Cliff Williams, gira Black Ice. Foto: AC/DC Fan Site
Aunque no siempre recibe los reflectores, el bajo eléctrico tiene la responsabilidad de otorgar la base rítmica de esas rolas que tanto nos apasionan, incluso de regalarnos uno que otro "solo" tanto o más pegajoso que los tocados en las familiares guitarras.
Mucho más popular en géneros como el funk o el jazz, el bajo resulta casi imperceptible para los que somos escuchas comunes y corrientes, mientras que los expertos subrayan la importancia de sus líneas para "sostener" al resto de los instrumentos.
Con todo, el rock puede presumir bajeos a la altura de Come together de los Beatles, Money de Pink Floyd, Another one bites the dust de Queen, Walk on the Wild Side de Lou Reed, Love will tear us apart de Joy Division, e incluso la lira que funciona como bajo en Seven Nation Army de los White Stripes, sólo por mencionar algunos famosos.
¿Tal vez la banda más representativa en México de la última década? ¿una agrupación de mediano rock-pop más bien sobrevalorada por la prensa? Sea cual sea la apreciación, con todo y sus fanáticos o detractores, Zoé no pasa desapercibido y el revisarlo puede explicarnos la lógica que tiene la música para las nuevas generaciones.
Con cuatro discos de estudio y un EP, localidades agotadas en un inmueble difícil de llenar como es el Auditorio Nacional, además de premios como el MTV Latino (con todo y lo desprestigiado que ya está) se trata de los artistas -nos gusté o no- más populares para los adolescentes que suponen escuchar algo de rock hoy en día.
Tras un par de semanas de ausencia, su servidor saluda con gusto a toda la banda roquera ya de regreso a México, luego de un viaje a esa metrópoli que apodan como "la gran manzana", la tan mentada ciudad de Nueva York.
Nunca antes había tenido la oportunidad de conocer esas latitudes, por lo que en esta primera vez recolecté una buena cantidad de impresiones para compartir. Pero como no pretendo aburrirlos con detalles de mi estúpida vida, en el presente post sólo me enfocaré en el tema que nos atañe: la música.
Sigue las manecillas del reloj: Muse, U2, Pearl Jam y Cerati
Por tercera ocasión consecutiva -las anteriores en 2007 y en 2008- les propongo adelantarnos al final del año para mencionar a los que pueden convertirse en los mejores trabajos discográficos del presente 2009.
Es salvaje, complejo, tal vez contradictorio. Comprometido con la autogestión, es contracultura, inconformidad, a veces un tanto intolerante y cerrado, pero a final de cuentas siempre combativo... así es el auténtico punk nacional.
Llegó a México a principios de los años ochenta, cuando una bandada de jóvenes de Ciudad Nezahualcóyotl, Santa Fe, Iztapalapa, El Molinito y Tlalnepantla se identificó con ese rock sucio que escandalizó en los setenta a Inglaterra y Estados Unidos.
Apenas este lunes nos enteramos que la niña que inspiró en 1966 la muy coreada Lucy in the sky with diamonds falleció a los 46 años a consecuencia de un lupus.
Se trataba de Lucy O'Donnell, compañera de escuela de Julian Lennon, dibujada por el entonces pequeño hijo de John tal como narraría la canción: en el cielo y con diamantes. Nada que ver con la droga LSD, como aclararon en esa época los mismos Beatles.
A veces son reconocibles, aunque comúnmente pasan desapercibidos. Estas muestras de sonido -samples en inglés- no son más que fragmentos de canciones previas que se introducen en otras grabaciones para darle vida a nuevas canciones.
Puede decirse que fue en la década de los setenta cuando esta técnica comenzó a utilizarse, gracias al arribo del formato digital y de los programas capaces de manipular esas muestras pregrabadas. Se formalizó así el sampler y años después los sintetizadores.
Aunque siempre doy por muerto el ciclo sobre el arte de los discos roqueros, la banda suele revivirlo con sus muy atinadas propuestas y una de ellas se refiere a las fundas de álbumes nacionales. Y en un miércoles patrio como el de este día, me parece el pretexto perfecto para abordarlo. Pero antes, me gustaría recordares los anteriores post...
Cuando la llamada Beatlemanía estaba en pleno apogeo -allá por la década de los sesenta- su servidor así como algunos lectores de este espacio ni siquiera habíamos nacido. Sin embargo, tanto mi generación como todas las posteriores a la de los baby boomers, han experimentado su propia fiebre, aunque claro, adaptada para sus respectivas épocas.
Si me permiten compartir mi caso, les revelaré que fue emocionante cuando niño escuchar en Radioactivo el entonces tema inédito Free as a Bird, una antiguo demo no terminado por Lennon y facilitado por Yoko Ono para que los Beatles restantes lo reconstruyeran. Ese mismo año 1995 se lanzó la Antología que abarcaba el documental, tres álbumes y un libro monográfico.
Más allá de religiones o creencias esotéricas, el "diablo" es una alegoría de la corrupción moral del ser humano, o bien de sus temores y culpas. Cuando el hombre es incapaz de reconocer sus propias faltas o apetitos, le endosa la responsabilidad a ese símbolo.
Según se explica en el libro El Diablo en la Edad Moderna "el diablo y lo demoníaco desempeñaron un papel de primer orden dentro de las religiones y las culturas del pasado (...) los supuestos demonólogos no eran tales, ya que sus reflexiones acerca del demonio formaban parte inseparable de preocupaciones que afectaban a campos aparentemente tan dispares como la ciencia, la historia, la literatura, la política".
Un músico frustrado que encontró consuelo en el periodismo, un buen pretexto para acercarme a la música al titularme con un reportaje sobre rock mexicano y escribir, por ejemplo, en un espacio como este, dedicado a esa pasión inútil llamada rock and roll.
Este es el momento para revisar la historia, desde los Beatles y Pink Floyd hasta Radiohead y los White Stripes, de iniciar un paseo sonoro por los recovecos de los géneros y sus subgéneros, desde los sonidos más secos y agresivos como el punk y el heavy metal, hasta la orquestación barroca del progresivo y el rock gótico, sólo por mencionar algunos ejemplos.
Así que toma tu guitarra eléctrica imaginaria, mueve la cabeza hacia adelante y hacia atrás, alza el puño levantando sólo meñique e índice y escribamos sobre esas canciones que tanto gozamos, que nos hacen destilar energía y que tanto satisfacen esa necesidad humana de locura y rebeldía. Charangueros y fresas, absténganse.
¿Publicación? si no acontece algo extraño, todos los miércoles.