Por más adolescente que pueda sonar, es un placer colgar de una pared –ya sea en la recámara, oficina o changarro– ese póster de tu banda favorita, o para los más clavados, presumir el disco y hasta la lira autografiada pese a que tus papás –o incluso tu cónyuge– les parezca un estorbo.
Muchas de las leyendas de la música tuvieron también en su momento a sus propios ídolos, por supuesto, mucho tiempo antes de gozar de las mieles de la fama y la fortuna. Fueron sus propios héroes el modelo a seguir y fuente de inspiración para desarrollar la posterior propuesta que hoy en día todos conocemos.
Basta recordar a John Lennon vistiendo como Elvis Presley e imitando todos sus movimientos en su temprana carrera como guitarrista allá por 1957, justo cuando formó a The Quarrymen, la banda base para los posteriores Beatles. Su admiración por pioneros como Gene Vincent, Chuck Berry y Buddy Holly se vio plasmada en el recomendable álbum de covers Rock 'n' Roll de 1975, producido por el legendario Phil Spector, este año declarado culpable de asesinato.
Saco de Jackson en el Hard Rock Hotel & Casino de Las Vegas. Foto: AP
En la eterna guerra con el pop, si alguien puede ostentarse de haber puesto a temblar al rock, por lo menos en cuanto a ventas, proyección e influencia en los años ochenta (para algunos la década más débil de nuestro género) ese fue Michael Jackson.
Aunque ya había trabajado con él en Off The Wall, fue Quincy Jones el genio que entendió que la música disco ya había muerto para entonces y que había una nueva generación ávida de nuevos sonidos para la década de los neones.
En la película Rudo y Cursi, un promotor argentino de nombre Batuta viaja hasta los más recónditos pueblitos de México en busca de nuevos talentos. De esta manera conoce a dos hermanos (interpretados por Gael y Diego) que de trabajar en un rancho platanero se convierten en estrellas del futbol nacional.
Estos cazadores en busca de sus diamantes en bruto también han existido en el mundo del rock... aunque con la ambición de la industria y la irrupción del internet, poco a poco han ido desapareciendo para subsistir sólo como personajes románticos en las historias de las grandes leyendas de la música.
Con rock y otros satélites musicales como base, el último disco del Palomazo Informativo
En una época de violencia, crisis económica, epidemia de influenza y demás calamidades, una forma de no desmoronarnos moralmente puede ser la risa, esa reacción biológica que incluso llega a curarnos de malestares como el estrés o la angustia.
Es precisamente el humor el vehículo para provocar la risa, la forma de enjuiciar a la realidad pero exhibiendo su lado cómico y ridículo. La música no ha sido ajena, incluso desde varios siglos atrás, según demuestra el libro El humor en la música. Broma, parodia e ironía, de Benet Casablancas Domingo.
Burton, la leyenda; Faithfull, de joven; Mustaine, fundador de Megadeth
¿Qué tal les fue en los conciertos? Los comentarios que me han tocado escuchar, ya sea a favor o en contra, se concentran no sólo en el tipo de espectáculo montado sino también en qué tanta energía conserva todavía Metallica en vivo.
¿Cuántas veces no se ha acusado a una determinada banda de ser o haberse vuelto comercial? ¿Qué significa ser comercial? ¿Es bueno o malo serlo?
Vamos por partes. Para su servidor, la música que se denomina como "comercial" es aquélla cuyo fin último es vender, para lo cual se vale de una estrategia de mercado bien definida. Es un producto que explota una fórmula musical probada, la cuidada imagen del artista y su promoción exhaustiva en los medios de comunicación.
Resulta curioso, pero en algunos casos lo más complicado al momento de crear una nueva banda no tiene qué ver con presupuestos o la selección de sus integrantes. Tiene que ver con el nombre del grupo, el título con el que será identificado por su público.
Tienen una gran responsabilidad sobre sus hombros: abrir los espectáculos de bandas ya consolidadas con todo y las contrariedades que esto conlleva, desde soportar los abucheos de un público desesperado hasta probar las deficiencias acústicas que no deben sufrir los estelares. Pese a ello, estas actuaciones también impulsan por mucho sus carreras.
Sigue las manillas del reloj: The Love Songs, The Downward Spiral, Mezzanine y Bocanada
Si bien la semana pasada sugerí álbumes conceptuales para soportar esta especie de cuarentena (que en realidad ya casi terminó) recibí una mejor idea por parte de los lectores: un buen encerrón pero con la pareja. Ante semejante sugerencia, sólo me resta recomendarles la música de fondo.
Sigue las manillas del reloj: The Wall, Ziggy Stardust, American Idiot y The Village Green...
Aunque tal parece que poco a poco recobraremos la normalidad tras la alerta por Influenza A, muchos toquines programados para mayo han quedado pospuestos (revisar post de Conciertos Cancelados) por lo que, con resignación a la fuerza, tendremos que esperar encerrados en casa.
No obstante, es una buena oportunidad para desempolvar –o de lo contrario comprar– esos discos que pocas veces nos damos el tiempo de escuchar completos, esto es, los famosos álbumes conceptuales, delicias de trabajos unificados por un tema en común, ya sea instrumentales o en suites.
Ya en el post Para entender mejor la ópera rock habíamos divagado sobre qué tanto este tipo de obras podrían considerarse como “conceptuales”. Enlistamos entonces placas como Tommy de The Who, así como el The Lamb Lies Down on Broadway, de Genesis que aquí retomaré de igual forma.
Un músico frustrado que encontró consuelo en el periodismo, un buen pretexto para acercarme a la música al titularme con un reportaje sobre rock mexicano y escribir, por ejemplo, en un espacio como este, dedicado a esa pasión inútil llamada rock and roll.
Este es el momento para revisar la historia, desde los Beatles y Pink Floyd hasta Radiohead y los White Stripes, de iniciar un paseo sonoro por los recovecos de los géneros y sus subgéneros, desde los sonidos más secos y agresivos como el punk y el heavy metal, hasta la orquestación barroca del progresivo y el rock gótico, sólo por mencionar algunos ejemplos.
Así que toma tu guitarra eléctrica imaginaria, mueve la cabeza hacia adelante y hacia atrás, alza el puño levantando sólo meñique e índice y escribamos sobre esas canciones que tanto gozamos, que nos hacen destilar energía y que tanto satisfacen esa necesidad humana de locura y rebeldía. Charangueros y fresas, absténganse.
¿Publicación? si no acontece algo extraño, todos los miércoles.