y, además, esa forma de jugar, a la italiana, la sabemos hacer nosotros. En eso somos maestros. Los demás no nos pueden imitar. Me sorprendió, de hecho, que Holanda, tras los dos primeros partidos, dijera: ‘¿Lo ven? Nosotros también sabemos ganar sin apenas jugar’. Y eso no se vale”.

Arjen Robben ha reconocido que la selección holandesa ha dejado de pensar en el espectáculo; “eso era antes. Nuestra prioridad es el resultado”. Fue, sin embargo, la selección de Brasil la que impuso esa superstición italiana. Luego de que los contragolpes de Paolo Rossi la liquidaron en la Copa del Mundo de 1982, en España, decidió emular a sus vencedores, aun cuando trataron de hacer creer que todavía practicaban ese onanismo al que llaman Jogo bonito.

 
¿En qué jardín pastan los héroes?
06-julio-2010 18:37
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LAS COSTOSAS DEFICIENCIAS DEL INDIVIDUALISMO
05-julio-2010 18:28
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Por Leonardo Da Jandra

Es propio de las culturas que prefieren la fluidez de la improvisación al rigor metódico, pasar de la euforia al desánimo con una facilidad patológica. En el fútbol, los equipos triunfadores suelen ser aquellos que, a una voluntad porfiada, le aúnan una férrea disciplina y una visión de conjunto.

En los equipos que centran sus esperanzas en las genialidades de ciertos jugadores, no existe la complementación metódica que es fundamental para que las partes se potencien en el todo. Lo que sucede entonces es que la posible suma de talentos se convierte en resta, y al fallar el equipo como totalidad es muy difícil que los malabarismos de un delantero habilidoso sean suficientes para lograr la victoria.

 
Desengaño, tristeza y xenofobia
04-julio-2010
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Asamoah vida mía
03-julio-2010
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Por Kyzza Terrazas

Para el partido Ghana-Uruguay estuve en un pequeñísimo restaurante uruguayo de la Colonia del Valle. Como allí no tienen Sky —y no lo pasaron ni por cable ni en televisión abierta— lo estábamos “viendo” proyectado desde una computadora sobre un mosaico cartulinas y a través de una señal pirata de internet que se congelaba frecuentemente. Con gran desesperación, más que seguir el partido lo que hicimos fue irlo adivinando.

La imagen nunca dejó de congelarse a intervalos de cinco segundos; pese a ello, cada que comenzaba a correr de forma más fluida teníamos la esperanza de que así continuara, pero la señal se encargó de patearnos el culo una y otra vez. Una experiencia equiparable al más terrible de los coitus interruptus. Gracias a una televisión del lugar, sintonizada en el canal de Fox Sports, pudimos seguir el curso de los agónicos penales en un diminuto marcador digital. E instantes previos a que concluyera el segundo tiempo extra, también nos perdimos el penal que falló el gran Asamoah Gyan, quien ya había convertido dos penales en este mundial, primero frente a Serbia y después contra Australia.



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Acerca del autor
 
Colectivo

En días de Mundial la información sobre los pormenores del torneo está por todas partes. Sin embargo, como sabemos, el futbol no se agota sobre el pasto, más bien, apenas empieza. A sabiendas de esto, Tiros literarios reúne a ocho escritores para que compartan con los lectores de EL UNIVERSAL las reflexiones, los goces y los dramas que les despierta el juego. La literatura también salta a la cancha.

Leonardo da Jandra. Nació en 1951 en Chiapas, México. Es filósofo y ensayista. Su obra, que refleja de manera crítica la inquietud intrahistórica de la Generación del 98 (sobre todo Valle-Inclán y Unamuno), es una especie de puente natural entre la cultura peninsular y la mexicana. En 1997 ganó el premio nacional de literatura IMPAC con “Samahua”. Entre sus obras más significativas están: La Trilogía “Entrecruzamientos” y la trilogía de la costa: “Huatulqueños”, “Samahua” y “La almadraba”.

Guillermo Fadanelli. Escritor. Algunas de sus obras son: “En busca de un lugar habitable”, “Elogio de la vagancia” (ensayos); “Plegarias de un inquilino” (crónicas); “Te veré en el desayuno”, “Educar a los topos” y “Lodo”, (novelas). Sus obras han sido traducidas a varios idiomas. Fundador de la revista y editorial “Moho” (1988), que aún dirige. Colaborador de fanzines y revistas de literatura, crítica y cultura en España, Italia, Alemania, Francia, Chile y México. Columnista del periódico EL UNIVERSAL, en México.

Javier García-Galiano. Como muchos quiso ser futbolista, pero fue expulsado de su equipo, el Celta de Vigo, por su gusto por el alcohol -otros aluden a su falta de destreza-. Trató de ser director de cine, pero no soportó el trato con maquillistas, actrices, camarógrafos, sonidistas y supuestos productores, por lo que se refugió en la literatura. Ha traducido, entre otros, “El busto del emperador”, de Joseph Roth, “Europa o la cristiandad”, de Novalis, “El cazador Gracco”, de Franz Kafka. Además es autor de “Confesiones de Benito Souza, vendedor de muñecas”, “Armería. Un Libro Vaquero”, “Historias de caza”, “Cámara húngara” y “La Pequeña Estambul”.

Rodrigo Márquez Tizano. Escritor y volante por derecha, cuando no está lesionado. Pupilo de la poesía geométrica menottista, confía en que Silva e Iniesta se muestren como revelaciones del torneo. Es autor de “Caballos de fuerza” (Arteletra, 2008) y “Todas las argentinas de mi calle” (Moho, 2010). Dirige el taller de narrativa de la UIA y es conductor de Malasaña, en Ibero 90.9 FM.

Luis Muñoz Oliveira. Jugó futbol hasta que lo mandaron a la banca, que fue bastante pronto, y, para estar sentado, mejor cambió de giro. Estudió Filosofía, en 2008 obtuvo el grado de doctor. Es profesor de Ética en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. También es escritor, próximamente estará disponible “Bloody Mary” (Random House Mondadori), su primera novela.

Rafael Pérez Gay. Su edad futbolística es de doce mundiales. Aunque guarda recuerdos vagos de Chile, 1962, Wembley 66 marca el inicio de esa afición que empezó con un empate ante Francia y una derrota frente a Inglaterra. Las palabras de Fernando Marcos en el micrófono, cuando el equipo nacional admitía un gol trágico, lo siguen siempre como un raro conjuro: “Ese maldito error que nos acompaña siempre. Una vez más la fortuna nos da la espalda”. El libro “Sonido local. Piezas y pases de futbol” (Cal y Arena 2002) contiene crónicas y ensayos escritos a lo largo y ancho del campo de juego.

Pablo Soler Frost. Novelista, a pesar de haber nacido en México, no sabe nada de futbol, aunque detesta que acentúen la primera sílaba. De niño tal vez le fue a la Unión de Curtidores; hoy se rumora que es seguidor de la Máquina Celeste. Su novela más reciente es “La soldadesca ebria del emperador”, publicada por Jus en este 2010. Una sola vez en su vida marcó un gol en la cancha de El Colegio de México.

Kyzza Terrazas. Nació en Nairobi, Kenya, en 1977, de padres mexicanos. Estudió Filosofía en la UNAM y escribió una tesis sobre la melancolía. También estudió una maestría de cine en la Universidad de Columbia. En estos días trabaja en la postproducción de su primer largometraje, “El lenguaje de los machetes”. Ha publicado dos libros de relatos: “El primer ojo” y “Cumbia y desaparecer”. Aunque es un defensa luchador, suele abanicar el balón en jugadas clave.
 
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