En estos días trágicos, revueltos, de confusión, especialmente de violencia e incremento en el costo de la vida en más de un sentido, pensamos estimados lectoras y lectores en qué factores y situaciones pueden ser considerados para recuperar una palabra que, en nuestro vocabulario cotidiano parece estar casi desaparecida: motivación.
Entendemos que las motivaciones están ligadas – asociadas a diversas circunstancias de vida por las cuales transitamos. También creemos que las motivaciones no pueden dejar de tener un sustento de carácter emocional; es decir, no hay motivación alguna si no existe de por medio una determinada carga emocional que nos lleve, nos guíe y conduzca a hacia determinadas metas u objetivos.
El asunto candente y bien complicado es ¿cómo reconocer qué tipo de emociones y cuáles son las que nos sostienen en el tema de las motivaciones? Hemos visto desde aprendices de brujo, pasando por charlatanes de tiempo completo, hasta especialistas dedicados al gran tema de cómo motivamos a la humanidad; evidentemente nosotros no tenemos la respuesta y más bien, pensamos que entre todos tendríamos que construir y desarrollar una serie de respuestas que nos lleven a esclarecer cuánto y por que cuestiones estamos motivados.
Tema embarazoso el de la disfunción eréctil, que no deja de ser un tanto polémico, como contradictorio, al incluir una serie de inquietantes mitos culturales, que nos definen como una sociedad altamente ambivalente en algo que, como la sexualidad, sigue siendo difícil discutir.
Vayamos por partes para ser claros; la disfunción eréctil resulta polémica porque de acuerdo a nuestra experiencia clínica, una gran cantidad de casos de hombres comprendidos entre los 20 y más de 40 años, manifiestan tener tal disfunción; cabe señalar que no hay estadísticas totalmente confiables en el tema. En una palabra, es falso que la disfunción eréctil sólo afecta a los hombres “mayores”. Hemos observado que los hombres que viven diferentes problemas emocionales y con un fuerte componente depresivo, ven afectada su sexualidad; esto quiere decir que la depresión disminuye la actividad sexual, sin que los caballeros evidentemente, se lo propongan. Hombres con parejas, sin parejas, con parejas ocasionales y con parejas con varias décadas de relación y de diversos niveles educativos y económicos, manifiestan tener problemas para que el pene alcance una total erección, con la cual se haga posible la realización del coito. No hay que olvidar sin embargo, que la erección por si misma, no es garantía de una vida sexual plena.
Se observa por otra parte, que en una significativa cantidad de casos, el porcentaje de problemas orgánicos es reducido, contra el número de casos en los cuales los hombres disfuncionales, padecen de algún tipo de trastorno de origen psicológico. Un hombre que frecuentemente tiene problemas de erección, alcanza montos de angustia difíciles de compartir con su pareja; las dudas se incrementan y la angustia crece. ¿Con quién consulto el problema? ¿A quién acudo? ¿Me voy a la farmacia a comprar algún producto que me resuelva la disfunción sexual? Suelen ser las preguntas más frecuentes que desbordan a los hombres que, a pesar del deseo, no pueden tener erecciones y, por lo tanto, no llevan a cabo la relación sexual.
Conocemos personas que afirman no saber o no poder llorar desde hace años o durante largos períodos de tiempo. Sabemos también que la música y la literatura, por ejemplo, hacen referencia al llanto como una manera de decir cosas; desde luego, cuando lloramos estamos expresando muchas cosas con las lágrimas. Aquellas personas que insisten neciamente en no llorar, no saben de lo que se pierden, o tal vez si, pero probablemente le apuesten a contener emociones asociadas a determinados momentos de la vida. Llorar es una las manifestaciones más importantes que tenemos los seres humanos para exteriorizar diversos estados de ánimo.
Las lágrimas, básicamente pueden ser divididas en tres grupos: a) las que usualmente tenemos en los ojos como parte de una primordial y necesaria lubricación que la vista requiere para un adecuado funcionamiento, b) las de defensa ante objetos extraños que se meten literalmente en nuestros ojos y, que por lo tanto, cumplen una función de expulsar dichos objetos y c) las emotivas, asociadas directamente a situaciones que vivimos en el pasado, presente y futuro.
¿Lágrimas a futuro? Si, si pensamos en un ejemplo muy obvio de nuestros tiempos: las lágrimas que genera el estado de ánimo de un político sin futuro; sin embargo, para nosotros lo importante es reconocer que llorar es una posibilidad no sólo de expresar lo que sentimos, sino una capacidad de alcance catártico en la cual la acción de llorar nos puede dar tanto energía, como posibilitar la expulsión la energía que de tan inquietante es necesario desalojarla. Estamos hablando entonces de la importancia de llorar lo que sentimos como parte de un proceso de expresión de emociones; desde tal perspectiva es necesario saber llorar.
Émile Michel Cioran, escritor y filósofo de origen rumano, escribió que el hombre es el único animal que apesta a cadáver, lo cual nos recuerda por otra parte, el título de la obra La muerte tiene permiso, del sonorense Edmundo Valadés. Entre el primer supuesto y el título referido, aparece la intolerancia como el origen de toda violencia, la cual domina, controla y tiene contados nuestros días, como un hecho actual de la vida social.
Si el hombre es el único animal que apesta a cadáver, es él quien se ha convertido en depredador que apuesta por la desaparición de los otros, los que actúan y piensan en más de un sentido diferente a lo que el depredador siente. Si el hombre huele a muerte, también huele a sicario y a fundamentalista, dispuesto a matar, distribuir, colocar, consumir y vivir por el producto por el cual ha arriesgado no únicamente su vida, sino la existencia y la historia de comunidades enteras.
Comunidades que huelen a cadáver y donde la muerte tiene permiso para entrar y salir en el momento que le plazca. ¿Tiene límite alguno la muerte como un hecho de la cotidianeidad? No, particularmente en estos momentos. Si el hombre apesta a cadáver, se debe a que es la única especie que a través de su personal subjetividad, construye y diseña la muerte, que paradójicamente es su propia muerte. Incongruencia y contradicción: se nace para vivir y se mata ahora mismo, en este instante, para vivir.
“Porque la comida es como el arte… existe solo para mirarla”; “¡ADVERTENCIA! La anorexia no es un juego de niños, no menores de 15 años”; “nadie dijo nunca que fuera fácil ser una princesa”. “la resignación es el suicidio cotidiano” éstas son algunas de las frases que se encuentran en todas las páginas pro Ana y Mia.
Existen cientos de estas páginas en las que los jóvenes, obsesionados por alcanzar un peso y una talla de extrema delgadez, comparten los secretos más convenientes para alcanzar su más íntimo objetivo (morir día con día).
En estas páginas que, por desgracia, se pueden encontrar con facilidad en Internet, se esconden bajo los seudónimos Ana (anorexia) y Mia (bulimia). Estas enfermedades se clasifican como trastornos alimentarios, y están íntimamente ligadas con la salud mental de las personas que las padecen, ya que se manifiestan bajo una distorsionada percepción de su imagen corporal donde, lo único que se busca es llegar a un peso por debajo de los límites para su edad y estatura. Ambas están consideradas como graves y potencialmente mortales.
Se afirma que nada causa más angustia en la humanidad que la sexualidad; las autoridades de la Secretaría de Educación del estado de Guanajuato (SEG), no son la excepción, sino que insisten en mostrar la angustia que les genera la sexualidad mediante “inhibir el uso de métodos anticonceptivos, (ya que) promueve (sic) los métodos naturales de control natal y enumera sus efectos negativos en la mujer.”
A las autoridades de la SEG, en la nota publicada por El Universal del 19 de septiembre, se les preguntó sobre por qué eliminar imágenes de los órganos sexuales, tanto femeninos como masculinos, y responden que su prohibición se debe a que se utilizaron por razones de tipo didáctico, pedagógico y para fortalecer un enfoque más humanista. Se agrega además que: “La procreación sólo puede tener un marco adecuado en el matrimonio; "La masturbación se limita a la procuración del placer individual: un goce egoísta que prescinden de la otra persona", "la píldora anticonceptiva de emergencia te puede dar cáncer de útero", son algunos conceptos expuestos en el tema de sexualidad y salud.
Conceptos expuestos por las referidas autoridades educativas. Tratemos de analizar tales ideas:
En efecto, hemos insistido en que la violencia es la hija de la intolerancia que hace de las mujeres el blanco cotidiano de maltratos y agresiones de todo tipo. La violencia es la manifestación del poder y de la jerarquía que históricamente se lleva a cabo sobre las mujeres. Es en el medio familiar en donde se observa particularmente, aunque no de forma única, el ejercicio de la violencia contra las mujeres, que es desde física hasta psicológica y sexual, sin que haya límites de edad, nivel de escolaridad y socioeconómico.
En gran medida el problema es muy complejo ante un silencio sustentado en los hábitos, creencias, costumbres, actitudes, gestos y complicidades que de una generación a otra se han transmitido; ante esto es importante estimadas lectoras y lectores, que revisemos de manera sintética una serie de indicadores sobre la violencia vs las mujeres:
Si un familiar, pareja o una determinada persona con la que vives o te relacionas te trata de la siguiente manera, es necesario establecer una denuncia:
Llama la atención que la SEG (Secretaría de Educación de Guanajuato), según nota de El Universal publicada el 19 de septiembre, haya eliminado contenidos relativos a la sexualidad en el texto de Biología, distribuido entre estudiantes del nivel de secundaria.
Eliminar imágenes y conceptos sobre la sexualidad, representa una negación de una realidad que muestra que los jóvenes tienen algún tipo de práctica sexual, y en ocasiones en edades comprendidas en los niveles de educación básica. ¿Negar la sexualidad, para qué?
"La abstinencia y la fidelidad" tienen efectos en la reducción de los embarazos no deseados y del aborto. Para muchas personas, la virginidad es un tesoro que desean entregar a la persona más importante de su vida", describe la nota.
En ¿Y tu salud mental? también estamos preocupados en torno a los acontecimientos ocurridos el pasado viernes en la estación del Metro Balderas; que generaron varios heridos y dos muertos y de cómo, ciertos sujetos tienen la capacidad de asesinar y herir a quien ellos asumen que les impiden expresar su “verdad”.
El asesino del cual ignoramos sus antecedentes personales y familiares, presenta rasgos que lo colocan en el terreno de la Psicosis. Al respecto, si revisamos el conocido “DSM-IV-TR, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales”, encontramos las dificultades para definir el término psicótico ya que se le ha descrito en varias formas a través de diferentes teóricos y especialistas. Sin embargo, el término tiene que ver con la personalidad que presenta ideas delirantes y alucinaciones manifiestas, en las cuales es característico que la persona con tal trastorno no tenga conciencia de las mismas.
Otra de las características de la personalidad psicótica, es la desorganización del pensamiento, explicitado por ejemplo, en el lenguaje complejo y desarticulado del sujeto; en una palabra, el lenguaje herramienta fundamental para comunicarnos con el mundo se ve severamente afectado. La calidad de la comunicación se deteriora significativamente. En el caso del sujeto que asesinó a los usuarios del Metro, se observa claramente que el lenguaje, si bien llega a tener un mínimo soporte, no alcanza una coherencia que tenga que ver con los hechos que se llevaron a cabo. Observamos las ideas delirantes y en las cuales las referencias de ser vigilado y perseguido forman parte también de la personalidad psicótica.
No es ningún lugar común y mucho menos trillado, reconocer nuevamente la violencia que cotidiana e históricamente viven y han sufrido las mujeres. Es indigno el hecho de que la agresión a las mujeres se observe y asuma como algo cotidiano y normal. Inaceptable que la violencia en nuestra sociedad se entienda como un hecho que de tan normal pasa, o bien desapercibido o se le da una escasa y muy relativa importancia. Si conocemos algún caso de maltrato a las mujeres, en México o en el mundo, tiene que tratarse de una situación verdaderamente escandalosa para que entonces fijemos la atención en el suceso y, para muestra, un ejemplo:
“Un juez sudanés declaró culpable el lunes a una periodista por violar la ley de decencia pública al vestir pantalones en las calles y le impuso una multa equivalente a 200 dólares, pero se abstuvo de dictarle la temida sentencia de40 azotes. Lubna Husein fue una de las 13 mujeres arrestadas el 3 de julio en una redada policial en Jartum. Diez de las mujeres fueron multadas y las azotaron dos días después, pero Husein y otras dos decidieron ir a juicio”
Hoy por hoy estimados lectores, pareciera que son ellas, las mujeres en el mundo entero las responsables de lo que les sucede. A las mujeres, en el nombre de la decencia pública, se les prohíbe usar pantalones; en otros casos vestir minifaldas porque dicha vestimenta “invita a la violencia”; se les multa por insultar o contravenir dicha decencia o se les mete a la cárcel y luego se les azota. El problema de fondo no es el uso de tal o cual vestimenta, el problema es que ser mujer en algunas sociedades, en pleno siglo XXI, es un crimen que se castiga duramente, como lo describe el artículo de El Universal.
Línea UAM de Apoyo Psicológico por Teléfono, de la Universidad Autónoma Metropolitana, es un espacio de consulta, atención y reflexión sobre los problemas emocionales. ¿Y tu salud mental? aparece los días martes para los lectores de El Universal. Los usuarios están invitados a enviar sus comentarios y dudas. Conformada por un grupo de especialistas, la Línea UAM tiene como objetivo invitar a expresar aquello que en otros lugares es imposible realizar.
Recordemos que el enemigo a vencer es el silencio.
Roberto Salazar, Coordina la Línea. Egresado de la UAM, es Mtro. en Psicología de Grupos y Analista Institucional, así como Psicoterapeuta y autor de diversos textos; conferencista en el campo de la Salud Mental.