Si los Kings of Leon ganaron ¿podemos creer aún en los premios?
Allá por 2003, cuando Molotov recibía la nominación al Grammy como Mejor Álbum de Rock Latino Alternativo, Tito Fuentes declaró que ese y otros galardones "nos valen madre", aunque consideró que al menos "los MTV tienen más credibilidad porque se supone que vota la gente".
En aquélla entrevista para Notimex, el guitarrista también recordó que "empezamos en 1995 como cuatro lacras hablando de lo que se nos ocurría, haciendo canciones para los amigos, y seguiremos haciéndolas para pasárnosla bien, no para ganar premios".
El cuestionamiento hacia ambas entregas de premios -las más populares de Estados Unidos- por supuesto no es algo nuevo. Los mismo sucede en el caso de los Billboard y los American Music Awards, todos con mecanismos de elección de ganadores que hacen poca o nula justicia a los artistas y sus trabajos en competencia.
Como su nombre lo indica, un demo es una grabación casera que "demuestra" las primeras maquetas de la composición de un artista, esto antes de la versión final en estudio.
Comúnmente con guitarra acústica o piano -y sin más recursos que una reproductora de casete o una máquina de ocho pistas en el mejor de los casos- estas grabaciones son las que suelen conservar el sentimiento original de las canciones.
Fue el punk y sus variantes de los años setenta, el estilo rescatado por la mayoría de las bandas de reciente creación, lo que otorgó cierta credibilidad al sonido roquero de la última década. La fórmula funcionó... pero posiblemente se haya desgastado.
Las nuevas generaciones empiezan a creer que todo surgió desde los Ramones o Sex Pistols, cuando fueron las raíces negras del rock and roll las que ya habían influido a las primeras estrellas del género, aunque ahora parezcan ajenas y hasta olvidadas.
Apenas en el pasado post enumeramos tanto los presentaciones en vivo como los trabajos discográficos que se prevé arribarán para el presente nuevo año.
Sin embargo, omitimos la mercadotecnia tras los 75 años del nacimiento del Rey, además de que este lunes amanecimos con la noticia confirmada sobre el nuevo álbum de otro "monarca"... pero de la lira eléctrica, a cuarenta años de su deceso.
* El regreso al estudio de los Strokes e Interpol, así como de viejas leyendas como Iron Maiden o Peter Gabriel, además de un box-set y documental lanzados por los White Stripes. En nuestro país, recibiremos la visita de Massive Attack, otra vez Metallica, la gira 360 de U2 y el concierto de Elton John en Chichén Itzá...
Apenas nos encontramos rascando el año 2010 cuando diversas revistas especializadas ya empiezan a publicar las listas de los que consideran "los mejores trabajos discográficos" que por supuesto fueron lanzados en los últimos diez años.
La tradicional Rolling Stone, por ejemplo, se aventura con una centena de títulos por demás polémica. Transcribo para los lectores sus doce primeros peldaños:
Radiohead - Kid A
The Strokes - Is This It
Wilco - Yankee Hotel Foxtrot
Jay-Z - The Blueprint
The White Stripes - Elephant
Arcade Fire - Funeral
Eminem - The Marshal Mathers LP
Bob Dylan - Modern Times
M.I.A. - Kala
Kanye West - The College Dropout
Bob Dylan - Love and Theft
LCD Soundsystem - Sound of Silver
Por su parte, la inglesa New Musical Express plantea un listado más discreto, con sólo cincuenta platos cuya primera docena la componen los siguientes títulos:
The Strokes - Is This It
The Libertines - Up The Bracket
Primal Scream - XTRMNTR
Arctic Monkeys - Whatever People Say I Am, That's What I'm Not
Yeah Yeah Yeahs - Fever To Tell
PJ Harvey - Stories From the City, Stories From the Sea
Sigue las manecillas del reloj: Appetite for Destruction, Ten, Velvet Underground and Nico y The Doors
El primer escalón en una discografía no siempre resulta afortunado, aunque el artista puede alcanzar la madurez hasta el segundo o tercer trabajo. En contraste, cuando una banda sorprende desde el primer álbum suele descender en calidad para posteriores placas.
De los artículos más recientes que se han publicado al respecto en la prensa internacional, destaca el de la revista inglesa de cine y música UNCUT, que se aventuró a enlistar en 2006 a los que considera los cien mejores discos debut de la historia.
Concentrados en la música de nuestras bandas preferidas, no siempre nos damos el tiempo de reconocer un buen diseño de arte, ya no digamos de sus discos, sino de esos carteles para sus presentaciones en vivo, detalle que para la mayoría pasa desapercibido.
Por lo general, un póster anuncia a los participantes de algún festival masivo, nombres que roban la atención del espectador por encima del resto del diseño. Pero ¿y qué sucede cuando es el arte el que arrebata las miradas más allá del contenido?
A mediados de los años sesenta, el promotor de conciertos Bill Graham impulsó a un grupo de artistas plásticos para que diseñaran los carteles de las tocadas en el Fillmore West, su recinto roquero en San Francisco. Inspirados por la contracultura de la época, esos trabajos de estilo psicodélico poco a poco se volvieron de culto.
El presente año que ya agoniza ha tenido sus contrastes, ya sea por una crisis financiera que mermó la apertura de festivales (post anterior) o bien por las promesas de reencuentro que finalmente no se concretaron, tal como los casos de Caifanes y Led Zeppelin.
Aunque también este 2009 nos obsequió sorpresas que ni siquiera imaginábamos: la participación de músicos de míticas agrupaciones en proyectos alternos, los llamados dream teams, que si bien siempre han existido ahora resultaron bastante atractivos.
Justo al iniciar el presente año, su servidor vislumbraba un panorama poco halagador para los festivales de música. El mal augurio lo perfilaba entonces Manifest, luego de ser cancelado en 2008 por "la inestabilidad económica" (recordar nota).
Y es que el cierre de estos espacios equivalía a coartar importantes escaparates tanto para las bandas como para su público. Lo anterior, pese a las críticas que también han recibido este tipo de conciertos masivos a lo largo de las décadas.
Un músico frustrado que encontró consuelo en el periodismo, un buen pretexto para acercarme a la música al titularme con un reportaje sobre rock mexicano y escribir, por ejemplo, en un espacio como este, dedicado a esa pasión inútil llamada rock and roll.
Este es el momento para revisar la historia, desde los Beatles y Pink Floyd hasta Radiohead y los White Stripes, de iniciar un paseo sonoro por los recovecos de los géneros y sus subgéneros, desde los sonidos más secos y agresivos como el punk y el heavy metal, hasta la orquestación barroca del progresivo y el rock gótico, sólo por mencionar algunos ejemplos.
Así que toma tu guitarra eléctrica imaginaria, mueve la cabeza hacia adelante y hacia atrás, alza el puño levantando sólo meñique e índice y escribamos sobre esas canciones que tanto gozamos, que nos hacen destilar energía y que tanto satisfacen esa necesidad humana de locura y rebeldía. Charangueros y fresas, absténganse.
¿Publicación? si no acontece algo extraño, todos los miércoles.